FERNANDO VALERIO-HOLGUÍN | En esta novela, Julia Álvarez logra reescribir un período de la historia dominicana, anulando la epicidad masculina y sustituyéndola por una genealogía femenina.
En su novela En el tiempo de las mariposas, Julia Álvarez aborda el trujillato desde una perspectiva feminista al sustituir la epicidad masculina por una genealogía femenina, para tratar de rescatar las voces de aquellas mujeres que padecieron bajo el régimen patriarcal y que también lucharon contra la opresión social. La escritora dominico-americana reescribe ese período de la historia dominicana con el propósito de socavar la narrativa maestra masculina del trujillato.
Julia Álvarez reescrib
e el cuerpo (en singular) de las hermanas Mirabal: un cuerpo hecho de mitos y leyendas, un cuerpo sacralizado por la cultura patriarcal. La escritora se propone, en sus propias palabras, encontrar a “las Mirabal de mi creación, inventadas pero, espero, fieles al espíritu de las verdaderas hermanas” para devolverles el carácter de sujetos históricos. Julia Álvarez, además de inscribirse ella misma en el cuerpo de las Mirabal, logra restituir el cuerpo político escamoteado por la leyenda y el mito.
En la novela, el cuerpo de las Mirabal puede ser considerado como lo que Fredric Jameson ha denominado “alegoría de la nación”. Pero Álvarez va más allá de esta noción al tratar de devolverles a las Mirabal el estatus de sujetos históricos. El cuerpo de las Mirabal se convierte en texto político gracias a la inscripción de lo público en lo privado y de lo político en lo poético. Y ésta es una de las diferencias fundamentales en cuanto a la representación de una época. A diferencia de los textos de historia o de análisis socio-políticos, la novela de Álvarez inserta la política y la historia en la vida privada de la familia Mirabal.
La dimensión alegórica del cuerpo de las Mirabal como cuerpo político se manifiesta en diferentes momentos de la novela. En el capítulo Dos, Minerva Mirabal, la mayor de las tres hermanas asesinadas, adquiere su conciencia política durante su internado en el colegio Inmaculada Concepción a través de Sinita Perozo, quien se convertiría en su mejor amiga, y quien se encarga de contarle el secreto de Trujillo. Dicho secreto co
nsiste en que Trujillo es el responsable de todos los crímenes políticos cometidos en el país. Esa misma noche, Minerva tiene su primera menstruación. De esa manera, el acceso a la conciencia política coincide con la transformación de su cuerpo. La sangre de la menstruación de Minerva queda vinculada no sólo con las violaciones sino también con los crímenes, como crítica feminista al patriarcado trujillista.
Luego, en la visita a la ginecóloga, Minerva convierte su cuerpo en una alegoría de la situación política. Obviamente, las “células” y el “organismo” a los cuales se refiere la ginecóloga son los cuadros del movimiento clandestino Catorce de Junio. Como sujeto histórico, Minerva no sólo funda el movimiento sino que también coordina y participa activamente en el mismo con el objetivo de derrocar a Trujillo.
En esta novela, Julia Álvarez logra reescribir un período de la historia dominicana, anulando la epicidad masculina y sustituyéndola por una genealogía femenina. Su condición de híbrido cultural le permite utilizar una “doble articulación” como forma de insertarse en la formación discursiva y la cultura dominicanas.