La natilla metálica | René Rodríguez Soriano martes 20 en SUAGEM, FL | ¿Por qué desembarcan los marines en Costa Rica? | César Vallejo no ha muerto | Un metro cuadrado de M.Depatlaura | El orador de Anton Chejov | Ética del vestido del siglo XXI | Poética de la mirada | Imágenes del mundo
La natilla metálica
GORKA ANDRAKA * | El último invento de la industria de la guerra suena que alimenta. “Es como una natilla a prueba de balas”, explican los científicos.
Todo se pega, menos la hambruna. Aunque parezca mentira, con lo que abunda. “Los países ricos le tienen miedo a la gripe A, al sida, a la malaria o a la tuberculosis, pero no al hambre, porque no es contagiosa”, denuncia José María Medina, coordinador de la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente”. Mañana, en Madrid, varias oenegés aporrearán sus platos vacíos, tambores del hambre, contra “la violación masiva de los derechos humanos” que padecen quienes sobreviven sin comida. Hace ahora 5.000 días, en 1996, Roma acogió la mayor Cumbre Mundial de la Alimentación de toda la historia. Cerca de 200 países acordaron entonces un gigantesco plan de acción para reducir a la mitad el número de famélicos antes del año 2015. No han cumplido su palabra, sus compromisos, y los hambrientos, 1.020 millones de personas, han engordado en este tiempo otro 25%.
El último invento de la industria de la guerra suena que alimenta. “Es como una natilla a prueba de balas”, explican los científicos. La multinacional BAE Systems ha creado un blindaje líquido que podría utilizarse para confeccionar chalecos antibalas más ligeros, flexibles y efectivos. De momento, la fórmula química del líquido antibalas permanece secreta y sólo han contado que “absorbe la fuerza de choque del proyectil y responde volviéndose más viscoso”. Una natilla metálica, un dulce y sabroso seguro de vida. Si las armas pudieran algún día comerse… seguro que las guerras dejaban por fin en paz a los pobres, se olvidaban de los muertos de hambre. | * Rebelión
René Rodríguez esta martes en SUAGEM
MIRAMAR, FL.- René Rodríguez Soriano leerá y firmará su libro Rumor de pez, el martes 20 de julio a las 7 Coloquio Cultural del Sistema Universitario Ana G. Méndez en Miramar, Florida, acto en el que será presentado por el colombiano Jaime Cabrera González.
Rumor de pez, libro ganador del Premio de Poesía UCE 2008, ha sido bien recibido por la crítica y considerado como “un canto a la desnudez total, la vuelta al código poético de los poetas temerarios, aquellos que no temen acabar la frase un poema tras otro, desnudos frente a la cotidianidad y el ¡amor!” (Randolfo Ariosto, RD)
“La poesía de René Rodríguez Soriano funda esa nostalgia del tiempo y del espacio. De las acciones humanas desde adentro, desde lo individual que convoca a todos.”(Miguel Ángel Fornerín, Universidad de Puerto Rico)
“René Rodríguez Soriano no ignora que la poesía aunque requiere cierto grado de inspiración, también es producto de un trabajo que exige disponibilidad y esfuerzo de parte del escritor […] no es un simple contenido de intuiciones líricas, sino un poemario que ll
ama la atención por la fina y lúcida forma en que el poeta nos revela su mundo”. (David Cortés Cabán, Hostos Community College, NY)
Asimismo, Rey Andújar en Claridad, de Puerto Rico encuentra que en Rumor de pez, además de la nostalgia “hay también crítica superpuesta; colocada con una delicadeza tal, que no parece la queja de un rezagado, sino que quiere ser un texto levemente político […] que reclama, de manera sutil, el descalabro del discurso. Me atrevo a decir que Rodríguez Soriano se refiere a la compra de dignidades y fuga de cerebros como resultado directo del trujillismo y la instalación de Balaguer en el esquema de corrupción dominicano. El silencio y la comodidad intelectual que asumieron muchos escritores de la generación del ochenta son los responsables de una obra blanda en el sentido de la contradicción; aplacada al servilismo gubernamental; elitista y dolida de preciosismos…”
En pocas palabras
René Rodríguez Soriano leerá y firmará su libro Rumor de pez, el 20 de julio a las 7 de la noche, en el El Coloquio Cultura de Ana G. Méndez, Miramar Park of Commerce. 3520 Enterprice Way. Miramar, FL 33025. Reservas a través del : 954 885 5595 ext. 8511 www.suagm.edu/florida
¿Por qué desembarcan los marines en Costa Rica?
Con los votos del oficialista Partido Liberación Nacional (PLN), el Movimiento Libertario y el diputado evangélico del partido Renovación Costarricense, Justo Orozco, el pasado 1 de Julio el Congreso de Costa Rica autorizó el ingreso a ese país de 46 buques de guerra de la Armada de los Estados Unidos, 200 helicópteros y aviones de combate, y 7.000 marines. Si bien la multiplicidad de versiones encontradas no permiten ver con claridad el origen de esta decisión, la escasa evidencia disponible parece señalar que fue Washington quien solicitó la internación de las tropas. Es sumamente llamativo el silencio de la prensa de Estados Unidos sobre el tema y la ausencia de cualquier referencia explícita a esta autorización en los boletines de prensa diarios de los departamentos de Estado y de Defensa, todo lo cual alimenta la sospecha de que fue la Casa Blanca la que tomó la iniciativa favorablemente acogida por el Congreso costarricense y para la cual exigió la mayor discreción. Lo que se comunicó al país centroamericano fue que la situación imperante en México había forzado a los cárteles de la droga a modificar sus rutas tradicionales de aproximación e ingreso a Estados Unidos y que para desbaratar esa maniobra era preciso garantizar el despliegue de un sólido contingente de fuerzas militares en el istmo centroamericano, condición sine qua non para librar una efectiva batalla en contra del narcotráfico. Como era previsible, el gobierno de la Presidenta Laura Chinchilla – estrechamente vinculada a lo largo de muchos años con la USAID, nada menos- brindó todo su apoyo y el de sus parlamentarios para responder obedientemente a la requisitoria de Washington. Siga leyendo ¿Por qué desembarcan?
César Vallejo no ha muerto
EDGARDO DOBRY * | Una obra que, por más que pasen los años y las ediciones, nunca agota su manantial de originalidad.
Poesía. Siempre hay algo misterioso en la irrupción del genio americano: empezando por el Rubén Darío que, ahijado de un coronel y con una educación elemental entre Nicaragua y Honduras, se convierte en el mesías de la nueva poesía en castellano. O el Neruda que, en un inverosímil escondite diplomático en Birmania, compone los tremendos versos tonantes de Residencia en la tierra; o el católico mexicano López Velarde, juez de instrucción en un pueblito de San Luis Potosí, escribiendo esas increíbles estrofas de La sangre devota. Pero el príncipe del talento volcánico es César Vallejo, mestizo de india y sacerdote gallego, pobre maestro de gramática, ultimando en una cárcel de Trujillo, injustamente acusado de incendiario, una de las cumbres de la poesía del siglo, Trilce (1922), definitiva pulverización del modernismo, convergencia nunca igualada entre voluntad formal vanguardista y carne viva del dolor. Su primer libro, Los heraldos negros, parece un entrenamiento, una preparación para esta aventura definitiva.
De las numerosas ediciones de la poesía de Vallejo destacan las realizadas por los peruanos Américo Ferrari y Ricardo Silva-Santisteban. El primero preparó el volumen crítico de la Colección Archivos (Madrid, 1996), y es autor además de El universo poético de César Vallejo (Lima, 1998); el segundo fue el impulsor de la monumental edición de las Obras completas en 14 tomos (que incluye teatro, narrativa y artículos), editadas por la Pontificia Universidad Católica de Perú. En esta nueva edición de Visor, Ricardo Silva-Santisteban incluye las composiciones juveniles anteriores a Los heraldos negros, elimina el título de Poemas humanos con que durante años se conoció la obra póstuma e incluye un preciso estudio preliminar sobre la trayectoria del enorme autor de España, aparta de mí este cáliz. Un volumen completo, manejable, sin excesivo aparato, ideal para recorrer entera una obra que, por más que pasen los años y las ediciones, nunca agota su manantial de originalidad. | * Babelia
Un metro cuadrado de M.Depatlaura
LYNN, MA.- Un Metro Cuadrado es el título del libro de cuentos de M.Depatlaura. El mismo será presentado el domingo 25 de julio en Lynn Arts Gallery en el 25 Exchange St, Lynn.
El libro está conformado por diez historias en las cuales la realidad y la ficción se encuentran sonoramente, unas veces, y con un choque estrepitoso, otras veces. El amor y la tragedia, el dolor y la impotencia, la esperanza y la frustración, son presentados por el autor con un dramatismo cautivador.
Un mundo ideal se manifiesta en la preocupante inmigración haitiana en la República Dominicana, con una carga de esperanza y amargura en la vida de Onise Antoine. La ilusión humilde se conjuga con la ternura en los momentos de Manuelito y su sentida frustración. Y el amor, el terror y la muerte se unen en la triste historia de Evangelina Stella y Alberto Schubert, acorralados en los aciagos días santiaguinos bajo la dictadura de Augusto Pinochet.
Estos cuentos escritos con un estilo escueto y realista narran momentos de la vida cotidiana de personajes que están ligados, de una u otra forma, a la vida de los hispanos que viven en el North Shore del Estado de Massachusetts donde reside el autor. Un Metro Cuadrado es un libro de cuentos dispuestos a sumergir al lector con intensidad en las vivencias de cada uno de sus personajes.
El orador de Anton Chejov
Incluimos el cuento clásico de la semana, seleccionado por Luis López Nieves: El orador, por el autor ruso Anton Chejov (1860-1904). Pulse sobre el enlace de abajo para leer el cuento en Ciudad Seva.
[En una hermosa mañana se celebraba el entierro del asesor colegiado Kirill Ivanovich Vavilonov, muerto de dos enfermedades sumamente frecuentes en nuestra patria: una esposa maligna y el vicio del alcohol. Mientras el cortejo fúnebre se dirigía de la iglesia al cementerio, uno de los compañeros de trabajo del difunto, un tal Poplavski, tomó un coche y se dirigió a toda prisa a casa de su amigo Grigorii Petrovich Zapoikin, hombre, aunque joven, ya bastante popular. Tenía Zapoikin (como saben los lectores) un talento extraordinario para pronunciar discursos en bodas, jubilaciones y entierros. Estaba capacitado para hablar en cualquier momento: lo mismo recién despierto, que en ayunas, que borracho o que preso de fiebre. Su discurso fluía llanamente, sin interrupción...] Siga leyendo El orador
Ética del vestido del siglo XXI
Cómo influyen ecología, redes sociales y crisis internacional en un vestuario que –según la autora de esta nota– asume su conciencia social y empieza a ser imaginado “para un cuerpo humano real”. Sabemos que el fenómeno de la moda es una lógica social que apareció en un determinado momento del siglo XIV. A partir de entonces, una ordenada evolución de las formas del vestir, iba adaptándose al compás de las necesidades que marcaban las ideologías de cada etapa histórica. Así, los códigos de seducción, rivalidad, competencia y distinción se aprendieron desde el comienzo de la Era Moderna, se ejercitaron en la modernidad y se convirtieron en un masivo emblema de la posmodernidad. Después de atravesar 600 años de vigencia, el sistema de la moda como parte integral de un contexto social de grandes transformaciones en todos los órdenes, está abandonando por innecesarias las pautas que lo sustentaban. Siga leyendo Ética del vestido
Poética de la mirada
I am a camera”, dice Christopher Isherwood al principio de su Goodbye to Berlin: soy una cámara, una mirada y no una conciencia, soy una pura voluntad de observar y dejar testimonio de lo que el azar me va poniendo por delante. En el caso de Isherwood, un patio interior en una casa de vecinos, en un barrio popular de Berlín en 1930. La mirada reducida a la condición de lente fotográfica ve en una ventana un hombre que se afeita y en la otra una mujer con un kimono lavándose el pelo. Si en vez de un escritor hubiera sido un fotógrafo, Isherwood nos habría legado el retrato de esa mujer anónima y tal vez atractiva tomado furtivamente con una Leica, el del hombre ensimismado en la operación de afeitarse, la liturgia inmovilizada del cuenco de agua caliente con jabón y la cara en el espejo, la navaja detenida en el aire o habiendo despejado ya un espacio de piel limpia y lisa contra el blanco de la espuma. Decir “soy una cámara” en 1930 era declarar un propósito literario y estar al tanto de un avance técnico: gracias a la novedad de la pequeña Leica, inventada en 1925, la fotografía podía convertirse en un arte ambulante y liviano, libre de trípodes aparatosos y lentos mecanismos, un solo gesto veloz que atrapaba algo en un instante sin ser advertido, visto y no visto. Siga leyendo Poética de la mirada
