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«Nosotras, las de entonces» de Margarita Cordero

A D E L A N T O [mediaisla] Circulando ya «Nosotras, las de entonces», la novela de Margarita Cordero que muestra y sugiere los conflictos de la sociedad dominicana y, en cierto modo, transforma los discursos mediante los cuales más de uno ha querido contar su Historia sobre hechos y acontecimientos relacionados con la guerra de Abril de 1965.

DIÓGENES CÉSPEDES

Conocida, de sobra, es Margarita Cordero a través de su dilatado ejercicio periodístico en nuestra sociedad-cultura, su actividad en la acción feminista desde que la conocí en el aula universitaria y su participación activa en la Revolución de Abril, en 1965, de la cual, sin embargo, es testigo su ojo crítico en su libro de 1985 titulado Mujeres de abril. Y cuyos ramalazos se extienden ahora a esta faceta desconocida por sus amigos y admiradores, hombres y mujeres; lka de cultivadora de la ficción.

¡Y cómo se estrena Margarita Cordero en este exigente género de la novela con esta opera prima titulada Nosotras, las de entonces! Se estrena, repito, con un dominio impecable del idioma, dominio al que incorpora no solo la forma-sentido del narrar contemporáneo (desestructuración del espacio-tiempo narrativo y la ambigua polifonía de las voces de los personajes), sino también inseparable de esa forma-sentido, la transformación de las ideologías con que ha sido vista y acatada la historia de la Revolución de Abril, es decir, como una acción de heroísmo masculino que sepultó a los demás sujetos y clases subalternas que participaron en ella, incluida las voces de las mujeres que el texto de Margarita Cordero confiere ahora estatuto de sujetos: las prostitutas, cuya acción emblemática, se me ocurre pensar en ella ahora, encarnó la China que reivindica Lino Romero en su libro Historia de la prostitución dominicana (Santo Domingo; Búho, 2017).

Pero no solamente dota la escritura de ese estatuto de sujeto a estas y otras mujeres, e incluso a una cantidad de personajes 2sin atributos” de la vida cotidiana que el ojo colimador de la narradora conoció a lo largo de su lejana infancia en la parte alta de la Capital (el faquir, el homosexual, la italiana, etc.), sino que la narradora-personaje se inscribe a sí misma en la escritura en letras redondas para contar su verdad sobre la Revolución de Abril como historia paralela a las de las tres prostitutas que se enuncian con la modalidad del yo y su variante plural en el texto.

Ficción y realidad se entremezclan en estas historias en letras redondas que ocupan nueve secciones intercaladas con las voces de las tres mujeres que narran en la novela sus experiencias vividas en la Revolución de Abril. Algo de autobiográfico se asoma en la voz de la narradora que le arranca jirones de vida al yo biográfico, tal como se advierte en la descripción de la vida bohemia y prerrevolucionaria que caracterizaron los dos años y medio que duró el gobierno de facto del Triunvirato después del golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963 contra Juan Bosch.

Nostalgia y memoria se entremezclan hasta aquel sábado 24 de abril de 1965 cuando la narradora recorre la calle El Conde y ve, como todo el que estuvo ahí, el ir y venir de las muchedumbres que bajaron desde los barrios altos de la Capital al centro de la ciudad al conjuro del llamamiento que hizo José Francisco Peña Gómez al pueblo dominicano para que apoyara el levantamiento militar constitucionalista que había estallado en el campamento 16 de Agosto.

A partir de ese momento arrancan la novela y sus personajes ficticios que pugnan por mostrar y sugerir a los lectores otra perspectiva de aquel hecho cuyos pormenores corresponden a los historiadores resemantizar a su debido tiempo, porque todavía se vive una historia inmediata cuyos protagonistas, en su gran mayoría, están vivos y los intereses creados impiden, junto a los documentos secretos que duermen en Cancillerías extranjeras y archivos particulares, conocer todas las aristas de aquel acontecimiento que partió en dos para siempre la vida dominicana.

Aunque en un adarme (la escena del Baitoa y la búsqueda afanosa de F por la narradora), mi subjetividad forma parte de esta ficción de Margarita Cordero y quienes sean de su misma generación se encontrarán representados en Nosotras, las de entonces (mediaisla, 2020), novela que reúne los requisitos del género; para unos, una ética de la escritura, una forma-sentido coherente, una obra dialógica que muestra y sugiere los conflictos de la sociedad de 1965; y para otros, transforma, además, las ideologías con que tirios y troyanos se han apropiado de aquel hecho histórico. [Presentación de la primera edición de la novela en República Dominicana]

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DIÓGENES CÉSPEDES [Hato Mayor, República Dominicana 194], crítico literario, poeta, narrador, periodista y lingüista. Actualmente es colaborador del suplemento sabatino Areíto del periódico Hoy y de la página de opinión de Acento.com.

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