El último profeta Reviewed by Momizat on . Rating: 0
You Are Here: Home » Visiones » El último profeta

El último profeta


El ultimoGERARDO CÁRDENAS [mediaisla] Se nos rompen las cosas, se nos agrietan. Aires de odio, de intolerancia, de persecución regresan en este siglo XXI que comenzó con la caída de unas torres, y sigue con la asunción al poder de un déspota

Me cuesta trabajo creer en las coincidencias. Estos días, en Chicago, en el Teatro Aguijón donde se hace teatro en español desde hace casi 30 años, se presenta Romeo y Julieta de Shakespeare. El motivo es el 400 aniversario del fallecimiento de Shakespeare. La adaptación es mía y la dirección de Sándor Menéndez. Me toca la suerte y el placer de, además, encarnar en escena a Fray Lorenzo.

Como parte de la adaptación, se musicalizaron algunas escenas. La escena de la boda clandestina de Romeo y Julieta, oficiada por el fraile, contiene un par de estrofas del Hallelujah de Leonard Cohen. El Hallelujah regresa, ya puramente instrumental, al final de la obra.

A dos noches del estreno, murió Cohen. La obra de pronto se convirtió en un homenaje a Cohen, tanto como a Shakespeare. O a Lorca, una de las inspiraciones más tempranas de Cohen.

Cohen fue un demiurgo que compartió partes de los siglos XX y XXI con nosotros. Pero su alma es milenaria. Su alma pertenece a las páginas de los Salmos, de Ezequiel, de Isaías, del Eclesiastés. Tampoco será coincidencia que el apellido Cohen remite a la tribu de Aarón, en la cual recae el oficio de rabino.

Cohen es nuestro último profeta, y en estos tiempos de amenaza nos hace mucha falta.

Hay muchos poemas y canciones de Cohen que están cargados de magia. Para mí, el Hallelujah ha sido siempre un himno personal, una canción que se me ha pegado a la tripa porque es una oda a la fragilidad humana, a nuestra condición de almas rotas —un principio fundamental de la metafísica y la teología judías.

El ultimo profeta-leonard-cohen“…he dado poesía a los hombres, he compartido las penas de muchos”, escribe Cesare Pavese al final de su diario. En esa frase está Cohen. También Shakespeare.

Cuando esta mujer americana
De muslos ceñidos en casual tela roja
Pasa, por donde me siento, como una tormenta
Como una tribu de mongoles que quema el bosque,
La ciudad queda devastada
Y cascados edificios, siglos de viejos,
Se desgajan contra la calle
Y mis ojos se queman
A causa de las adornadas jóvenes chinas,
Ya viejas,
Y tan diminutas entre los esbeltos pinos
De estos inmensos paisajes
Que si desvían la mirada
Se pierden por horas.

Como David Bowie, Cohen fue muriendo calladamente pero antes de hacerlo nos dejó un último disco, You want it darker. Su voz, ya cascada, recita pero no deja de arrastrarnos hacia un torbellino de imágenes y sentimientos. El viejo profeta cargó su guitarra hasta el último momento, escribió versos hasta el último momento y se fue a otra dimensión en un carro alado, como Elías.

¡Ah las guerras!
Volverán a pelearse
La santa paloma
Será capturada de nuevo
Comprada y vendida,
Y de nuevo comprada y vendida
La paloma nunca será libre.
¡Que suenen las campanas
que aún puedan sonar!
Olvida tu perfecta ofrenda
Hay una grieta en todo
Es por donde se cuela la luz.

Se nos rompen las cosas, se nos agrietan. Aires de odio, de intolerancia, de persecución regresan en este siglo XXI que comenzó con la caída de unas torres, y sigue con la asunción al poder de un déspota, con el atrincheramiento de naciones que antes estaban abiertas al mundo, con empecinados ‘no’ en referendos. El amor parece buscar refugio en cualquier hueco mientras la paloma, como escribió el poeta, entiende con horror que nunca será libre.

Difícil el mundo que nos deja Cohen; árido, peligroso.

El ultimo profetaHay toda una corriente creativa en la música, en los años 60 y 70, que transformó la manera de entender la lírica. Sus orígenes están en la poesía, en Ginsberg y Kerouac, pero la transformación a la plataforma musical vino con Bob Dylan y Leonard Cohen. Dylan ejerció de puente permanente entre los dos mundos y, pocas semanas antes de la muerte de Cohen, se le reconoció con el Premio Nobel de Literatura, una selección que ha resultado bastante polémica. Cohen también lo hubiera merecido. El profeta Cohen, y el juglar Dylan, compusieron sus salmos de humor negro, de amor herido, de inteligente crítica social y política, para un mundo que primero escuchó con atención y después perdió la pista para intentar convertirlos en íconos.

¡Qué ironía, entonces, la de estos versos!

Entra por una grieta en el muro
En un diluvio visionario de alcohol
Desde el relato apabullante
Del Sermón Montaña,
Que ni siquiera pretendo entender.
Viene desde el silencio
Del muelle en la bahía
Desde el bravo, descarado, magullado
Corazón de Chevrolet:
La democracia llega a los Estados Unidos.

 

Nos dejas solos, magullados, agrietados, en silencio profeta. Se nos hizo un poco más de noche.

 

                        Hay una descarga de luz
En cada palabra
No importa cuál oíste
Si el sagrado o el roto Aleluya.

________________________

GERARDO CÁRDENAS escritor y periodista mexicano y reside en el área de Chicago. Su más reciente poemario Silencio del tiempo fue publicado en 2016 por Abismos Editorial.


Leave a Comment

© 2011 Media Isla. Todos los derechos reservados

Scroll to top