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Tres lecturas breves en torno a «No les guardo rencor, papá» de René Rodríguez Soriano

RAÚL BARTOLOMÉ, RAFAEL PERALTA ROMERO Y AQUILES JULIÁN [mediaisla] Durante la presentación de «No les guardo rencor, papá”, el martes 21 de febrero en el Consulado Dominicano de Florida, Raúl Bartolomé, entre otras lecturas, compartió con los presentes las aproximaciones en torno al texto de los escritores Rafael Peralta Romero y Aquiles Julián, compañeros de promoción de René Rodríguez Soriano.

El lento despertar de la conciencia ciudadana

RAÚL BARTOLOMÉ [mediaisla] Son tres los personajes protagónicos de «No les guardo rencor, papá» (Jorgito, Luisa y Manuel). Estos personajes utilizan tres formas diferentes para comunicarnos la historia.

Llegaron llenos de patriotismo
Enamorados de un puro ideal
Y con su sangre noble encendieron
La llama augusta de la libertad…

Ese himno, escrito por Vinicio Echavarría y musicalizado por Héctor Jiménez es un viril y hermoso homenaje a los expedicionarios que comenzando el 14 de junio desembarcaron, primero por Constanza y después por Maimón y Estero Hondo con el objetivo de combatir la tiranía del generalísimo y doctor, Rafael Leonidas Trujillo Molina, Benefactor de la patria y padre de la patria nueva, como se hizo llamar. René, el Jorgito de la novela, tenía nueve años cuando, siendo testigo de primera mano, vio descender el avión con los expedicionarios y luego escuchó los primeros disparos de esa gesta heroica.

Son tres los personajes protagónicos de No les guardo rencor, papá: Jorgito, que ve su mundo infantil interrumpido por acontecimientos que él desconoce pero que lo marcarán para siempre. Luisa, la enamorada de un soldado, guardia de Trujillo, que lleva un diario cuyo contenido comienza a partir de ese 14 de junio; y Manuel, el hermano universitario que ha adquirido conciencia política que expresa su militancia a través de una carta a su padre. Estos tres personajes nos hablan en ritmos distintos para darle intensidad a la novela o para crear anticlímax, según el autor quiera hacernos sentir o no la complejidad e intensidad del drama familiar de los protagonistas que es el complejo drama en escala pequeña e lo que acontecía en la patria.

Estos personajes utilizan tres formas diferentes para comunicarnos la historia. Jorgito en el texto habla sin signos de puntuación lo que nos empuja a una lectura rápida, como rápidos son los acontecimientos y, aunque no hay puntos ni comas, ni signos de admiración ni exclamación, ni letras mayúsculas, la lectura fluye de manera natural sin que uno sienta la necesidad de dichos signos, pro sí sus preocupaciones y confusiones. Luisa lo hace a través de su diario que nos conduce a los anticlímax, separándonos un poco de la vorágine de la guerra para vivir su sobresalto amoroso. Por su parte, Manuel, en su carta, deja ver que, como Jorgito, es atrapado y sacudido por otra realidad que también lo marcará para siempre: el descubrimiento, en la universidad, de la otra cara de la realidad, que el gobierno de Trujillo no era lo bondadoso y beneficioso que decían en la propaganda; que era una dictadura, que conculcaba la libertad y tenía secuestrada a la democracia; que la familia y allegados del tirano eran dueños de vidas y bienes. Manuel despierta a la verdadera realidad y en este relato de René su despertar es el lento despertar de la conciencia ciudadana.

El 20 de junio de 1959 llegan a las playas de Maimón y Estero Hondo dos lanchas que ya eran esperadas por la Marina y la Fuerza Aérea Dominicana, la mala suerte hizo que uno de los expedicionarios de los que desembarcaron por el aeropuerto militar de Constanza perdiera una mochila que tenía un mapa con los puntos de encuentro de los expedicionarios y su plan de acción.

Muy poco duró la insurrección. Fueron recibidos a fuego y sangre. Fuertes bombardeos hunden las naves, los que no mueren en combate son apresados, torturados y fusilados. Un puñado quedó con vida como trofeo del triunfo del Jefe. Sin embargo, fue una derrota pasajera, la semilla de la libertad había sido sembrada, un año después se crea el movimiento revolucionario 14 de Junio encabezado por pura coincidencia por otro Manuel, Manuel Aurelio Tavares Justo, el movimiento es descubierto, apresan y asesinan a las hermanas Mirabal y esa acción resquebrajó las columnas negras del régimen. El 31 de mayo de 1961, Rafael Leonidas Trujillo Molina es ajusticiado.

Éste es, sucintamente, el escenario histórico en el cual se desarrolla No les guardo rencor, papá.

 

Una novela reflexiva y simbólica

RAFAEL PERALTA ROMERO [mediaisla] Esta novela compacta, de apenas 72 páginas, incluye un universo amplio donde los personajes actúan, conforme a sus características para realizar una trama intensa y palpablemente dinámica.

La primera necesidad que ha de satisfacer un escritor que se proponga escribir novela, debe ser mirar lo que ocurre o ha ocurrido en su entorno, captarlo, penetrar en ello, asimilarlo, transformarlo y devolverlo a la sociedad como obra literaria.

Así ha surgido el texto No les guardo rencor, papá. Esta novela compacta, de apenas 72 páginas, incluye un universo amplio donde los personajes actúan, conforme a sus características para realizar una trama intensa y palpablemente dinámica.

Lo más apreciable es que su autor, René Rodríguez Soriano, quien ha alimentado su formación literaria en diversas corrientes captadas por sus intensas lecturas y su trashumancia por el mundo, ha recurrido al vínculo entrañable de su lar nativo para crear una obre de arte con materiales que le proporcionaran sus recuerdos infantiles.

El escritor nació en Constanza, donde vivió su infancia, y allí fue testigo inocente del arribo de una expedición de jóvenes idealistas que se proponían derribar la dictadura de los Trujillo. La novela es una perfecta recreación de la atmósfera social y política predominante en aquel momento y a lo largo del régimen despótico. Se habla en voz baja; se escucha, muy discretamente la radio de Cuba y Venezuela; la rebeldía de los jóvenes, representada por Manuel, un estudiante universitario; el conservadurismo del para que quiere evitar riesgos a su familia.

El progenitor impone un silencio que es extensión del que había diseminado el trujillato sobre el territorio dominicano, y viene el choque generacional con el hijo mayor, quien asume conciencia política porque ha desarrollado su capacidad de pensar y tiene otra concepción de la vida en sociedad.

De la novela se ha dicho es el género que más se nutre de la historia, sin que sus propósitos y su forma de elocución puedan confundirse con esa ciencia. La función de una y de otra están claramente definidas y especificadas, no obstante las coincidencias que pueden encontrarse. Desde luego, que la literatura no deja de ser creación porque el autor se haya fundamentado en hechos y personas reales para diseñar sus personajes y atribuirles las acciones que constituirán la trama de una novela.

En el desarrollo de No les guardo rencor, papá se aprecian tres planos cabalmente diferenciados que confluyen para estructurar esta novela, nutrida de hechos reales, que han sido esmeradamente procesados para obtener un producto bien pulido y con vocación de perdurabilidad.

Escribir una novela conlleva el despliegue de inteligencia, imaginación, formación y dedicación. Todo esto ha puesto René Rodríguez Soriano —y lo demuestra— al escribir No les guardo rencor, papá. No se trata de una novela histórica ni realista, sino de una composición reflexiva y simbólica.

 

Dignísima muestra de una narrativa madura

AQUILES JULIÁN[mediaisla] «No les guardo rencor, papá» es una dignísima muestra de una narrativa madura, del manejo verbal fluido y diestro que René ha cultivado y que nos devuelve una imagen de lo que somos, lo que toda gran literatura logra, a la vez que nos atrapa, nos confronta y nos desafía.

René conjura, en su último libro, la memoria para dar voz, carácter, presencia al joven, al niño, a la mujer común, al anónimo de un Constanza que conoció y en el que se crio en el momento de mayor trascendencia para esa comunidad en el siglo XX: la expedición libertadora que intentó librarnos de Trujillo, aquel «Chapita» que se enseñoreó sobre nuestro país y su gente.

La memoria se vuelve ficción, fantasía, recreación. Y el talento de René emplea el diálogo interior, el diario, la carta para rememorar, inventar, desvelar aquello que entonces era lo innombrable y lo indecible, porque la presencia ominosa de calieses y represores y la vocación criminal de la tiranía aconsejaba callar, ignorar, mirar hacia otro lado.

Dos hitos históricos se entremezclan: la invasión por Constanza el 14 de junio de 1959 y, un año después, la organización de la juventud dominicana en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio, también cruentamente reprimido por la dictadura, como el marco en quee los personajes de René susurran, hablan consigo mismo, rozan levemente unos hechos que los sobrepasaban.

Un escritor, y René lo es, da voces a esos personajes que resumen y congregan a tantos, que nos representan a tantos, que nos permiten vernos. No les guardo rencor, papá es una dignísima muestra de una narrativa madura, del manejo verbal fluido y diestro que René ha cultivado y que nos devuelve una imagen de lo que somos, lo toda gran literatura logra, a la vez que nos atrapa, nos confronta y nos desafía.

Magnífico libro. Ejemplar tratamiento. Cautivadora prosa. Dignísima muestra del talento narrativo de René Rodríguez Soriano. Y desde ya, un referente a lo mejor de la prosa dominicana.

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RAÚL BARTOLOMÉ (Santo Domingo, RD), escritor y publicista. Autor de los poemarios: Los días perforados (1977) y Kilo-metro cero (1986). RAFAEL PERALTA ROMERO (Miches, RD, 1949). Escritor, periodista. Autor de Punto por punto (1983), Los tres entierros de Lino Vidal (2000), Pedro el Cruel (2013) y Ella y él (2015), entre otros títulos. AQUILES JULIÁN (El Seibo, RD, 1953), escritor, publicista, autor de Historias menores (2010) y Mujer que llamo Laura y otros cuentos premiados (2012).


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