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Letras vueltas

A noite do meu bem | René Rodríguez Soriano en Nave sorda rumbo a Santo Domingo | Cerca de Umberto Eco | Conversación en la catedral | La edición crítica de ‘Mi lucha’ es objeto de deseo en todo el mundo | ¿Cuáles son las películas nominadas a los Oscar 2016? | Primer Encuentro Internacional Mujeres Poetas Internacional | Vila-Matas: “Si no se atreve a todo, no será jamás un escritor” | Ansiedad en la red | Rosario Ferré: in memoriam | El cuento clásico de la semana | La melancólica soledad de los cuervos.

René Rodríguez Soriano en Nave sorda rumbo a Santo Domingo

NavegacionSanto Domingo, RD.- Luego de su exitosa travesía por las ciudades estadounidenses de San Antonio, Harlingen, Edinburg, Houston, Nueva York y Miami, René Rodríguez Soriano, a bordo su Nave sorda —libro que deja recuerdos en cada puerto— sortea las aguas del Caribe y arriba este 3 de marzo a su orilla adorada.

Nave sorda será puesto en circulación este jueves 3 de marzo a las 7:30 de la noche en los salones del Centro Cultural de las Telecomunicaciones de Indotel. La presentación del libro estará acompañada de una muestra de pinturas y dibujos de Venus Guerrero. La presentación a cargo de Martha Rivera Garrido.

El nuevo libro de René Rodríguez Soriano ha sido publicado por el sello Libros Medio Siglo y está circulando desde finales de agosto. A juicio del académico Fernando Valerio-Holguín «es un “pequeño milagro” de la poesía en prosa. Y es también un canto al amor y al erotismo».

Urdido como una especie de diario, Nave sorda en un libro de difícil clasificación. Va de la prosa al poema y navega o vuela, dentro de esos páramos donde Rodríguez Soriano tiene habituados a sus lectores.

No sin razón, destaca la mexicana Regina Swain: «En Nave sorda la ausencia funciona como hilo narrativo y la añoranza, expresada con un lenguaje bellísimo y conmovedor, juega trucos, porque es universal. Nave sorda es un delicado canto de sirena que llama a los lectores a naufragar en cada poema del libro».

Para la venezolana Mery Sananes, « Nave sorda es un libro para leerlo y releerlo, siguiendo las estaciones de la luna o un calendario de melancolías. Ritual de amor en tiempos sombríos». Renglón seguido, la destacada poeta argentina Paulina Vinderman asegura que «Nave sorda no es sólo un libro para releer sino para atesorar; un verdadero camafeo que aúna la belleza de varias artes. Un renacimiento luminoso».

«Todo es lengua en estos textos susurrados en sordina: pura fantasía verbal. Ésa que René Rodríguez Soriano ha manipulado desde un comienzo, buril en mano, con el arte de la filigrana: de orfebre su bellísima caligrafía de una escritura que con cada letra reconoce la sonoridad —el eco— del susurro de la incertidumbre, el desvelo, la ansiedad, la memoria», sostiene, concluyente, el chileno Santiago Daydí-Tolson.

René Rodríguez Soriano (Constanza, 1950), ha recibido distinciones como el Talent Seekers International Award 2009-2010, el Premio uce de Poesía 2008, el Premio uce de Novela 2007, el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de República Dominicana (1997), entre otros. De sus libros publicados destacan: Nave sorda (2015), Solo de flauta (2013), Tientos y trotes (2011), Rumor de pez (2009), El mal del tiempo (2008), Betún melancolía (2008), Apunte a lápiz (2007), Sólo de vez en cuando (2005), Queda la música (2003), La radio y otros boleros (1996), Su nombre, Julia (1991), Todos los juegos el juego (1986) y Raíces con dos comienzos y un final (1977). Se radicó en Estados Unidos en 1998, desde donde desarrolla una intensa labor de difusión y promoción de la literatura iberoamericana. Más información en Nave sorda en Santo Domingo

Cerca de Umberto Eco

Cerca de Umberto EcoDurante unos años, en diversos sitios del mundo, vi con frecuencia a Umberto Eco, si bien nunca hablé con él. Lo vi unas veces a una cierta distancia y otras muy cerca, dotado de una ubicuidad admirable que le habría convenido a un personaje de algunas de sus ficciones. Un taxi se paró a mi lado junto a una acera de Nueva York y de él salió Umberto Eco, corpulento y ágil, y echó a andar con mucha prisa, con un cigarrillo en la mano, sostenido entre las puntas de los dedos índice y corazón. Me invitaron a Harvard Luis Fernández Cifuentes y el gran Francisco Márquez Villanueva hace veintitantos años, y después de recogerme en el hotel me llevaron a cenar a un restaurante de Cambridge. En la media luz, en una mesa del fondo, Umberto Eco se llevaba reflexivamente a los labios una copa de vino tinto, con aquel aire regio de gourmet de la vida que tenía.

Una vez mi cercanía fue solo telefónica. Me había recibido protocolariamente un dignatario cultural español en Roma y una secretaria le pasó una llamada. Mientras esperaba la comunicación el dignatario me hizo un gesto de disculpa, añadiendo en voz baja, con un orgullo íntimo que le encendía la cara: “Es Umberto Eco”. Mientras él hablaba en italiano diciendo cada pocas palabras “Caro Umberto”, yo me distraía mirando un lujoso atardecer romano. Al cabo del tiempo, conociendo más al dignatario, pensé que tal vez había sido una llamada falsa, fingida para impresionarme. Quizás la ocasión en la que estuve más cerca de Eco fue en un restaurante de París, en la mesa contigua, si bien no llegué a verlo, porque estaba a mi espalda. El personaje que me había invitado después de una lectura apartó los ojos de mí y fue muy evidente que había dejado de oír lo que yo le decía, aunque continuara sonriéndome. Estaba nervioso, se removía en el asiento. “No te vuelvas”, me dijo. “Justo detrás de ti está Umberto Eco”. Su cercanía era un imán que desorientaba a mi interlocutor. Intentó seguir hablando como si nada, pero ya no podía, y menos aún escuchar. En un momento dado me dijo: “Tú a Eco lo conoces, claro”. Lamentando defraudarlo le contesté que no: aunque unas cuantas veces, en diversos sitios del mundo, me había cruzado con él. Se me ocurrió sobre la marcha la idea de un cuento: el de alguien a quien el destino parece empujarlo a encontrarse con Umberto Eco, y a la vez se lo impide. El narrador del cuento acaba descubriendo o sospechando que Umberto Eco, agobiado de compromisos internacionales, ha urdido una red de dobles o sosias, impostores verosímiles que lo sustituyen, que van agotadoramente de un lado a otro por las ferias del libro y los festivales internacionales de literatura mientras él reposa tranquilamente en su abadía toscana, escribiendo y leyendo, vestido con un mono azul y un sombrero de paja que se echa sobre la cara para dormir la siesta debajo de una higuera perfumada de azúcares y de savia. Siga leyendo Cerca de Eco

Conversación en la catedral

Conversacion en la catedralLa literatura cubana, y en general la caribeña, viene cobrando fuerza y es revalorizada por la crítica en los últimos años. Si faltaba un peldaño más para confirmar esta realidad, la publicación de La Catedral de los Negros, de Marcial Gala, llama la atención por la construcción de un mundo y un lenguaje de voces radicalmente original, combinando fantasía y realismo y una atrapante familia de personajes deformes.

Desde hace unos años se va haciendo evidente el hecho de que la narrativa cubana ha tomado un vuelo inesperado y es, por lejos, una de las producciones más interesantes de Hispanoamérica. Valga como ejemplo el encumbrado lugar que está teniendo la producción de Leonardo Padura, quien pasó de ser el escritor de policiales con observaciones un tanto arriesgadas acerca de la Cuba contemporánea, a convertirse en uno de los escritores en lengua castellana de referencia, con dos obras fundamentales: El hombre que amaba a los perros y Herejes. Ese fenómeno, claro está, se puede historizar a partir de la atención que fue teniendo desde la década del 90 en adelante ese complejo territorio que es el Caribe, que tiene tanto a Cuba como a Haití, a República Dominicana como a las costas de algunos países continentales, y todos ellos con una literatura de varios años desconocida para el gran público (pasa con el dominicano Marcio Veloz Maggiolo) o con una producción que pasó de las editoriales regionales a convertirse en mascarón de proa de más de un sello con influencias en el mercado internacional. Estos movimientos, esporádicos o no, siempre producen algo a tener en cuenta y, por suerte, una de esas cosas es la fundamental novela de Marcial Gala La Catedral de los Negros.

La novela, en lugar de un centro, tiene varios, así como en lugar de una voz, tiene voces. Pero, vayamos por parte. Empecemos por la historia. A un barrio marginal de la ciudad de Cienfuegos llamado Punta Gótica arriba una familia compuesta por Arturo Stuart, su esposa Carmen y tres niños, con placa de Camagüey. Stuart tiene un objetivo muy claro en su arribo: construir una catedral. Pronto se pone en contacto con los fieles de la Iglesia del Santo Sacramento del Cristo Redivivo y los convence, tanto con su don de habla como con el dinero de donaciones que llegan directamente de Estados Unidos, de lo necesario de tal monumento arquitectónico y de que Dios está totalmente de su lado. Poco a poco, el barrio comienza a creerle a Arturo y todos colaboran –con un trabajo sin retribución salvo el de la certeza de la fe– en levantar lo que ya se empieza a conocer como La Catedral de los Negros (sí, con mayúsculas).

Pero eso no es lo único que se narra: en el medio, tenemos la historia íntima de la familia Stuart, que sólo se sabe por pedacitos, en donde cada hijo ocupa una especie de lugar mitológico. La más grande, Mary Johannes, tan bella como sencilla y con una inclinación por las artes pictóricas que luego la llevará a la fama; David King, alias el Grillo, conocido tanto por su voz (casi de reguetonero) como por su amable estupidez y el impresionante tamaño de sus genitales; y Samuel Prince, el favorito de la familia, a quien al comienzo los cienfuegueros apodan Gelatina por ser carilindo y un poco gordo, pero que después los obliga por la fuerza a meterse los apodos en donde el sol no llega. Y es que algo oscuro, algo terrible tiene este Prince, con su cara a lo Michael Jackson antes de la operación (según las voces): tan astuto como su padre a la hora de sermonear al pueblo, a medida que el relato avanza sabemos que va a cometer un terrible acto que ha dejado marcada a la comunidad. Siga leyendo Conversación en la Catedral

La edición crítica de ‘Mi lucha’ es objeto de deseo en todo el mundo

La edicion criticaUna treintena de sellos internacionales, también españoles, tratan de publicar la versión comentada del libro de Hitler, agotado en Alemania. De momento, sólo saldrá en inglés.

El mundo editorial alemán sufrió una pequeña revolución el año pasado. El anuncio de que Mein Kampf (Mi lucha)—el libro maldito que había permanecido durante 70 años fuera del circuito comercial— estaba a punto de ser reeditado generó un apasionado debate. A un lado estaban los que defendían el proyecto de presentar de una forma crítica las tesis que Adolf Hitler comenzó a escribir desde su cautiverio en Múnich en 1924. Al otro lado, los que temían que sirviera de inspiración a los nuevos cachorros de la ultraderecha. La polémica llegó hasta los servicios secretos alemanes, que concluyeron que el interés en los círculos ultras por la obra fundacional del nacionalsocialismo había caído en las últimas décadas.

Lo que nadie podía anticipar era cómo iban a reaccionar los lectores y editoriales internacionales. Pasados casi dos meses de su salida a la venta por 59 euros, se puede decir que los resultados son espectaculares.

Historia de un libro maldito

  • El 18 de julio de 1925 se publica el primer volumen de Mi lucha, escrito por Adolf Hitler en la cárcel en Múnich. Un año más tarde aparece el segundo.
  • Durante la dictadura nacionalsocialista (1933-1945) se convierte en libro de culto, de estudio en las escuelas y que incluso regalan las administraciones públicas a las parejas de recién casados. Hasta 1945 se llegarán a imprimir 12 millones de ejemplares.
  • Tras la derrota alemana y la muerte de Hitler, el Estado de Baviera se queda con los derechos de autor. Pese a que el libro no está oficialmente prohibido, las autoridades no conceden permiso para su publicación, pero es fácil de conseguir en librerías de segunda mano, y más tarde en Internet.
  • Los derechos de autor vencen en 2016. El Instituto de Historia Contemporánea de Múnich-Berlín edita una versión crítica, que cuenta con 3.500 notas que contextualizan el texto que sirvió de base ideológica para el nazismo. Siga leyendo La edición crítica

¿Cuáles son las películas nominadas a los Oscar 2016?

Cuales son las peliculas‘Spotlight’, ‘El puente de los espías’, ‘El renacido’, ‘Brooklyn’, ‘Marte’, ‘Mad Max’, ‘La gran apuesta’ y ‘La habitación’ luchan por la estatuilla.

Un repaso por los premios de las ocho películas nominadas.

Cuatro tramas de supervivencia, la historia de un premio Pulitzer de periodismo, un drama romántico, un thriller de espías y un relato sobre la crisis financiera. Esas son las sinopsis de las candidatas a llevarse el premio de mejor película de los Oscar 2016. Marte, Mad Max: furia en la carretera, La habitación, El renacido, Spotlight, Brooklyn, El puente de los espías y La gran apuesta luchan por la gran estatuilla de la 88 edición.

A diferencia de otros años, el reparto de galardones ha sido muy variado entre todos los premios previos, de modo que se antoja difícil predecir la ganadora. Las que tienen más nominaciones son El renacido, Spotlight y Mad Max con 12, 10 y 10 respectivamente. Sin embargo, es la primera, del mexicano Alejandro González Iñárritu, la que ha cosechado la mayoría de premios como mejor película en la antesala de los Oscar. Spotlight se configura como la favorita para ganar la estatuilla de guion adaptado, después de conseguir el BAFTA en esta categoría, y Mad Max ha sido la película del año para la crítica internacional. Brooklyn y Marte son las que menos suenan a llevarse el premio, pero todo puede pasar.

¿Quién será la nueva Birdman? El resultado se sabrá este domingo 28, desde Los Ángeles. Ver video en ¿Cuáles serán las películas…

Primer Encuentro Internacional Mujeres Poetas Internacional 

Grito de mujerEl Movimiento Mujeres Poetas Internacional (MPI) Inc. hogar del reconocido Festival Internacional de Poesía y Arte Grito de Mujer desde el 2011, con sede en la República Dominicana, informó que Madrid- España será la próxima sede oficial de apertura de dicho festival, en una serie de eventos a realizarse los días 2, 4, 5, 9, 10, 12 y 16 de marzo 2016 en locales como el Centro Cultural Buenavista, la Biblioteca del Retiro, el Centro de Poesía José Hierro, el Instituto Egipcio de Madrid, entre otros en esa ciudad. La apertura de Grito de Mujer-Madrid incluirá exposiciones, recitales, teatro, música, danza, y la puesta en circulación de una antología con los poetas participantes. Los eventos del festival serán gratuitos y abiertos al público.

Como plato principal, ese mismo fin de semana, se llevará a cabo el 1er. Encuentro Internacional del Movimiento MPI,  pautado para el día 5 de marzo en los salones de RafaelHoteles Ventas a partir de las 9:00 pm, en donde por primera vez, los miembros, amigos y seguidores de la causa Grito de Mujer y MPI, disfrutarán de una cena de gala, una premiación a embajadores y coordinadores de la causa Grito de Mujer destacados y tendrán un espacio para recitar y compartir impresiones. (Reserva de gala agotada)

Grito de Mujer, y su cadena simultánea de eventos mundiales en homenaje a la mujer y contra la violencia, se celebrará durante todo el mes de marzo 2016 en países de los 5 continentes, y estará bajo el lema “Flores del Desierto”, un homenaje a la Iraní Soraya Manutchehri y a todas las mujeres víctimas de prácticas milenarias absurdas tales como: La ablación, la lapidación, los crímenes de honor, los ataques con ácido, entre otras costumbres, que mantienen aún a las mujeres del siglo 21 en el obscurantismo.

El Movimiento Mujeres Poetas Internacional invita a todos sus seguidores a formar parte, y apoyar masivamente todas las actividades del festival Grito de Mujer, ya sea desde sus ciudades o directamente en los eventos de Madrid. Ver detalles en www.gritodemujer.com

Vila-Matas: “Si no se atreve a todo, no será jamás un escritor”

VilaMatas-retrato-3-copy-Elena-BlancookHay autores que no necesitan presentación o, mejor dicho, puede que toda presentación sea insuficiente. Es el caso de Enrique Vila-Matas, cuya obra y cuyo genio son hoy por hoy incuestionables. Considerado por Rodrigo Fresán como “autor ejemplar” y por Eduardo Lago como el representante central de la literatura en lengua castellana de hoy, de lo que cabe duda es que el autor de El mal de Montano es un referente ineludible de nuestras letras. Si hace unos años, Beatriz Sarlo se preguntaba si era posible escribir después de Borges, si más recientemente Roberto Bolaño era el sujeto de esa misma pregunta, hoy, al menos en el panorama hispánico, la pregunta es cómo escribir a partir o después de Vila-Matas. Galardonado recientemente con el Premio de la FIL de Guadalajara, publica ahora Mariembad Eléctrico (Seix Barral): un diario ensayístico y reescritura del diálogo inacabado con la artista Dominique González-Foerster.

Decía Bioy Casares, cuya obra La invención de Morel está detrás de la película de El año pasado en Marienbad, a la que alude Marienbad Eléctrico: “Contaré fielmente los hechos que he presenciado entre ayer a la tarde y la mañana de hoy, hechos inverosímiles, que no sin trabajo habrá producido la realidad”.

Bioy y La invención de Morel son esenciales en Marienbad Eléctrico. Un escritor argentino se cruza en la vida de dos creadores, de un escritor español y de una artista francesa, y hace que sus vidas se dediquen al arte. El escritor chileno Gonzalo León me preguntó qué habría sido de nosotros sin Bioy y sin La invención de Morel. Le dije: creo que Bioy ha debido inventarnos a ella y a mí en alguna parte.

El título Marienbad Eléctrico me remite a ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? De Philip. K. Dick, donde se plantea el límite entre lo natural y lo artificial. ¿Podemos leer Marienbad Eléctrico como un cuestionamiento entre el límite entre lo real y lo ficcional?

No, no cuestiono las relaciones entre ficción y realidad, entre otras cosas porque mientras lo escribía tenía muy en cuenta que lo que allí contaba iba a leerlo un ser humano real llamado Dominique Gonzalez-Foerster y que no tenía sentido modificar gratuitamente mi visión de lo que era nuestra relación; una visión que he procurado yo que estuviera apegada lo máximo posible a una cierta sensatez de las cosas. Por ejemplo, Dominique pasó su infancia en Grenoble, no decir que la pasó en Tombuctú. A mí tampoco me gustaría que ella dijera que pasé mi infancia en Cao Bang, al norte de Vietnam. Como decía Gombrowicz: “Yo no sé quién soy, pero sufro cuando me deforman”.

Usted afirmó que Marienbad Eléctrico ofrece unas teorías sobre la creación, tema recurrente en su obra, ya sea en su obra propiamente novelística como en ensayos como Perder Teorías.

Hay una que ahora recuerdo, aunque no es una teoría, o quizás lo es, no lo sé, y no es mía, sino de Duchamp. Creo que en el libro digo que donde más coincidimos Dominique González-Foerster y yo es sin duda en nuestra absoluta fe en el arte. Nada nos resulta más próximo que eso que dice Duchamp de que le gusta el verbo creer y que en general, cuando alguien dice “sé”, es que no sabe, sino que cree. Creo que el arte, dice Duchamp, es la única forma de actividad por la que el hombre como tal se manifiesta como verdadero individuo. Siga leyendo Vila Matas

Ansiedad en la red

Ansiedad en la redSeguramente nunca, en la historia de la humanidad, el lector había tenido tal cantidad de datos con los que saciar su curiosidad. Ni mucho menos había tenido al alcance un menú tan personalizado y tan accesible con el que satisfacer sus necesidades informativas. Los buscadores masivos y las redes sociales, con sus filtros, si bien han producido esa extraña sensación de ponerlo todo a nuestro alcance, también han propiciado un cambio significativo en las reglas de juego con las que el periodista tradicional busca relacionarse con su público.

Hoy la importancia del periodista como referente ante la marea de ruido y desinformación es más necesaria que nunca. Sin embargo, el ejercicio de esta profesión, como la de políticos, banqueros y ministros, se encuentra en una grave crisis de confianza. Es cierto que desde la llegada de la esfera digital hemos intentado democratizar nuestros medios y cuestionar más y más códigos que parecían inquebrantables. Vigilamos la práctica profesional y fiscalizamos el poder informativo en consonancia con nuestro anhelo democrático, en una escalada constante y repetitiva por recuperar el control de nuestras vidas. Subimos la montaña como Sísifo, al que imaginamos feliz, aunque de momento nada, todavía, haya podido tranquilizar nuestro espíritu.

Hoy periodistas y ciudadanos parecen competir entre sí. En un lado, proliferan perfiles de Facebook con conciencia de clase -el culmen de la sofisticación- que se convierten en microcríticos con ansias de interactuar y alimentar su propia autoimagen. En el otro, el periodista, en un semejante exceso de egocentrismo, y a riesgo de convertirse en otro Sísifo solitario e infeliz, se lanza a la aventura de copiar el modelo immediato y narcisista de la red, vendiendo su alma y su prestigio por unos cuantos gestos enfáticos en la nueva ágora privada (Facebook), y olvidándose de lo que un día fue su razón de ser: ofrecer un contexto informativo, señalar los caminos intermedios de lucidez y reflexión, o abrir los espacios necesarios para un debate real. Espoleado por el ruido, la opinión y el rumor de la esfera digital, el periodista asume ritmos apresurados y compite en una lógica que esquiva, sin reparos, la digestión adecuada de lo que debe ser noticia. Vive inmerso en la tensión entre el yo y la red, entre el relato profesional y el rumor colectivo; al fin y al cabo, entre el ego y los demás.

El dilema lo han venido evidenciando los lectores, que hoy se fían más de un like de sus amigos que de la firma autorizada del especialista, ese capricornio arrogante que parece observar el mundo desde su propio pedestal. Ante la crisis del suscriptor, la figura del ciudadano de a pie convertido en microcrítico -una figura aparentemente más democrática-, ha tomado la iniciativa. Filtra y redirige la información. Enlaza artículos con crípticas entradillas y distribuye tweets fugaces que se convierten al instante en opinión, siempre según la autoimagen que desea ofrecer a sus círculos y contactos. Este nuevo periodismo ciudadano ostenta y avala, en la nueva comunidad horizontal, la legitimidad del ejercicio de la antigua profesión. Siga leyendo Ansiedad en la Red

Rosario Ferré: in memoriam

Rosario FerreAnteanoche, 18 de febrero, apareció en Puerto Rico la noticia de la muerte de la gran escritora y amiga Rosario Ferré, a los 77 años, hija rebelde del ex gobernador de Puerto Rico Luis Ferré.

Rosario Ferré vivió varios años entre nosotros en México y cuando venía de su tierra a la presentación de alguno de sus libros publicados en México, vivía en casa de su editor, su gran amigo Joaquín Diez Canedo. Muy bella, siempre me pareció una estudiante porque solía sentarse en el suelo o en medio de su cama en posición de loto, con sus bluejeans y su suéter de cuello de tortuga. Julieta Campos y yo la considerábamos la mejor escritora latinoamericana. Todavía hoy, su libro Papeles de Pandora, publicado en México por Joaquín Mortiz, lo demuestra como lo demuestran sus ensayos sobre Lillian Hellman o Lezama Lima, George Sand, Anaïs Nin, Cortázar, Borges, Felisberto Hernández sobre quien preparó su tesis de doctorado.

Participó durante años en la vida cultural de México, porque estuvo casada con el escritor y maestro Jorge Aguilar Mora. Leía a nuestros autores y escribió para la revista Textos, que dirigía José Joaquín Blanco, en la que Rosario publicó un ensayo sobre Virginia Woolf y el último libro de Manuel Puig, El beso de la mujer araña.

Recuerdo que la irritaba mucho que le preguntaran si en Puerto Rico se habla español, cuando es el idioma madre que habla todo el mundo. Papeles de Pandora, su colección de cuentos extraordinarios en los que destaca La muñeca reina y sus libros para niños El medio pollito, Los cuentos de Juan Bobo y La mona que le pisaron la cola son un must en la literatura puertorriqueña. Maldito amor, La batalla de las vírgenes, The House on the Lagoon, que ella misma escribió primero en inglés, así como Eccentric Neighborhoods, causaron sensación. También hizo ensayos que han tenido gran repercusión en la literatura de nuestro continente: Sitio a Eros, El coloquio de las perras y El acomodador: una lectura fantástica de Felisberto Hernández. Siga leyendo Rosario Ferré

El cuento clásico de la semana

Incluimos el cuento clásico de la semana, seleccionado por Luis López Nieves. Gracias, vientre leal, por el uruguayo Mario Benedetti (1920-2009), uno de los autores latinoamericanos más importantes del siglo XX. Escribió sobre 80 libros y ha sido traducido a más de 20 idiomas. Pulse sobre el título para leer el cuento en Ciudad Seva.

La melancólica soledad de los cuervos
cuervos

 

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