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Creencias y hábitos en el surgimiento de la era de Trujillo (Ide II)

Boda con Aminta Ledesma

JOSÉ TOBÍAS BEATO | Un hombre impresionable, altamente vanidoso, desconfiado hasta la paranoia, viera constantemente confabulaciones y enemigos en todas partes, siendo generalmente implacable, ejerciendo una violencia para la que estaba instintivamente condicionado.

No se puede sufrir que estos astrólogos, en las cosas futuras ignorantes, nos quieran persuadir con largos prólogos, los secretos a Dios sólo importantes. Lope de Vega en ‘Fuenteovejuna’, Pág. 28, Colección Clásicos Universal, Grolier/Océano)

Tradicionalmente, y a grandes rasgos, el dominicano es un pueblo católico; pero desde viejo hay sobre él una influencia protestante. De hecho, la preocupación que tenían las autoridades coloniales y la jerarquía eclesiástica por esta influencia, a fin de cuentas originó la República de Haití: una de las razones para las Devastaciones de principios del siglo XVII fue la introducción de Biblias no católicas por parte de los contrabandistas ingleses, franceses y holandeses. En el lejano 1594 ya el Arzobispo de Santo Domingo, Fray Nicolás Ramos, escribía una carta al rey advirtiéndole que “la Isla iba en camino de perderse para los cristianos pues el tráfico de los vecinos con los ingleses y franceses herejes era tan intenso y tan lucrativo que ya casi nadie guardaba las apariencias en la Banda Norte y se había perdido todo el respeto por la autoridad real y por la autoridad del Papa” (Frank Moya Pons, Manual de Historia Dominicana, Pág. 54, Ed. Centenario, 11 ed.).

Las sugerencias de los que aconsejaban alternativas al monopolio comercial de la ciudad de Sevilla y a las prácticas absolutistas de la monarquía no fueron tomadas en cuenta por el nuevo rey Felipe III, que se haría famoso por su indolencia  a la hora de tomar decisiones, y así con las palabras: “Está bien lo que parece al Consejo, y así se haga” (Moya Pons, obra cit., Pág. 55), autorizó un conjunto de disposiciones que tendrían graves consecuencias en el futuro de la isla Hispaniola, y aún para el futuro del imperio español en América. Así, la Corona española, debido a la penetración protestante, y por el comercio ilegal que sostenían los pueblos de la llamada “Banda Norte”, como Montecristi, Puerto Plata, Bayahá y la Yaguana, ordenó quemarlos y trasladar a sus pobladores, junto a su ganado, hacia el interior de la isla Hispaniola. Son las llamadas “Devastaciones de Osorio”, por ser éste el gobernador español que las aplicó.

Con María Martínez de Trujillo¿Qué se logró en los hechos? Bueno, se perdió casi el noventa por ciento del ganado manso, lo que desató la hambruna; no se incrementó el comercio y mucho menos las exportaciones, se alzaron los negros, siguió el contrabando, la Isla quedó expuesta a los enemigos de España, los cuales finalmente se apoderaron de casi un tercio del territorio, apoderamiento que creó la colonia francesa de la que se originó con el tiempo Haití. Y ese asentamiento de bucaneros, filibusteros y otros, —ya lo señaló el historiador Peña Batlle—, facilitaría el despliegue en América de las potencias enemigas de España, particularmente de Francia, Inglaterra y los Países Bajos que pronto se liberarían de la España católica precisamente. Más tarde, en los tiempos de la Era de Trujillo, la preocupación por la penetración protestante llevaría a Monseñor Pittini a otro gravísimo error. Considerando que “el imperialismo protestante se infiltra por tres etapas: la Biblia, el dólar, los marinos”, para combatirlo sugirió entre otras cosas que, basándose en el prestigio de Trujillo, el retrato de la Virgen de la Altagracia, se colocara al lado del retrato del ‘Jefe’, viendo en ello un símbolo de dominicanismo (carta del referido arzobispo a Trujillo, en Bernardo Vega, La Vida Cotidiana Dominicana A Través Del Archivo Particular Del Generalísimo, Fundación Cultural Dominicana, Págs. 73-74).  La Iglesia asoció su imagen al régimen político imperante.

Continuemos con las creencias y hábitos. Por la ascendencia parcialmente africana de parte de la población dominicana, y el continuo cohabitar con Haití precisamente, hay prácticas espiritistas con la creencia en ‘luases’, los santos protectores del Vudú. Se cantan y celebran fiestas de palos. Sectores medios y bajos, especialmente los vinculados a la migración cubana, practicaban y practican la ‘santería’ con su culto a Obatalá, identificada en el rito católico como la Virgen de las Mercedes. Yemayá, la Virgen de Regla, localizada en los mares. Shangó, la Santa Bárbara bendita, cantada hasta en una ‘salsa’. Oshún, La Caridad del Cobre, reina de los vientres de las mujeres, de la riqueza y el oro. Elegüa, el ‘Santo Niño de Atocha’ que abre y cierra los caminos. Cohabitan muchísimas prácticas de adivinación. Se practica la astrología y es tradición frecuente que cada político tenga su curandero que le prepare ‘trabajos’ que lo protejan o le desbrocen los senderos de su ambición.

Del mismo Trujillo se sabe que estaba adherido a ciertas prácticas y rituales no exactamente católicos. El señor Freddy Bonnelly en su libro Mi Paso Por La 40: Un Testimonio dice que pudo observar que cuando Trujillo vivía en la ‘Estancia Ramfis’ —hoy sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores— y estando las caballerizas del Jefe en lo que hoy es parte del Hotel Santo Domingo, solía caminar dos veces por semana desde la puerta este del patio de la Estancia Ramfis hasta la entrada oeste del Banco Agrícola. Un séquito lo acompañaba. Pero de ahí en adelante caminaba solo hasta un pozo donde permanecía unos minutos, como hablándole. Luego se dirigía siempre a la caballeriza no. 2, cercana a lo que hoy es la Abraham Lincoln, donde permanecía durante unos minutos con el caballo que la ocupaba, hablando como quien dice a solas.

Más aún. El astrólogo Henry Gazó le llegó a pasar sus predicciones a Trujillo, vía el señor Manuel de Moya. El hombre había sin duda estudiado al personaje, pues le aconsejaba cosas como éstas, sabiendo que estaba en el año 1942 (la gramática y sintaxis son las del señor Gazó, nota JTB): “Con toda seguridad y á pesar del conflicto mundial, su elevación es grande, y su posición gosara de estabilidad perfecta, pésele á los envidiosos y celosos que le envidian……Ud. mas que nunca se interesara en las ciencias ocultas ó secretas y gracias á ellas obtendrá éxitos de cierta amplitud ya que le revelaran la verdad deseada…….gastara dinero para conseguir apoyos utiles y pro tecciones amistosas…..Los placeres y los hijos, sus amores en general le causaran algunos gastos de consideración, y es posible que un varón le nazca en este año (Radhamés Trujillo nació el 1 de diciembre, nota JTB)…..los flirts y amores en general son prometedores este año, pero recuerde que serán causa de gastos y de divergencias que ud. subsanara con correspondencias……indiscutiblemente hara un viaje secreto para descubrir enemistades……” (Bernardo Vega, obra citada, Págs. 135-6). Se entiende entonces que un hombre impresionable, altamente vanidoso, desconfiado hasta la paranoia, viera constantemente confabulaciones y enemigos en todas partes, siendo generalmente implacable, ejerciendo una violencia para la que estaba instintivamente condicionado.

Por otra parte, la masonería ha tenido su influencia desde la colonia. Los masones han estado presentes en casi todo movimiento social importante, impulsados por sus creencias en la hermandad, igualdad y libertad entre los hombres. En tiempos de la ‘Anexión’ a España (1861-1865), el nuevo arzobispo se encontró con que la mayoría de los personajes influyentes eran masones y no casados por la Iglesia. El tratar de revertir esta situación se tradujo en impopularidad para España, sobre todo, porque al parecer hasta algunos curas eran masones y tenían hijos. Más aún: el mismísimo Trujillo era masón, llegando a alcanzar el segundo grado de Hermano (Jesús de Galíndez, La Era de Trujillo, Pág. 322, Ed. L.G. Breve). Pues hay masones y masones……Y, como ciertamente en sus primeros años de dictadura, acaso influenciado por tales creencias —amén del resentimiento social—, Trujillo barrió con aquella sociedad de ‘primera’ que se creía superior al resto del conglomerado social, tal vez por ello Balaguer proclamó que Trujillo había creado “el pueblo más auténticamente igualitario que existe en el Continente americano” (J. Balaguer, La Palabra Encadenada, Pág. 64, Ed. Tercera, 1997), sólo para terminar como Napoleón: creando su propia y leal “nobleza”.   

Otra condición que se daba y da históricamente es el amancebamiento, a pesar de la existencia cada vez más generalizada del matrimonio. Es frecuente que un hombre tenga su esposa y a la vez varias ‘queridas’. Conozco hombres que tienen varias mujeres e hijos con ellas, en algunos casos sin que medie enemistad entre las amancebadas, y en los más, manteniéndose una consciente y prudente barrera de distancia y categoría. Yo recuerdo que décadas atrás, siendo visitador a médicos, conocí en Los  Alcarrizos a un hombre joven que tenía una competencia con su padre, el cual en vida se había ‘llevado’ trece mujeres. Mi ‘amigo’ dijo ir por la novena, a quien incluso me presentó: una jovencita de rostro dulce, flaquita, que tendría acaso unos catorce o quince años —cuidado si menos—, pero que ya estaba embarazada (él tendría unos 35), que lo miraba y obedecía con arrobamiento. Al parecer ya corría con buena ventaja sobre su progenitor. Por cierto que el tirano Ulises Heureaux le escribió a un general amigo, para llamarle la atención sobre que, “He sabido que Ud. vive la vida del concubinato, que tiene de querida a una niñita de quince años, qué atrocidad, un hombre tan viejo y tan cargado…..” (H. Hoetink en El Pueblo Dominicano: 1850-1900, Pág.180-1, Ed. Librería La Trinitaria).

Trujillo como es sabido, tuvo varios matrimonios, tres para ser exactos. Pero cuando iba por el segundo (casado con doña Bienvenida Ricardo, familia del ilustre doctor Balaguer), conoció a la, en ese tiempo, bella María Martínez Alba, — ‘la españolita’— con quien procreó a su primogénito Ramfis, que nació obviamente, fuera de matrimonio. La esposa oficial, en cambio, mujer de trato dulce y recatado, cada vez que quedaba embarazada, abortaba. Y claro, Trujillo, tirano al fin y al cabo, hizo aprobar una ley a su medida, pues como se sabe, con Trujillo aún la más abierta arbitrariedad tenía prontamente matices legales: el 19 de febrero de 1935 salió promulgada una nueva ley de divorcio, que le permitía a uno de los cónyuges solicitarlo “si los esposos no han procreado hijos durante los cinco años siguientes a la celebración del matrimonio, ni posteriormente”  (J. Galíndez, La Era de Trujillo, Pág. 357, Ed. L. G. Breve). Era ‘casualmente’ el caso de Trujillo y doña Bienvenida. Ni corto ni perezoso, se divorció y el mismo año se casó con doña María.

Doña María era moralmente parecida a Trujillo, según se desprende de los relatos de aquellos que tuvieron trato con ella o tuvieron que soportar sus arrebatos. Crassweller la pinta: “astuta, audaz, egoísta, orgullosa, ambiciosa, y carente de todo escrúpulo. A diferencia de Trujillo, no tenía momentos de generosidad, pero como él, creía totalmente en las virtudes del dinero” (R. Crassweller, Trujillo: la Trágica Aventura del Poder Personal, Pág. 145).   Ahora bien; pese al carácter agresivo de “la españolita” y del amor que hacia Ramfis sentía Trujillo, pronto tuvo que soportar lo mismo que ella le hizo a doña Bienvenida: otras estuvieron en las preferencias del ‘Jefe’. El caso más notable fue el romance de Trujillo con Lina Lovatón, mujer de gran atractivo y sensualidad, de quien se enamoró hasta el arrebato. Le dedicaba pie de fotos por el periódico o le declamaba versos melosos cargados de pasión. Así, en el Listín Diario del 23 de septiembre de 1937, con motivo del cumpleaños de la joven, Trujillo escribió personalmente cosas como éstas: “Nada hay bajo el sol comparado al hechizo de sus ojos, estrellas para el retazo del cielo en que ronda el ruiseñor dando voz al misterio de la noche…….sobre la boca, encendida en fuego como la flor del granado…..perdura en su mirada como un embrujo inmortal, como un encanto remoto. Tal es Lina…….”

Con ella tuvo dos hijos, luego de sacarla de la República Dominicana e instalarla en Miami. El nacimiento de esos dos hijos —que por lo demás nada tienen que ver con los hechos o errores de sus padres, pues ya terminó aquel refrán del viejo Israel que decía: “los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes” (Ez 18.2). Más bien la norma ha de ser que “ni el hijo ha de pagar por los pecados del padre, ni el padre por los pecados del hijo” (Ez 18.20)—, pues el nacimiento, repito, de esos dos hijos fuera del nuevo matrimonio de Trujillo, fue la causa eficiente de otra ley promulgada el 26 de mayo de 1939, mediante la cual  se les concedía a “los hijos adulterinos reconocidos similares derechos que los atribuidos legalmente a los legítimos” (J. de Galíndez, obra cit. Pág. 357).

Y es justo que así sea, por las consideraciones más arriba citadas. Pero, precisamente por ello, me viene a la memoria un pensamiento formulado por Hegel: “Cuando se dice que el hombre es bueno por naturaleza, se cree decir algo muy grande; pero se olvida que se dice algo mucho más grande cuando se afirma que el hombre es malo por naturaleza”. Pues con demasiada frecuencia la maldad es la forma que toma el impulso para el progreso histórico. Sería maravilloso que la ética, el amor, la compasión… fueran los ideales que exclusivamente motivaran las acciones de los hombres. Pero la realidad es que el desarrollo histórico-social tiene como motor de arranque las malas pasiones: la codicia, el orgullo, la ambición. Por eso la expresión de algunos historiadores y estudiosos, acaso justificadamente indignados por las atrocidades del trujillismo, pero que al afirmar que Trujillo impulsó el capitalismo dominicano, pero no el progreso, pues éste requiere de bases éticas, caen lamentablemente en la ingenuidad y hasta en la negación de la Teoría que supuestamente fundamenta sus consideraciones. [Este ensayo forma parte del libro Trujillo: Los resortes del poder, de próxima aparición. José Tobías Beato, dominicano, autor de La mariposa azul, 2002.]


Comments (2)

  • jose, ny

    excelente ensayo, he leido los libro de referencia, el de galindez y el otro de la tragica aventura del poder personal, y usted tiene un acierto verdadero, jose ny

  • G. REYES

    No le doy ningun credito al libro La Tragica Aventura del Poder Personal, por los errores garrafales que contiene. Falto investigacion seria para escribir ese libraco. Entre muchos errores dice que PilarBaez murio en un accidente automovilistico cuando iba por una carretera del sur y cuando encontraron los cuerpos ella estaba acostada encima de su esposo. Donde leyo ese senor ese disparate?

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