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Michel Foucault y la filosofía del siglo XX


LUIS ALBERTO MIRANDA | Tuvo que ver con todos los grandes temas del pensamiento humano en el siglo XX, trabajó sobre la locura, el confinamiento y el aislamiento de la locura como una sinrazón, su gran pregunta fue ¿qué es la locura?

Son muchas las facetas de Michel Foucault, no solamente el autor de un libro, sino el autor de teorías, tradiciones o disciplinas. Podemos decir que fue el promotor de un método de cuestionamiento histórico que ha tenido gran influencia en el estudio de la subjetividad, del poder, del conocimiento, de las maneras del discurso, de la historia, de la sexualidad, de la locura, del sistema penal y de muchos otras ramas de las ciencias, y de la actividad humana en general.

Él buscaba hacer un recuento de porqué los seres humanos han llegado a ser como son, o sea, sujetos y objetos de prácticas políticas, científicas, económicas, filosóficas, legales, e incluso, producto de las prácticas y los discursos sociales. El tema de la subjetividad, según Foucault, está ligado con, y es producto del conocimiento y del poder. Con base en estos conceptos se hacen en la práctica divisiones y clasificaciones, como por ejemplo, en  psiquiatría, entre la locura y la cordura. Hijo de un rico cirujano nació en el pueblo de Poitiers, el cuál poseía un ambiente social muy conservador y tradicionalista; fue educado en la fe católica. El Primero de septiembre de 1939 Francia cayó ante los nazis, y sus tropas tuvieron que irse al sur. Poitiers se convirtió entonces en el centro médico. Los alemanes usaron la casa de verano de la familia Foucault, como cuartel de la oficialidad alemana. En 1942 comienza sus estudios de filosofía. En los inicios tuvo como maestro brevemente a Jean Hyppolite (1907-1988), el filósofo francés experto en Georg Wilhelm Friedric Hegel (1770-1831). Foucault amaba la historia, pero Hyppolite le demostró que la filosofía podría explicar la historia.

Para Hegel, la razón es la soberana del mundo… por tanto, la historia del mundo  se nos presenta como un proceso racional. Contrario a las ideas románticas de la historia y del absolutismo hegeliano, Alexandre Kojeve (1900-68) hizo una lectura crítica de Hegel que sirvió para actualizarlo y colocarlo como un filósofo moderno. Desde esta moderna lectura de Hegel se pudo afirmar entonces que la historia no es un mecanismo predecible sino el lugar de muchas batallas arbitrarias en un mundo cruel de relaciones entre amos y esclavos. Hegel había iniciado un intento de explorar la irracionalidad e integrarla a la teoría general de la razón. Foucault no rechazaba la razón como tal, pero se negaba a aceptar que funcionaba de acuerdo a una lógica que conducía a un determinado final. Su compromiso con la filosofía no es para proveer un sistema acerca de las condiciones en las cuales el conocimiento o la verdad son posibles o confiables, —como lo hizo Inmanuel Kant (1724-1804) —,  sino examinar las razones históricas y sus efectos, como existen sus límites y cuál es su verdadero valor.

El terriblemente competitivo medio ambiente de la ENS (École Normale Supérieure) en París, afectó fuertemente a Foucault. Allí era un joven retraído pero gustaba argumentar activamente y de alguna manera, sufría de una tendencia a la depresión. Sus compañeros no lo querían y pensaban que estaba loco. En 1948 se cortó el pecho con una cuchilla de afeitar, persiguió a un estudiante con una daga, trató de suicidarse con pastillas y terminó en una institución psiquiátrica por primera vez. Lo llamaban Zorro, por sus agudezas y su inteligencia. En algún momento permitió que se supiera que era homosexual, y confesó, que al final de su adolescencia era activo sexualmente, pero discreto porque los escándalos arruinaban carreras. En aquellos días, por ejemplo, era un crimen y una ofensa social que los hombres bailarán en público. Sin embargo, su vida secreta explotaría ya totalmente en su libro titulado Transgresión en el que plantea sus ideas acerca de la sexualidad, el placer y el cuerpo.

Como filósofo estaba interesado en dos ramas dominantes de la filosofía en Francia. Las filosofías de la experiencia, el sujeto, el significado, y la conciencia, es decir, del existencialismo y de la fenomenología. Tuvo influencia de Jean Paul Sartre (1905-1980), quien en sus trabajos como existencialista, se refiere fundamentalmente a la existencia del ser humano y a como los individuos experimentan su vida; además, a la manera como toman sus decisiones y como se manejan, dándose  su libertad y su autenticidad. Sartre afirma: “todo significado en el mundo se deriva de la existencia, el significado no es innato o a priori, sino que es una filosofía basada en el sujeto”. Para Martin Heidegger (1889-1976) lo importante es el Ser, mucho más que la existencia; rechaza la distinción entre sujeto y objeto exterior, afirmando que somos seres existiendo en el mundo; el famoso Dasein, Por tanto, los seres humanos habitamos la vida, escogemos cosas, preguntamos y discutimos un punto.

Por su parte la fenomenología husserliana, (Edmund Husserl (1859-1938), busca los fundamentos y las raíces del conocimiento humano. La fenomenología pura, es la investigación de la manera como las cosas, los objetos, las imágenes, las ideas y las emociones aparecen o están presentes en nuestra conciencia. La fenomenología hace esto sin referirse a los estratos de los objetos fuera de nuestra conciencia y/o sobre el objeto en sí mismo; sólo mira la manera como nosotros experimentamos. “Debemos excluir toda asunción y todas las teorías acerca del contenido de la conciencia para poder descubrir las estructuras innatas, o las formas originales de la conciencia, las cuales nos permiten todas las posibilidades de la experiencia mental”.

La fenomenología de Maurice Merleau-Pointe (1908-1961), intenta describir las percepciones de los individuos en tanto experimentan el espacio, el color y la luz.

Los fenomenólogos no tienen interés en explicaciones. Ellos sólo se preocupan por la experiencia inmediata.

Por otro lado nos encontramos con la Epistemología, o teoría del conocimiento. Esta disciplina examina qué es lo que se puede conocer, que puede ser cognoscible y si el conocimiento es verdadero en todos los campos, incluida la ciencia.

Gaston Bachelard (1884-1962) y Alexandre Koyré (1892-1964), filósofos e historiadores de la ciencia desarrollaron la importancia del papel del concepto, el sistema y la estructura en lugar de basar sus aproximaciones sobre las nociones de conciencia viva o conciencia reflejada en el mundo. Su preocupación es con respecto al problema de cómo el objeto científico, el concepto y las teorías han sido constituidas; preguntan: ¿qué es la historia de la ciencia y qué papel juega el error en la búsqueda de la verdad. El gran salto de Foucault, en la historia del pensamiento, fue tomar algunos de los términos y métodos de la historia de la ciencia y aplicarlos a otro objeto filosófico: el sujeto humano. ¿A través de qué formas de racionalidad y de qué condiciones históricas ha llegado el ser humano a colocarse a sí mismo, como el objeto de un conocimiento posible?

Foucault no estaba contento con estudiar la experiencia como la base para el conocimiento de sí mismo. Según él, estaría muy centrado en el sujeto y asumiría que uno podría o debería regresar a las estructuras de conocimiento de significado innatas. Por tanto, definió la experiencia de la siguiente manera: por ejemplo, en relación a la locura o a la sexualidad; en términos de la experiencia de los individuos, considera que está basada en la historia y en la manera en la cual ésta experiencia tiene sus raíces en el discurso filosófico y científico. La historia de la experiencia pone juntos a Foucault el historiador y a Foucault el filósofo. La filosofía dejó de ser un cuestionamiento de sí mismo para convertirse en una aplicación de la filosofía a las ciencias humanas, a la lingüística, a la psicología y a la sociología.

¿Cómo es que conocimiento y experiencia fueron incorporadas dentro de la visión aparentemente objetiva del hombre como objeto de investigación?

Sí no podemos tomar la experiencia como una verdad dada, cuestionar los métodos científicos podría forzarnos a preguntar bajo qué circunstancias deberíamos mirar cualquier conocimiento, ya sea del hecho del conocimiento en sí mismo o del conocimiento que tenemos del mundo.¿Qué es aceptable y qué otros factores podrían ser aplicables? Pasarían muchos años antes de que él resolviera todas estas cuestiones sobre el conocimiento y el detalle de todas estas influencias a través de la historia y de los acontecimientos políticos en los cuales se vio involucrado, para que evolucionaran en su obra.

Su militancia política, le permitió ver el conocimiento científico más encadenado al poder que a la verdad. Se  requeriría mucho más que este artículo para entender las influencias del poder y la política en la obra de Foucault, sin embargo, queremos mostrar el gran legado que nos ha dejado en su búsqueda filosófica. Su culto a los estratos políticos ensombreció un poco su contribución académica dejando de lado su negativa a discutir los medios de comunicación, la cultura de masas y cosas menos clásicas. En el mundo político de la academia posmoderna un discurso sobre el poder y sobre el poder del discurso, es más atractivo a los intelectuales llanos humanistas que están batallando constantemente con el dogma del trabajo de Foucault y con los historiadores del arte que con los teóricos de la cultura feminista y los teóricos de la izquierda independiente, para quienes más allá de la liberación de la razón, su trabajo se ha vuelto una camisa de fuerza. Foucault, muy a menudo, ha sido altamente elogiado y para algunos pensadores es casi un santo. La lista de aportes de este filósofo tan comprometido vitalmente con su época es interminable: le dio brillo a su cuestionamiento sobre el conocimiento y el poder y destacó la conveniencia del retoque metodológico en los debates modernos y pos-modernos. A pesar de sus críticos, así como de sus contradicciones y de sus enemigos intelectuales, podemos decir que dejó como legado, el ensayo de un modelo para las ciencias humanas imponiendo algún orden en el caos de la razón. ¿Dónde estaríamos sin su visión del poder del conocimiento para analizar el siglo del iluminismo y la modernidad?

Tuvo que ver con todos los grandes temas del pensamiento humano en el siglo XX, trabajó sobre la locura, el confinamiento y el aislamiento de la locura como una sinrazón, su gran pregunta fue ¿qué es la locura? La investigó en la edad media, durante el clasicismo, dentro de la moral burguesa, en el trato inhumano hacia los locos, en las reformas a los sistemas presidiarios. Se refirió a todo y a todos, removió e hizo temblar los hábitos intelectuales de Francia e influyó estrechamente en la formulación de la antisiquiatría en las obras de R.D. Lang (1927-89) y David Cooper (1931-1986) y en el Anti-Edipo, y en Capitalismo y Esquizofrenia (1972) de Gilles Deleuze (1925) y Félix Guattari (1930); se debatió fuertemente con Derrida en 1963 sobre sus textos en Locura y Civilización en los que se refiere a las Meditaciones de René Descartes (1596-1650). Exploró las relaciones entre lenguaje y literatura: medicina y metodología: criticó al estructuralismo, trabajó sobre la clasificación de los conocimientos y sobre la anatomía en nombre de la muerte, debatió sobre Nietzsche, el lenguaje, la interpretación de las palabras; desarrolló el término clave de arqueología, también exploró sobre la episteme, las limitaciones de nuestros sistemas de pensamiento y sobre los problemas de representación; analizó al hombre como objeto moderno, se refirió al orden de la historia, a la racionalidad de las ciencias humanas, al hombre como sujeto terminado, a las relaciones entre imagen y texto, al espacio estructural, al discurso, a las reglas del discurso y a como el discurso crea su objeto; A través de su concepto de oración explicativa, asumió el concepto de ideología de Louis Althusser (1918-90), debatió contra el estructuralismo y entre otras curiosidades, fue arrestado luego de los eventos de Mayo del 68, a comienzos del 69 por su participación en protestas estudiantiles.

Luego de la desaparición física de Jean Hippolite, heredó su cátedra y se convirtió en profesor de historia de los sistemas de pensamiento en el Colegio de Francia; su charla inaugural marcó un cambio en la dirección de la cátedra con un discurso sobre el lenguaje que lideraba sus nuevos pensamientos. Acuñó su nuevo término ‘genealogía’ para describir el momento en que se revela el discurso histórico que reprime; estudió instituciones como la prisión, la factoría, la escuela, el hospital, pero sobre todo el sistema penal, las prácticas de la tortura y los métodos de castigo a través de la historia.

Foucault llama a esa densa red de relaciones de poder la micro-física del poder; analiza como la tortura evoluciona en espectáculo; para la muestra un botón, “el 2 de marzo de 1757, Damián, un regicida, fue quemado con ácido sulfúrico, el tejido de su piel arrancado con pinzas, sus heridas fueron  regadas con líquidos hirviendo y sus extremidades amarradas a cuatro caballos que lo desmembraron con su fuerza al ser desbocados. Lo que quedó de Damián fue puesto en una hoguera y todo esto frente a un público delirante de sangre”.

El parecido con las prácticas de guerra en los conflictos armados de la última década en diversos lugares del planeta parece indicarnos que el alcance de sus investigaciones y el mensaje de sus ideas acerca de ésta micro-física del poder necesita aún ser estudiado y publicitado como camino indispensable para la compresión del mundo actual.


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