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«Dólares de arena»: Turismo sexual, Dinero y colonialidad en la República Dominicana

FERNANDO VALERIO-HOLGUÍN [mediaisla] En la película «Dólares de arena», la monstruosidad (el crimen) se expresa en el amor no correspondido de Anne hacia Noelí. El placer se presenta como metonimia. La mercancía no es el cuerpo sino el placer que deriva del cuerpo, una “esencia” inherente al cuerpo.

Durante los últimos treinta años, el turismo, también conocido como “industria sin chimenea”, ha experimentado un incremento en la República Dominicana. La llegada masiva de turistas europeos y norteamericanos ha reescrito la identidad cultural tradicional de algunos sectores y creado palimpsestos culturales en la lengua, la gastronomía, las modas, los valores y las relaciones de género sexual. La homogeneidad cultural de la nación dominicana ha sido puesta en cuestión por una identidad múltiple y transnacional en muchos de los enclaves turísticos y pueblos aledaños. Entre las zonas que han sido estudiadas se encuentran las playas de Bávaro, Sosúa, Cabarete y Las Terrenas. Estos espacios reciben una doble inmigración: por un lado, los turistas que visitan o residen en esos lugares, y por otro, los dominicanos que emigran de otras partes, atraídos por las oportunidades de empleo.

Un sector importante del turismo lo constituye el turismo homosexual y heterosexual. Muchos de los turistas son jubilados que pertenecen a la tercera edad que buscan muchachos y muchachas jóvenes mulatos, menores de edad algunas, por precios irrisorios debido a la tasa de cambio del euro y el dólar con el peso dominicano. La mayoría de los habitantes del pueblo depende en mayor o menor grado del turismo, trabajando en tiendas y restaurantes, prestando servicios en los hoteles y en la economía informal de venta en las playas.

En la película Dólares de arena, dirigida por Laura Amelia Guzmán e Israel Cárdenas, Noelí (Janet Mojica), una joven mulata dominicana junto a su novio, Yeremi (Ricardo Ariel Toribio), busca ganarse unos dólares a través de la prostitución en Playa Bonita, Las Terrenas. Uno de sus clientes es Anne (Geraldine Chaplin), una mujer francesa de alrededor de 70 años. La relación entre las dos mujeres es desigual: una mujer blanca europea con dinero y una muchacha mulata, pobre y tercermundista. Si en un principio, la película rompe con la compulsión heterosexual que caracteriza este tipo de transacción, al final, Noelí decide abandonar a Anne para quedarse con su novio. La relación entre Anne y Noelí está atravesada por el eje raza-cultura-género-edad. Mi propósito en esta presentación consiste en analizar la relación entre dinero y etnicidad y cómo el turismo europeo y norteamericano perpetúa, a través del dinero y, más específicamente, la prostitución, una colonialidad del poder, en la película Dólares de arena (República Dominicana, 2015), y en la novela Les dollars des sables (2006), escrita por Jean-Nöel Pancrazi.

La presencia de sujetos transnacionales en el espacio del otro, o en una “zona de contacto” como la denomina Marie Louise Pratt, plantea una relación colonizador/colonizado. Dicha relación se caracteriza por un desequilibrio de poder. El dinero es el instrumento que media entre los dos y que somete al subalterno en su prestación de servicio, entretenimiento y placer.

Tanto el dinero como la raza, la clase social y el género sexual articulan la colonialidad del poder. El contacto entre Noelí (mujer, mulata, pobre, tercermundista) y Anne (blanca, europea, adinerada) pone de manifiesto la relación de poder o lo que Aníbal Quijano denomina “colonialidad del poder”, que “se funda en la imposición de una clasificación racial/étnica de la población del mundo como piedra angular de dicho patrón de poder”. Esta hegemonía no sólo se produce en el plano económico y social sino también en las “perspectivas cognitivas, de los modos de producir u otorgar sentido a los resultados de la experiencia material o intersubjetiva, del imaginario, del universo de relaciones intersubjetivas del mundo, de la cultura en suma” (Quijano, “Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina” 6). Como se puede constatar en esta cita, la hegemonía europea afecta varios aspectos culturales. En el caso de la prostitución, el cuerpo es un espacio en el que se ejerce el control. El cuerpo de Noelí constituye el espacio en el que se reescribe la colonialidad, es decir, las relaciones de poder que atraviesan género, raza, clase, y cultura; es el cuerpo de una muchacha mulata joven visto como exótico por la mirada europea que la fija como mercancía. El crítico cubano Justo Planas expresa que “Si pensamos en el cuerpo como un ‘documento de cultura’, en nosotros mismos como en ‘botín de guerra’ y/o ‘cortijo triunfal’, la manera en que Aníbal Quijano describe ‘raza’ dejará de ser abstracto…” (2). El cuerpo pierde, entonces, su abstracción y adquiere un valor de mercancía.

En la novela, el narrador se extasía frente al cuerpo del mulato: “…siempre le  sorprendía [a Noelí] lo mucho que yo admiraba su cuerpo, su piel —esa piel negra, tan amplia, tan lisa, a pesar de las cicatrices, tan suave, que te invitaba , que te obligaba a ser también más dulce … que te transportaba a un país grande y tranquilo, sin límites, del que uno no podía regresar, que uno lamentaba no haber conocido antes” (16). En la película, esta admiración del cuerpo es sustituida por el lente que contempla el cuerpo de la mulata Noelí en un plano medio. En la habitación de la casa, la luz del sol entra a raudales por la ventana e ilumina la piel color canela, la cintura estrecha, los senos pequeños de adolescente del cuerpo delgado de Noelí. En una secuencia posterior, un plano de detalle muestra los pies de Anne y Noelí jugando en la penumbra de la habitación. La luz tamizada enfatiza la intimidad de las dos mujeres en un juego poscoital. Luego, en un plano medio de los cuerpos, Anne le dice a Noelí: “Me gusta tu cuerpo. ¿Cuánto cuesta?”. Noelí le contesta una cifra exacta: $1,625.00 pesos dominicanos. El exotismo de Noelí, como mercancía, tiene un valor específico que equivale a una suma de dinero. Cuerpo exótico es igual a dinero.

La relación entre turistas y nativos se encuentra mediada por el dinero. La transacción sexual se puede llevar a cabo a través del pago directo o a través de regalos. El dinero se encuentra vinculado a la traición, a la corrupción, a la maldad, en definitiva, al poder de transformación de las relaciones sociales y al establecimiento de una hegemonía.

El dinero tiene un valor porque representa objetos. En cambio, según Grahame Smith, en la sociedad capitalista, el dinero parecería ser lo contrario, que son los objetos los que tienen valor porque representan dinero (Citado por Sheehan 97). Karl Marx advierte acerca del poder del dinero cuando expresa que “El dinero es el proxeneta entre la necesidad y el objeto, entre la vida y los medios de vida del hombre. Pero lo que media en mi vida también media la existencia de otros hombres para mí. Es para la otra persona” (Citado por Sheehan 97. Énfasis en el original). La metáfora del dinero como cafisho (proxeneta) sugiere ya el papel de agente corruptor y prostituidor, así como también cómo el dinero media entre las relaciones entre las personas y entre las personas y su medio de existencia.

Como abstracción del valor, el dinero convierte las relaciones humanas en relaciones abstractas. El dinero es un agente poderoso.15 Sentimientos, valores y emociones, como el amor, la amabilidad, la amistad y la hospitalidad se ven afectados por el impacto transformador del dinero. Estas transformaciones, como potens, en el contexto de la experiencia, el dinero es un potens, se expresa en la novela Dollars de sable, como uno de sus rasgos estilísticos a través del imperfecto del subjuntivo en potencial comparativo (“Como si lo amara”) (Pancrazi 37), lo cual expresa una posibilidad, el potens del afecto. En la película, ese potens podría ser expresado a través de la mirada de Anne (Gerldine Chaplin): “Si pudiera amarme”, “Como si me amara” … La bachata Amor del bueno (Morenita mía), con la que abre la película, lamenta la separación de los amantes y anuncia la importancia del dinero en toda la película cuando dice “¡Cuánto [sic] diera yo por verte!” El pronombre relativo de cantidad “cuánto”, generalmente usado con dinero, sustituye a “qué”, lo cual pide como respuesta un sacrificio: la vida, mis ojos o algo muy valioso.

En la secuencia que comenté anteriormente, Anne y Noelí juegan en la cama entrelazando sus pies. A la declaración de Anne “Me gusta mucho tu cuerpo, ¿sabes? ¿Cuánto cuesta?” Noelí le responde “$RD1,625.00”. Anne entonces le propone “Te lo compro. Me gustas demasiado”. Llama la atención la cifra exacta de pesos dominicanos que Noelí le cobra. Es posible que se refiera al precio de una mercancía que desconocemos, un vestido, unos zapatos etc. El cuerpo (el placer del cuerpo) aparece disociado de la persona a través del pronombre “te”: vendedor y objeto son la misma cosa. No es ella la que se va a vender, sino que va a vender “su cuerpo”, como un producto independiente.

El dinero asegura una relación de poder entre los colonizadores y colonizados, que perpetúa la colonialidad del poder. A través del dinero, los europeos blancos se aseguran con el dinero (*Euros) la hegemonía sobre los caribeños negros, mulatos, y especialmente mujeres. Las pasiones y la expresión poética de las mismas se convierten en una necesidad humana (Heller 1), sólo que en este caso, dichas pasiones están mediadas por el dinero, en su efecto transformador sobre los afectos, discursos y actos. La cualidad monstruosa del dinero viene dada por su capacidad de transformar las relaciones humanas: manipulación, perversión, corrupción etc. (Sheehan 98). Pero es en las relaciones amorosas donde más se manifiesta dicha monstruosidad.

En la película Dólares de arena, la monstruosidad (el crimen) se expresa en el amor no correspondido de Anne hacia Noelí. Con respecto al amor, Marx expresa lo siguiente: “Si amas unilateralmente, es decir, si tu amor como amor no recibe amor a cambio, si a través de la expresión vital de ti mismo como persona amorosa fracasas en convertirte en una persona amada, entonces tu amor se vuelve impotente, es una desdicha” (Citado por Sheehan 101. Énfasis en el original). La monstruosidad del infortunio ha llenado miles de páginas en la literatura. Y como dice el proverbio italiano “Fortuna al giocosfortunato in amore”, el infortunio de no ser correspondido en el amor tiene su correlato en el dinero. Si el amor no correspondido produce una “impotencia del acto”, el dinero, en cambio, produce potencia. La potencia del dinero se traduce en la (im)potencia del amor. El infortunio de Anne consiste en no ser reciprocada en el amor por parte de Noelí. El dinero, según Marx, “turn[s] imagination into reality and reality into mere imagination” (Citado por Sheehan 98. Énfasis en el original). Mientras Noelí está segura de una sola cosa, sacarle a Anne todo el dinero que pueda, Anne está sumergida en un pleno Imaginario amoroso, producido por el dinero.

El placer se presenta como metonimia. La mercancía no es el cuerpo sino el placer que deriva del cuerpo, una “esencia” inherente al cuerpo. Los mil seiscientos veinticinco pesos son una abstracción del placer. El cuerpo moreno, exótico dominicano es la promesa del placer. La transacción económica, que se hace como juego, broma y como “préstamo” a veces, no es indirecta, ya que está mediada por una narración. Esta transacción establece la disparidad de poder entre la mujer vieja (71), blanca, europea y la muchacha joven (+20), mulata, dominicana. La mercantilización del cuerpo deshumaniza a Noelí, al agregarle un valor equivalente a cualquiera otra mercancía.

La presencia de turistas europeos y norteamericanos con el poder de compra del euro y el dólar ha fomentado la prostitución hetero y homosexual en las playas dominicanas. El turismo ha jugado un papel importante en cuanto a la transformación de la sociedad dominicana, en general; ha constituido una importante fuente de ingresos, a la vez que ha conformado “enclaves multiculturales”,7 donde se pueden encontrar personas de diferentes países. Como mercancía, el turismo proporciona otros tipos de mercancías, entre las que se incluye el sexo. El poder del dinero no sólo ha tenido un impacto cultural en esos enclaves, sino que ha transformado las relaciones entre los ciudadanos.

La relación entre Anne y Noelí está mediada por el dinero. Incluso Noelí, aunque no es lesbiana “actúa” como tal, con el propósito de sacarle dinero para ella y su novio Yeremi, que no trabaja y funge como proxeneta de Noelí. A Yeremi no le importa que Noelí tenga sexo con Anne siempre y cuando el dinero fluya. Desde el punto de vista de una cierta “compasión” se comprende que Noelí prefiera quedarse con Yeremi, por amor, en una relación heterosexual. Además, Noelí y Yeremi van a tener un hijo. En un plano histórico, el colonizador con su dinero domina, compra, corrompe, deshumaniza al colonizado. La narración cinematográfica tiene la virtud de convertir al colonizador blanco europeo en víctima.

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FERNANDO VALERIO-HOLGUÍN [La Vega, RD, 1956]. Es Profesor Titular de literatura latinoamericana en Colorado State University, donde fue galardonado con el premio John N. Stern Distinguished Professor (2004). Entre sus libros se destacan: Poética de la frialdad: La narrativa de Virgilio Piñera (1996), Memorias del último cielo (2002), Autorretratos (2002), Banalidad Posmoderna (2006), Los huéspedes del paraíso (2008), Rituales de la Bella Pagana (2009), y Rapsodia de todo lo visible e invisible (2015).

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