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Puertas y ventanas

La ventanita | Tres voces de ultramar en la Semana Dominicana de Miami | Amor y extrañamiento según Michael Haneke | Cristina Peri Rosa – Entre la espada y la pared  | Vida, Artefacto y Teoría (Convocatoria a Simposio) | Hernán Cortés, primer cronista de Indias | El dilema de Washington ante la “pérdida” del planeta | Gunnar Ekelöf – Arrabal | La red global de tortura de EEUU | Evocación de Mallarmé | Angélica Liddell: “No es más combativo hablar de China que de la tristeza” | Harold Bloom: “El valor literario nunca es establecido por un crítico” | Pessoa y Ofélia, una historia de amor | Vida y obra: Sylvia Plath | Historia y novela en la obra de Pedro Mir | …Pero es que en inglés suena mejor | La victoria que encerraba una derrota | Wilder: una mente llena de cuchillas | Nuevas propuestas cinematográficas | Maj Sjöwall: “Hoy los autores se interesan solo por el dinero” |  El secreto de Jane Austen | Hablar solo, maldecir, ser un poeta… | Goytisolo, el moderno | Caer no es caer | El cuento clásico de la semana | Imágenes del mundo

Tres voces de ultramar en la Semana Dominicana de Miami

Jochy Herrera, Rey Andújar y René Rodríguez Soriano darán a conocer sus nuevas producciones en esta importante fiesta de la dominicanidad.

MIAMI, FL.- En el marco de las actividades de la Semana Cultural Dominico-Americana en Miami tendrá lugar el lanzamiento de los nuevos libros de tres importantes escritores dominicanos residentes en Estados Unidos. Son ellos Rey Andújar y Jochy Herrera, residentes en Chicago y René Rodríguez Soriano, en Houston. La actividad tendrá lugar el sábado 23 de febrero a las 7:30 de la noche en la Iglesia Museo Nuestra Señora de La Merced, ubicada en el 3225 NW 8th Ave de esta ciudad.

Los libros a presentarse son: UGDU y otros relatos, de Rey Andújar; Cuerpo [Accidente y Geografía], de Jochy Herrera y Solo de flauta, de René Rodríguez Soriano. La actividad es auspiciada por la Universidad del Caribe, Florida y el Consulado General de la República Dominicana en Miami, tiene como objetivo realzar los valores y la cultura de los dominicanos en la celebración del 169 aniversario de la independencia de su país.

Los autores, con una amplia trayectoria y reconocimientos en el ambiente literario, forman parte de la legión de escritores dominicanos que a fuerza de talento y tesón se abren camino y proyectan la fortaleza de las letras y el pensamiento del país caribeño.

René Rodríguez Soriano (Constanza, 1950), autor de casi una veintena de títulos que cubren los géneros de narrativa, poesía, ensayo y periodismo, ha sido merecedor de importantes galardones entre los que se cuentan el prestigioso Talent Secker Award (2010-2011). los Premios UCE de Novela (2007) y de Poesía (2008), y el José Ramón López de la Secretaría de Educación (1997).

Sobre su nuevo libro de relatos Solo de flauta (Alfaguara, 2013) destacan los autores que constituye “un amplio fresco que intenta resumir todos los sueños, todos los juegos y todas las pasiones de contar historias fuera de los límites; prosa y poema confundidos en un ser y no ser que divierte y encanta y deja mal paradas las fronteras de los textos que son, nada más que textos”.

Rey Andújar (Santo Domingo, 1977), una de las voces más sobresalientes de las últimas generaciones de narradores dominicanos, ganador de importantísimos galardones en Estados Unidos, Puerto Rico y en su país natal, es candidato al grado de Doctor en Filosofía y Letras en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.

UGDU y otros relatos (mediaIsla, 2013) está conformado por una selección de los textos más representativos de la producción de este narrador, dueño de una elegante prosa y una fuerte impronta sensorial que lo convierten en objeto de admiración y estudio. Sobre él dice Miguel Ángel Fornerín: Rey Andújar es un narrador sugerente. Maneja el lenguaje como un trapecista los saltos del alma”.

Jochy Herrera (Santiago, 1958) reside en Chicago desde hace varias décadas donde comparte el trabajo literario y cultural con la Cardiología; es miembro del consejo editorial de la revista Contratiempo y tiene dos libros publicados. Se ha desempeñado como docente en el Hospital Illinois Masonic, la Universidad de Rush y la Universidad de Illinois en Chicago.

En Cuerpo [Accidente y Geografía] (Santuario, 2012) como en sus dos anteriores libros de ensayos, Jochy Herrera, haciendo acopio del excelente manejo del lenguaje, a través de una prosa hermosa y llena de contenidos, introduce al lector en “una fascinante aventura del pensamiento y la palabra que hace del cuerpo humano el centro de la gravitación universal en nuestro tiempo”.

En pocas palabras

Presentación de los nuevos libros de los dominicanos René Rodríguez Soriano, Rey Andújar y Jochy Herrera. El sábado 23 de febrero a las 7:30 de la noche. Iglesia Museo Nuestra Señora de La Merced, 3225 NW 8th Ave, Miami, FL 33127. Auspician Universidad del Caribe, Florida y Consulado General de la República Dominicana en Miami. Mayor información en Noche literaria

Amor y extrañamiento según Michael Haneke

De pronto, la situación que estamos contemplando en la pantalla, se invierte. De la dedicación, la generosidad y la comprensión de la pareja, se pasa a un comportamiento violento, inesperado. El amante coloca una almohada sobre la cara de la amada, y la asfixia con cuidado, casi con delicadeza. Momento inesperado, digo, pero no falto de lógica. Me estoy refiriendo a la escena –un solo plano sostenido, insostenible- en que el protagonista acaba matando aquello que más quiere: su mujer, enferma incurable y sufriente. Y la película es Amour, la última entrega del director Michael Haneke a sus incondicionales espectadores, entre los que me encuentro.

En ciertos aspectos, el trabajo cinematográfico de Michael Haneke se parece al método que los antropólogos llaman “extrañamiento,” al obligar al espectador a contemplar los hechos que suceden ante él como si fueran las prácticas sociales de algo lejano, desconocido, como si se tratara de una familia que no fuera de nuestra tribu – léase civilización. Y sin embargo, su comportamiento es tan habitual, cotidiano, reconocible, tan parecido al nuestro que diríamos que somos nosotros mismos.

La pareja protagonista de Amour – encarnada por Emmanuel Riva y Jean-Luis Trintignant- habita de manera prácticamente solitaria su hermoso piso parisino, que poco a poco se va transformando ante nuestros ojos en una guarida, en una madriguera-escondrijo. Y sin embargo es el mismo piso, con los mismos muebles, el mismo piano de cola y el mismo servicial portero.

Todo es igual y, a la vez, distinto.

Haneke nos coloca siempre es una situación difícil, justamente porque todo permanece en la normalidad, y advertimos lo terrible de la norma, la crueldad del modelo-patrón.

En la película Amour no hay música de acompañamiento, las imágenes se nos dan en crudo. La única música que suena es la diegética, es decir, aquella que se interpreta en escena, ante la cámara, en el piano del salón. Y se trata de la Bagatela de Beethoven y de un impromptu de Schubert que, de puro delicado y sensible, acaba por sonar terrible. En Haneke, la misma composición musical puede vaciarse de sentido sin cambiar su sonido. Quizá -al menos para mí-,  esa sea una de las cosas más terribles de sus películas, como tuvimos ocasión de comprobar en La pianista. Siga leyendo Amor y extrañamiento

Cristina Peri Rosa | Entre la espada y la pared  

El espacio que queda entre la espada y la pared es exiguo. Si huyendo de la espada, retrocedo hasta la pared, el frío del muro me congela; si huyendo de la pared, trato de avanzar en sentido contrario, la espada se clava en mi garganta. Cualquier alternativa, pues, que pretenda establecerse entre ellas, es falsa, y como tal, la denuncio. Tanto el muro como la espada sólo pretenden mi aniquilación, mi muerte, por lo cual me resisto a elegir. Si la espada fuera más benigna que el muro, o la pared, menos lacerante que el filo de aquélla, cabría la posibilidad de decidirse, pero cualquiera que las observe –la espada, la pared. Comprenderá enseguida que sus diferencias son sólo superficiales. Sé que tampoco es posible dilatar mi muerte tratando de vivir en el corto espacio que media entre la pared y la espada. No sólo el aire se ha enrarecido, está lleno de gases y de partículas venenosas: además, la espada me produce pequeños cortes (que yo disimulo por pudor) y el frío de la pared congestiona mis pulmones, aunque o toso con discreción. Si consiguiera escurrirme (imposible salvación), la espada y el muro quedarían enfrentados, pero su poder, faltando yo entre ambos, habría disminuido tanto que posiblemente el muro se derrumbara y la espada enmoheciera. Pero no existe ningún resquicio por el cual pueda huir, y cuando consigo engañar a la espada, la pared se agiganta, y si me separo de la pared, la espada avanza.

He procurado distraer la atención de la espada proponiéndole juegos, pero es muy astuta, y cuando deja de apuntar a mi garganta, es porque dirige su filo hacia mi corazón. En cuanto al muro, es verdad que a veces olvido que se trata de una pared de hielo, y, cansado, busco apoyo en él: no bien lo hago, un escalofrío mortal me recuerda su naturaleza.

He vivido así los últimos meses. No sé por cuánto tiempo aún podré evitar el muro, la espada. El espacio es cada vez más estrecho y mis fuerzas se agotan. Me es indiferente mi destino: si moriré de una congestión pulmonar o me desangraré a causa de una herida; esto no me preocupa. Pero denuncio definitivamente que entre la espada y la pared no existe lugar donde vivir.

Contenido. La cofradía de lo inmóvil  – Daniel Montoly | Sentencia  – Daniela Mazzeo | Emboscado  – Aymer Waldir

proSÁBADO. Pájaro fugaz que nada o vuela al borde de su ausencia, las palabras son la luz infinita de su articulación; se origina el último sábado de cada mes con la colaboración de los habitantes de mediaIsla. Siga leyendo proSÁBADO 012

Poética Versus Filosofía: Vida, Artefacto y Teoría. Convocatoria a Simposio 

El Departamento de Estudios Hispánicos, conjuntamente con el Centro Melbern G. Glasscock para las Humanidades, de la Universidad de Texas A&M en College Station, Texas, invita a participar en el simposio titulado Poética Versus Filosofía: Vida, Artefacto y Teoría, que se llevará a cabo del 11 al 13 abril del 2013.

Desde Platón, la controversia entre poesía y proyecto filosófico ha sido legendaria, repitiéndose con múltiples variaciones a través de la historia hasta el presente. Este gesto inicial antagónico del antiguo filósofo contra los poetas, tal vez nos puede llevar a ampliar nuestro campo de reflexión acerca de los temas cruciales hoy en día, con respecto a, por ejemplo, los misterios semánticos y sintácticos de los artefactos artísticos y científicos, o el valor imaginario que radica en la especulación teórica. Crear un diálogo interdisciplinario entre diversos campos, tales como arte y arquitectura, filosofía, ciencias políticas y naturales, estudios poéticos y literarios, es inevitable. El conflicto ancestral sin resolver entre la poesía y el saber racional, debe reformularse en el siglo XXI y servir como metáfora en torno a la cual se concibe este simposio.

Los posibles temas de debate incluyen, pero no se limitan a:

  • Recepción de la poética estadounidense en la escritura en español
  • Recepción de la poética hispánica en la escritura estadounidense
  • Teoría estética y filosofía del arte en el idioma español
  • El carácter político oculto de la invención poética y artística
  • Nuevos horizontes en la estética
  • Artefactos científicos y artísticos que nos ayudan a entender la complejidad de la vida
  • La naturaleza de la meditación del artista
  • Utopía y posibilidad de la unificación del conocimiento humano
  • Nuevas fuentes de pensamiento arquitectónico
  • Prioridades poéticas en modelos teóricos
  • Autores sobre autores
  • Traducción y trans-creación
  • Memoria y duelo
  • Exilio y pensamiento artístico en el desplazamiento
  • La enseñanza del pensamiento creativo y la escritura

Conferencia magistral a cargo de MARJORIE PERLOFF, distinguida profesora emérita de la Universidad de Stanford, Ex-presidenta de la Asociación de Lenguas Modernas de América (MLA). Las presentaciones pueden ser escritas en español o en inglés y deben tener una duración máxima de 20 minutos. El plazo para enviar propuestas es el 14 de febrero de 2013. Los resúmenes de no más de 300 palabras deben enviarse a: ppsymp13@tamu.edu.

Hernán Cortés, primer cronista de Indias

El historiador francés, Christian Duverger, asegura que el autor de ‘La historia verdadera de la conquista de la Nueva España’ fue el conquistador y no Bernal Díaz del Castillo.

El historiador y antropólogo francés, Christian Duverger, profesor de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, acaba de arrojar una bomba en las tranquilas aguas de la historia de la literatura en español y en la percepción del pasado de españoles y mexicanos. En su libro, Crónica de la eternidad, fruto de 10 años de investigación y presentado el jueves en la capital mexicana, demuestra que Bernal Díaz del Castillo nunca pudo escribir La historia verdadera de la conquista de la Nueva España y que su autor no fue otro que el propio Hernán Cortés como señalan las pruebas reunidas. El cronista-soldado, el testigo crítico de la Corona y de la versión oficial de la historia, el viejo cascarrabias sentimental, obsesionado con la recompensa económica y el reconocimiento de su gloria, el gran periodista de la Conquista de México se desvanecería para dejar su lugar al conquistador. El bachiller de Salamanca, el aventurero renacentista, el señor de la guerra satanizado por la historia, se convertiría así en un líder humanista y, como añade Duverger, “en el verdadero fundador, como dijo Carlos Fuentes de Bernal, de la novela latinoamericana”.

Crónica de la eternidad, escrita como una investigación policial que hace su lectura amenísima –“decidí no enfocar mi mensaje para el mundo académico y sus polémicas sino para el gran público”-, va señalando paso a paso las incongruencias de la Historia verdadera que impiden que Bernal Díaz del Castillo sea su autor. Pero ¿cómo nadie reparó en ellas en todos estos siglos? Duverger responde: “Muchos dudaron, pero la fuerza de los esquemas mentales, de los prejuicios, los disuadió. Yo pertenezco a una escuela de historiadores que fomenta la duda cómo método. Y lo primero que me sorprendió es que Bernal abre su crónica diciendo “terminé de escribirla el 26 de febrero de 1568 en Santiago de Guatemala, sede de la Audiencia (de los Confines)…”, cuando la Audiencia en esos años estaba ¡en Panamá! Nadie revisó eso, ¿por qué mis colegas no lo descubrieron?” Siga leyendo Hernán Cortés

El dilema de Washington ante la “pérdida” del planeta

[Este artículo es una adaptación del capítulo “Uprisings” contenido en el libro “Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire”, en el que se ofrecen una serie de entrevistas entre Chomsky y David Barsamian (con nuestro agradecimiento hacia la editorial, Metropolitan Books). Las preguntas son de Barsamian, las respuestas de Chomsky.]

¿Tiene actualmente Estados Unidos el mismo control que tenía en otras épocas sobre los recursos energéticos del Oriente Medio?

Los países productores de energía más importantes del mundo siguen estando aún bajo el control de las dictaduras que Occidente apoya. Eso hace que los progresos conseguidos por la Primavera Árabe sean en realidad limitados, aunque no insignificantes. El sistema dictatorial controlado por Occidente está erosionándose. De hecho, lleva tiempo ya debilitándose. Por eso, por ejemplo, si retrocedemos 50 años, vemos que los recursos energéticos –la principal preocupación de los estrategas estadounidenses- han sido en su mayoría nacionalizados. Hay constantes intentos para revertir ese hecho pero no han tenido éxito.

Tomemos, por ejemplo, la invasión de Iraq. Para todo el mundo, excepto para algún entregado ideólogo, era totalmente obvio que invadíamos Iraq no por nuestro amor a la democracia sino porque es tal vez el segundo o tercer país más rico en petróleo del mundo y porque se halla justo en medio de la región productora más importante. Se supone que no puedes decir esto porque se considera una teoría de la conspiración.

EEUU fue seriamente derrotado en Iraq por el nacionalismo iraquí, sobre todo por la resistencia no violenta. EEUU podía matar insurgentes pero no podía enfrentarse a medio millón de personas que se manifestaban por las calles. Paso a paso, Iraq fue capaz de ir desmantelando los controles establecidos por las fuerzas ocupantes. En noviembre de 2007 estaba ya muy claro que iba a ser muy difícil conseguir los objetivos estadounidenses. Y fue precisamente en ese momento cuando se formularon explícitamente esos objetivos. Por tanto, en noviembre de 2007, la administración Bush II apareció con una declaración oficial acerca de cómo debería ser cualquier acuerdo a que se llegase con Iraq. Debería cumplir dos requerimientos importantes: uno, que EEUU debía ser libre para llevar a cabo operaciones de combate desde sus bases militares, que conservaría; y dos, “promover el flujo de inversiones extranjeras hacia Iraq, especialmente de las inversiones estadounidenses”. En enero de 2008, Bush dejó todo esto claro en una de las declaraciones con firma. Un par de meses después, en vista de la resistencia iraquí, EEUU tuvo que olvidarse de ello. El control de Iraq se le está escapando ya de las manos.

Iraq fue un intento de restituir por la fuerza algo parecido al viejo sistema de control pero ese intento fue repelido. Pienso que, por lo general, las políticas de EEUU se han mantenido constantes y se remontan a la II Guerra Mundial. Pero su capacidad para llevarlas a la práctica está reduciéndose. Siga leyendo El dilema de Washington

Gunnar Ekelöf | Arrabal

En el arrabal infinito
hay un árbol mezquino.
Apenas tiene hojas.
Apenas resuenan en el viento.

Un álamo en el polvo
entre las casas uniformes.
Juegan niños a su alrededor
el juego de la vida mínima.

Compran arena por harina.
Venden piedras por pan.

Casi es verano.

Contenido. Inquietudes – Luciana Garcés | Muere el oro en tus manos para que tus ojos siempre puedan desnudarse en mis sueños – Antonio Marín Segovia | Si sigo así  – Cristina Chaca

poeMARTES. Tan relámpago, tan luz, el poema es el poema. Luz que brota de la lámpara o del agua y se bebe o se vierte hasta el filo de las tardes. Sin género sin sexo, se origina el último martes de cada mes con la colaboración de los habitantes de mediaIsla. Siga leyendo poeMARTES 012

La red global de tortura de EE UU

En la era posterior al 11 de septiembre, el récord de EE.UU. en el empleo de tortura es tan atroz que uno debe cuestionar la sinceridad de las denuncias sobre el barbarismo de otras naciones.

El título, “Globalización de la tortura”, lo dice todo. Este meticuloso reporte sobre la red de cámaras de tortura que EE.UU. supervisó en más de 54 países es un cargo irrefutable que debería hacernos morir de vergüenza a todos los ciudadanos de este país.

El reporte fue elaborado por Open Society Foundations (Fundaciones para una Sociedad Abierta), fundado por el filántropo y financista internacional George Soros, de origen judío, quien cuando era joven, sufrió la ocupación nazi de Hungría. A partir de esta experiencia adquirió un compromiso en la lucha por los derechos humanos. Su objetivo es “fomentar la responsabilidad en los crímenes internacionales”, lo que se ve reflejado en el propósito fundamental de su organización, que ahora condena al gobierno de EE.UU. de la manera más enérgica y apropiada.

En la era posterior al 11 de septiembre, el récord de EE.UU. en el empleo de tortura es tan atroz que uno debe cuestionar la sinceridad de las denuncias sobre el barbarismo de otras naciones. De hecho, la esencia del programa de rendición ha sido la exportación de la tortura hacia los países que con mayor sadismo usan “técnicas avanzadas de interrogación”. Este término representa una suerte de perverso elogio.

Por ejemplo, Siria, ahora bajo condena universal por su desprecio de los derechos humanos, fue elegida como el sitio donde torturar a Maher Arar, un ciudadano canadiense detenido por autoridades de EE.UU. en el aeropuerto John F. Kennedy. Las disculpas y la compensación financiera que recibió de las autoridades canadienses es una de las escasas tres instancias en las que un gobierno pidió perdón, y EE.UU. no figura entre esos gobiernos arrepentidos.

Hosni Mubarak de Egipto, reconocido por sus tácticas horrorosas de interrogación y repudiado en la Primavera Árabe, fue elegido por EE.UU. para interrogar a Ibn al-Shaykh al-Libi, quien “bajo amenaza de tortura por parte de oficiales egipcios, fabricó información referida a que Irak entrenaba a miembros de Al Qaeda en el uso de armas químicas y biológicas”, sostiene el informe. Este es el mismo dato de desinformación que Colin Powell empleó como justificación de la invasión de Irak en su discurso ante la ONU. La misma diabólica racionalización de que la tortura es una fuente confiable de información que presenta el film de propaganda “Zero Dark Thirty” (‘La noche más oscura”).

Los derechos humanos inalienables con los que nacemos todos -declarados como un derecho universal en la Declaración de Independencia de EE.UU.- fueron reemplazados por el “lado oscuro” de la declaración de Dick Cheney, citada al principio del informe sobre la tortura: “También tenemos que trabajar, a través de una suerte de lado oscuro, si quieren llamarlo así… Tenemos que pasar tiempo en las sombras del mundo de la inteligencia… Va a ser vital para nosotros el uso de, básicamente, cualquier medio a nuestra disposición para lograr nuestros fines”.

El argumento de Cheney de que el fin justifica los medios ha sido desde hace mucho tiempo el refugio de los asesinos inmorales y el foco de protesta de la gente civilizada, puesto que los medios perversos corrompen hasta el más noble fin. Pero la verdad es dejada de lado, con demasiada facilidad, ante las amenazas externas. George Washington, conciente de los peligros que habían causado la caída de Roma y de otros experimentos republicanos, en su discurso de despedida advirtió “hay que estar en alerta frente a las injurias de la intriga internacional, cuidarse de los engaños de un falso patriotismo…”. Siga leyendo Tortura EEUU

Evocación de Mallarmé

Mi encuentro con la poesía de Mallarmé ocurrió en algún incierto recodo de mi noviciado literario, más o menos cuando trabajaba en los poemas que habrían de constituir mi primer libro, Las adivinaciones. Eso ocurrió hace ya mucho tiempo, algo más de medio siglo y, hasta donde yo me puedo acordar, fue un hallazgo, amén de prematuro, adecuadamente desconcertante. Yo había estado una temporada en París y regresé a España con unos pocos libros inevitables adquiridos en un bouquiniste del Barrio Latino. Me acuerdo muy bien: la simple apariencia tipográfica de los libros tiene a veces el prestigio imborrable de una vieja emoción. Eran ediciones baratas, impresas en papel de inferior calidad y con livianas cubiertas pajizas, unas antologías de Rimbaud, de Baudelaire, de Mallarmé, sin ningún rigor crítico, desprovistas incluso de alguna justificativa nota editorial, pero que fueron aproximándome a un ámbito expresivo que, en principio, me conmovió dudosamente y que luego fue alterando de modo paulatino mis parajes poéticos más transitados. Encontré allí finalmente un modo de cimentar la poesía con unos materiales lingüísticos que yo desconocía y que me abrieron las puertas a una imaginería verbal nueva, hecha de registros iluminadores en lo más enigmático de la realidad, con la que empecé a entendérmelas mal que bien en aquellos obviamente difusos ejercicios de iniciación poética.

Si me permito evocar todo eso, que no deja de ser una información bastante imprecisa, es porque tampoco encuentro mejor manera de referirme a mis primeras emociones de lector de Mallarmé. Ya he apuntado que mi inicial reacción fue la del desconcierto. Yo venía del Juan Ramón Jiménez de la Segunda Antolojía, del Cernuda de La realidad y el deseo, del Neruda de las Residencias, y me aproximé de pronto a una voz como irreconocible, mucho más secreta y recóndita, más inalcanzable, que todas las que había escuchado hasta entonces. Apenas si lograba traspasar la frontera idiomática de aquellos poemas difíciles, abstrusos, una frontera referida incluso a los textos más aparentemente descriptivos, donde me parecía barruntar de pronto el poderoso oleaje estético de Baudelaire. Y en lo primero que pensé fue en un dato más bien obvio, pero para mí sorprendente: en que aquel poeta tan moderno, tan vinculado a una noción de la belleza vigente en los mejores tramos de la literatura universal, había vivido en la segunda mitad del siglo xix, prácticamente al mismo tiempo que Baudelaire y desde luego que Rimbaud. En esos años, la poesía nuestra oscilaba entre los últimos románticos encabezados por Bécquer y los zafios realistas representados por Núñez de Arce y Campoamor. Con eso está dicho todo. Menos mal que ya apuntaba el modernismo con sus secuelas simbolistas importadas por Rubén Darío, con lo que el anodino muestrario poético comenzó a revitalizarse. En cualquier caso, la lejanía cronológica de Mallarmé no resultaba fácilmente inteligible. Ya había pasado más de un siglo desde la aparición de L’après-midi d’un faune (1865), y eso resultaba, aunque sólo fuese a efectos comparativos, de veras sorprendente. Siga leyendo Evocación de Mallarmé

 Angélica Liddell: “No es más combativo hablar de China que de la tristeza”

Angélica Liddell no pasa una. La actriz y dramaturga se muestra tal y como es: accesible pero firme. Nadie puede torcer un carácter que oscila entre la ternura poética y la radicalidad revolucionaria. El jueves llega al Festival de Otoño un nuevo artefacto escénico, Ping Pang Qiu, una declaración de amor a la cultura china en la que denuncia la hipocresía de los totalitarismos y el exterminio de la expresión. Hablamos desde la barricada.

Una descarga de violencia, poesía, inconformismo y desconcierto atraviesa la mirada del espectador nada más acercarse a la obra y a la fuerte personalidad de Angélica Liddell (Figueras, 1966). No hay indiferencia. No hay medias tintas. El mundo nace y se hunde con ella. Imposible separar escenario, vida y aullido. Su tensión dialéctica estremece mientras la pasión nos coloca irremediablemente en el arrobamiento. Y así, a quemarropa, nos sienta en la butaca y nos ata, indefensos, a la heideggariana“finitud desnuda”.

Hay que abrirse paso entre los registros existenciales de la Liddell con cierta prudencia. No va a ser fácil. No habrá concesiones. Nadie sabe qué ruta va a tomar porque los espíritus libres no admiten mapas, ni certezas, ni mandamientos, ni dogmas, ni sectas. “Todas las obras -empieza a disparar- nacen de una batalla. No es más combativo hablar de la represión en China que hablar de la tristeza”. Ese es el motivo por el que creó Ping Pang Qiu, una declaración de amor a la cultura china y una forma de denunciar el exterminio de la expresión en todas sus manifestaciones inspirada por El libro de un hombre solo, del disidente y Premio Nobel de Literatura Gao Xingjian: “La libertad no soporta ni la santidad ni el poder dictatorial. No quiere saber nada ni de una cosa ni de otra y, de todos modos, tampoco podrías conseguirlas; en lugar de hacer un gran esfuerzo para conseguir algo es mejor tener la libertad”. Siga leyendo Angélica Lidell

Harold Bloom: “El valor literario nunca es establecido por un crítico”

A los 82 años continúa siendo una de las figuras más influyentes de la literatura mundial. En esta entrevista reniega de su poder como mandarín cultural, confiesa su predilección por César Vallejo y Gabriela Mistral, afirma que Nicanor Parra merece el Nobel y descalifica el realismo mágico como “un disparate”

La música clásica se escucha desde afuera. Son las dos de la tarde en New Haven. Cerca de la calle Whitney, en uno de los más bonitos y tradicionales barrios de esta ciudad -sede de la Universidad de Yale-, vive una leyenda de la crítica literaria, Harold Bloom.La belleza de los árboles en el fin del otoño, la rusticidad elegante de su casa, de tres pisos y madera; la puerta sin llave, un auto antiguo en la puerta. La música que lo acompaña siempre. Son presagios de quien está más allá de la puerta, y grita “entre, está abierto”, adivinando quién viene, sin miedo a nada.

Se para con su bastón, le cuesta caminar a sus 82 años, y se sienta de nuevo en su lugar favorito, la cabecera de la mesa de comedor, llena de libros, cartas y hojas amarillas de bloc, donde anota sus clases; los poemas que les dará a leer a sus alumnos y su agenda, que maneja con celo. Con una mano en el teléfono -no le gusta el mail sino el teléfono- y otra en su lápiz, anota cada compromiso y va revisando sus meses venideros. Aunque ya no tiene la vida vertiginosa de antes, sigue dando clases dos veces por semana. Este semestre brinda un curso sobre Shakespeare, y otro de poesía. Y recibe a sus alumnos durante la semana, en grupos de dos o tres, mientras la energía no se le agota.

Habla lento, pausado, a veces como susurrando, en un inglés perfecto y bien pronunciado, eligiendo cada palabra con precisión. Ofrece té y galletas, lo mismo que les prepara a sus alumnos. Su mujer por más de 50 años, Jeanne, atractiva, elegante, discreta, aparece y saluda. “Voy a dar un paseo”, dice y se despide. Bloom se queda mirándola mientras se va. Siga leyendo Harold Bloom

Pessoa y Ofélia, una historia de amor

Más notas para entender este tema

Acaba de aparecer en Lisboa, en edición conjunta, Cartas de amor de Fernando Pessoa e Ofélia Queiroz (Assírio e Alvim, 2012). De esas cartas se conocían hasta ahora dos recopilaciones independientes. La editorial Ática, también de Lisboa, había dado a conocer, en 1978, las que el poeta dirigió a Ofélia. A su vez, las de ella a él fueron publicadas por la casa Assírio e Alvim en 1996, cinco años después de la muerte de la autora.

En nuestro idioma se difundió una bella edición de las Cartas a Ophélia, bajo el sello barcelonés Libros del Zorro Rojo (2010). La traducción, en este caso, estuvo a cargo de Alejandro García; el prólogo lo realizó Antonio Tabucchi y las ilustraciones, Antonio Seguí.

La correspondencia de los grandes creadores siempre despierta interés. Y la amorosa en particular, una curiosidad irrefrenable entre sus celebrantes. Del campo de la filosofía proviene, al parecer, el intercambio de cartas de amor más antiguo que conocemos: el que mantuvieron Abelardo y Eloísa en el siglo XI. Hace unos años vieron la luz, dentro de ese mismo campo, las cartas intercambiadas por Hannah Arendt y Martin Heidegger. Pero es en el terreno literario propiamente dicho donde se encuentra uno de los cuerpos más nutridos y variados del epistolario amoroso. Lo enriquecen, entre otras, las páginas de Victor Hugo, Flaubert, George Sand, Dostoievsky, Kafka, Lugones, Virginia Woolf, Pavese, Borges, Sartre y Simone de Beauvoir. A ellas cabe sumar ahora las cartas de Fernando Pessoa en su correspondencia con Ofélia Queiroz. Esta edición conjunta, que tanto facilita el acceso a las emociones de ambos, todo se lo debe al paciente ordenamiento cronológico de las cartas y a las oportunas notas aclaratorias de Manuela Parreira da Silva. El volumen, inédito en nuestro idioma, será publicado por Emecé  próximamente.

Un amor contrariado

La leyenda dice que Pessoa dejó en sus baúles veintisiete mil hojas inéditas..

Sorprende, en las Cartas, la abundancia de un léxico aniñado. En los momentos más intensos, Pessoa y Ofélia se tratan como chicos que están aprendiendo a hablar. ¿Un juego? Sin duda. Pero es en ese lenguaje infantil que expresan, constantemente, la ternura y aun el deseo que cada uno despierta en el otro. Ofélia a Fernando lo llama “filhinho” (hijito) o “bonequinho” (muñequito). Y le dice, arrebatada, que quisiera acunarlo en sus brazos. Él se dirige a ella llamándola “bebezinho” (bebito). Los besos que se envían, los que se dan y los que quisieran darse son “jinhos” (“sitos”) y “pombinhos” (palomitos) los pechos de Ofélia que Fernando quisiera acariciar.

El estilo epistolar de Ofélia es directo; escribe siempre con vivacidad, sin reservas. Todo lo que siente y le sucede, piensa y cree ingresa en tropel a sus cartas. Ellas recuerdan, por lo torrencial y espontáneo, a las páginas de un diario adolescente. No es así en el caso de Pessoa. Las suyas son cartas breves, medidas, sin arrebatos. El ingenio suple, a veces, la falta de espontaneidad y la notable pobreza informativa sobre su vida. Siga leyendo Pessoa y Ofélia

Vida y obra: Sylvia Plath

Tan conocida por su desgracia como por sus poemas, Sylvia Plath fue alumna perfecta y, muy joven, se casó con el poeta inglés Ted Hughes. Lo que comenzó como un idilio terminó de la peor manera. Este mes se cumplen los 50 años de su única novela, “La campana de cristal”, una ficción autobiográfica basada en su primer intento de suicidio.

Imaginémonos dentro de los pensamientos de Sylvia Plath muy, muy temprano por la mañana, el 11 de Febrero de 1963. Estamos en Londres, en la casa del 23 Fitzroy Road, cerca de Regent’s Park. Ha sido un invierno terrible, el peor en cien años, con un frío que hace literalmente explotar las cañerías. Ya sabemos que va pasar, pero vamos llegando poco a poco a la imaginación de Plath en sus últimos momentos.

Hace varios meses que Plath, de treinta años, separada hace unos cinco meses de su marido, el poeta Ted Hughes, se ha estado despertando a esta con el alba —en hora azul, como lo describe ella misma— para escribir. En esas horas, antes que se despiertan sus hijos (Frieda, una nena de 2 años, y Nicholas, un bebé con apenas nueve meses) Plath escribe, poseída. Ha encontrado su verdadera voz, la musa la dirige, apoyando una mano sobre su hombro. Plath escribe un poema por día, a veces más. Pero este día, el 11 de Febrero de 1963 –un lunes– Plath se ha despertado para dedicarse a su segundo arte: el suicidio. Siga leyendo Silvia Plath

Historia y novela en la obra de Pedro Mir

Mir trabaja una concepción de la historia cercana a Vico, Comte y Marx. En su primera obra, Mir busca una nueva escritura de la historia como buscaron los seguidores de “les belles lettres”, logrando una escritura donde la creación y la poesía se unen para romper los parámetros establecidos en la escritura de la historia. En Tres leyendas de colores, Mir logra una escritura histórica que desafía a la historiografía de su época; pero además, plantea un entrecruzamiento entre la poesía y la historia. Esta tangencia se convierte en eje fundamental de toda su poética. También Mir busca una crítica a los intentos de escribir la historia dominicana a partir de una periodización romántica. Estos intentos no pueden arrojar una teorización más contundente porque el escritor parte de las mismas raíces que critica. Su pensamiento retorna al origen del problema. Pero sobre todo, el elemento populista que existe en su pensamiento impide una teorización apegada a la teoría marxista de la historia.

Sus obras históricas permiten una lectura del contexto socio-histórico dominicano, caribeño y latinoamericano. Hay en Mir un gran empeño en estudiar los orígenes. Este afán manifiesta una concepción de la historia como espejo donde se puede rememorar el pasado, interpretar el presente y predecir el futuro. Estas concepciones históricas lo llevan a formarse una noción sobre el destino de la humanidad y en especial, el futuro dominicano. A partir de ella se conforma su práctica política. Por esta razón, la historia atraviesa sus textos poéticos. En estos se establece un juego entre lo literario y lo social. La ideología constituye en sus versos una parte fundamental del ritmo-sentido del poema que juega dentro de los niveles profundamente literarios debido a los variados recursos que el autor emplea.

El ritmo-sentido de sus textos se manifiesta a partir de un esmerado trabajo de la significancia donde el estrato sonoro sobre- sale gracias al empleo de aliteraciones, asíndeton, polisíndeton, rima, métrica y encabalgamiento; así como la disposición de adjetivos con relación a los sustantivos y la repetición de esquemas sintagmáticos. La poesía miriana juega también con imágenes cromáticas, metáforas, disposición de los versos en el espacio textual, rompiendo con el ordenamiento tradicional… Puede decirse que hay en su poesía una síntesis de las más conocidas y celebradas experimentaciones que han realizado los poetas en el último siglo.

La concepción sobre lo histórico-social ha permitido a este autor dominicano realizar una escritura narrativa en la que historia y poesía se entrecruzan y juegan con su concepción del lenguaje, de la historia misma y de la poesía. Los relatos de Mir ponen de manifiesto su afán de historiador, interés por la renovación literaria y el afloramiento de una prosa de raigambre poética. Esto está más logrado en su novela Cuando amaban las tierras comuneras. En esta obra Mir sobresale como uno de los pocos escritores dominicanos que ha podido trascender las fronteras nacionales con una de ficción. Cabe destacar en este reducido grupo a Manuel de Jesús Galván con Enriquillo, Juan Bosch con sus cuentos y Pedro Vergés con su novela Sólo cenizas hallarás (bolero). Sigue leyendo Historia y novela

..Pero es que en inglés suena mejor 

Desde que los tragos se llaman shots; los anuncios, spots; las tallas, sizes; los apagones, blackouts; las niñeras, babysitters  y los maricones, gays, este país no es el mismo. Ahora es mucho más moderno: en verdad, una especie de Nueva York chiquito. Durante muchos años, los dominicanos no nos dábamos cuenta de lo feo que hablábamos ni de lo atrasado que estábamos. Los niños leían muñequitos o paquitos sin saber que eran comics; los jóvenes hacían parties creyendo que eran fiestas; las secretarias preparaban borradores de cartas para sus jefes sin advertir que eran drafts; los empresarios, como siempre, tenían issues con sus empleados que, ingenuamente, consideraban problemas; los obreros, tan ordinarios, se pasaban el fin de semana bebiendo, sin percatarse, los pobres, que lo hacían en el weekend; y los domingos todos íbamos al cine a ver films que, por subdesarrollados, llamábamos películas. Yo mismo, en la escuela normal de San Francisco de Macorís, me creía buen estudiante por mis buenas notas: ignoraba totalmente ––lo confieso con vergüenza— que lo era por mi alto GPA.

Afortunadamente, todo esto ha cambiado. Hoy la República Dominicana es un país globalizado,  abierto al mundo de par en par y repleto de zonas francas y turistas. La modernidad se nos nota tan pronto abrimos la boca. Ya no decimos te espero, sino espero por ti (wait for you); ni comprobante, sino voucher; ni ponme al tanto o ponme al día, sino dame un update; incluso, los candidatos recientes a presidente ya no se postulan para el cargo, sino que corren (run) tras él, como galgos tras la liebre. Y no puede ser de otra manera porque cuando las cosas se expresan en otro idioma o se calcan de él ¡suenan tan bonitas!, sobre todo en inglés, que es el idioma perfecto.

No resulta extraño, pues, que de cada diez palabras que se pronuncian  o se escriben en la República Dominicana, a lo menos una sea en la lengua de Shakespeare. Que existan palabras en español  con qué decir lo mismo no viene al caso. Hay que reconocer que el uso continuo de una lengua desprestigiada como el español, hablada mayoritariamente por campesinos y otros pobres diablos, es incompatible con nuestros anhelos primermundistas, lo cual explica por qué en nuestro país se nos enseña desde la infancia que es preferible decir hello que hola, OK que bien, ready que listo, full que lleno, bye bye que adiós. Es loable, en ese sentido, la costumbre de los padres dominicanos progresistas de inscribir a sus hijos en colegios “bilingües”,  en los que todos los cursos se imparten en inglés, menos las asignaturas “folclóricas” o “indígenas” (Español e Historia): allí se aprende y cultiva el castellano verdaderamente moderno, sabiamente ajustado al léxico y a la sintaxis del inglés, en el que, por ejemplo, la gente ya no avisa o hace saber las cosas, sino que las deja saber; no las alquila, sino que las renta;  nunca supone ni presume, sino que asume (assume); no deposita solicitudes, sino aplicaciones (applications):  todo lo cual hace sentido (makes sense), aunque no lo tenga. Siga leyendo …Pero en inglés

La victoria que encerraba una derrota

‘No’, de Pablo Larraín, narra las paradojas del referéndum que tumbó a Pinochet.

¿Se puede acabar con una dictadura abrazando su sistema? ¿Es posible tumbar a un autócrata con una campaña de publicidad a lo Coca-Cola? ¿Cabe ser a la vez el Che Guevara y Don Draper? Sobre eléctricas paradojas planea No, de Pablo Larraín, primera película chilena que alcanza la candidatura a un Oscar, premiada en la pasada Quincena de Realizadores de Cannes, y uno de los filmes políticos más divertidos, originales y, finalmente, fatalistas que se han estrenado en mucho tiempo. “¿Es la derrota de Pinochet o es también la victoria del modelo de Pinochet? En esa ambigüedad está la concepción de la película”, afirma su director (para mayor ironía hijo de un conocido senador de la derecha chilena) sobre un filme que encierra un insalvable desencanto.

No se estrena hoy en España y Larraín y su protagonista, Gael García Bernal, lo presentaron ayer en Madrid. El embrión del guion está en la obra de Antonio Skármeta El plebiscito, basado en uno de los momentos más emocionantes de la historia reciente de Chile: el referéndum que en otoño de 1988 acabó con la dictadura de Augusto Pinochet. Ante la presión internacional, el viejo tirano se vio obligado a convocar la primera votación libre en 15 años. El apuntalaba su continuidad mientras que el no le obligaba a presentarse a unas elecciones generales democráticas.

El régimen aceptó el reto a regañadientes, pero convencido de su victoria, tenía todo a favor. Después de años amordazada, la oposición solo contaba con una minúscula ventana para atraer el voto: 15 minutos nocturnos en televisión. Es ese duelo televisivo entre la campaña del y la del no la gesta que recoge una película que tira de archivo para jugar con el humor y la memoria. “Lo importante no es recordar qué hizo quién sino cómo se organiza la memoria para comprender el presente. Eso es interesante y, a la vez, delicado”, explica Larraín, que con este filme cierra su trilogía sobre la dictadura iniciada con Tony Manero (2008) y seguida por Post mortem (2010). Siga leyendo La victoria

Wilder: una mente llena de cuchillas

Delante de su mesa de trabajo, Billy Wilder tenía siempre una nota con la siguiente frase: “¿Cómo lo haría Lubitsch?”. Para Wilder, Lubitsch era el gran maestro y, según admitía, se pasó media vida intentando imitarlo. En ese intento, sin embargo, consiguió un estilo personal. Donde Lubitsch proponía ironía y sugerencia, Wilder atacaba con una acidez tan afilada que una vez el actor William Holden definió a este director como “una mente llena de hojas de afeitar”.

Títulos como Con faldas y a lo loco (1959), El apartamento (1960) o Primera plana (1974) le confirmaron como uno de los reyes de la comedia. Pero Wilder también tocaba otros palos con maestría. Solía decir que, cuando estaba alegre, rodaba historias más bien trágicas y que, en las temporadas en las que se encontraba más deprimido, se decantaba por la comedia. Entre sus películas dramáticas destacaron Perdición (1944), que era puro cine negro, o Días sin huella (1945), una amarga reflexión sobre el alcoholismo. En El crepúsculo de los dioses (1949) trazó un retrato corrosivo del mundo de Hollywood y de sus viejas glorias. A la salida del estreno, en 1950, uno de los espectadores se abalanzó sobre él gritándole: “¡Bastardo, ha arrastrado por el lodo la industria que le ha convertido a usted en alguien y que le ha dado de comer! Billy Wilder se volvió hacia él y se limitó a replicar: “Jódete”. Una respuesta que no habría llamado demasiado la atención si aquel espectador alterado no hubiera sido el gran patrón de la Metro Louis B. Mayer. Y es que vivaracho, ingenioso, independiente y mordaz, Billy Wilder no se casaba con nada ni con nadie. En los años 60 El apartamento fue un gran éxito en Rusia. Los soviéticos veían en ella una crítica al modo de vida capitalista y quisieron agasajar al director con un homenaje en el Berlín Este. Cuando le invitaron a pronunciar unas palabras, Billy Wilder dijo: “La historia que cuento en El apartamento en realidad podría pasar en todas partes, en Tokio, en Londres, París o Munich. Sólo hay una ciudad en el mundo donde una cosa así nunca podría suceder, en Moscú”. El auditorio estalló en aplausos, pero unos segundos después, añadió: “A Jack Lemmon le habría sido imposible prestar allí su apartamento porque tendría que compartir la vivienda con otras tres familias”. Siga leyendo Billy Wilder

Nuevas propuestas cinematográficas

Desde el 1 de febrero en Internet pueden verse gratuitamente 15 largometrajes (www.littlesecretfilm.com) realizados en condiciones muy estrictas

Si la misma imaginación que se desarrolla en el entorno del cine español se aplicara a otros menesteres, la lamentable crisis que vive nuestro país (cada vez menos nuestro y también menos país) habría desarrollado medios para sobrevivir en la desdicha… al margen de corruptelas. Dado que a lo largo de la historia el cine ha servido de consuelo en épocas de penuria, ahora no podía ser menos. Y mientras que a las películas españolas se les sigue insultando desde esa estúpida arrogancia que provoca el desconocimiento —esta semana, sin ir más lejos, Alfonso Ussía ha repetido mecánicamente en La Razón sus anuales exabruptos contra los Premios Goya, aunque aclarando, como si se tratara de una justificación, que “escribo de lo que no he visto y de aquello que no veré”—, lo cierto es que continúan apareciendo propuestas cinematográficas, novedosas e interesantes, que tratan de encontrar un lugar digno entre tanta maraña. “Ya no hay excusas para no dirigir cine”, se dice.

Desde el pasado 1 de febrero en Internet pueden verse gratuitamente 15 largometrajes (www.littlesecretfilm.com) realizados en condiciones muy estrictas: haber sido rodados en HD, durante solo 24 horas ininterrumpidas, y en absoluto secreto antes de su estreno; no tener guion previo, sino estar abiertos a improvisaciones y no haber contado con ningún tipo de ayuda económica; ítem más, que ningún componente del equipo haya cobrado por su trabajo… No se trata, al decir de los convocantes, “de un movimiento, marca o escuela sino de un modelo no comercial de producción cinematográfica basado en las limitaciones, el riesgo, la improvisación y el azar frente a los largos y frustrantes procesos de escritura y financiación” (más difícil todavía). El resultado son estas primeras 15 películas que ahora podemos ver y en las que, como es lógico, hay de todo. Sus autores son principiantes aunque algunos de ellos como el crítico Jordi Costa —Piccolo grande amore— o la productora Elena Manrique —Cinema verité, verité—, entre otros, tengan antigua y fértil relación con el cine. Siga leyendo Nuevas propuestas

Maj Sjöwall: “Hoy los autores se interesan solo por el dinero”

La escritora sueca Maj Sjöwall recibe el octavo Premio Pepe Carvalho, acto cumbre del festival de literatura de género BCNegra.

Maj Sjöwall y Per Wahlöö escribieron sus 10 novelas del inspector Martin Beck a mano y sentados uno frente a otro. “Trabajamos muchísimo antes de escribir Roseanna, la primera, porque no es fácil hacerlo a cuatro manos ni tener la misma inspiración. Queríamos que la mezcla de nuestros dos estilos fuera perfecta y queríamos un lenguaje fácil y periodístico”, explicó ayer la escritora sueca Maj Sjöwall , horas antes de recibir el octavo Premio Pepe Carvalho, el acto cumbre de BCNegra.

Lo del humor, presente en cada una de las novelas, les fue fácil. “Los dos teníamos un gran sentido del humor”. Hicieron el esquema de las 10 novelas y la biografía del inspector Martin Beck y de otros personajes habituales. Cada novela tendría 30 capítulos y aparecería una al año. Titularon la serie Novela de un crimen. “Muchos piensan que nos referimos a los crímenes que aparecen, pero no. El verdadero crimen es el de la socialdemocracia sueca que traicionó a la clase trabajadora”.

Sjöwall (1935) y Wahlöö (1926-1975) militaron en el Partido Comunista sueco. “Nos afiliamos porque apareció un líder intelectual dispuesto a transformarlo y adaptarlo a Suecia, más moderno, más marxista y menos estalinista. Nosotros trabajamos en una revista semanal del partido para jóvenes. Lo dejamos en 1969, después de lo sucedido tras la Primavera de Praga. Además, a mí lo del activismo no me iba mucho”.

La pareja concibió la serie como un proyecto político y eligieron el género negro para llevarlo adelante. “Queríamos ser muy realistas y mezclar la política y el discurso con el entretenimiento. Realismo y humor, esta es la clave. Queríamos que nos leyeran, vender muchos libros”.

Las novelas están llenas de guiños. En las primeras páginas de Roseanna, aparece un turista vietnamita. ¿Un turista vietnamita en la Suecia en los años sesenta? No puede ser. “Es uno de esos detalles escondidos que nos gustaban tanto. Estábamos contra la guerra de Vietnam. Yo a veces introducía palabras raras y los lectores me decían que las tenían que consultar en el diccionario. Mejor, así paráis de leer y podéis reflexionar un poco, contestaba yo”. Siga leyendo Maj Sjöall

El secreto de Jane Austen

Hace dos siglos, tal día como hoy, aparecía ‘Orgullo y prejuicio’, de Jane Austen, una de las obras esenciales de la literatura universal.

Hay escritores que nos gustan, escritores a los que admiramos y escritores a los que quisimos desde el primer párrafo del primer libro suyo que nos tuvo entre sus manos. Escritores entrañables cuyas historias se vuelven parte de las nuestras. Jane Austen (1775-1817) es una de ellos. No solo es admirable o fascina, sino que sus novelas son un legado esencial que cuanto más pronto se entrega con más alegría se contagia.

No mucho antes de que la querida Jane se volviera una celebridad del siglo veinte, yo le regalé a mi hija, de trece años, la novela que a partir de entonces es la llave de nuestras mejores conversaciones. Porque desde los noviazgos hasta los acantilados encuentran cobijo en la sencillez y la inteligencia de lo que narra.

Hay, tras la voz que escribe Orgullo y Prejuicio, una mujer sabia que, a los veinte años, discierne como si llevara cincuenta reflexionando sobre los vicios y virtudes de los seres humanos. En medio de una vida tranquila, dentro de una familia armoniosa y de costumbres sencillas, Jane escribió, para leerles a sus hermanos, historias que resultan emocionantes porque tras el cuento de quién se casa con quien, ella entrega la fuerza de una narradora capaz de desentrañar los entresijos de un mundo mucho más complejo que el regido por las formas y las apariencias de su tiempo. ¿Cómo no leerla con humildad y sin prejuicios, con asombro y devoción? Siga leyendo Jane Austen

Hablar solo, maldecir, ser un poeta…

Aparece en Lumen una amplia selección de la poesía de Hölderlin. En una nueva versión al castellano de Eduardo Gil Bera con prólogo de Félix de Azúa, un declarado seguidor admirado del gran poeta alemán.

Hölderlin, sin ser propiamente un romántico, fue todo lo desgraciado que se espera de un poeta romántico de pro. Su obra abarca 10 escasos años de su azarosa vida (en medio del muy idealizado y hasta sereno neoclasicismo), que tiene mucho de errante, por dentro y por fuera. Son legendarias sus amistades de juventud (compartió albergue con Hegel y Schelling) y su gran amor, también desdichado, por Susette Gontard, una mujer casada. La Diotima de los poemas de Hölderlin es siempre su Susette, a quien también dedicó el Hiperión. Ella y el ardoroso Friedrich fueron sorprendidos más de una vez por Jacob Gontard (el marido), con lo que el bardo perdió su empleo y debió salir por piernas. Su sensibilidad encontró asidero en la tradición grecolatina, donde buscó reflejos, temas y símiles. Ahora se edita Poemas (Lumen).

Hay varias y buenas biografías de Hölderlin (1770-1843), pero ninguna consuela, sino muy al contrario, cada detalle que se añade hace el paisaje más agrio. Los testimonios coinciden en que se perdía vagando sin rumbo y que las manifestaciones de la esquizofrenia se hicieron cada vez más dramáticas. De hecho, en su poesía hay algo, por encima de la forma, de río incontenible, de exaltación, de aliento enardecido por un fuego mortal y propio, y puede ser quizás que ese meollo, esa substancia ya trufada por la locura, vaya abriéndose paso desde el éxtasis a la sinrazón.

Cuando sus amigos ya no pueden con él, es especialmente su fiel Isaac von Sinclair quien lo interna en una clínica para enfermos mentales en Tubinga. Esto empeoró las cosas, al menos en la atribulada cabeza del poeta. El terapeuta de aquel centro era el médico Ferdinand Autenrieth, cuya verdadera especialidad era la medicina forense. Hölderlin fue encerrado en solitario dentro de una de aquellas habitaciones. Había “15 camas y 12 cuartos”. Salió y entró de la vetusta y fría casa varias veces, pero ya nunca más dejó de hablar solo, de responder airadamente a su fantasma. De hecho, en su magistral obra lírica (que Félix de Azúa distingue con acierto en su prólogo como “gran poesía”, como la de Shakespeare y Rimbaud) hay un lamento sordo a la nada. Azúa titula su prólogo “¿De qué hablan los poetas?” e hila de manera fina y exquisita al juzgar la traducción de Gil Bera como “música de cámara”. No todo el mundo ha tenido la ilustrada suerte de Félix de Azúa, cuyo primer “tropiezo” con la lírica fue precisamente Hölderlin. Siga leyendo Hablar solo

Goytisolo, el moderno

Para celebrar la llegada del número 500 de sus Narrativas Hispánicas, Anagrama reunió en un considerable volumen las cuatro partes de Antagonía, de Luis Goytisolo, provocando un movimiento no menor en la literatura española. Así, este artefacto barroco o máquina modernista que supera los límites más estrechos de la metaliteratura replantea una mirada sobre la producción literaria desde la transición del franquismo a la democracia hasta la actualidad. Lectura compleja, pero transformadora, es la que requiere la obra cumbre de uno de los autores más comprometidos con la política y el arte desde la posguerra civil.

Si hay algún rasgo distintivo del modernismo europeo es, qué duda cabe, tener una ambición. ¿En qué consiste esa ambición? En crear, en cada obra, un lenguaje nuevo, absoluto, que pueda abarcar el mundo y transformar la propia vida del hombre. No podemos entender de otra manera el trabajo de autores como Virginia Woolf, James Joyce o Marcel Proust, o incluso de los modernistas norteamericanos, como Ernest Hemingway o William Faulkner, si no comprendemos este atrevimiento radical de inventar una lengua inaudita para retratar, o mejor, incorporar un contexto histórico tan extraño, tan “inventado”, como la propia ficción. Bajo esos términos, Antagonía, de Luis Goytisolo (Barcelona, 1935), es radicalmente moderna.

¿Cuál es, entonces, el mundo de Antagonía? El de la España de Franco, más particularmente, el de Barcelona (a esta altura ¿un país aparte?), territorio que aparece en la novela como una región soñada por pesadillesca en donde vive lo que podríamos muy cruelmente denominar el protagonista del relato, Raúl Ferrer Gaminde. La novela, dividida en cuatro partes, volverá una y otra vez tanto a Barcelona como a la propia biografía de Raúl para revisar la evolución de una obra que, sabemos, el personaje se encuentra desarrollando. Así, cada una de las partes de este “relato” recuperan un momento dentro de la progresión de esa novela: “Recuento”, la primera parte, se concentra en los aspectos estrictamente biográficos de Raúl, desde su infancia en la pos Guerra Civil hasta el encarcelamiento y tortura que sufre debido a su militancia en el PC español. “Los verdes de mayo hasta el mar”, el segundo eslabón, recupera sus anotaciones personales mezcladas con sucesos reales y sueños a partir de entradas tituladas de muy diversa forma. “La cólera de Aquiles” es, a diferencia de las otras dos partes, una suerte de diario personal escrito por la prima hermana de Raúl, Matilde, con quien tuvo una relación casual en la juventud que ha dejado una fuerte impronta en ambos, una suerte de descripción de la personalidad del incipiente autor visto “desde afuera”, mencionado muy lateralmente en una serie de entradas concentradas en los avatares de la propia vida de una Matilde madura y hastiada. Finalmente, “Teoría del conocimiento”, la última parte, es, nada más ni nada menos, la novela terminada.

Claro está, la sinopsis deja por fuera el verdadero tema al cual Antagonía apunta: la compleja relación entre un autor y su obra, estrictamente, la de un creador y su creación, para ser harto más amplios e ir un poco más allá del cerco literario. Una y otra vez, en cada página, el problema central radica en el tratamiento de un tema, la articulación de ese tema una vez escrito, los límites de una descripción (como los innumerables detalles de Barcelona y sus calles), la de nombrar a un personaje, etcétera. Es que lo que tenemos entre manos no es una obra complaciente, que sostiene el artificio y no revela sus bambalinas: muy por el contrario, en un gesto absolutamente barroco, el texto da vueltas una y otra vez sobre sí mismo para mostrarnos el otro lado de un fragmento leído, el mismo suceso contado por otro personaje, la misma novela leída por alguien en un momento indeterminado que cambia nuestra idea de todo lo leído siempre en el marco de una serie de meditaciones que corresponde, efectivamente, al único género que podría englobar este trabajo, el de la metaliteratura (aunque, si somos estrictos, es muy probable que Antagonía sea su propio género). Siga leyendo Goytisolo

Caer no es caer

Primero fue un blog y luego este libro de título aparentemente ambiguo y absolutamente preciso una vez que se lo lee: ¿Quién te creés que sos? es una combinación de testimonio, diario íntimo y biografía en el que Angela Urondo Raboy reconstruye varias de las facetas más complejas de su propia identidad: hija del poeta Francisco “Paco” Urondo y la periodista Alicia Raboy, con una hermana también desaparecida, Claudia, vivió hasta casi los veinte años ignorando lo que había sucedido con su familia. A partir de los primeros indicios, terminó recuperando su identidad y haciendo un juicio de desadopción. En la actualidad, lanzó una investigación sobre las notas de su madre en el periódico Noticias. En esta entrevista, Angela Urondo explica cómo fue tener recuerdos del primer año de vida y por qué quiere un futuro en el que sus hijos puedan recuperar a sus abuelos sin tener que vivir obsesionados por el lenguaje del exterminio.

Cuando era adolescente, Angela Urondo Raboy –entonces no respondía aún a esos apellidos– paseaba a sus perros por la ESMA; recorrían partes del predio que no estaban vigilados. El lugar le resultaba familiar: vivía a diez cuadras de la ESMA y durante muchísimos años sus padres adoptivos la mandaron al Club Náutico Bouchard, en la calle Comodoro Rivadavia, pegado a la Lugones, separado de la Escuela apenas por un estacionamiento. “Ibamos varias veces por semana y a pasar el día entero los sábados y domingos, religiosamente; el lugar me maravillaba de día y me daba mucho miedo de noche”, escribe en ¿Quién te creés que sos?, su libro que es testimonio, diario íntimo y autobiografía.

En ese momento, Angela –el nombre de pila siempre lo conservó– no sabía que su hermana Claudia Urondo, que continúa desaparecida, había estado secuestrada en la ESMA. Tampoco sabía que su padre, Paco Urondo, había sido asesinado a golpes, a culatazos, el 17 de junio de 1976 en Guaymallén, Mendoza, cuando el auto en el que viajaba con su mujer, Alicia Raboy, su compañera René Ahualli y ella misma, la beba Angela, de once meses, fue interceptado a balazos. Paco, desde hacía poco responsable de la regional Cuyo de Montoneros, les dijo a las mujeres que huyeran. René logró escapar, herida; Alicia y Angela fueron secuestradas. Alicia continúa desaparecida. Angela estuvo detenida en el D2, el centro clandestino más grande de la provincia, luego fue llevada a la Casa Cuna y finalmente, enredada en una trama familiar de ocultamiento y silencios, adoptada legalmente por la prima de su madre y su marido; la pareja adoptante jamás le contó su historia, ni le permitió tener contacto con su familia paterna. Pero Angela recordaba. No sabía bien qué: pero se acordaba.

¿Es común tener recuerdos del primer año de vida?

–No. Hay terapeutas que dicen que la memoria se construye a través de la palabra y que no hay memoria antes del lenguaje. Pero yo tengo memoria, una memoria especial, de un shock postraumático, no la memoria de un cotidiano. Cuando volví a Mendoza constaté algunas cosas: lugares que encontré en sueños, una esquina, una fábrica; después de conocer la Casa Cuna, el D2, el corralón –de donde fuimos secuestradas mi madre y yo–, la casa donde viví, me di cuenta de que ensamblé edificios en mi cabeza. Quedé en una búsqueda constante de mis padres y de algo conocido, entonces guardé amontonadas en la memoria un montón de cosas y quedé con la manija del que busca y no sabe qué, desorientada. Con una sensación de ruido mental. Si yo me acordase de esa época con una memoria, digamos, “normal”, me acordaría de mi mamá dándome la leche; y no me acuerdo de ella ni de mi papá, que es lo que yo desearía. Por más que haga fuerza no me acuerdo de lo que quiero: me acuerdo de lo que me shockeó, y desde ese lugar sostengo que esto es memoria. A mí la palabra me vino a través de mis adoptantes, por eso nunca pude explicar esa memoria previa, pero estaba, se reiteraba y se mantenía presente y yo no entendía por qué, por qué me daba miedo un sueño con un jardín de infantes, un sueño en el que no pasaba nada, por ejemplo.

En el recorrido de ¿Quién te creés que sos? hay varios regresos a los lugares de los sueños, en Mendoza. La primera vez, en 2001: en ese viaje habló con los hermanos Horacio y Miguel, los dueños del corralón donde la atraparon junto a su madre, hombres de más de noventa años. Escribe Angela: “Me contaron paso a paso todo lo ocurrido. Que los policías entraron, apenas unos segundos después de nosotras. Que la escalera no conducía a ningún lugar, sino arriba, al depósito de carbón, que no tenía salida por ninguna parte. Que la encontraron enseguida y la bajaron por la escalera arrastrándola de los pelos. Que la golpearon, brutalmente, que nunca habían visto algo así. Que tuvieron miedo y por eso nunca salieron del corralón, no vieron lo que pasó afuera. Que al rato los policías entraron de nuevo, les sacaron a ‘la beba’ y ellos se la entregaron, qué iban a hacer”.

Hubo muchos regresos más antes del regreso de 2010, cuando se inició, en noviembre de ese año, el juicio por el asesinato de Paco, la desaparición de Alicia Raboy y causas de otras veintidós víctimas del terrorismo de Estado. ¿Quién te creés que sos? también es una crónica de ese juicio, que duró casi uno año. “Este libro fue escrito con incertidumbre, a tientas. Por eso en la primera parte pongo nada más que los documentos, las palabras inapelables: cartas de mi padre, las fotos que tengo con ellos, la sentencia.” En esa primera parte, la de los documentos, también está el primer relato escrito de su caída y la de sus padres: lo firma Rodolfo Walsh el 29 de diciembre de 1976 y apareció originalmente en Los papeles de Walsh. Cuadernos del peronismo montonero auténtico (1979). Siga leyendo Caer

El cuento clásico de la semana

Incluimos el cuento clásico de la semana, seleccionado por Luis López Nieves: Una llamada telefónica, por la autora estadounidense Dorothy Parker (1893-1967). Pulse sobre el título para leer el cuento en Ciudad Seva.

Imágenes del mundo

 


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