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Travesía entre palabra y silencio: brevísimo recorrido por la poesía de René Rodríguez Soriano

LUIS REYNALDO PÉREZ [A D E L A N T O] mediaisla editores acaba de publicar una selección antológica de la poesía de René Rodríguez Soriano, seleccionada y presentada por sus colegas LUIS REYNALDO PÉREZ y DENISSE ESPAÑOL, compartimos la presentación. Libro disponible en Juguete sagrado

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
[…]
haz que se traguen todas sus palabras.
Octavio Paz

Transitar por la poesía de René Rodríguez Soriano es recorrer un camino de búsquedas y aciertos. René, ha trasvasado sus experiencias vitales en poemas que tienen la redondez de lo perfecto, aunque el artista siempre piense que todo es perfectible. En palabras del poeta irlandés Paul Muldoon “un poeta es producto de su tiempo y trata de entenderse a sí mismo en ese tiempo”[1] y eso ha hecho Rodríguez Soriano desde su debut literario, Raíces con dos comienzos y un final (1977), libro en el cual la ideología imperante en aquellos años, los doce de Balaguer, permea de principio a fin estos poemas. Permea, pero no arropa. Lo político en este caso es “una política de la cotidianidad” (12)[2], no se sacrifica el decir poético en pos de lo ideológico. Y entre sus versos, Mamá Tingó, la lucha campesina por la tierra, la figura militar, transliterada al campo amoroso, son la presencia que insufla vida a estos poemas. Y al final, todos los poemas construyen un canto a “la cosecha madura de una tierra propia”[3].

Desde este primer libro se articula un discurso artesanal, y no artesanal en el sentido de lo seriado o repetido, aunque en cada poema hay una línea argumental, si es válido el término. Es artesanal en el sentido en que René toma la palabra como barro y moldea, pacientemente, una vasija que llena de recortes de lo que le rodea: el campo, el hombre que labra la tierra, la naturaleza, los cuentos oídos en su Constanza natal, la radio, la publicidad. En fin, la vida misma. Y este tránsito poético configura un camino enhebrado a partir de un decir poético cotidiano, experimental a veces, y que, sin dudas, constituye una de las obras más originales, lúdicas y potentes de la tradición poética dominicana.

A partir de Textos destetados a destiempo con sabor de tiempo y canción (1979), se empieza a vislumbrar la influencia de la publicidad, poesía publicitante le llaman algunos, en estos textos amorosos con un destello de humor y calle. Estilo este que se reforzará en Muestra gratis (1986), libro que, en palabras de Marcio Veloz Maggiolo, contiene “una poesía con espíritu de medio de comunicación que se critica a sí mismo y que se transforma en mensaje”[4].

En la obra de Rodriguesoriano continúa lo político pero resignificado respecto a la generación que le precede. Sin dudas, René saca la cabeza como líder de una nueva camada de escritores, la Generación del 70, construyendo un decir único, parecido al trabajo de un orfebre que va construyendo, ensamblando piezas únicas a partir de la elaboración, de una simpleza compleja, imágenes poéticas que evocan universos. En uno de los fragmentos de “Sabor de tiempo y canción”, incluido en Textos destetados…, lo erótico se funda sobre palabras sencillas y cotidianas pero combinadas con una precisión tal que configuran una pieza maestra:

dame la anatomía
de tu amor
en esta mano
para apretarla
noche
a
noche
entre mis dientes
y conjugar la patria
en tus entrañas

En Canciones rosa para una niña gris metal (1982), la música, ese otro elemento presente en la producción renesiana, irrumpe, desde el título, convirtiéndose en más que referente en una voz, un personaje, un motivo de estos poemas. Desde el epígrafe, Luis Alberto Spinetta anuncia el tono amoroso, rosa en el sentido en que se visten de sencillez, de estos poemas: poemas de amor. Y, desde el título, se vislumbra la importancia de lo musical. René construye un puñado de poemas nombrados con las letras del alfabeto y precedidos por versos de reconocidos boleros, género cercanísimo al poeta, y en los que vuelve a ser notable el uso del lenguaje de la publicidad unido ahora al uso de términos radiofónicos y de lo cotidiano, como ha sido normalidad en su quehacer poético desde sus primeros textos. Lo amoroso, lo erótico alborota a los pájaros del deseo de cualquier lector que frente a esas páginas descubre textos como este:

en la estafeta transparente
de tus carnes pongo proa
norteoeste
y con alevosía
asalto el abecedario
de tus aguas

En Apunte a lápiz (2007), se apuntala un decir maduro cuya materia prima es la añoranza. El pueblo, la aldea, es el personaje principal de estos textos profundamente autobiográficos en los que se dibujan melancólicos los días de infancia: la casa con el patio oceánico vestido de naranjos y geranios, la madre rejuvenecida en la memoria, el padre que sonríe en alguna evocación, el perro guardián. En fin, el pasado “ese espacio tan íntimo, del tamaño del mundo”, dibujado entre palabras y recuerdos que nos abren otra ventana dentro de la obra a la que ya estábamos acostumbrados, la poesía en su más alto pedestal y lejos de los ruidos de la vida actual y citadina del autor, empoderada del más frágil recurso, la evocación de un tiempo feliz.

Cada vez que me mira,
ve que la miro,
envejeciendo de este lado
mientras ella cada vez rejuvenece
en mi recuerdo.

Rumor de pez (2009), es un libro vestido de melancólica ausencia en el que “Toda palabra es un silencio, todo silencio una palabra. Un barco que viene o va”, y en cuyo vaivén trae un nombre, un cuerpo, una piel. Poemas cruzados por la influencia de las greguerías y de lo proverbial con un marcado lirismo erótico. Esto es notable en “Nota al margen de su lengua”:

Que se entienda,
no hablo de ningún tratado,
de ningún volumen. Hablo
de ese animal terrestre que habita en el cielo de su boca.
Ese animal perverso que santifica mi nombre
y mis latidos, ese animal sin nombre que si me toca
me hace nacer sin lengua en el lenguaje de su cuerpo.

En este libro continúa el autor asilado en el hemisferio del recuerdo y lo presenta utilizando un lenguaje doblemente seductor que lleva al lector a los territorios del cuerpo. Este rumor devela un resumen masivo de sus propósitos poéticos y nos enfrenta a la cara cristalina de la ausencia propuesta ahora como un personaje específico que recorre los versos convertida en pez y se mimetiza constantemente con el deseo. 

Nave sorda (2015), séptima estación de este recorrido poético es una travesía por los mares de la ausencia. Un calendario, los diez textos de la primera parte están nombrados con días de la semana, pero no en el orden común ya que inician en viernes y terminan en sábado, en el que se recorre un nombre, un cuerpo, ausente. Un libro en el que se busca lo que no está, lo que se ha ido:

Este vino del domingo sabe a zonas de tu pelo. Bebo a sorbos largos tu recuerdo. Aspan mis pensamientos amplios paisajes de tu cuerpo. ¿Dónde estás?

De nuevo la ausencia, de nuevo la añoranza, alimento apetecible para el lector que abre el libro con el propósito de asilarse en el pulcro lecho del poema.

Sin dudas, en estas siete estaciones René ha construido un universo, su propio territorio, y lo ha realizado a partir de su trabajo laborioso con la palabra. Retorno aquí a los versos de Paz que me sirven de epígrafe, pues es un hecho, nadie como él ha sabido sacarles el jugo a las palabras, moldearlas, morderlas en una escultura que ahora, a ojo de pájaro y en la visualización del conglomerado de sus versos, se luce como cristal, el estado diáfano del barro, pues ha logrado extraer su savia vital hasta verterlas sobre el papel para que tomen nueva vida vueltas poema.

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Luis Reynaldo Pérez (Santo Domingo, 1980). Poeta, editor y gestor cultural, entre sus publicaciones destacan:  Ciudad que alucino (2016), Toda la luz (2015), Dolor que maúlla (2014) y Poemas para ser leídos bajo la lluvia (2012). Parte de su trabajo literario ha sido traducido al japonés, inglés, francés y creole, y publicado en una treintena de revistas y antologías nacionales y extranjeras.

[1] Citado en «Poesía, fama y poder: Juan Gabriel» de Círculo de Poesía Sitio web: http://circulodepoesia.com/2016/08/poesia-fama-y-poder-juan-gabriel/

[2] Fornerín, Miguel Ángel. Para leer a René Rodríguez Soriano (sin maestro). Santo domingo: Editorial Santuario, 2017.

[3] Raíces con dos comienzos y un final. Santo Domingo: Editora Taller, Colección Mínima, 1977.

[4] Veloz Maggiolo, Marcio. (2013). “Rodríguez Soriano y la poesía ‘publicitante’”. En Visiones de orilla: Estudios, apuntes y testimonios en torno a la obra de René Rodríguez Soriano, editado por Carlos Ardavín Trabanco (pp. 245-248). Santo Domingo: Editora Nacional.

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