Elpidio Guillén Peña: un poeta que se resiste a dejar de ser poeta Reviewed by Momizat on . Rating: 0
You Are Here: Home » Visiones » Elpidio Guillén Peña: un poeta que se resiste a dejar de ser poeta

Elpidio Guillén Peña: un poeta que se resiste a dejar de ser poeta


Elpidio1MANUEL MORA SERRANO [mediaisla] Todo arte precisa no solo de un aprendizaje sino de un rigor. Nadie pude imaginar a un músico componiendo una pieza musical cualquiera en un pentagrama sin conocer las reglas de la música; ni a ingeniero o un arquitecto que deje de utilizar los cálculos precisos y las líneas de rigor

Un poco olvidado, siempre rehuyendo la publicidad excesiva, Elpidio Guillén Peña es un poeta nacido en Pimentel, República Dominicana (1948). El primero y único que solo ha querido ser eso: Los demás hemos ejercido lo que enantes se llamó la pluma de manera menos ortodoxa y aparte del periodismo somos autores de prosas poéticas y narrativas. Y decimos en la prosa poética por un detalle: Para nuestro poeta hacer poesía libre, sea versal y en puro discurrir no es hacer poesía.

La poesía para Guillén Peña es un sacerdocio y como tal necesita no solo iniciaciones sino el rigor de unas reglas que al fin y al cabo no las ha inventado él. Y la investidura: El hábito hace al monje. Y los rituales. Hasta los más rebeldes católicos hacen la misa de acuerdo con un ritual. Sacerdocio sin ritual es absurdo.

Quizás una de las señales más claras de la crisis actual de la poesía se deba a dos factores y esto no es de Guillén sino cosecha propia: Las masas cultas e incultas de hace medio siglo más o menos se entusiasmaban con frases y metáforas. Incluso hay canciones populares que tienen eso que la gente llama “poesía”. De ese modo ha pervivido el sentimiento poético verdadero y lo ha hecho a pesar de algunos ejemplos que confirman la regla, apegado a dos cosas: a) Al ritmo que obliga a medir las frases y b) a la rima asonante o consonante que se considera básica incluso para los esperpentos musicales que las gentes de hoy repiten.

El segundo ha sido la desaparición en las páginas de los suplementos semanales de los periódicos, de programas por radio y televisión dedicados a poetas populares. Mal que bien, a las gentes en general no les molestaba escuchar a Juan Llibre recitar a José Ángel Buesa o a Héctor J. Díaz ni a Antonio Comas con su seudónimo del Indio Duarte con sus gauchadas.

Todo arte precisa no solo de un aprendizaje sino de un rigor. Nadie pude imaginar a un músico componiendo una pieza musical cualquiera en un pentagrama sin conocer las reglas de la música; ni a ingeniero o un arquitecto de estos tiempos que deje de utilizar no importan los medios tecnológicos actuales, los cálculos precisos y las líneas de rigor: Por mucho que detestemos las matemáticas, sobre todo la geometría y la trigonometría no saber o no utilizar estas materias produce unos mamotretos donde nadie puede habitar o siquiera refugiarse de las inclemencias del tiempo.

Ahora hay “poetas” que nunca han medido un verso ni rimado. ¿Es eso posible? Eso sí se lo pregunta Guillén Peña. De modo que para muestra estos botones recién brotados en su huerto, los primeros tres de enero y el último de marzo de este año, pueden indicarnos si es posible en estos tiempos de tantos edificios líricos cojos y maltrechos hacer unos realmente poéticos, bien medidos y rimados en el más exigente de los formatos: El soneto. El primero y el último en alejandrinos y el cuarto en clásicos endecasílabos. Que el lector después de degustar ese vino añejado con fervor lírico juzgue si tiene razón o no el que quizás sea el último poeta que hoy quede escribiendo versos de verdad en este país.

Elpidio 3POEMAS

Primer asombro
(
Luz)

Primero fue un asombro solnacido,
impávido relámpago a capella,
una atónita lumbre que te cuela
y no hay escapatoria, no hay olvido.

Después fue el relumbrón, algo encendido
como un beso, bochorno de candela,
una imagen de luz que dejó estela
en mi mente de púber sorprendido.

En mis honduras se firmó una idea:
Dejad que salga noche matutina
o vésper madrugada, o lo que sea.

Dejad que el viento estruje la neblina
que se revuelva en duda repentina
y que yo venga, pálido y lo vea.

Segundo asombro poético
(A
gua)

Sólida luz el agua que transpira
que se ciñe, se canta y transparenta,
linfático temblor de la placenta
donde pende un cigoto que me mira.

Es un segundo asombro que suspira
con ser volumen, lluvia en la tormenta
y se acuna, se arrulla y se contenta
con ser agua que lame y se retira.

Agüita mansa que remara un día
para traerme un solo que no me quema
y así soplar vaivena su alegría

y así verter dolor sin que le tema,
pues aunque no me diera la Poesía
allí pende, cigoto, mi poema.

Elpidio 4Tercer asombro
(G
énesis poética)

Dame el otro soñar sin pasarela,
el atisbo primero no pensado,
el génesis nonato imaginado
de la honda belleza paralela.

Dame la chispa que en la mente riela,
encendida anterior a lo primado,
casi parido sol medio asombrado
por la promesa de su luz que ciela.

Dame sin opus la nota no afinada
que temblará en los rubios diapasones,
la Poesía vendrá recién bañada

en los compases de las implosiones,
taquicardia pionera, om vibrada
y ese impulso ya es pulso en los eones.

Pátina de Pimentel

A Heddel Cordero
Amistad y respeto al más
Ilán–iliano de mis pimentelenses

Se filtraba en la aurora el vaho del ordeño
y digital la huella, la firma del rocío.
El ritmo salpicante, tarareo del río
entonaba la última serenata del sueño.

Izábamos el día, tafetán y risueño,
el sol de redoblante desnublaba el hastío
y el tren nos asaltaba resoplante y bravío
el dragón sudoroso de mi pueblo pequeño.

La tarde anochecía latiendo ilán-ilán
decibeles de rosas de vagabunda errancia,
y ensartando gardenias, rufianas en hilván.

Esa puta denoche de abusiva fragancia
todavía rezuma los horcones desván
de aquel fundo amoroso donde fuimos infancia.

Elpidio 2La anacahuita

Bajo la fronda de la anacahuita
claroscuro dudando está un poeta.
Hay un duende si –no que lo interpreta
fotón del entusiasmo que lo habita.

Como el incienso de la vieja ermita
–zapatilla andariega que no aprieta–
toma y pierde contornos de veleta
una idea voluta cuasiescrita.

“Ven, deidad infantil y juguetona
con piruetas y guiños cabrioleros
con tu risita tul y retozona”.

El poeta, con labios lampareros
besó la anacahuita comadrona
y silbó en fila india tres boleros.

Guillén Peña Básico

Nació en Pimentel en 1948, destacándose desde muy joven por su preocupación por la gramática y la historia de la literatura. Fue profesor de Literatura en el nivel secundario, Colegio La Salle en Santo Domingo; emigró a Estados Unidos radicándose en New Jersey. Aunque ha publicado poemas en diversos medios, su libro de poemas se extravió y ello fue para él sumamente traumático al extremo de pasar muchos años sin volver a escribir poesía. Regresó a Santo Domingo y aunque había escrito algunos sonetos, este año a partir de enero ha recuperado su preocupación literaria y estos sonetos y otros formaran parte de un libro que tentativamente se ha de titular Sonetos claridumbros. Es de los miembros fundadores de la Sociedad Literaria Amidverza fundada en Pimentel en marzo de 1961 junto a Francisco Nolasco Cordero y Manuel Mora Serrano.

______________________

MANUEL MORA SERRANO (Pimentel, RD, 1933). Narrador, ensayista, investigador, promotor y crítico literario, poeta y abogado. Articulista cultural y literario desde la década de los 50. Entre otros títulos, ha publicado: Juego de dominó (1974), Goeiza (1980), Celebración del vino oscuro (2006), El ángel Plácido (2010) y Postumismo y vedrinismo primeras vanguardias dominicanas (2011).


Leave a Comment

© 2011 Media Isla. Todos los derechos reservados

Scroll to top