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mediaIsla: un navío que deja estelas

[A René Rodríguez Soriano y demás argonautas]

mediaisla. mar5MERY SANANES [mediaisla] Hace trece años, una imperiosa necesidad de romper cercos de silencio y cercas de incomunicación, hicieron posible el nacimiento de lo que hoy pudiéramos considerar como el prehistórico primer paso de mediaisla, esta especie de velero que desde sus primeros días no tuvo otra intención que la de soltar amarras contando tan sólo con la complicidad del viento.

¿ha cambiado el mundo desde aquel 13 de noviembre del 2003?

¡Cuánto ha cambiado el mundo desde aquel 13 de noviembre!  Descontado es que ha llovido y que en el mundo continúan sucediéndose los accidentes cotidianos. Que los poderes han cambiado de nomenclatura pero no de ejercicio. Que el atraso sigue empeñado en presentarse como una innovación tecnológica. Que la literatura es un arma letal contra la muerte.

Hace trece años, una imperiosa necesidad de romper cercos de silencio y cercas de incomunicación, hicieron posible el nacimiento de lo que hoy pudiéramos considerar como el prehistórico primer paso de mediaisla, esta especie de velero que, como todo empeño esperanzado, desde sus primeros días no tuvo otra intención que la de soltar amarras contando tan sólo con la complicidad del viento.

Para regar semillas de un alfabeto que fuese común

Sin petos, sin espadas —ni siquiera arcabuces o inútiles aperos de inconfesadas artes—, probablemente ignaros o faltos de pericia a la hora de saber sobre la duración del viento favorable, ni si izadas las velas estaban preparadas para todo tipo de travesía, se hicieron a la idea vertiginosa y mágica de argonalias y sueños. Arrojados jasones, se sostuvieron firmes al mando de un timón cuyo único combustible era la pasión por la palabra, el hechizo de la escritura, la magia de una lengua común entre tantos lenguajes y el afán de tratar de descifrar sus claves.

Fénixes de sismos y de huracanes, provenientes de islas y naufragios, siameses historias mal contadas (como si antes o después del trazo de alguna línea imaginaria, los seres y la sangre no pudieran reencontrarse jamás), intrépida y atrevida, con aguerrida mansedumbre, se las ingenió la tripulación para, a través de las aguas subterráneas, abrir pasajes secretos que posibilitaran ires y venires de un lado a otro, regando semillas de un alfabeto común.

Sabían —supongo yo, trece años después— que enfrentaban un reto aún mayor. Dar la vuelta al planeta en busca de voces, gestos, señas que pudiesen juntarse con el solo propósito de reunir acordes de diferentes decibeles, en un canto sin atonías.

Apostar a la literatura sin cosmética global

Lo intuyo por supuesto, a través de la llama o de la vela, de aquello que dijera René Rodríguez Soriano —a mi juicio, el argonauta mayor, siempre a mando de la nao:

Sin el ritual o el ceremonioso banderilleo con el que se abanican el miedo, el toro y el torero, al entrar en el ruedo, surge mediaisla. Un fanfarrón alud de serpentinas, simple vasija donde acudan a abrevar aquellos duendes que, sedientos de leer y de leerse sin márgenes ni orillas, entran al libro desnudos de prejuicios.

mediaisla apuesta a la literatura, no a la pose o al cartel con los que a diario nos agrede la cosmética global. Nuestros títulos y autores, a todo pulmón, sin género y sin sexo, nadan a todo tren en las profundas aguas del poema, del texto.

La construcción de un puente de doble vía

mediaisla. mar3Y agrega:

…más que un grupo o comunidad cerrada, constituye hoy por hoy una modesta sala de lectura donde convergen una serie de personas interesadas en la construcción de un puente de doble vía, a través de la reflexión y el ameno intercambio de información interesante.

No ha sido fácil la tarea. La persistencia en la idea de aportar instrumentos para la construcción de ese puente de doble vía, le ha permitido a mediaisla sortear tempestades y silencios, contratiempos y obstáculos, e ir con la brújula descubriendo la circularidad del planeta.

Un proyecto sostenido sobre el riesgo de la aventura y el candil del asombro

Los resultados están a la vista. Trece años es una larga vida para una revista de literatura. Y estamos convencidos de que lo que mantiene vivo y vigente este proyecto es la aventura y el asombro. Lo primero les ha permitido romper moldes, estructuras cerradas, para abrir un espacio sin otro límite que ese aporte a la construcción de un puente de doble vía.

Lo segundo, el asombro, es lo que hace posible amalgamar las más diversas tendencias y opiniones en torno a un objetivo común de comunicación. Se logra en mediaisla el milagro, en este tiempo obstruido por falsos radicalismos y posiciones asumidas como trincheras, de juntar la diversidad, de poner al habla lenguas extrañas, de fraguar un mosaico que le da al lector una visión diametralmente opuesta, a la que se le otorga como verdades posibles. Y ese es el encantamiento de esta revista, de este empeño y de esta aventura.

A estas tareas se han agregado muchos amigos que sostienen el alma de este instrumento con su permanente quehacer. La gente al mando del navío sabe perfectamente que sin tripulación la barca se queda detenida.

Muchas vertientes menos la del conformismo y la inmovilidad

mediaisla. mar7Tiene la certeza y la sabiduría además de que, a pesar de que la historia se rehíla una y otra vez, la esencia del destino del hombre no parece haberse movido hacia logros mejores. Y eso significa que sobre los cambios hay que lanzar una atarraya para poder percibir cuanto queda igual y cuanto se modifica para hacernos creer que los momentos son distintos. Por ello quien revise estos trece años de mediaisla encontrará muchas vertientes, menos la del conformismo y la inmovilidad.

Este material es una llamarada y un expediente que por su apertura permite comprender cuánto de común tiene la tragedia del hombre y como la literatura es ese expediente gigantesco contra todo lo que atropella al hombre, y a la vez un canto de amor sin cercas ni limitaciones.

Quienes hemos tenido el privilegio de estar cerca de esta extraña porción de tierra firme, y aportar de cuando en vez alguna imaginería al mar abierto para darle de comer a los peces y a las estrellas, celebramos y festejamos este aniversario de manera muy especial.

mediaisla un abreboca que se convierte en adicción

Y quisiera dejar registrado aquí lo que dije al ver la invitación para la aparición del nuevo número de mediaisla este sábado 26 de noviembre:

Como siempre, un espectro inmenso de materiales de indispensable lectura. Un abreboca que se convierte en adicción. Un asombro que solicita seguir asombrando. Un conjunto de textos que nos llevan desde lo diminuto hasta la aproximación a los gigantes que nos diseñan y destruyen el vivir. Un asomo a las ideas para que nosotros produzcamos las nuestras. Una invitación a reflexionar, a leer, a escribir no sólo con palabras sino con nuestros gesto diario y permanente. Una manera de regresar a viejos escritos que asumen una nueva perspectiva en manos de alguien que nos entrega su don de mirar e interpretar. Una revisión constante de esa historia de la que somos actores, a veces aún sin saberlo. Gracias René Rodríguez Soriano, por este trabajo persistente y constante que realizas. Hay que reconocer que esta revista es casi un milagro en medio de un mundo que le entregó nuestros ojos a una tecnología que poco sabe del verdadero mirar.

Trece años después este navío ha dejado su estela en las aguas, ha irrumpido en el aire para redireccionar el viento hacia las estaciones de porvenir, ha abierto espacio para voces silenciadas y dado lugar a quienes han esbozado palabras que son piedras de cuarzo en la historia del hombre.

 

Invito a la celebración y al trabajo sostenido para que podamos ir al encuentro de los próximos trece años levantando el arma de un verso, el instrumento de una trama, la herramienta de un acorde, la sutileza de un escenario, la movilidad de una creación aferrada para siempre al vivir.

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MERY SANANES (Caracas, Venezuela, 1942) Licenciatura en Letras, Doctorado en Ciencias Sociales, Profesor Titular de la Universidad Central de Venezuela. Docente-Investigador desde 1966. Entre sus libros publicados destacan: Tiempo de guerra (1968-1974), Walt Whitman, poeta de los tiempos que vendrán (1973), La trampa-engaño de la cultura. Aproximación a Luis Mariano Rivera (2006) y Palabras conjugadas (2016)

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