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	<title>mediaisla &#187; En su tinta</title>
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	<description>Puente de palabras vivas</description>
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		<title>Sostiene Tabucchi</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Mar 2012 14:18:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[ANTONIO TABUCCHI, Profesor de literatura portuguesa en la Universidad de Siena (Italia), solía definirse como “profesor universitario”, no como escritor, porque escribir –decía– era una actividad que implicaba “deseos, sueños y fantasías”; fue hijo único de un vendedor de caballos; nació el 24 de setiembre de 1943 en Vecchiano, Pisa. Su cuerpo, abatido por el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-Tabucc1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9281" title="Sostiene Tabucc" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-Tabucc1-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>ANTONIO TABUCCHI, Profesor de literatura portuguesa en la Universidad de Siena (Italia), solía definirse como “profesor universitario”, no como escritor, porque escribir –decía– era una actividad que implicaba “deseos, sueños y fantasías”; fue hijo único de un vendedor de caballos; nació el 24 de setiembre de 1943 en Vecchiano, Pisa. Su cuerpo, abatido por el cáncer a los 68 años de edad, dejó de resistir en Lisboa, Portugal el pasado 25 de marzo. Como siempre sostuvo, marchó con la casa a cuesta: el italiano, palabra en ristre. Recordémosle en su palabra viva. (rrs)</p>
<p style="text-align: center;">§</p>
<p> &#8230;Quisiera saber si puedo empezar por el principio, admitiendo que el principio exista, porque… ¿dónde empieza la historia de una vida?</p>
<p style="text-align: center;">§</p>
<p> Decía Ferrucio que los sueños no deben contarse porque es como entregar el alma.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p>…en un minuto de sueño caben años de por medio, a veces…</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> …a Marilyn la sandía no le gustaba, a los americanos no les gusta la sandía, tal vez porque no es más que agua, sin vitaminas.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-pereira.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9282" title="Sostiene pereira" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-pereira-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a> …la naturaleza nos ha acostumbrado a lo binario, y nosotros nos hemos dejando convencer como unos estúpidos, blanco y negro, frío y caliente, masculino y femenino. En definitiva, o así o asá. <strong>Tristano muere</strong>, (2004)</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> ¿Tú sabes lo que es la traición? La traición, la de verdad, es cuando sientes vergüenza y desearías ser otro. <strong>Dama de Porto Pim</strong>, (2001).</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> A veces una sílaba puede contener un universo.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> La vida es al mismo tiempo principio y ausencia, emanación primordial e imposibilidad de determinación mensurable. En suma, es un río sin orillas.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> La vida es una composición musical que ejecutamos acaso sin conocer la música. No tenemos partitura. La partitura sólo se comprende después, cuando la música ha sido interpretada.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> Un libro es un pequeño universo en expansión.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> La escritura, a veces, es ciega. Y, en su ceguera, oracular.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> Nunca debe decirse a quien cree ser cazador que en realidad es un pato de reclamo.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> La portada de un libro, además de un “umbral”, puede ser el ojo de unas escaleras por el que nos precipitamos ignaros. <strong>Autobiografías ajenas. Poéticas a posteriori</strong>, (2006).</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> <a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-Tabu.-dama-de-porto-pim.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9283" title="Sostiene Tabu. dama de porto pim" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-Tabu.-dama-de-porto-pim-178x300.jpg" alt="" width="178" height="300" /></a>Yo estoy aquí, hoy, un día de abril de 1997. Y eso para mí es más importante que cualquier otra cosa, porque sé que es irrepetible. <strong>La gastritis de Platón</strong>, (1999).</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> Quizá nosotros los escritores tenemos simplemente <em>miedo</em>. Considérenos, si quiere, cobardes, y déjenos con nuestras culpas privadas y nuestros fantasmas privados. El resto son nubes.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> …el nombre incide en el carácter, a fuerza de oírse llamar Hilaria, una persona empieza a reir. <strong>Los volátiles del Beato Angélico</strong>, (1997).</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> …para matar a alguien no siempre es necesario darle muerte, a veces basta un gesto… <strong>El juego del revés</strong>, (2001).</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p>…el poeta es un rencoroso, y lo demás son nubes.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> …las cosas pueden volver a vivirse incluso en un instante fugitivo, pequeño como una gota de lluvia que golpea en el cristal y dilata el universo de la visión.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> …quizá la verdadera locura sea la obviedad.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-Tabuc.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9284" title="Sostiene Tabuc" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sostiene-Tabuc-277x300.jpg" alt="" width="277" height="300" /></a> ¿para qué sirve un arpa con una cuerda sola cuando todas las demás se han roto?</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> …la memoria evoca lo vivido, es precisa, exacta, implacable, pero no produce nada nuevo: ése es su límite. La imaginación, en cambio, no puede evocar nada, porque no puede recordar, y ése es su límite: pero en compensación produce algo nuevo, una cosa que antes no existía, que nunca había existido.</p>
<p style="text-align: center;"> §</p>
<p> Mucho me temo que el tiempo a nuestra disposición se está acabando. Cloto y Láquesis han terminado su tarea, y ahora me toca a mí. Los Señores sabrán disculparme, pero en este instante, que estoy midiendo con una clepsidra distinta de la de ustedes, ha aparecido para todos ustedes el mismo año, el mismo mes, el mismo día, la misma hora de cortar el hilo.<strong> Se está haciendo cada vez más tarde</strong>, (2002).</p>
<p><strong>Antonio Tabucchi Básico</strong></p>
<p>Antonio Tabucchi (Vecchiano, 1943) se ha impuesto como el mejor escritor italiano de su generación y goza de un amplio prestigio internacional: un escritor «situado a la cabeza de la literatura europea» (Miguel García-Posada), que ejerce «una fascinación sin par», en palabras de José Cardoso Pires. Ha sido galardonado con los premios más prestigiosos, entre ellos el Pen Club, el Campiello y el Viareggio-Rèpaci en Italia; el Prix Médicis Étranger, el Prix Européen de la Littérature o el Prix Méditerranée en Francia. También ha sido nombrado Officier des Arts et des Lettres en Francia y Comendador da Ordem do Infante Dom Enrique en Portugal. En Anagrama se han publicado</p>
<p><strong>Obras publicadas</strong></p>
<p><em>Piazza d’Italia </em><em>(1975)</em><em>, El juego del revés </em><em>(1981)</em><em>, Dama de Porto Pim </em><em>(1983)</em><em>, Nocturno hindú </em><em>(1984)</em><em>, Pequeños equívocos sin importancia </em><em>(1985)</em><em>, La línea del horizonte </em><em>(1986)</em><em>, Los volátiles del Beato Angélico (1987), Réquiem. Una alucinación </em><em>(1992), </em><em>Sostiene Pereira </em><em>(1994)</em><em>, Un baúl lleno de gente </em><em>(1996), </em><em>La cabeza perdida de Damasceno Monteiro </em><em>(1997)</em><em>, El ángel negro </em><em>(1997)</em><em>, Las tentaciones de Jerónimo Bosco 1997, La gastritis de Platón </em><em>(1998), </em><em>Sueños de sueños &amp; Los tres últimos días de Fernando Pessoa </em><em>(2000)</em><em>, Se está haciendo cada vez más tarde </em><em>(2001)</em><em>, Auto­­biografías ajenas. Poéticas a posteriori </em><em>(2003)</em><em>, Tristano muere </em><em>(2004)</em><em>, El tiempo envejece deprisa </em><em>(2009),</em><em> La oca al paso </em><em>(2010), </em><em>Viajes y otros viajes </em><em>(2012)</em><em>.</em></p>
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		<title>El pueblo de las hermanas Brontë se desnuda para salvar su tumba</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 17:48:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[MARUXA RUIZ DEL ÁRBOL * &#124; Los parroquianos de la iglesia donde están enterradas logran recaudar 76.000 euros. Han editado un calendario para atraer fondos El decrépito tejado de la iglesia de Haworth (Inglaterra) gotea sobre la tumba de las hermanas Brontë. Hace frío porque no hay calefacción, las paredes están descascarilladas y en las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Las-bronte-1.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-8834" title="Las bronte 1" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Las-bronte-1.jpg" alt="" width="300" height="223" /></a><a title="Ver todas las noticias de Maruxa Ruiz Del Árbol" href="http://cultura.elpais.com/autor/maruxa_ruiz_del_arbol/a/">MARUXA RUIZ DEL ÁRBOL</a> * | Los parroquianos de la iglesia donde están enterradas logran recaudar 76.000 euros. Han editado un calendario para atraer fondos</strong></p>
<p>El decrépito tejado de la iglesia de Haworth (Inglaterra) gotea sobre la tumba de las hermanas Brontë. Hace frío porque no hay calefacción, las paredes están descascarilladas y en las renegridas pinturas del altar se distinguen vagamente las figuras de santos y vírgenes. Al entrar en esta iglesia del siglo XV se escucha música clásica pero no hay nadie tocando el órgano, que está protegido con plásticos para aislarlo del agua que se cuela por las grietas. Un hilo musical lo sustituirá hasta que llegue el escurridizo dinero para adecentar el mausoleo de las Brontë. Aquí están enterradas Charlotte, Emily y su padre, que fue párroco de esta iglesia entre 1820 y 1861. El sepulcro de Anne, la pequeña de las ilustres escritoras, está en Scarborough, al norte de este condado de Yorkshire.</p>
<p>Es viernes 20 de diciembre y esta parroquia vive un día crucial. Hoy les han comunicado que, por fin, obtendrán la financiación para remendar el tejado y proteger la tumba de las Brontë, su memoria y el turismo, la principal fuente de ingresos para el pueblo. Aún así el mausoleo de las escritoras sigue pendiente del hilo de la incertidumbre.</p>
<p>Para la pequeña comunidad de Haworth el culto internacional a la figura de las tres novelistas se traduce, en términos prácticos, en la llegada un autobús diario de turistas que dejan su dinero en el pueblo, un lugar verde y montañoso situado en uno de los puntos más altos de Inglaterra. Vienen a ver el lugar en que crecieron Charlotte, Emily y Anne, y cuyos bucólicos paisajes inspiraron obras maestras como <em>Cumbres borrascosas</em> o <em>Jane Eyre</em> (de Charlotte Brontë).</p>
<p>El párroco de la iglesia de Haworth señala las humedades de las paredes.</p>
<p>El organismo público English Heritage se comprometió a donar 120.000 euros para la primera parte del trabajo si la iglesia conseguía recaudar 75.000 euros. El plazo acababa el viernes 20, después de ser prorrogado en un par de ocasiones. &#8220;En las últimas horas hemos conseguido el último céntimo del dinero que necesitábamos, hemos conocido que English Heritage nos dará su donación pero también nos han dicho que la obra nos costará 50.000 libras más, una auténtica patada en la boca&#8221; explica Peter Mayo &#8211; Smith, el párroco anglicano de Haworth. El dinero ha tardado tanto en llegar que el precio de la obra se ha elevado. &#8220;English Heritage nos ha dado permiso para comenzar la obra de la parte sur del tejado en primavera pero es nuestra responsabilidad lograr la diferencia con el precio actual y, teniendo en cuenta que hemos tardado más de un año en recolectar 75.000 euros, no las tenemos todas con nosotros. Sin embargo, tengo esperanza y transmito a la comunidad, que tanto ha ayudado. Esto es como una carrera de triatlón. Ya hemos superado la prueba de la natación pero nos quedan el ciclismo y la carrera a pie para dar por concluida la obra&#8221;.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Las-Bronte-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8835" title="Las Bronte 2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Las-Bronte-2-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>Un vecino ha organizado clases de repostería para aportar su granito de arena e incluso han llegado sobres con aportaciones desde América</p>
<p>Hace más de un año la comunidad de Haworth dio a conocer un proyecto de 1,50 millones de euros. La primera fase, por la que luchan hoy, se centrará en restaurar la parte sur del tejado. Es la que más urge porque cubre la tumba de las hermanas, el órgano y la llamada <em>Capilla Brontë</em> donde se conservan los objetos que utilizaba el padre de las novelistas en sus homilías. En la segunda fase se quiere reformar la parte norte del tejado y en la última, restaurar las pinturas y el órgano, poner calefacción, baños, y hacer la iglesia accesible a los minusválidos.</p>
<p>Patrick Brontë no se podía imaginar que, 150 años y 12 párrocos más tarde un hombre con una existencia paralela a la suya lucharía con tal ahínco para conservar el legado de su familia. Peter Mayo Smith también tiene tres hijas y su aniversario de boda coincide con el día en que Patrick Brontë se casó con su mujer, María. &#8220;Cuando lo descubrí me pareció una coincidencia estremecedora&#8221;, comenta.</p>
<p>Este cura, que lee la misa desde su Ipod, ha aceptado de buen grado que los paisanos se hicieran fotos desnudos para imprimir un calendario para recaudar fondos y salvar la iglesia. Confiesa que no describiría a esta comunidad como <em>religiosa</em>. &#8220;Aunque muchos no asisten a misa, quieren tener la figura de la iglesia cerca, les parece importante para la comunidad y desean que esté ahí para bodas y bautizos&#8221;. En el calendario, que se vende también dentro de la propia iglesia, el cartero aparece ataviado sólo con la saca con la que reparte la correspondencia, el alcalde dentro del pilón y la responsable de la oficina de información turística se tapa sólo con un mapa del pequeño pueblo. (<a href="http://www.haworthcalendar.co.uk/" target="_blank">www.haworthcalendar.co.uk</a>)</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Las-bronte-3..jpg"><img class="alignright size-full wp-image-8836" title="Las bronte 3." src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Las-bronte-3..jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>Así han recaudado ya unos 2.400 euros pero cada pequeña aportación ayuda. Las escritoras victorianas siguen de moda pero conseguir el dinero para conservar su memoria ha sido una ardua tarea. El mes pasado se vendió en una subasta un manuscrito de Charlotte escrito a los 14 años por más de 800.000 euros y recientemente se acaban de hacer dos nuevas versiones cinematográficas de <em>Cumbres Borrascosas</em> y <em>Jane Eyre.</em></p>
<p>Otro vecino ha organizado clases de repostería para aportar su granito de arena a la causa e incluso han llegado sobres con aportaciones desde América. &#8220;Algunos amantes de la literatura nos han mandado sobres con aportaciones de 12, 60 y hasta 120 euros&#8221;.</p>
<p>&#8220;Por ahora ya tenemos fecha para bendecir la parte sur del techo. El día 7 de octubre daremos una misa para celebrar que hemos terminado la primera parte de este triatlón&#8221;. Para ese día las gotas habrán dejado de caer sobre el sepulcro de las Brontë pero Haworth seguirá con su particular lucha por la memoria de las hermanas. * <em>El país</em></p>
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		<title>Atrévase a ser parte de la minoría</title>
		<link>http://mediaisla.net/revista/2011/12/atrevase-a-ser-parte-de-la-minoria/</link>
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		<pubDate>Sat, 17 Dec 2011 11:47:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[Regale un libro en Navidad y Año Nuevo ¿Acaso forma parte usted de aquellos que se consideran diferentes porque tienen la manía o desvergüenza de desdeñar las cosas buenas de la vida para asilarse sin preservativos en las páginas de un libro? Si es uno de ellos, sin lugar a dudas, es bueno que sepa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2 style="text-align: justify;"><span style="color: #ff0000;"><strong>Regale un libro en Navidad y Año Nuevo</strong></span></h2>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/book-gun.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8709" title="book-gun" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/book-gun-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>¿Acaso forma parte usted de aquellos que se consideran diferentes porque tienen la manía o desvergüenza de desdeñar las cosas buenas de la vida para asilarse sin preservativos en las páginas de un libro? Si es uno de ellos, sin lugar a dudas, es bueno que sepa de una vez por toda que, a pesar de todo el esfuerzo empeñado desde antes y después de Gutemberg, la lectura no ha dejado de orillar los linderos de la MINORÍA. En algunos países está comprobado que solamente el 5% de la población lee. De muy poco han valido argumentos y pancartas.</p>
<p style="text-align: justify;">Leer es adictivo <strong>—</strong>dicen y se contradicen<strong>—</strong>, cada libro abre una puerta a una aventura distinta; es la única adicción positiva para el ser humano. Leer enriquece, abre los ojos, aumenta el conocimiento, afina la sensibilidad, engrandece la imaginación, nos mantiene al borde de la página.</p>
<p style="text-align: justify;">De igual modo, entre la avalancha de ofertas y propuestas para celebrar y agradar la alegría la amistad y la ocasión de despedir o recibir el año, a muy pocos se les ocurre incluir el libro entre las opciones posibles. ¿Por qué no regalar un libro y con ello regalarles mundos, aventuras, emociones y fantasías a nuestros amigos? ¡Arriésguese usted, abra la esclusa y viva la aventura de sentirse tan inmensa y pequeñamente feliz de hacer parte del pírrico 5%!</p>
<p style="text-align: justify;">En Navidad y Año Nuevo, mande a paseo la manada y opte por la MINORÍA. Regale algo que perdurará hasta las próximas fiestas. En esta página encontrará opciones maravillosas a un costo muy módico para regalar y abrir la puerta a la lectura. Para adquirir cualquiera de nuestros títulos solo tiene que pulsar sobre el título de su interés.</p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/glosas-del-escribano/18674354"><span style="color: #ff0000;"><strong>Glosas del escribano</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Los-muchos.-Glosas1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8710" title="Los-muchos.-Glosas" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Los-muchos.-Glosas1-198x300.jpg" alt="" width="98" height="149" /></a>“Viñetas, textos eslabonados donde vemos pasar los meses, las estaciones, los lugares, el recuerdo y la actualidad, la obsesión sin desplazamiento que anima al ser a permanecer sentado, leyendo y escribiendo, organizando su existencia en torno a la letra: primores de lo vulgar llamó Ortega a la obra de Azorín, primores de lo cotidiano preferiría llamar a la sucesión de textos de este libro de Carlos Ardavín, donde transparencia de lenguaje equivale a transparencia de un existir donde “un sol impresionante” o “el olor del café y sus misterios” evocado por Martí, son el rostro verdadero de un extravío fructífero que alejó a Ardavín de la Eva de la caída, de la expulsión, acercándolo a la Ave de la redención por la vía comunicativa de la literatura”. <strong>José Kozer <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/glosas-del-escribano/18674354">Glosas del escribano</a><br />
</strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/t%C3%BA-siempre-crees-que-viene-una-guagua/17157894"><span style="color: #ff0000;"><strong>Tú siempre crees que viene una guagua</strong></span></a></h3>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Tu-siempre-crees-portada1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8711" title="Tu siempre crees, portada[1]" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Tu-siempre-crees-portada1-197x300.jpg" alt="" width="117" height="167" /></a>“</strong><strong>Tú siempre crees que viene una guagua</strong> es una novela Caribe que recrea las cuitas y las alegrías de pubertades y adolescencias desenfadadas que en ocasiones rayaban en el espanto del desafío abierto a una autoridad arbitraria a sus anchas y represiva a su antojo… <strong>Ángel Garrido</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“En una prosa que se debate entre el látigo y la flor, combinando la preeminencia metafórica y el lenguaje de la calle, Fornerín recrea los años setenta y el trasfondo histórico trágico que, cual sangriento espejo, determinó sus principales aristas: los doce años de Joaquín Balaguer; luenga etapa únicamente dulcificada por los merengues de Johnny Ventura…” <strong>Carlos X. Ardavín </strong><strong><span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/t%C3%BA-siempre-crees-que-viene-una-guagua/17157894">Tú siempre crees que viene una guagua</a><br />
</strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/te-ver%C3%A9-caer/18662103"><span style="color: #ff0000;"><strong>Te veré caer</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Los-muchos.-Te-vere-caer1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8712" title="Los muchos. Te-vere-caer" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Los-muchos.-Te-vere-caer1-198x300.jpg" alt="" width="127" height="194" /></a>¿Brinda acaso el poder económico suficiente protección contra la voluntad de venganza de los individuos a quienes dicho poder ha afectado de alguna manera? Esta es la pregunta que la ficción de <strong>Te veré caer</strong> nos formula, y cuya respuesta está llamada a permanecer inevitablemente abierta en esta novela cuyos personajes parecen sacados directamente de la realidad dominicana contemporánea.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta nueva novela, Manuel García Cartagena lanza una mirada irónica a los hábitos hedonistas de la sociedad dominicana.</p>
<p style="text-align: justify;"> “<strong>Te veré caer</strong> es una obra muy semejante a la vida. Hay en ella una realidad que la escritura está forzada a sopesar en su crónica, como en la balanza entre lo vivido y lo pensado”. <strong>Miguel Ángel Fornerín <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/te-ver%C3%A9-caer/18662103">Te veré caer</a><br />
</strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/seducir-los-sentidos/6399553"><span style="color: #ff0000;"><strong>Seducir los sentidos</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/seducir_los_sentidos_azulclaro.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8713" title="seducir_los_sentidos_azulclaro" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/seducir_los_sentidos_azulclaro-205x300.jpg" alt="" width="146" height="214" /></a>Este libro trata de la seducción y lo ha escrito un autor seducido, felizmente seducido. Al ir comentando la poesía, la música, la pintura, el cine, Jochy Herrera nos va mostrando, con la emoción verdadera con la que hablamos de las cosas que nos son indispensables, que la seducción es, como él mismo anuncia en las primeras páginas, “un rito y acto de supervivencia, una propuesta que sus protagonistas rehúsan abandonar alimentándola en una danza que es ahora sueño y mañana realidad, un interminable bolero que es hechizo y es rechazo, y en consecuencia, pacto”. <strong>Graciela Reyes<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“<strong>Seducir los sentidos</strong> es una reflexión que invita a regresar a los textos queridos, a escuchar músicas como nunca antes, a atreverse a museos o callejuelas de París para tropezar con pinturas y fotografías. Yourcenar dice en <strong>Memorias de Adriano</strong> que la belleza puede encontrarse en las vasijas rotas. Jochy Herrera es el duende fascinado ante el ruido de lo que se quiebra; es esa contradicción lo que seduce: el <em>fama </em>contemplativo, víctima imposible de una búsqueda sin fondo más acá de la forma. <strong>Rey Andújar <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/seducir-los-sentidos/6399553">Seducir los sentidos</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/ahora-el-viento-es-m%C3%A1s-oscuro/17282716"><span style="color: #ff0000;"><strong>Ahora el viento es más oscuro</strong></span></a></h3>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/320.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8714" title="320" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/320-198x300.jpg" alt="" width="115" height="175" /></a>Ahora el viento es más oscuro</strong> es la historia de unos personajes que se mueven de uno y otro lado de la historia o de la isla. La historia de un país, en busca de un encuentro postergado desde una especie de absurdo y bufo teatrino. Como metáfora en blanco y negro, <strong>Ahora el viento es más oscuro</strong> es la historia del futuro escatimado a una nación que, a marcha forzada, sigue cuesta arriba en dirección hacia la luz.</p>
<p style="text-align: justify;">“Una novela sin trucos efectistas, con una superficie distinta, llena de texturas y colores atrapantes, que ubican sin dudas al lector en el mundo dominicano. Osiris Madera narra desde el interior de esta tierra, su tierra, con adecuada interpolación de modismos y vocablos regionales, con los que logra expresar eficazmente los sentimientos de los personajes&#8221;. <strong>Pilar Romano <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/ahora-el-viento-es-m%C3%A1s-oscuro/17282716">Ahora el viento es más oscuro</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/esa-parte-que-se-esconde/15533596"><span style="color: #ff0000;"><strong>Esa parte que se esconde</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Portadafinal-copy.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8715" title="Portadafinal copy" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Portadafinal-copy-198x300.jpg" alt="" width="146" height="221" /></a>Lengua y lenguaje a todo ritmo, en un intenso recorrido por los traslapados territorios del cuerpo; y la poesía, desnuda y diáfana en las ardientes aguas del amor. Beatriz Mendoza, con artera pureza dice y no dice más de lo que, a simple vista, el ojo o el sentido pueden ver.</p>
<p style="text-align: justify;">“Estos poemas tienen la virtud de revelar la intensidad del fuego, la calidez del rescoldo y las pavesas definitivas valiéndose de la expresión sencilla y singular en que se fraguó una experiencia del deseo y su más allá”. <strong>Jaime Cabrera González</strong><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esta edición acompañada con bellos desnudos de Iván Santos, está hecha con la materia sin tiempo del amor <strong>—</strong>exilios y regresos, olvidos e invocaciones<strong>—</strong> y con el deseo que desata la ilusión en el universo. Una vez más, hay que volver, con Beatriz E. Mendoza, a ese lugar del eros que ella señala con una clave muchas otras veces revelada por otras bocas, y sin embargo, inapelable: “Es un modo de espantar la muerte, de reclamar territorios que de otra forma le pertenecerían”. <strong>Adriana Herrera T. <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/esa-parte-que-se-esconde/15533596">Esa parte que se esconde</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/las-palomas-de-la-guerra/14452860"><span style="color: #ff0000;"><strong>Las palomas de la guerra</strong></span></a><strong><br />
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<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8716" title="portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/portada-202x300.jpg" alt="" width="149" height="221" /></a>“Algunos libros se leen como se da un paseo. Si lo hacemos en silencio, transformando el momento en un peregrinaje sagrado, atentos a cada detalle, a los matices sutiles de cada color, cada textura, cada olor o sonido, a las emociones o memorias que despiertan, levantando las hojitas al borde del camino porque intuimos la flor ahí escondida… El libro <strong>Las Palomas de la guerra</strong>, está hecho para leerse así”. <strong>Katia San Millán</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“Creo que el mejor regalo que ha recibido la literatura dominicana en este otoño y en muchos años, ha sido la novela de Juan Carlos Mieses <strong>Las palomas de la guerra</strong>. <strong>Manuel Mora Serrano</strong><strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;<strong>Las palomas de la guerra</strong>, de Juan Carlos Mieses, no es una novela sobre la guerra de abril, es una novela sobre la memoria de la guerra que conserva un personaje que no ha vuelto en cuarenta años al lugar de los hechos…” <strong>Pedro Conde <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/las-palomas-de-la-guerra/14452860">Las palomas de la guerra</a></strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/carne-cruda/16520294"><span style="color: #ff0000;"><strong>Carne cruda</strong></span></a></h3>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Portada.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8717" title="Portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Portada-200x300.jpg" alt="" width="116" height="175" /></a>“</strong><strong>Carne cruda</strong> se compone de nueve cuentos que abordan desde el intimismo y lo fantástico, atravesando la vena lírica hasta llegar al suspenso, la crítica social y la voluptuosidad del trópico. La estructura narrativa que sostiene esta colección declara de una manera muy sutil las múltiples lecturas del escritor, así como su destreza en el manejo de las técnicas de la cuentística, tanto en lo tradicional como en las connotaciones más innovadoras.</p>
<p style="text-align: justify;">Josecarlos Nazario es un escritor elegante, con un destacable sentido de la consecución, algo determinante para un buen narrador. Su escritura mantiene un ritmo impecable y su decir abarca una suerte de antropología social a la que no escapan la belleza, la crítica y el tono histórico. Tanto como una extraordinaria colección, <strong>Carne cruda</strong> sostiene la buena salud de la cuentística dominicana”. <strong>Rey Andújar<span style="color: #ff0000;"> Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/carne-cruda/16520294">Carne cruda</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-llama-insomne/3734764"><span style="color: #ff0000;"><strong>La llama insomne</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/La-Llama-Insomne-portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8718" title="La-Llama-Insomne portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/La-Llama-Insomne-portada-195x300.jpg" alt="" width="112" height="140" /></a>Como el agua, cuerpo sonoro que a la luz redime <strong>La llama insomne </strong>es una ventana que se niega y reafirma en el vasto mundo del poema. Un libro que se entrega sin melindres, desnudo a plena luz.</p>
<p style="text-align: justify;">“Es, sin duda, un libro para leer a corazón abierto, predispuestos al idioma de sus latidos y a encontrarnos en su lenguaje, hay en él una música lenta y a ratos dolorosa que envuelve de manera irremediable al lector, nos lleva y nos trae por sus caminos haciéndonos sentir, nada más se le puede pedir a la poesía”. <strong>Mari Cruz Agüera </strong><strong><span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-llama-insomne/3734764">La llama insomne</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/canciones-rosa-para-una-ni%C3%B1a-gris-metal/6441102"><span style="color: #ff0000;"><strong>Canciones rosa para una niña gris metal</strong></span></a><strong><br />
</strong></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/CancionesRos.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8719" title="CancionesRos" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/CancionesRos-205x300.jpg" alt="" width="131" height="193" /></a><strong>Canciones rosa para una niña gris metal</strong>, un libro que, como objeto, pretende convertirse en símbolo de admiración y encanto. Poesía que se enloda en las melodías y el sentir de las canciones que han llenado todos los tiempos. Bolerización del poema o poetización del bolero en su más cálida y dulce metáfora. Un libro donde las canciones, las viejas fotos, la lengua y el lenguaje se encuentran y se enfrentan, cuerpo a cuerpo, en los tiernos territorios del amor.</p>
<p style="text-align: justify;">“La nota más sobresaliente de estas <strong>Canciones rosa para una niña gris metal</strong> de René Rodríguez Soriano es la implantación de un lenguaje que se propone ser distinto del estereotipado o el encauzado en los moldes neorrománticos de la canción popular y por tanto, cierta posible agresividad hacia ese público habituado a los modelos que daban una imagen específica de la mujer y de la relación amorosa”. <strong>María del C. Prosdocimi <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/canciones-rosa-para-una-ni%C3%B1a-gris-metal/6441102">Canciones rosa para una niña gris metal</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-mal-del-tiempo/15113092"><span style="color: #ff0000;"><strong>El mal del tiempo</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong><strong></strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/El-mal.-Porttada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8720" title="El mal. Porttada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/El-mal.-Porttada-205x300.jpg" alt="" width="126" height="185" /></a>&#8220;<strong>El mal del tiempo</strong> abre la narrativa hacia nuevas formas y voces, acerca el discurso a la enunciación convertida en instante y mural de voces que salen del mismo sujeto que enuncia, narra, canta, llora, languidece, busca, y se pierde en el laberinto de esa dualidad…” <strong>Benedicto Víquez Guzmán</strong></p>
<p style="text-align: justify;">“El dominio de la lengua, la riqueza léxica, el recurso de las enumeraciones, el aliento lírico-intimista, la simbiosis entre la prosa y la poesía, entre otros atributos, le confieren excelencia narrativa a toda la novela de Rodríguez Soriano”. <strong>Orlando Alcántara<br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Lo que atrae la atención en <strong>El mal del tiempo</strong>, retiene y subyuga al lector es justamente la energía, el dinamismo y crepitante lenguaje que arranca el texto a la nostalgia&#8230;&#8221; <strong>Maryse Renaud</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong></strong>“Bienvenido sea el gesto atrevido de <strong>El mal del tiempo</strong>, tumbando altares de santos que nunca fueron tan santos”.<strong> </strong><strong>José Tobías Beato </strong><span style="color: #ff0000;"><strong>Adquiéralo en </strong></span><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-mal-del-tiempo/15113092">El mal del tiempo</a><br />
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<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/extra%C3%B1o-barco-de-papel/3434194"><span style="color: #ff0000;"><strong>Extraño barco de papel</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8721" title="Extrano barco de Papel. Pilar Romano" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano-199x300.jpg" alt="" width="102" height="154" /></a>Cuentos y relatos que seducen por la forma en que dibujan y perfilan unos personajes tan humanos y entrañables que el lector se siente dentro de cada una de las historias que pueblan este libro singular y tierno. Pilar Romano, narradora de Corrientes, Argentina tiene publicados los libros de relatos <strong>Azahares y fantasmas</strong>, <strong>La plaza de los naranjos y otros sitios</strong>, y <strong>Tiempo de lavar</strong>. También la novela <strong>Inocencia plenaria</strong>. Textos suyos han sido publicados en importantes antologías tanto de la Argentina como de España, México y Paraguay.</p>
<p style="text-align: justify;">“Tomé el libro y no pude dejar de leerlo, el acertijo me perdió en sus páginas, como un Ícaro sin alas en un laberinto del que no se puede salir, del que no se quiere salir a menos que se llegue a la puerta diminuta del último párrafo.” <strong>Leonardo Nin<span style="color: #ff0000;"> Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/extra%C3%B1o-barco-de-papel/3434194">Extraño barco de papel</a></strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/en-nombre-de-sus-nombres/15113127"><span style="color: #ff0000;"><strong>En nombre de sus nombres</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Cover-final.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8722" title="Cover final" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Cover-final-200x300.jpg" alt="" width="153" height="230" /></a>Una mujer, todas las mujeres que, desde el principio de los días, trazaron con su ejemplo sendas de luz y dignidad, dan nombre y geografía a este libro lleno de revelaciones. En las páginas de este libro, Norma Segades-Manias congrega un selecto grupo de mujeres excepcionales para, con sus nombres y en sus nombres, elevar un canto armónico y celebrar el amor y la entereza con las que cada una de ellas, quebrando estigmas, moldes y falsos convencionalismos, entregaron su piel, su aliento y su sangre por la libertad que ha vuelto encarecerse en estos días tan turbios de la humanidad. <strong>En nombre de sus nombres</strong>, sin lugar a dudas, es uno de esos libros llenos de matices; vivo, fiero y tierno porque habla del amor y ha sido escrito con amor.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>“</strong><strong>En nombre de sus nombres</strong>, por sobre la diversidad de figuras y aconteceres, es un poema único, englobante, totalizador. Es la mujer —no como <em>símbolo mujer</em>— la que está en cada verso, en toda acción de remembranza. Heroínas, mujeres simples, madres, santas, guerrilleras, reinas, están en su poética para construir una himnología a La Mujer. Por sobre prosopopéyicas intenciones. Un himno luminoso, abierto, libre, santificado por las palabras”. <strong>J. M. Taverna Irigoyen</strong><strong><span style="color: #ff0000;"> Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/en-nombre-de-sus-nombres/15113127">En nombre de sus nombres</a></strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-se%C3%B1orita-superm%C3%A1n-revisited/18723082"><span style="color: #ff0000;"><strong>La Señorita Supermán Revisited</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Portada-1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8723" title="Portada 1" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Portada-1-192x300.jpg" alt="" width="135" height="211" /></a>La Señorita Supermán <em>Revisited</em></strong> es una congregación de voces y milagros que nos llevan y nos traen por un mundo tan parecido al nuestro, pero más divertido. La Señorita Supermán, aunque a mucha gente se antoje considerarla como una especie de milagrera rockera, no es más que una chica de armas tomar, o para decirlo con la gracia con la que la autora del libro, la narradora Regina Swain, nos cuenta, no es más que alguien que sabe cuando y donde leer y cernir la sopa bien servida. Un libro para disfrutarlo a sorbos.</p>
<p style="text-align: justify;">&#8220;Swain convierte sus emociones en sopas instantáneas, prepara panes de lluvia y adivina tragedias con artes de gitanería. O lo que es lo mismo: otorga nueva vida a los arquetipos de fin de siglo. Las historias ocurren entre líneas pero no reclaman una lectura en clave: temas dignos de aventuras supermánicas son tratados como sutiles epopeyas. <em>El Daily Planet</em> tiene razón. Una escritora iconoclasta. Una escritora peligrosa.&#8221; <strong>Juan Villoro</strong> <span style="color: #ff0000;"><strong>Adquiéralo en </strong></span><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-se%C3%B1orita-superm%C3%A1n-revisited/18723082">La Señorita Supermán <em>Revisited</em></a></strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-verdadera-historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar/12791533"><span style="color: #ff0000;"><strong>La verdadera historia de la mujer que era incapaz de amar</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/MujerIncapazdeAmar_21.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8724" title="MujerIncapazdeAmar_2[1]" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/MujerIncapazdeAmar_21-200x300.jpg" alt="" width="123" height="186" /></a><strong>La verdadera historia de la mujer que era incapaz de amar</strong> no trata precisamente de discapacidades; todo lo contrario, más que una historia constituye un archipiélago de historias que se enfrentan, se contraponen y predisponen para dar pie a una historia que es o engendra todas las historias que rondan y se instalan en los más sórdidos y perturbadores territorios del amor. Ramón Tejada Holguín, mezclando los recursos literarios con los cinematográficos para adentrarnos en la vida aquiescente y monótona, explora y explota las infinitas posibilidades del lenguaje y sus distintas lenguas para conducirnos a buen puerto en esta historia de historias.</p>
<p style="text-align: justify;">“…un libro inusual, de esos libros que no tienen clasificación porque sintetizan todas las artes y todos los desmanes; libros que no dejan en paz a los amantes de las letras&#8221;. <strong><span style="color: #000000;">Luis Beiro</span> <span style="color: #ff0000;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-verdadera-historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar/12791533">La verdadera historia de la mujer que era incapaz de amar</a></strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/pas-de-deux/3433964"><span style="color: #ff0000;"><strong>Pas de deux</strong></span> </a></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Pas-de-deux.-Ramon-Tejada-Holguin-y-Rene-Rodriguez-Soriano.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8725" title="Pas de deux. Ramon Tejada Holguin y Rene Rodriguez Soriano" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/Pas-de-deux.-Ramon-Tejada-Holguin-y-Rene-Rodriguez-Soriano-199x300.jpg" alt="" width="179" height="270" /></a><strong>Pas de deux</strong> deviene en algo así como el verdadero placer de la escritura en su máxima expresión, y a cuatro manos; un libro para gozarlo a plenitud y leerlo todas las veces cuanto el lector y el placer quieran darse la mano. Hace unos años, Ramón Tejada Holguín y René Rodríguez Soriano, conmocionaron el ambiente literario de su país, República Dominicana, con una serie de relatos escritos a toda complicidad y a cuatro manos. Más que un libro de relatos de Ramón y René,<strong> Pas de deux</strong> es una sinfonía que asalta sin decoro todas las esquinas de la tarde y de las plazoletas, y se expande y se con-funde con las lilas, los geranios y malvones; invita a bailar o a quedarse o a salirse o a perderse dentro de cada uno de los acordes y los silencios, sobre todo.</p>
<p style="text-align: justify;">“Sigo bailando. ¿Una bachata? ¿Un reggaeton? ¿Una salsa, tal vez? Da igual. De todos modos acabo de darme cuenta que no soy yo quien baila sino Rita, que sale a todo galope con Ramón y se pierden por esas calles persiguiendo a un caballero ¿se tratará de René?&#8230; toman un taxi en la próxima esquina ¿o fue un motoconcho? A lo mejor&#8230; y de repente lo pillan en medio de un motel nada más y nada menos que en brazos de Julia, quien <em>probablemente es virgen todavía</em>, y espera vivir la mística realidad de las mujeres que se deslizan como fantasmas por el espacio de estos cuentos que a veces se me antojan algo metafísico”. <strong>Minelys Sánchez <span style="color: #0000ff;">Adquiéralo en</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/pas-de-deux/3433964">Pas de deux</a><br />
</strong></p>
<h3 style="text-align: justify;"><strong><span style="color: #ff0000;">Otros títulos</span><br />
</strong></h3>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/p-portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8726" title="p portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/12/p-portada-201x300.jpg" alt="" width="129" height="192" /></a>Además de los títulos de nuestro sello, tenemos a disposición de nuestros lectores, los siguientes: <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=9833123104&amp;noworks=1&amp;query=pais+inverosimil&amp;qsort=&amp;page=1">País inverosímil</a></strong>, casi dos docenas de historias que nos cuentan. Una colección de cuentos dominicanos que cubre casi un siglo de la mejor narrativa de la isla, (desde Juan Bosch y Tomás Hernández Franco hasta Pastor de Moya y Rey Andújar). También, <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch?keyword=lasitud+del+vuelo,+elsa+batista+pimentel&amp;mtype=B&amp;hs.x=17&amp;hs.y=16">Lasitud del vuelo</a></strong>, Elsa Batista. <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch?keyword=sacrilegios+del+excomulgado&amp;mtype=B&amp;hs.x=18&amp;hs.y=10">Sacrilegios del excomulgado</a></strong>, Leonardo Nin. <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10960447731&amp;noworks=1&amp;query=Tientos+y+trotes%2C+rene+rodriguez+soriano&amp;qsort=&amp;page=1">Tientos y trotes</a></strong>, <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch?keyword=betun+melancolia&amp;mtype=B&amp;hs.x=30&amp;hs.y=7">Betún melancolía</a></strong>, <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=9833123107">Apunte a lápiz</a></strong> y <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10086886890&amp;noworks=1&amp;query=Rumor+de+pez%2C+Ren%C3%A9+Rodr%C3%ADguez+Soriano&amp;qsort=&amp;page=1">Rumor de pez</a></strong>, de René Rodríguez Soriano, entre otros.</p>
<p style="text-align: justify;">Suelte el animal y agarre al ser humano que lleva dentro o en la piel. No importa la plataforma ni el tema: ejercitar el pensamiento retarda o descarrila el acercamiento del Alzhemeir o la desmemoria prematura. <em>Un libro abierto es un universo en expansión</em>, no intente descubrirlo… intente algunos pasos en su interior y entre al nuevo año con nuevas perspectivas y nuevos bríos. ¡Felices fiestas! <strong><a href="http://www.lulu.com/spotlight/rodriguesoriano">Regale un libro en Navidad</a></strong></p>
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		<title>El paraíso recuperado de José Olimpo</title>
		<link>http://mediaisla.net/revista/2011/06/el-paraiso-recuperado-de-jose-olimpo/</link>
		<comments>http://mediaisla.net/revista/2011/06/el-paraiso-recuperado-de-jose-olimpo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 25 Jun 2011 06:09:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[«Como la vida es un viaje y la mezquindad va sentada en primera clase, una angustia sartreana me apabulla. Puedo asumir entonces que llegue tarde a la cita con la muerte o que quede condenado a llevar la abúlica existencia de los dioses». José Olimpo Álvarez Sucedió en un segundo, sin que apenas casi lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>«<img class="alignright size-medium wp-image-6913" title="Jose. O 1" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-14-e1308850507343-218x300.jpg" alt="" width="339" height="373" />Como la vida es un viaje y la mezquindad va sentada en primera clase, una angustia sartreana me apabulla. Puedo asumir entonces que llegue tarde a la cita con la muerte o que quede condenado a llevar la abúlica existencia de los dioses». </em></strong><span style="text-decoration: underline;"><strong>José Olimpo Álvarez</strong></span></p>
<p><span style="color: #888888;"><strong>Sucedió en un segundo, sin que apenas casi lo presintiéramos, con su sonrisa campechana y buena, José rodó plácidamente por los precipicios del cielo </strong><strong>—</strong><strong>capaz que salmodie cuecas, sainetes y guajiras contra falsas poses y desgobiernos junto al leve Pedro de Anderson Imbert</strong><strong>—</strong><strong>, desde allá con su guitarra abierta vela por las gallinas y el descampado para que Borges nos libere de los espejos (que cada vez nos reflejan menos), las chuecas liturgias y los empachos. (<span style="text-decoration: underline;">rrs</span>)</strong></span><strong> </strong></p>
<h3><span style="color: #808000;"><strong>José Olimpo Álvarez, un pionero de la cultura Hispana en el corazón de los Estados Unidos</strong></span>.</h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Luis A. Miranda Sr. </span></strong> </p>
<p>A raíz de los trágicos sucesos del 22 de mayo pasado en la ciudad de Joplin Missouri, se conoció públicamente el nombre del Doctor José O. Álvarez, quien duró prácticamente desaparecido una semana completa hasta cuando fue identificado, gracias a la prueba del ADN por las autoridades competentes. </p>
<p>Lo que el público no sabía es la trascendencia e importancia de la vida y obra del Dr. Álvarez como pionero de los hispanos en Joplin, Missouri, en el corazón mismo de los Estados Unidos de América, luego de una fructífera labor de veinte años en el Sur de la Florida donde ha sido profesor de muchas universidades, promotor y abanderado cultural de todas las actividades artísticas más diversas. </p>
<p>Antropólogo de la Universidad Nacional de Colombia y doctorado en Literatura en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), el Dr. Álvarez ha trabajado durante las últimas dos décadas en muchos campos relacionados con la promoción y difusión de los valores culturales de la hispanidad en general y del idioma español, en particular, como lengua de una civilización y una cultura, atacada recientemente por una avalancha de sentimientos anti-hispanos provenientes de sectores reaccionarios y de extrema derecha que militan en partidos chauvinistas y en movimientos como el “tea party” en el seno de muchas comunidades anglo-sajonas. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Jose-Alvarez-Howard-Jean1.gif"><img class="alignleft size-medium wp-image-6914" title="Jose. Jose Alvarez Howard Jean" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Jose-Alvarez-Howard-Jean1-300x267.gif" alt="" width="288" height="259" /></a>Es Joplin, precisamente, una ciudad anclada en un área tri-estatal colonizada por comunidades cristianas y protestantes con un fuerte ascendiente calvinista, allí muchos aún están erróneamente imbuidos de ideas prejuiciosas sobre la hispanidad y los inmigrantes latinos en general. Por eso el trabajo del Dr. Álvarez es extremadamente importante para establecer una mejor comunicación con estas comunidades y para cambiar el actual clima anti-inmigrante que pretende culpar a los latinos o mexicanos, como llaman a todos los hispanos, de ser los causantes de los problemas actuales del país.   </p>
<p>En medio de ese clima social y religioso, el Dr. Álvarez llega cargado de sueños para construir puentes de entendimiento a través de la enseñanza de lenguas extranjeras y por consiguiente de los valores filosóficos y culturales implícitos en el proceso educativo de otros idiomas, y por supuesto, del español con toda su riqueza histórica. Su labor es reconocida por sus alumnos y colegas hoy sumidos en el dolor por su temprana ausencia. </p>
<p>El español, es para el Dr. Álvarez  una razón de vida. Ha sido profesor desde su adolescencia y por varias décadas, cientos de alumnos de todas las nacionalidades se han beneficiado de su espíritu pedagógico, de su capacidad investigativa, de su extensa cultura y de su infinita capacidad creativa. No en vano fue nominado como profesor del año varias veces.  </p>
<p>Une a sus virtudes el Dr. Álvarez una gran capacidad humana, un auténtico deseo por despertar en sus estudiantes el afán de aprender y de crear. Su paso por la Universidad Estatal del Sur de Missouri (MSSU) es el último  testimonio de su grandeza de espíritu para alcanzar el corazón de esas comunidades anglo-sajonas enseñando nuestro idioma y promocionando la cultura hispana, mostrando la gran riqueza artística, musical, literaria y creativa de la hispanidad en su conjunto y de latinoamérica en particular. </p>
<p>El Dr. Álvarez merece nuestro reconocimiento e impone la necesidad de difundir su obra por todos los medios para que el paradigma de su vida y de su talante educativo sea un mensaje positivo y aleccionador para los miles de jóvenes hispanos que luchan en los Estados Unidos por realizar vidas productivas y enriquecer la nación de George Washington. Ha sido además un líder en la educación a distancia y el intercambio estudiantil. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/bookprestothers0207-2891.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6915" title="bookprest&amp;others0207 289" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/bookprestothers0207-2891-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>Autor de ocho libros publicados y otros muchos textos inéditos que lo consagran como un escritor magnífico y verdadero maestro del cuento breve, en la línea de su autor de cabecera Jorge Luis Borges; los llevó con éxito y muy buena acogida crítica a las Ferias del Libro de Bogotá, Colombia; a la Feria internacional de Guadalajara, en México y a la feria del libro de Miami, entre otras muchas presentaciones que incluyeron giras por numerosas universidades en diversas partes del país, principalmente en Florida, junto con algunos de sus colegas y con otros escritores de la diáspora latinoamericana. </p>
<p>Hombres de la talla del Dr. Álvarez deben ocupar el puesto de honor de los grandes pioneros de la humanidad. Su labor a favor de la hispanidad en los Estados Unidos ha sido rubricada con su vida y quienes conocemos la profundidad y seriedad de su trabajo tenemos la obligación de continuar esta tarea para honrar su memoria y seguir alcanzando metas por los caminos trazados durante su brillante vida profesional.</p>
<h3><span style="color: #808080;"> <span style="color: #99cc00;"><strong>En un sueño de Borges</strong> </span></span></h3>
<p><span style="color: #808080;">(Divagaciones en torno al poema “Cierva blanca” de Jorge L. Borges)</span></p>
<p><span style="color: #808080;">a mi hermano y amigo José O. Álvarez</span></p>
<p><span style="color: #808080;"><em>Rompiste al atardecer,<br />
cuando el sol de los venados<br />
se explayaba lentamente, con tu guitarra de niño,<br />
el cielo por el que viaja<br />
la cierva blanca del sueño</em></span></p>
<p><em>El calor en espirales </em><br />
<em>viaja raudo, deshaciendo el horizonte </em><br />
<em>mientras del norte venían </em><br />
<em>esas corrientes heladas </em><br />
<em>que desprecian la llanura.</em></p>
<p><em>Un trompo lanza el destino </em><br />
<em>con el herrón invertido </em><br />
<em>y este se vuelca formando </em><br />
<em>tres vórtices asesinos.</em></p>
<p><em>Tu mano rasga las cuerdas,  </em><br />
<em>tu voz entona silbidos  </em><br />
<em>que van emulando al viento canciones de cuna y versos  </em><br />
<em>que le cantan al olvido.</em></p>
<p><span style="color: #808080;"><em>Elevándose al Olimpo<br />
tu cuerpo teje posturas<br />
contra la fuerza del ruido<br />
zumo de fruta madura<br />
en tu cuerpo de Titán<br />
y en tus entrañas de fuego</em>breverdades’<em>,<br />
encantador de la noche,<br />
entre el vino y la cerveza<br />
un andante caballero<br />
de las letras y del cuento.</em></span><em> </em></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Borges1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6916" title="Jose. Borges" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Borges1-225x300.jpg" alt="" width="343" height="451" /></a><em>El canto salió alargado<br />
como un grito congelado<br />
que se convierte en montaña.<br />
Trovador de ‘</em></p>
<p><em>¿Qué harás ahora en el viento,<br />
girando entre madrugadas<br />
para descubrir a Borges cuando despierte del sueño?</em></p>
<p><em>Todo encuentro casual es una cita <br />
 pactada por el destino<br />
desde las mil y una noches.<br />
Te fuiste a Sama Raskah<br />
y te quedaste flotando<br />
entre la nada pasada y<br />
la nada porvenir</em></p>
<p><em>Ay!! Mi querido José<br />
hemos venido a cantarle<br />
a tu ausencia, ahora infinita,<br />
y a los mensajes sublimes<br />
de esas tus epifanías<br />
que tantas veces nos diste<br />
con esa sonrisa clara<br />
que se dibuja en tu cara,<br />
por el tiempo del Aleph<br />
y el circular infinito.</em></p>
<p><em>La luna desfigurada<br />
 yace rota sobre el piso,<br />
tus amigos la reparan<br />
como si fuera una virgen,<br />
y yo te busco en el patio,  <br />
mientras lloran las campanas,<br />
llantos de literatura, celebrando<br />
que pasaste, cierva blanca,  <br />
por un instante en el sueño<br />
del maestro que tú amaste. </em></p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong><em>Mitología y Realidad en la vida y </em>obra de José O. Álvarez</strong></span></h3>
<p> Al contrario de muchas cosmovisiones orientales, para los griegos los dioses son creados por el universo. Las dos entidades primigenias son el Cielo y la Tierra. Sus hijos son los Titanes, cuyos hijos a su vez son los Olímpicos, los más importantes dioses griegos. Los Titanes rigen el universo con dioses tan importantes como Océano, Mnemosyne (memoria) y Prometeo, benefactor de la humanidad quienes reinaron hasta que Zeus y sus otros hijos los conquistaron. </p>
<p>El término Olímpicos viene del monte Olimpo, hogar mítico de los dioses, un lugar idílico y celestial. </p>
<p>Alguien tiene la sensibilidad oculta tras sus cejas y su mirada de felino al acecho. Si los animales eran símbolo en muchas culturas primitivas, no era capricho de sus sacerdotes, simplemente, no. Era la evidencia de las destrezas y cualidades de ciertos humanos. A ese alguien, su  padre le bautizó con la combinación de las dos grandes culturas, resumen de las grandes vertientes de las grandes civilizaciones; oriente y occidente. José, padre de Jesús y Olimpo, perteneciente al ámbito de los dioses. </p>
<p>Bautizarlo así no fue un accidente, todo lo contrario, fue la expresa voluntad de su padre, un auténtico colonizador, amante de la cultura griega y hombre recto y férreo en la educación de sus hijos, crítico implacable de la cultura de vanidades y superficialidades propias de la sociedad de consumo. Para el padre de José, la televisión era corruptora de las costumbres. Así era el hombre que con su varita bautismal hizo que José creciera en estrecha correspondencia y consonancia entre su axiología, su intelecto y su sensibilidad humana.  </p>
<p>Con estos principios José es un niño ávido de conocimiento, lector incansable y observador imparcial del mundo que le rodea. El campo enseña con franqueza las crudas realidades de la vida y la violencia cruenta de la naturaleza. Él no puede aceptar ciertas verdades, se rebela contra ellas, es un niño poeta. Luego se hace un hombre de letras amante de la literatura, con una vocación indiscutible de maestro. Sabe que debe mantener la fuerza y la pasión de la juventud en cada nueva jornada que se emprende y así ejerce la cátedra inculcando a su alumnado el espíritu auténtico de la creatividad.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-81.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6917" title="Jose. O 8" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-81-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Pretende derrumbar mitos y tabúes cambiando los términos de la relación maestro-alumno. Convierte la pedagogía en una razón de ser. En el camino de su formación aparece Borges, sobre quien hace su tesis de grado para optar por el doctorado en literatura. &#8221;Todo encuentro casual es una cita&#8221;, &#8220;Somos el sueño de un loco que puede despertar en cualquier instante&#8221;; La capacidad borgiana para la brevedad, tocar con un lenguaje parco y ajustado los vórtices y las espirales de la cotidianidad, se convierten en pilares fundamentales de la manera de pensar de José O. Álvarez. La existencia y el Aleph, lo mismo que la eternidad discurren entre la nada pasada y la nada por venir.</p>
<p>Junto con esta formación académica el joven José posee otras cualidades que lo hacen pertenecer por derecho propio, al medio ambiente del Olimpo. Sus dotes naturales de creador: su capacidad musical como compositor, guitarrista e intérprete. Su talento pictórico y el balance de una espiritualidad totalmente ajena a la alienación en las cosas materiales, hacen que la personalidad de José O. Álvarez sea avasallante. Todo aquel que lo conoce siente su calidad humana, su sencillez, su desprendimiento de las banalidades, su crítica mordaz de la superficialidad, su generosidad a toda prueba, para entregar a amigos y extraños el conocimiento de todo lo que va descubriendo. Estas cualidades hacen de él un personaje incomparable. </p>
<p>Autor de ocho libros, la mayoría de cuentos, algunos escritos con sus alumnos, y varias antologías; así como numerosos textos pedagógicos que constituyen en sí mismos, una narrativa del ser de José. Entre ellos: &#8220;Cuentos de vida, muerte y resurrección&#8221;, que aparenta ser un libro religioso, ilustrado en su portada con un cuadro clásico de su hermano Agustín, pero que es un conjunto de ficciones ancladas en lo secular y lo mundano, que no pueden escapar a la profunda espiritualidad de su autor, quien con la sorna propia de una refinada intelectualidad, capaz de reconocer las diferencias estilísticas de autores como Dostoievski, Kafka, Cervantes y Borges, descalifica a los mediocres, cuando se trata de medir las valorativas sociales, literarias y artísticas.</p>
<p>Por eso, la mejor manera de aproximarse, tanto a sus textos como a los eventos de su vida cotidiana y personal, es entregarse a una revelación de que su calidad humana, tiene raíces profundas en una espiritualidad pocas veces evidente en el mundo actual. José O. Álvarez está presente y actuante en el círculo de influencias que sobre sus colegas, amigos, estudiantes y lectores de sus textos, ejerce; no sólo con el contenido de los mismos, sino rubricando con su propia humanidad, a través de su manera de aproximarse a la amistad, los afectos personales y las relaciones profesionales. </p>
<p>Allí prima un carácter definido en su generosidad y un temperamento anclado en la antigüedad, encarnado en el mundo moderno, que nos afecta profundamente, cuando tratamos de entender sus razones y su destino mitológico, el cual se halla sustentado en el eterno retorno, que recurrentemente, continúa circundando con su amable figura, los desafíos de una cotidianidad cada vez más compleja. [<strong><span style="text-decoration: underline;">Luis Miranda</span></strong>,<strong> </strong>escritor colombiano nacido en Bogotá, autor de varios poemarios, ensayos y novelas] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;">José Olimpo en el Olimpo</span><em><span style="color: #99cc00;"> </span></em></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Juan Pablo Salas</span></strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-71.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6918" title="Jose. O 7" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-71-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>El creador es señor del poder hasta que el destino se atraviesa en su camino y corta de un tajo la ilusión. Así vivimos este tránsito, convencidos de que sabemos lo que ha de sucedernos en el próximo segundo, cuadrando citas para la próxima semana, hipotecas a treinta años, prometiéndonos amores para toda la vida. Hasta que viene un viento fugitivo, fugaz, fulminante que nos convierte en nube, en gotas de lluvia, en un trozo de cartón en viaje sin fin hacia el horizonte. Entonces recordamos que es un milagro estar vivos en este jardín urbano y electrónico. Uno en un trillón, ese que nos mira desde adentro sabe el instante preciso en que habremos de morir. Lo que importa es saber que Aquel tiene sus manos bien aferradas al cordón que nos mostrará el sendero de regreso al Paraíso. Yo sé que José, el Creador, conocía muy bien cómo volver al Olimpo. Un suspiro de amor lo trajo hasta nosotros y un hálito furioso se lo llevó. Hoy habita en nuestros pulmones como oxígeno maestro. Ya no conocemos su número de celular, pero para llamarlo nos basta invocar dos gotas de lluvia cayendo por nuestras mejillas y él viene, raudo, feliz, a mostrarnos dónde debemos poner los dedos sobre este teclado. Oh, José, amigo, Amigo, tus ojos de indio severo y divertido no me dejarán. Breve, como uno de tus cuentos, resultaste en mi vida, pero sé, bien lo sé, antes de elevarte por los cielos de Joplin, sabías a dónde ir. Tu tercer ojo supo guiarte. No en vano lo habías adquirido. Sé que Nelson está equivocado: eras etéreo antes de que un trozo de madera te alcanzara. El dolor era un amigo, no un dilema. Eras sabio y por eso no temías al porvenir. Ahora nosotros tenemos una nueva luz para guiarnos en esta ruta de amor que es la vida. Gracias por ello, amigo breve. Y permite que estas palabras te den un respiro de eternidad. Al fin de cuentas, tú, yo y Borges somos efímeros como esta brizna de planeta en el Universo. Lo maravilloso fue habernos encontrado. El milagro fue saber que existimos.<strong> </strong><strong> </strong></p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>La lluvia</strong> </span></h3>
<p><span style="color: #808080;">¿Sabes a qué me refiero? Me refiero a la angustia que se parece a la lluvia de Bogotá, a esa pertinaz llovizna que a ratos parece inundarlo todo y que otras veces amaina pero no cesa. El cielo se mantiene gris, las paredes húmedas, el verde más verde, la bronca crece a cada paso.</span><span style="color: #808080;"> </span></p>
<p><span style="color: #808080;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-21.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6919" title="Jose. O 2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-21-288x300.jpg" alt="" width="288" height="300" /></a>¿Sabes a qué me refiero? A que lo único que me queda es evadirla –meterme bajo un alero, guarecerme bajo un tejado. Pero no se resuelve y el sol no asoma su nariz de bronce para no olfatear el aroma de quienes morimos sin morir bajo su vientre. Eso es lo peor de todo: que no se va, que no se acaba. Se oculta, se esconde, pero no se va. Se queda ahí, inexorable y maldita, sin resolverse a caer de una vez como una tormenta que me arrastre con ella.</span><span style="color: #808080;"> </span></p>
<p><span style="color: #808080;">La veo en la distancia y se que viene a quedarse. Llega y lo se, pues la escucho en su levedad. No puedo irme porque no tengo a dónde o porque no quiero o no se. Ella, en cambio, sabe que no escaparé. Se sienta a mi lado, me sonríe, me saluda. Y yo, en mi estupidez eterna, la saludo también, le charlo un poco, de cualquier cosa, de cualquier tontería. Lo hago sabiendo que si no la tomo inmediatamente por el cuello y la asesino, se quedará conmigo. Aún así, me quedo ahí, torpe y ciego, contemplando sus lágrimas tristes cayendo al suelo y mojando el pavimento.</span><span style="color: #808080;"> </span></p>
<p><span style="color: #808080;">No se va. Yo tampoco.</span><span style="color: #808080;"> </span></p>
<p><span style="color: #808080;">Ven, acércate. Si escuchas con atención, alcanzarás a percibir un leve sonido, su repiqueteo al golpear sobre mis tejados. Si observas detenidamente descubrirás que quedaron goteras sin restaurar del verano pasado. Si me tocas con cautela, para no asustarme, puedes sentir su humedad omnipresente, sus agujas líquidas que van perforando y se van clavando, filtrándose por los intersticios de la piel hasta llenar todos los espacios. Es persistente y tiene tiempo, mucho el tiempo.</span><span style="color: #808080;"> </span></p>
<p><span style="color: #808080;">¿Sabes a qué me refiero? Me refiero a que poco a poco me va inundando hasta colmarlo todo, que ya casi no me queda aire para respirar. Ya mis fuerzas son exiguas. Ha llovido tanto que incluso a veces creo sentir el dolor de mis nacientes branquias. ¿Se me ve muy mal esa aleta sobre el lomo? ¿Qué opinas? ¿Se ven muy saltones mis ojos amarillos? Dime. Dime antes de que todo acabe. Dime por qué esa burbuja se va lentamente abriendo paso hacia la superficie inalcanzable. Dime si algún día dejará de llover. [<strong><span style="text-decoration: underline;">Juan Pablo Salas</span></strong>, escritor colombiano nacido en Bogotá, autor de <em>El último colombiano</em> y otros libros de cuentos y antologías. Actualmente reside en la ciudad de Miami]</span> </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>«</strong><strong>Cuentos de vida, muerte y resurrección</strong><strong>»</strong><strong><em> </em></strong><strong>de José O. Álvarez: realidades y simulacros </strong><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></span></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">María Espinoza </span></strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa2.gif"><img class="alignleft size-medium wp-image-6920" title="aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa2-199x300.gif" alt="" width="250" height="355" /></a>Leer a José Olimpo Álvarez, demorándose en los quiebres de su racionalidad, tanto a nivel de las historias, en las que anécdotas o temas nacen al calor de las desazones del autor, como en aquellos rasgos de estilo, en los que se impone estéticamente el furor y la intensidad sobre cualquier prudente tropo, plantea una aventura interesante. Intentarla, es sumar nuevos goces a los que esta literatura “fantástica”,  pero sin duda de prodigiosa racionalidad, nos ofrece.</p>
<p>En <strong>Cuentos de vida, muerte y resurrección</strong> (2001), lejos de dogmas y sistemas, el escritor prefiere imaginar al mundo antes que descifrarlo. Dotado de extraordinario talento se vale de la imaginación y el humor para crear literatura. Provocador innato, a su manera es un escritor e intelectual que, más allá de respaldar posturas políticamente correctas, hace de la controversia y la contradicción características constantes de su obra. Sus apelaciones constantes al humor y a la provocación no tienen solo un fin efectista, hay en esta colección de cuentos una mirada de la realidad, sobre todo política y religiosa, fundamentalmente escéptica. Pero esto no lo convierte en un desesperanzado o  reaccionario; antes bien, enfatiza en el hombre y en el escritor, el anarco-individualismo pacifista que su padre le inculcó desde niño. Álvarez considera que lo más significativo no son las formas de gobierno sino los individuos y su progreso ético, moral e intelectual. Únicamente en ellos ve la posibilidad de un mundo mejor, porque, desde su perspectiva, las relaciones humanas solo pueden ser justas en la medida en que los hombres y mujeres lo sean.<strong> </strong>Así lo expresa en el relato “Vida asegurada” cuando el protagonista sin nombre, cansado de las mentiras y deshonestidades del mercachifle Florentino, da “la vuelta a la enorme mesa y [muestra] la firma del jefe a los sorprendidos profesionales que posiblemente habían soñado” como él en una vida mejor para sus familias.<strong> </strong>Una segunda idea aparece de manera abierta en el relato: las grandes desigualdades tanto sociales, económicas y culturales son realidades que no se pueden ignorar. Como tercer componente, vemos que el autor desaprueba la legitimación de desigualdades, privilegios e injusticias que puedan tener origen en diferencias raciales, legales o de estatus migratorio, partiendo de la consideración de que ningún individuo merece ser pobre o miserable dado alguno de estos factores.</p>
<p>La economía del lenguaje de que hace gala Álvarez y uno de cuyos efectos es la brevedad, hace que en un mismo cuento aparezcan, no uno o dos, sino varios de sus temas e ideas recurrentes. El listado puede estar constituido más o menos así: el <em>otro</em>, la vida como un laberinto, el tiempo cíclico, la ciudad, los sueños, la palabra o el objeto que contiene la realidad, y la muerte.</p>
<p>Para el escritor la muerte es ineludible porque la puerta que comunica al camino de regreso a la vida se cierra a la temporalidad del hombre. Como señala en el cuento “Regreso a la materia” el individuo muere, arriba al término de su tiempo y abre la conciencia —o subconsciencia— a un &#8220;punto infinito [al aleph] sin reglas, sin melodías, sin compás, sin tiempo y sin espacio, en el centro de la supersimetría de la nada”. Es decir, se subscribe a la infinitud donde “los puntos cardinales, el abajo, el arriba, el derecho, el izquierdo” ya no existen, como tampoco existen el día o la noche, el tiempo o el espacio. Desde allí, irremediablemente, logra comprender el significado de la existencia humana que es también la suya; acepta su condición de simple mortal. La muerte no imperará más en la memoria de su protagonista, porque una cosa no hay en la infinitud, y es el olvido. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Gabo-giving-the-finger1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6923" title="Jose. Gabo giving the finger" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Gabo-giving-the-finger1-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a>Otro de los temas por los que Álvarez demuestra una especial fascinación en <em>Cuentos de vida, muerte y resurrección</em> son los sueños. Ellos, al igual que la muerte, también se repiten incesantemente a lo largo de todos los relatos. Para el escritor, los sueños tienen la capacidad de duplicar las experiencias hasta el punto de ser imposible distinguir lo real de lo soñado o viceversa. En el cuento “Escape onírico”, la voz narrativa explica cómo pudo salir de su “sueño sibilino y despertar […] mientras dos gotas de sangre corrían por el dorso de [su] mano”. Este planteamiento nos lleva a preguntarnos si acaso, ¿será posible que lo que pensamos es objetivo no es otra cosa que el producto de una ilusión o sueño que se repite infinitamente? Álvarez, una vez más, deja a los lectores con más preguntas que respuestas. No tenemos más remedio que pensar que nosotros mismos somos el producto de un sueño.</p>
<p>Nos queda una última disquisición: si la tendencia de Álvarez a la lógica entró realmente en conflicto con la añoranza del hombre primordial, podemos suponer que la cuestión le habrá resultado perturbadora. Quienes apreciamos su obra, y estimamos al hombre que está detrás, deseamos saber cómo logró atenuar la angustia que tal dicotomía le habrá producido. Nos consuela imaginar una situación parecida a la que vive el personaje de su cuento “Buscando empleo”. Quizás al escritor le haya sucedido lo mismo que a su personaje ficticio: ya del otro lado de la vida, habrá descubierto que la escuálida profesora vestida de negro y Dios, en brutal comunicación con el entorno, para la insondable divinidad…formaban una sola persona.  [<strong><span style="text-decoration: underline;">María Espinoza</span></strong>, nació en Lima, Perú y actualmente reside en Miami, FL. Obtuvo un doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad Internacional de la Florida donde actualmente enseña español.] <strong></strong></p>
<h3><span style="color: #99cc00;">Nano Pesadilla</span></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Alexis Figueredo </span></strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Nano2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6924" title="Jose. Nano" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Nano2-258x300.jpg" alt="" width="258" height="300" /></a>La deseperanza está fundada… </p>
<p>… en lo que sabemos, que es nada,<br />
la esperanza en lo que no sabemos, que es todo.</p>
<p>A la memoria de José Álvarez</p>
<p><em>Toda desesperanza no es más que un dolor  <br />
que ha reprimido su ira. </em></p>
<p><em>Anoche me soñé nano-convertido y vigilado&#8230; </em><br />
<em>cámaras por doquier.<br />
Soñaba yo el siglo XXI y olía a litio.</em><br />
<em>Me soñé lleno de censores y censurado. </em><br />
<em>Un tornado de fuego </em> <br />
<em>se llevaba con rabia a un amigo&#8230;<br />
Vaya, amigo, salvajemente salvado.<br />
Anoche me soñé legaña.</em><br />
<em>Mi alma agonizaba al borde de una pantalla </em><br />
<em>y mi esqueleto estaba habitado<br />
por termes roedores del plástico.<br />
</em>¡<em>Oh, Dios!, cuánta desdicha. </em><br />
<em>Anoche se me extraviaron<br />
los poemas de Oliverio Girondo</em><br />
<em>ante la vigencia de lo impuesto,<br />
y la sonrisa de aquella primera virgen se encarnaba en el membrete<br />
virtual.<br />
Anoche mi fe yacía al pie de un ordenador de 2027.<br />
Anoche la lluvia seguía ausente.</em><br />
<em>El verde andaba de luto mientras<br />
yo me consumía en el entusiasmo. </em><br />
<em>Anoche me soñaba valiente y avergonzado.<br />
La muerte me abandonaba</em><br />
<em>y el hastío se disfrazaba de vida.<br />
Anoche ella se masturbaba a lo lejos&#8230; </em><br />
<em>en tanto mis manos de plastilina </em> <br />
<em>se deshacían ante el fuego del artificio.</p>
<p>Anoche me soñé ruido.<br />
</em><em>[</em><span style="text-decoration: underline;">Alexis Figueredo</span>,  poeta cubano, autor de varios poemarios entre los que se cuenta Imágenes al éter, distribuye su tiempo entre Miami, México y Buenos Aires] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;">Anemoi Άνεμοι</span><strong> </strong></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Martha I Daza</span></strong> </p>
<p>Para José Olimpo, mi amigo </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Martha.-11.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose_-Martha_-11.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-7061" title="Jose_-Martha_-11" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose_-Martha_-11.jpg" alt="" width="194" height="235" /></a>El día que murió la madre de José, él miró hacia el cielo y descubrió el resplandor de una estrella naciente que mitigó su dolor porque le quedó palpitando refulgente en la memoria y sólo se apagó el 22 de mayo en Joplin, cuando un tornado, se llevó a José junto con la estrella. Pasado el tornado y la noche que provocó, regresó la luz y los colores en el cielo se organizaron en un doble arco iris  porque ahora una estrella vivía dentro de ellos.</p>
<p><em>La tarde se hizo noche de repente<br />
y regresó en doble arco iris&#8230;<br />
</em><em></em><em>No escuchas el macabro rugido<br />
de la lluvia </em><em><br />
</em><em>que corre desbordada<br />
no ves oscurecerse el cielo, </em><em><br />
</em><em>ni te inmuta el lejano<br />
sonido de los truenos</em><em><br />
</em><em>con su luz refulgente<br />
penetrando, </em><em><br />
</em><em>la repentina sombra, </em><em><br />
</em><em>despiadada,<br />
no presientes </em><em> <br />
</em><em>que la tapa del odre mitológico<br />
está siendo develada</em><em>,<br />
</em><em>que se escapan los dioses<br />
del destino,</em><em><br />
</em><em>que el monstruo apocalíptico<br />
de las predicciones,</em><em><br />
</em><em>ya viene cabalgando<br />
certero<br />
sobre el lomo del viento</em><em><br />
</em><em>a fracturar tu risa y<br />
tu palabra.</em><em></em><em>Estás absorto…<br />
meditando, vas entrando</em><em><br />
</em><em>—</em><em>senderos bifurcados</em><em>—</em><em> </em><em><br />
levitando en el sueño</em><em><br />
</em><em>alucinado.<br />
Unos pitos extraños </em><em><br />
</em><em>pululan a lo lejos<br />
perturbando el silencio</em><em><br />
</em><em>milenario<br />
la calma de tu almohada<br />
y de pronto el estruendo, </em><em><br />
</em><em>la furia desatada<br />
removiendo las piedras</em><em><br />
</em><em>las murallas<br />
miles de ecos</em><em><br />
</em><em>y voces</em><em><br />
</em><em>de gritos<br />
y estridencias</em><em><br />
</em><em>delante de tu noche<br />
en instantes</em><em><br />
</em><em>fabricada<br />
y un sonoro lamento<br />
rompiendo los cristales</em><em><br />
</em><em>del borde de tu cama<br />
y el agua, </em><em><br />
</em><em>la de siempre,<br />
el agua primigenia, </em><em><br />
</em><em>en ráfagas<br />
golpeando</em><em><br />
</em><em>contra el muro,<br />
de prisa </em><em> <br />
</em><em>apurando el encuentro</em><em><br />
</em><em>desbocada.<br />
El viento desgarrando </em><em> <br />
</em><em>con un zumbido fiero<br />
la paz de tu ascética</em><em><br />
</em><em>morada<br />
trizándola en pedazos</em><em><br />
</em><em>y en noche derramada </em><em></em><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Martha-21.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-6926" title="Jose. Martha 2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Martha-21.jpg" alt="" width="213" height="236" /></a><br />
El cielo se aparece, </em><em><br />
</em><em>así de pronto<br />
encima de tu cara,<br />
el mundo dando vueltas</em><em><br />
</em><em>en tu mano crispada,<br />
las cuerdas de la noche </em><em><br />
</em><em>sonando destempladas,<br />
reventando el oído</em><em><br />
</em><em>y las aldabas<br />
arrancadas de cuajo</em><em><br />
</em><em>en la ventana.  </em></p>
<p><em>No hay tiempo</em><em><br />
</em><em>todo gira,<br />
flotas en espiral</em><em><br />
</em><em>hacia la nada,<br />
se diluye sin forma,<br />
como en un cuento breve<br />
tu mirada,<br />
se desdibuja el rostro</em><em><br />
</em><em>se apagan los poemas<br />
que cantabas.<br />
</em><em></em><em>Polvo en el polvo, </em><em><br />
</em><em>hoy retornas en lluvia<br />
y en lágrimas saladas,<br />
en aire tibio y tenue  <br />
que acaricia esta tarde<br />
en ceremonia doliente  <br />
las calles, los amigos,<br />
los árboles, </em><em> <br />
</em><em>el corazón herido<br />
de aquellos</em><em><br />
</em><em>que dejaste,<br />
de aquellos</em></p>
<p><em>que te extrañan<br />
de aquellos </em><em><br />
</em><em>que tú amabas&#8230;</em><strong><br />
[<span style="text-decoration: underline;">Martha I. Daza</span></strong><strong>, </strong>autora de<strong>  </strong><em>Cuento poema de la permanencia y otros poemas, </em>es autora de varias novelas y obras por contrato, nacida en Bogotá Colombia, ha participado en varias antologías de cuento.] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>José O.</strong></span> </h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Héctor Vallés</span></strong><strong> </strong></p>
<p><em>“…lo estuvo esperando en aquel desencajo del gozne del The Wizard of  Oz…”</em> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Freda-Mosquera-Silvia-Matute-y-Jose-Alvarez1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6927" title="Jose. Freda Mosquera Silvia Matute y Jose Alvarez" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Freda-Mosquera-Silvia-Matute-y-Jose-Alvarez1-300x203.jpg" alt="" width="300" height="203" /></a>Nunca conocí a un ser tan querido como José O., nombre de locos que le puso el megalómano de su padre. Ni tan envidiado también por mí y no se lo mereció un instante. </p>
<p>Avatares, una larga desolada amistad que comenzó en el Wolfson Campus cuando el Dr. José Oswaldo López me preguntó por el título de un cuento mío y José y él se estuvieron riendo hasta desternillarse: ‘<em>The fine art of turning eggs around’</em>; cuando yo trabajaba en J.C.Penney, desgraciadamente ese semestre me cesó Oswaldo diciéndome con gran cariño que yo sería una estrella en el noreste, pero José siguió toda esa racha de puestos adjuntos hasta llegar al fatídico de Joplin, del que yo le hacia preguntas taimadas, pero del que nunca me dijo el estado, ni la ciudad ni nada, después de un putre puesto que le robé, porque no tenía trabajo, nunca me volvió a decir nada. </p>
<p>Por fin, él me lo perdonó décadas más tarde, pero nunca me mencionó el nombre fatídico de Joplin. “<em>Freedom just another world for nothing left to lose</em>”.  José, este hombre de mujeres hermosas, esposas que lo adoraron, la chinita que lo estuvo esperando en aquel desencajo del gozne del Wizard of Oz y luego mi desfachatez de no presentarme a su funeral… </p>
<p>Padre de hijos casi tan talentosos como él, cuyo talento él fomentó y mucho más guapos.</p>
<p>Una rapsodia de talento, como el gran talento pictórico de su hermano Agustín, y yo siempre con mis limitaciones y mis locuras y mi irme de putas en San Juan toda la vida y quererte José O. nombre de Rubén Darío y Gustavo Adolfo Becquer que yo leía en la Riviera, en los muelles obsesos, con mi arrogante fortuna como premonición de esta bella amistad de tantos años que ahora te llora. José, te lloro, persona de doctor en filosofía y computadoras, de extensa obra literaria, sin poder dejar de hacerlo jamás en el resto de mi puta vida. [<strong><span style="text-decoration: underline;">Héctor Vallés</span></strong>, escritor nacido en Puerto Rico, es autor de varias novelas y poemarios, vive en la ciudad de Miami, donde ejerce su profesión de psicología clínica] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>Amigo</strong></span><em> </em></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Rafik Neme</span></strong><em> </em></p>
<p><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-82.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6928" title="Jose. O 8" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-82-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>“…todas las ficciones que no caben en ningún bolsillo del cosmos, tengo ahora un silencio, tengo ahora de ti, hermano, amigo José, el presentimiento de un dolor que no me lastima, tengo una fuerza de la alegría en que ahora te liberas…”</em> </p>
<p>Cuenta una leyenda que desde un principio se ensarta cada una de las cuentas de la arena en el collar infinito, que somos esta vía, que la suma de todos los tiempos en el ahora reconstruye el algebra de todas las cosmogonías que es el otro, que eres tú y el Golem que soy yo, pero tú te nos adelantaste como el halcón peregrino o azor de destiempo que rasgó la vértebra del arco iris maltratado por tu amistad trunca y los pocos encuentros que tuve contigo, pero que fueron suficientes. Cuenta la historia también de la leyenda, que todo vértigo es la conjugación de esta agonía interior, así las cosas, los espasmos que gravitan mi soledad ilusoria de farsante, de ido de la realidad, de payaso que hace inventario de los huesos para sacarle movimiento a los móviles del alma. Me acusan también de ser una mueca de soledad, un olvidado un espejo al que me miro bondadoso porque el gastado azogue me devuelve una imagen en el claroscuro, algo hermosa algo cómplice a todas mis locuras, a toda mi nadería y a mis sutiles grandezas que no son más que ínfimas sumas de impotencia. </p>
<p>Te despachaste como se despacha una quimera; de tajo, a ti que donde ibas, buscabas volcar las cosas, desordenar la casa, enfermar de libre pensamiento a tus estudiantes, hacerte el imposible para no corresponder a la estudiante a quien los afectos de tu paternidad inolvidada inspiraban y acercaban a ti, que prefigurabas como un padre o un amigo y tu tacto viril ponía la distancia del afecto sin maltrato, de la formación con principio, de incitar al vuelo. Recuerdo que es posible que aun con la espada horadando el cuerpo, el caminante avanza La infancia avanza y se ensancha como única patria y paraíso. Tú amigo, tú hombre, tú guerrero hermano, tú cíclope herido, jamás fuiste derrotado en la niñez porque fungías y funges aun muerto como hombre alegre, como espíritu alegre. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-El-quijote1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6929" title="Jose. El quijote" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-El-quijote1-220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a>He marcado en mis barajas un duelo para reconciliarnos en el encuentro del minotauro desarmados y sin yelmos trocaremos playas, trocaremos islas, Alejandría. Memorias sin alfanjes levantados nos surtirán en los oasis como a dioses del nombre que a cuestas llevaste haciéndote leve. </p>
<p>Un hilo de sangre se ha movido en todas las culturas, un odio peregrino alimenta la moda del matar y tú, Olimpo, guerrero literario, leías en el papiro de tu mano a los otros, tejías y destejías hados, tu curiosidad perturbaba la oscura ergástula y tu pleno aire arrolló como un ciclón, estabas predestinado a ese signo. </p>
<p>En Guatemala, el agua inundó la casa, quedaste en el hotelito con tus estudiantes como un espíritu de Noé a la deriva en Tikal, las memorias de la discusión y el recuerdo, construyen lenguajes en sus asistentes y así, a saltos con un dolor íntimo como una aguja con tuercas en la lengua y el alma asida a un puño, te tocó marchar aún no era el ‘Summer time’ de Janis Joplin a medio ‘spring’ tu memoria levitó en Joplin como una canción de ella, todos los hombres merecemos un recuerdo en el recuerdo, un susto de ausencia duele en los amigos y una ausencia pesa porque el desespero del amor no fue total, no previmos nunca tu fugacidad.   </p>
<p>Nosotros los de ahora que en el lugar común ya no somos los mismos, en el palimpsesto de nuestra alma y discurso del vivir, hemos quedado convertidos en la lámina del daguerrotipo que nos ha ido consumiendo. Ojala también para nosotros, hoy fuera el último día de la espera, pero todo se ha perdido, del califato no quedan sino los caballos que se marchan, de Omar siempre vibrará su sentencia: y del polvo a renacer en la ceniza. Luis, mantén tus cartas de marear sobre un mar curvo que se precipita, Luis y Martha tan entrañables en mí como en ti, los amigos y las hormigas que nos bifurcan inmortales en la piel, que nos dominan en los cuadros y el tablero, en la fantasmagoría de Borges y todas las ficciones que no caben en ningún bolsillo del cosmos, tengo ahora un silencio, tengo ahora de ti hermano, amigo José, el presentimiento de un dolor que no me lastima, tengo una fuerza de la alegría en que ahora te liberas ojala hoy también, repito, fuera el último día de la espera en que nos buscamos en el otro. [<strong><span style="text-decoration: underline;">Rafik Neme</span></strong>, poeta y pintor colombiano, autor de varios libros de poemas y de ensayos, nacido en Barranquilla, vive actualmente en la ciudad de Boston Massachussets donde maneja grupos literarios y dicta clases] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>La guitarra al viento</strong><strong> </strong><strong> </strong></span></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Beatriz E. Mendoza</span></strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-101.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6930" title="Jose. O 10" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-101-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>A José no le gustaban las despedidas, pero como si presagiara su final llevaba ya varios meses despidiéndose de todo y del tiempo. Dicen que había regalado su mayor tesoro: su imponente biblioteca de tres mil volúmenes había quedado reducida tan sólo a tres tomos. En su closet ya no acumulaba ropa y vestía siempre las mismas tres camisas y los dos pantalones de color pardo. Hasta se había desprendido de su ciudad y de su familia, de su lengua, de su país y de sus amores. Pero no había logrado deshacerse de su guitarra. </p>
<p>Era a ella a quien se aferraba de noche o de día para animar fiestas a amenizar sermones. Con ella componía canciones que solamente se cantaba a si mismo y algunas otras que compartía con sus amigos.  Por eso cuando la fuerza del tornado rompió de golpe una de las ventanas y vio como su guitarra caía afuera, no dudo un segundo en asomar la cara. </p>
<p>Lo que vio lo dejó perplejo. Hacia ese lugar se aproximaba despiadado y gris el embudo de aire que giraba lento en apariencia, pero en lugar de quedarse embelesado mirándolo vio aún más asombrado cómo la guitarra flotaba ante sus ojos.  </p>
<p>No volvió la vista atrás, pues ya todo se le hacía más que conocido y sus afectos habitaban en su corazón.  Tan sólo subió a la cornisa y desde allí estiró la mano para alcanzar su guitarra. Cuando la tuvo bien acunada empezó a cantar una canción furiosa.  El viento se volvió aún más violento y José sintió que una ráfaga transparente y poderosa como una ola lo levantaba en vilo. De ahí en adelante todo transcurrió muy rápido y aún estamos todos buscando en los escombros de nuestra memoria un pedazo de esa guitarra o  un jirón de canción con que amenizar nuestras fiestas. [<strong><span style="text-decoration: underline;">Beatriz E. Mendoza</span></strong>, escritora y periodista colombiana nacida en la ciudad de Barranquilla, autora del poemario <em>Esa parte que se esconde</em>]<strong> </strong></p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>Para José</strong></span><strong> </strong></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Juan Raúl Navarro</span></strong><em> </em></p>
<p><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-31.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6931" title="Jose. O 3" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-31-234x300.jpg" alt="" width="234" height="300" /></a>Y cuando llegue el día del último viaje,<br />
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,<br />
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,<br />
casi desnudo, como los hijos de la mar.  <br />
</em><strong>Antonio Machado</strong><em> </em></p>
<p><em>En memoria de mi amigo José Olimpo Álvarez quien, levando anclas, subió al cielo en brazos del viento que el 22 de mayo de 2011 y en forma de tornado fue por él hasta Joplin, Missouri, porque en otras dimensiones lo están necesitando.</em> </p>
<p>José: Después de escribir, con serena nostalgia, las letras de tu nombre, he encendido un Piel Roja*. Me lo fumo porque que no soy un estoico como tú, a quien nunca hemos visto desencajado ni le hemos conocido malos hábitos. Me lo fumo porque aún tengo grilletes que me amarran con argollas de vicios y pasiones y, en algunas horas —aun no sé si son las malas o las mejores—, los apetitos me tientan y someten con su ardiente carnadura de deseo. Suelo recurrir, entonces,  a esos lastres que atan mi ánima (un vaso de licor, un abrazo erótico, un gusto culinario, un cigarro) para aliviar mis ansias. Me lo fumo también, este Piel Roja, para remontarme en espirales de humo y con señales de indio encendido llegar hasta la altura etérea que ahora habitas y sostener una liviana conversación contigo. </p>
<p>Como sé que los espíritus pesados nunca le han sentado bien a tu ánimo jovial, no quiero que me sientas triste. Esta sonrisa que hoy traigo zurcida entre los labios no es un rictus fingido al que recurro para no apesadumbrarte. Responde a un trabajo arduo y prolongado que a lo largo de mis años, entre desengaños y desencantos, se ha convertido en mi talismán para contrarrestar la mueca amarga que a muchos desdichados les va dibujando su paso errante por el mundo y les afea el rostro. </p>
<p>Como tú y aguijoneados por tu ejemplo, tus amigos hemos ido urdiendo e hilvanando las más graciosas hebras de esta burda madeja. El escaso vello tenue de humor y de lúdica que se descubre tras una paciente vigilancia y que termina siendo suficiente para esbozar la laboriosa filigrana de una sonrisa.  Atestigua ella, la sonrisa, que si de las tragedias y los duelos, que a menudo nos llegan mal cardados, decantamos las lecciones y trascendemos, podemos hacer de nuestra existencia algo mejor que prosa adolorida. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Jose-Gioconda-Belli-Martha-Daza1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6932" title="Jose. Jose, Gioconda Belli, Martha Daza" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Jose-Gioconda-Belli-Martha-Daza1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>La última vez que conversamos ¿lo recuerdas? supe que ya eras un ingrávido. Con tu risa de fresa fresca recién cosechada y en su punto*, me fuiste soplando -muy a tu aire monástico y desprendido en el que poco o nada zumba el ego-, que te seguías aligerando de equipaje. Con ese dejo sutil de monje Zen con que un tiempo atrás me habías contado, sin rencor ni tristeza, que te habías separado de tu esposa, ese día de nuestra última charla me narraste renuncias que celebrabas con un trino tierno, como el pájaro que festeja su nuevo vuelo. Con el canto y la acción llena de gracia con que un ave celebra su naturaleza aérea, sin ufanarte, me mencionaste que cada vez tenías menos libros, menos ropa y que habías comenzado a dormir sobre el piso de tu habitación, sin colchón de por medio. No te lo dije, pero cuando nos despedimos tenía la certeza de que estabas “alzado del suelo”.  </p>
<p>Como componías tu música y rascabas la guitarra, con un dejo tenue y juguetón, como si de hacer suaves cosquillas se tratara, así te congraciabas, sin alardear de ello, con los triunfos de tus alumnos y, sobre todo,  con los logros de tu familia. Esos muchachos y esa mujer a quienes nunca has dejado de amar y que te adoran pero de quienes te despediste hace tres años para seguir ascendiendo, llevado por una brisa mística, hasta encontrar tu norte. Desde tu natal Agua de Dios, Cundinamarca, pasando media vida en la Florida, hasta Joplin, Missouri donde, impasible en tu levedad, te entregaste a Eolo. Te alejaste de ellos porque ya sospechabas que te ibas a remontar del todo y quisiste poner esa distancia, que nunca fue lejanía, para que cuando desencarnaras estuvieran fortalecidos y se hicieran cargo de sí mismos con la entereza que siempre les inculcaste.  </p>
<p>Desde que te conocí me maravillo que lo tuvieras claro: Las verdades son pocas y se deben nombrar en forma breve. Fiel a ello te diste a escribir tus “<em>breverdades</em>” y despegaste antes que todos tus amigos, desarraigado, honrándote a ti mismo. Para dejar una impronta legendaria te abrazaste a un viento huracanado y con la lúcida pureza desprendida de quien no quiere alargar el cuento, le pusiste FIN. Y ascendiste a tu Olimpo. </p>
<p>*<em>Piel Roja.  Cigarrillo de tabaco negro, sin filtro, producido desde 1924 por la Compañía Colombiana de Tabaco. Se distingue por estar empacado en una cajetilla de papel blanco y blando con la imagen del perfil de un indio de rostro rojo con un tocado de plumas. Se ha convertido en un símbolo nacional y aunque ha sido estigmatizado socialmente por quienes lo consideran del gusto de los marihuaneros, es un cigarro noble. A mí, por ejemplo, que fumo ocasionalmente, es el único tabaco que no me produce resaca ni molestias de garganta.</em> </p>
<p><em>*Nunca el humor de José Olimpo tuvo la pesadez de la carcajada, esa papaya henchida que al no soportar su peso cae y estalla con tremendo estrépito y desperdicio. Carcajada que termina en carajada. </em>[<strong><span style="text-decoration: underline;">Juan Raúl Navarro</span></strong>, poeta y escritor colombiano, nacido en Medellín, vive en esa ciudad] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>José O Álvarez, el más leve</strong></span> </h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Adriana Herrera Téllez</span></strong><em> </em></p>
<p><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/jose.-Jaime-Adriana-y-Jose2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6933" title="jose. Jaime, Adriana y Jose" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/jose.-Jaime-Adriana-y-Jose2-292x300.jpg" alt="" width="292" height="300" /></a>“…Flotas con tu risueña ligereza entre nosotros y desde lo invisible, sigues urdiendo historias, sorprendiéndonos todavía más con los efectos de las propiedades que puede alcanzar esa combinación alquímica de ternura y sabiduría gozadora que fue tu ofrenda de siempre sobre la mesa…’</em> </p>
<p>Basta escribir las letras de tu nombre —con esa O rotunda en el centro, signo de tu vocación por el juego con el cero y los modos de conjugar lo que carece de peso y contiene sin embargo el infinito— para ver el resplandor de la risa en tus ojos achinados, en tu boca de cuentista irreverente y, desde luego, breve. </p>
<p>Conjurarte es volver a subirme a esas copas de los árboles de <em>El barón rampante</em>, de cuya historia me hablaste de tal modo que ya no recuerdo realmente cuánto de su rebeldía, de su absoluta negación a sentarse en la adusta mesa, y por supuesto, de volver a tocar suelo, es una invención de Calvino, y cuánto es el recuerdo de tu infancia en aquél pueblo de Colombia —un antiguo leprocomio—, donde empezaste a ejercer el arte de vivir por el aire. Una invención para mantenerse a salvo de la densidad del mundo, esa suerte de levísima guarida que llevabas sobre los hombros para armar en cualquier parte una tienda —siempre móvil— con paredes de humor y de ternura. Irreverentes. </p>
<p>Tu irreverencia tiene —sí, aún tiene, y tendrá en cualquier lugar del universo donde la estés oficiando— una proyección caleidoscópica que no cesaba de sorprenderme. Tú, capaz de dar a los versos de tu querido Borges aquél tono inconfundible de copla popular y de saber que no hay disquisición intelectual comparable al gozo de asomarse risueño a la frontera de la nada, te ingeniaste un modo extraño de vivirla: la generosidad sin límites. </p>
<p>Una cualidad de algún modo conectada a la posibilidad de andar por la copa de los árboles, desatento a las rapiñas de tus congéneres humanos, a sus vanidosas luchas por ocupar un puesto en la mesa de las figuraciones, al ego de los académicos, y al insaciable afán de posesión. Tú, sólo conectado por el hilo de la risa y de la solidaridad con el mundo, te descolgabas sin peso para dejar sobre la mesa —en la que no te sentabas— los frutos de los árboles que traías a manos llenas. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Maria-Kodama-21.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6934" title="Jose. Maria Kodama 2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-Maria-Kodama-21-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Así fue que llegaste un día —casi, casi andando sobre el suelo, para quien no advirtiera que ni siquiera en esa ocasión lo tocaste— seguido por una turba de niños que jamás habían volado en un avión, ni usado un computador, y para los que ya no recuerdo de qué manera te ingeniaste un viaje educativo de Colombia a los Estados Unidos, fraguado por ti, que además, les revelaste esa forma de maravilla —que no requiere palabras— sino la sola cercanía de una vida como la tuya, en comunión con las nubes. </p>
<p>En el Olimpo de tu propia invención todos los dioses son ligeros y risueños. Lejos del aprensivo afán de nuestras manos empeñadas en aferrar, saben que apenas basta rozar levemente el mundo entero para saborearlo con esa otra plenitud de lo que se ama sin olvidar el viento de la nada. El mismo viento que aprendiste a reconocer desde tus primeras incursiones en las alturas y por el que al fin, te dejaste llevar como quien se suelta de la copa del árbol, y descubre el modo más leve de deslizarse, flotando como el sencillo maestro seishin de aquella historia que recontaron esos cómplices geniales, Borges y Bioy Casares, sobre cómo aprender el secreto de la inmortalidad. ¿Quién dudaría que el infinito fue desde siempre tu verdadero dominio? </p>
<p>Flotas con tu risueña ligereza entre nosotros y desde lo invisible sigues urdiendo historias, sorprendiéndonos todavía más con los efectos de las propiedades que puede alcanzar esa combinación alquímica de ternura y sabiduría gozadora que fue tu ofrenda de siempre sobre la mesa, José O Álvarez, transeúnte del cero, acróbata de los círculos, el de los dedos más sutiles, el más leve. [<strong><span style="text-decoration: underline;">Adriana Herrera</span></strong>, es periodista y escritora colombiana, residente en Miami, trabaja para el diario El nuevo Herald y para importantes revistas, es autora de varios libros y poemarios] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>Poemas para mi amor</strong> </span></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Gloria Desimini</span></strong><strong> </strong></p>
<p><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-91.jpg"></a>Tómame, soy tuya<br />
No rompas el silencio de este minuto perpetuo<br />
Penetra mi alma. <br />
Están ausentes mis lágrimas tan frías<br />
Cántame con tu vieja guitarra.<br />
Mis oídos te escuchan sin tregua, ni cansancio<br />
no enfríes tu cuerpo,<br />
mi piel necesita el roce de tus labios<br />
mis murmullos  o gritos no se escuchan<br />
se quedan presos en mi cuerpo inerme de tristeza<br />
¿cómo dejarte partir? mi corazón no deja, no se resigna<br />
y tu vuelo en el aire sólo habla de partida </em> </p>
<p style="text-align: left;"><strong>II</strong></p>
<p style="text-align: left;"><em>Quiero escuchar el silencio, de pronto me trae tu canto<br />
Necesito quedarme inerme en mi lecho, él te pertenece<br />
Busco tu retrato en mi mente y respuestas a mis gritos<br />
No estás, te ausentaste, te fuiste, te marchaste, cómo decirlo<br />
Cómo convencerme de tu ausencia, cómo partir, cómo quedarme<br />
Dejarías tu vida para ser recuerdo, no puedes, no te lo permito<br />
Cómo el viento te ha robado tanto, cómo nos  ha separado el destino</em></p>
<p><em>Se nos terminó el tiempo. Se me quedó el suspiro.<br />
Vuelve a mí, busca tu camino, necesito tu mañana<br />
Encontrarme contigo me devuelve la vida, la esperanza<br />
Pensaré en tus palabras, serán mi guía para llegar a ti<br />
Soñaré contigo y ese será tu camino para llegar de nuevo a mí </em></p>
<p style="text-align: left;"><strong>III</strong> </p>
<p><em>Por qué llorarte si estás vivo en mi cuerpo<br />
Si tus manos aun rozan con sus palmas la esencia de mi piel<br />
Tus palabras suaves ausencias perdidas se grabaron en mi mente<br />
Estas aquí, en cada instante de mi vida<br />
Cómo dejarte marchar, si mis brazos te buscan<br />
Estoy aquí, y tú  ¿dónde te encuentras?<br />
Te llamo, te busco, elevo oraciones<br />
Repito tu nombre, tu nombre, tu nombre<br />
Qué vacíos me quedan, silencios perpetuos<br />
Mis ansias constantes, decirte te quiero<br />
Perderte en recuerdos,  y cómo perderte<br />
Dejando en mi alma el velo dormido de tu despedida<br />
</em><em>No puedo…<br />
</em>[<strong><span style="text-decoration: underline;">Gloria Desimini</span></strong>, es la ex esposa de José Olimpo Álvarez, vivió treinta años con él y es la madre de sus tres hijos: Alejandro, Sebastian y Julián.] </p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>Homenaje</strong><strong> </strong></span></h3>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Rubí Arana </span></strong><strong><span style="text-decoration: underline;"> </span></strong></p>
<p><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-121.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6936" title="Jose. O 12" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-121-e1308854090652-200x300.jpg" alt="" width="290" height="405" /></a>Lo importante, ahora es saber que ya no eres hombre, | sino un inmortal.| </em><strong>Vladimir Soloviev</strong><strong> </strong></p>
<p><strong>El mar es eterno</strong><strong> </strong></p>
<p><em>…¿Y el mar? furioso el mar | la razón del mar su memoria…</em><em> </em></p>
<p>A José O. Álvarez </p>
<p>Una noche, una indignación cantó en mis oídos. Era, mal no recuerdo, la voz del mar. Fue después de un suceso trágico. Ya no solía ir por caminos de arenas ellas me molestaban parecíame que moría, los peces ya ni eran azules. Todo se repetía como la ola y estas, me cansaron sin ganar orillas. Más bien me alejaban. </p>
<p>Un día, decidí ver a mi viejo amigo, el mar. Volví —me digo— casi sin esfuerzo y ahí estiré los minutos hasta las horas más oscuras para no regresar temprano a casa. Él, tuvo frío valor al hablar de amor después de lo que había ocurrido y yo me le quedé conversando hasta secarme uno de los dolores con su sal… </p>
<p>Ya se dibujaba la línea del horizonte la que los egipcios llamaban “el más allá”: ¡Rosa del alba! ¡Rosa del alba! Dije en alarido poseída por ese despertar sin rumbo que llaman locura, la que no duerme, la que sigue, la sin pasos, la que no sabe que sabe de la gran muerte, la que llora y no sabe porqué ríe. Así dejé el mar. </p>
<p>Después de muchísimos años regresé a esa playa desierta que se había llenado de mundo. El mar poderoso no envejecía. Hasta ahí, entonces, miré a lo que me había dejado la vida, lo hice con serenidad de pasos cumplidos pero habituados a la sorpresa:</p>
<p>Lo tengo —pensé— me lo tengo aún, mas la tenue ilusión del sobreviviente que cumple con el milagro de algún destino. Sobre siempre miré, y regresé, a vuelos, a siglos, a este instante…</p>
<p> Estaba el plenilunio iluminando la tiniebla del equinoccio invernal era la hora exacta del solsticio (la noche druida, la celta, el duerme del Cristo, la noche de todos los símbolos y todas las eternas promesas) y ella, la misma luna, ahora inmensa y erótica encima de mi mar, viendo a sus ojos, toda quebrada en aguas frente a mi propio corazón.  Una herida en el mar se abre y se cierra como solo el agua puede hacerlo. El mar es eterno. (<em>Solsticio de invierno, diciembre 210</em>) </p>
<p><strong>Post Scriptum</strong><strong> </strong></p>
<p>De nuevo, José, escuché la voz del mar después del torbellino enamorado que te robó para lejos. La voz grave del mar, la unción, el dolor supremo del agua presentan sus respetos, a ti, señor de la ternura. Otra vez, desde otro equinoccio, te dedico el texto húmedo que escribí en la arena porque ahora ya eres como el mar… ¡Eterno! (<em>Equinoccio de verano junio 2011)</em> [<strong><span style="text-decoration: underline;">Rubí Arana</span></strong>, poeta nicaragüense y gestora cultural, residente en la ciudad de Miami]<em> </em></p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>Instante</strong></span><strong> </strong></h3>
<p><span style="text-decoration: underline;"><strong>Jaime Cabrera González</strong></span> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-231.gif"><img class="alignright size-medium wp-image-6937" title="Jose. O 23" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/Jose.-O-231-300x296.gif" alt="" width="300" height="296" /></a>“Hola, José. Adiós, José”. Para José O. Álvarez, hombre de brevedades literarias, hubiera bastado con estas frases para redondear su instante vital. Sin embargo, hablo de otro fuego de la memoria: la primera vez que nos saludamos. Fue una mañana de septiembre de 1994. Ese día llegó a la revista Lea de Miami con uno de sus artículos y un cuento chino que no se tragó Gloria Vega, quien además de gerente, determinaba el material a publicar  (aun por encima del director, Rafael Vega Jácome, y de mi labor como jefe de redacción). Ella me presentó a José y extendió sobre mi escritorio unas cuartillas que él había escrito a máquina. Era <em>La locura francesa de Montreal</em>, en torno a la sexta edición de <em>Les Franco-Folies</em>. A continuación, ella  le reclamó: “Me parecen maravillosas las pinturas que me trajiste de tu hermano Agustín y por eso a una le dimos carátula, pero las del tal Olimpo ese, ¡ni me las menciones otra vez!”. José esbozó una sonrisa traviesa (que quizás prefiguraba su irreverencia). Yo pasé a concentrarme en el artículo; cuando levanté la cabeza para darle mi opinión, ya él no estaba por ahí. Había desaparecido sin que sospecháramos (a pesar de esa letra “O” atravesada en su firma) que “Olimpo” no era otro que él mismo. Ahora aquel “Adiós, José” no dicho entonces me ha quedado dando vueltas en la cabeza como si todo encuentro inicial llevara implícito el futuro. Porque ni siquiera esta última vez nos despedimos, para que no hubiera una cosa: el olvido.<strong> </strong>[<strong> <strong><span style="text-decoration: underline;">Jaime Cabrera González</span></strong></strong>, Barranquilla, Colombia, autor de <em>Como si nada pasara</em>, 1996]<strong> </strong></p>
<h3><span style="color: #99cc00;"><strong>Bestia como un<span style="color: #888888;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/aaajose.-Daniel-Angulo1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6984" title="aaajose. Daniel Angulo" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/06/aaajose.-Daniel-Angulo1-300x200.jpg" alt="" width="277" height="190" /></a></span> pintor</strong><strong> </strong></span></h3>
<h3><strong><span style="text-decoration: underline;">Daniel Angulo</span></strong> </h3>
<p>A José O </p>
<p><strong><span style="color: #888888;">No tenemos premio Nobel, y nuestro patrono sólo tiene una oreja. Siempre seremos sospechosos de los peores crímenes, y eso que nunca los hemos cometido, aunque a veces los hubiésemos pensado. La bestia nos persigue y la asociación ha sido siempre directa. ¿Quién se atreve a embadurnar un pedazo de tela y decir que eso tiene un valor?&#8230; ¡Ja!, los viejos zapatos de Vincent se ríen de todas estas historias, a mandíbula batiente, con las suelas rotas…Chaplin aplaude, él  es uno de los nuestros.</span></strong> [<strong><span style="text-decoration: underline;">Daniel Angulo</span></strong>, artista gráfico nacido en Barranquilla, Colombia].</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Fiesta de la poesía en Chicago</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Apr 2011 01:34:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[FERNANDO VALERIO HOLGUÍN &#124; Poesía en Abril se ha convertido en un espacio democrático y transgeneracional en el que los poetas latinoamericanos y la comunidad de Chicago pueden compartir, dialogar e intercambiar ideas e imágenes en el vuelo de las palabras.  La ciudad de Chicago fue anfitriona de una verdadera fiesta de la poesía latinoamericana. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Pedro-Lastra-y-Moira-Pujols.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6261" title="Fiesta. Pedro Lastra y Moira Pujols" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Pedro-Lastra-y-Moira-Pujols-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>FERNANDO VALERIO HOLGUÍN | <em>Poesía en Abril</em> se ha convertido en un espacio democrático y transgeneracional en el que los poetas latinoamericanos y la comunidad de Chicago pueden compartir, dialogar e intercambiar ideas e imágenes en el vuelo de las palabras.</strong></p>
<p> La ciudad de Chicago fue anfitriona de una verdadera fiesta de la poesía latinoamericana. Del 13 al 16 de abril se celebró el IV Festival Internacional <strong>Poesía en Abril 2011</strong>, organizado por DePaul University y la <em>Revista contratiempo</em>. En la organización del mismo participaron personas claves como Juana Goergen, profesora de literatura latinoamericana de DePaul University, Moira Pujols y Jochy Herrera, directora ejecutiva y miembro de la <em>contratiempo</em>, respectivamente, y Elizabeth Martínez, directora del Center for the Latino Research. Asimismo, patrocinaron el festival DePaul Center for Intercultural Programs, Northeastern Illinois University, University of Illinois at Chicago y el Instituto Cervantes; así como también ArteyVida Chicago.com, Chicago Amplified, Chicago Latino Film Festival, MB Financial, Gozamos.com y Radio Cosmos.           </p>
<p>Esta edición del festival estuvo dedicado a Chile, por lo que tuvo como invitado especial al poeta Pedro Lastra, a quien se le rindió un homenaje. El Cónsul General de Chile en Chicago, José Miguel González Serrano, hizo una semblanza del poeta y le entregó una placa de reconocimiento. Por otra parte, Moira Pujols le hizo entrega de una lujosa edición bilingüe de sus poemas ilustrada por pintores de Chicago. Otro invitado especial fue el poeta cubano Pablo Armando Fernández quien tuvo el honor de cerrar con broche de oro la sesión de lecturas “Voces en vuelo”, leyendo poemas de su vasta producción. La clausura del evento y los agradecimientos estuvieron a cargo de Juana Goergen y Jochy Herrera.            </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Pablo-armando-Fernandez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6262" title="Fiesta. Pablo armando Fernandez" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Pablo-armando-Fernandez-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>En el programa del festival de cuatro días participaron más de treinta poetas de doce países latinoamericanos en varias sesiones de lecturas y diálogos. El recital “Voces en vuelo: Noche de poetas invitados” tuvo a los poetas Pedro Lastra y Pablo Armando Fernández. Asimismo leyeron poesía doce poetas invitados, que viajaron directamente desde Latinoamérica o desde otras ciudades norteamericanas, entre los que se encontraban Rebeca Castellanos, Médar Serrata, René Rodríguez Soriano, Fernando Valerio-Holguín (República Dominicana), Ivón Gordon Vailakis (Ecuador), Jair Cortés, Jorge García (México), Javier Campos, Marcelo Pellegrini (Chile), Moisés Agosto (Puerto Rico), Roger Santibáñez (Perú) y Silvia Tandeciarz (Argentina). </p>
<p>En “La mirada poética”, se proyectaron en el Instituto Cervantes video-poemas ganadores del concurso de videopoesía auspiciado por el Festival Poesía en Abril dentro del programa oficial del Festival de Cine Latino de Chicago. En “Signos poéticos: Tarde de Concurso de Poesía Original”, fueron anunciados los ganadores del concurso de poesía. Conformaron el Jurado los profesores María Masud, Rocío Ferreira y Bernardo Navia. Entre los ganadores cabe destacar un joven de apenas veinte y tres años, Emmanuel Ayala con una fuerte voz poética en ciernes. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Rene-Rodriguez-Soriano-y-Fernando-Valerio-Holguin.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Portada2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6374" title="Fiesta. Portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Fiesta.-Portada2-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>En el “Encuentro de poetas”, el pleno de los poetas participantes en el festival sostuvo por más de dos horas un conversatorio sobre temas como la naturaleza de la poesía, la soledad, el acto creativo, entre otros. Ese mismo día en la tarde, en “Raíces y arraigos: Poesía en Chicago”, escritores latinoamericanos residentes en Chicago ofrecieron un recital en el famoso Jazz Showcase. Entre los poetas que leyeron se encontraban Elizabeth Narváez-Luna, Jesús Guerrero, Benjamín Anaya González, Marcopolo Soto, Febronio Zatarain, Jorge Montiel (todos mexicanos), Jorge García (Cuba), Noemí Sofía (Argentina), León Leiva Gallardo (Honduras), Juana Iris Goergen, Rafael Franco Steeves, Johanny Vásquez Paz (los tres últimos de Puerto Rico), Verónica Lucuy Alandia (Bolivia), Jorge Frisancho, Santiago Weksler  (Perú), Bernardo Navia (Chile), Ignacio Guevara (Costa Rica), Rey Andújar (República Dominicana) y María García (Ecuador) . El festival y la noche no podían tener un mejor final que el concierto de James Sanders y su Conjunto Jazz Emsemble y luego una recepción en las oficinas de la <em>Revista contratiempo</em>.            </p>
<p><em>El Festival Internacional de Poesía en Abril, </em>de Chicago, se ha convertido en un espacio democrático y transgeneracional en el que los poetas latinoamericanos y la comunidad de Chicago pueden compartir, dialogar e intercambiar ideas e imágenes en el vuelo de las palabras. Sólo me resta felicitar a sus organizadores y confiar en que en los años próximos se siga celebrando esta importante fiesta de la poesía en los Estados Unidos.</p>
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		<title>Regala un libro en navidad</title>
		<link>http://mediaisla.net/revista/2010/11/regala-un-libro-en-navidad/</link>
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		<pubDate>Sat, 27 Nov 2010 14:23:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[Otórgales a tus familiares y amistades la oportunidad de viajar y conocer mundos capaces de superar la imaginación. mediaIsla editores, paso a paso, ha ido abriendo un abanico de opciones para regalar en fiestas y año nuevo.  Sin el ritual o el ceremonioso banderilleo con el que el toro y el torero se abanican el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/A-seis-anos.-portada1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-5076" title="A seis anos. portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/A-seis-anos.-portada1-300x180.jpg" alt="" width="300" height="180" /></a>Otórgales</strong><strong> a </strong><strong>t</strong><strong>us familiares y amistades la oportunidad de viajar y conocer mundos capaces de superar la imaginación. <em>mediaIsla editores</em>, paso a paso, ha ido abriendo un abanico de opciones para regalar en fiestas y año nuevo.</strong> </p>
<p>Sin el ritual o el ceremonioso banderilleo con el que el toro y el torero se abanican el miedo, surge <strong>mediaIsla editores, ltd</strong>. Más que el cotidiano y fanfarrón alud de serpentinas y cohetes de artificio con los que a diario nos ofende la cosmética global, <strong>mediaIsla</strong> apuesta a la literatura. Nuestros títulos y autores, están ahí prestos a medirse en el ruedo del placer y el goce del lector. </p>
<p>Hay una amplia variedad de títulos y temas a escoger, también tienes la opción de adquirir nuestros libros en soporte de papel o electrónico. Ordena ahora y tus familiares y amistades pueden recibir sus libros en sus propias direcciones en apenas días. Date la oportunidad, elige sin presión, regala y disfruta: </p>
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<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/La-verdadera-Historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar.-Ramon-Tejada-Holguin.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/La-verdadera-Historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar.-Ramon-Tejada-Holguin1.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/La-verdadera-Historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar.-Ramon-Tejada-Holguin4.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-5101" title="La verdadera Historia de la mujer que era incapaz de amar. Ramon Tejada Holguin" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/La-verdadera-Historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar.-Ramon-Tejada-Holguin4-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Este libro, aunque lo parezca, no trata precisamente de discapacidades; todo lo contrario, más que una historia constituye un archipiélago de historias que se enfrentan, se contraponen y predisponen para dar pie a una historia que es o engendra todas las historias que rondan y se instalan en los más sórdidos y perturbadores territorios del amor. Ramón Tejada Holguín, mezclando los recursos literarios con los cinematográficos para adentrarnos en la vida aquiescente y monótona, explora y explota las infinitas posibilidades del lenguaje y sus distintas lenguas para conducirnos a buen puerto en esta historia de historias. <span style="color: #ff0000;"><strong>Compra aquí</strong> </span><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-verdadera-historia-de-la-mujer-que-era-incapaz-de-amar/12791533">La verdadera historia de la mujer que era incapaz de amar</a> </strong>[Ramón Tejada Holguín Sociólogo, narrador, ensayista, analista político y docente universitario. Tiene publicado el libro de relatos <strong>El recurso de la cámara lenta</strong>, además de casi una decena de ensayos e investigaciones sobre cultura política, población y desarrollo].<strong> </strong></p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/extra%c3%b1o-barco-de-papel/3434194"><span style="color: #ff0000;">Extraño barco de papel </span></a><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano2.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano3.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano5.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-5103" title="Extrano barco de Papel. Pilar Romano" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano5-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Con precisión de entomóloga, de araña que va tejiendo y enlazando imperceptibles hilos, Pilar traza en este <strong>Extraño barco de papel</strong> una ruta que se bifurca y reproduce en cientos de senderos que se pierden y se encuentran llenos de significados y significantes. Cuentos y relatos que seducen por la forma en que dibujan y perfilan unos personajes tan humanos y entrañables que el lector se siente dentro de cada una de las historias que pueblan este libro singular y tierno. Historias cortas, juguetonas, intensas, vertiginosas, llenas de música, de cadencia y pasión que danzan sin malicia al filo de la imperceptible línea que separa lo real de lo real deseado. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong> <strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/extra%c3%b1o-barco-de-papel/3434194">Extraño barco de papel </a></strong>[Pilar Romano es argentina, tiene publicados tres libros de cuentos: <strong>Azahares y fantasmas</strong>, <strong>La plaza de los naranjos y otros sitios</strong> y <strong>Tiempo de lavar</strong>, y la novela <strong>Inocencia plenaria</strong>]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/pas-de-deux/3433964"><span style="color: #ff0000;">Pas de deux</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Pas-de-deux.-Ramon-Tejada-Holguin-y-Rene-Rodriguez-Soriano.jpg"></a><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Pas-de-deux.-Ramon-Tejada-Holguin-y-Rene-Rodriguez-Soriano1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-5104" title="Pas de deux. Ramon Tejada Holguin y Rene Rodriguez Soriano" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Pas-de-deux.-Ramon-Tejada-Holguin-y-Rene-Rodriguez-Soriano1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a>Pas de deux</strong> deviene en algo así como el verdadero placer de la escritura en su máxima expresión, y a cuatro manos; un libro para gozarlo a plenitud y leerlo todas las veces cuanto el lector y el placer quieran darse la mano. Hace unos años, Ramón Tejada Holguín y René Rodríguez Soriano, conmocionaron el ambiente literario de su país, República Dominicana, con una serie de relatos escritos a toda complicidad y a cuatro manos. Hoy, finalmente, sale a la luz un volumen que reúne todos los relatos con los que el famoso dúo tomó por asalto los más importantes concursos y espacios de su tierra. Más que un libro de relatos de Ramón y René, Pas de deux es una sinfonía que asalta sin decoro todas las esquinas de la tarde y de las plazoletas, y se expande y se con-funde con las lilas, los geranios y malvones; invita a bailar o a quedarse o a salirse o a perderse dentro de cada uno de los acordes y los silencios, sobre todo. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/pas-de-deux/3433964">Pas de deux</a></strong> [Ramón Tejada Holguín y René Rodríguez Soriano tienen una singular carrera literaria, en comanditas, a cuatro manos. Su historia se remonta a los finales de 1990, cuando recorrieron casi los 48 mil kilómetros cuadrados de la parte oriental de la Hispaniola promoviendo su exitoso <strong>Probablemente es virgen, todavía</strong> (1993). Otros títulos de su autoría son: <strong>Y así llegaste tú…</strong> (1994), y <strong>Blasfemia angelical</strong>(1995)]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-llama-insomne/3734764"><span style="color: #ff0000;">La llama insomne</span></a> <strong> </strong></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/La-adultez.-La-llama-insomne2.bmp"><img class="alignleft size-full wp-image-5083" title="La adultez. La llama insomne" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/La-adultez.-La-llama-insomne2.bmp" alt="" width="79" height="115" /></a>Ya el cuerpo no es el templo (el lugar del límite). Las avenidas que se curvan en su planicie oral y desmedida hacia la lengua. La piel templada y luego trémula, que arde en la caja china. El objeto morboso y deseado que ansían las manos que tiemblan. La llama múltiple, llena de orificios múltiples infinitos y calientes, donde se esconde y crece el alma, la vida o el agua, donde Sally Rodríguez oficia y convoca todas las entidades del poema, de la llama o de la luz. Poesía del cuerpo y del deseo, <strong>La llama insomne</strong> es una ventana que se niega y reafirma en el vasto mundo del poema. Un libro que se entrega sin melindres, desnudo a toda luz. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/la-llama-insomne/3734764">La llama insomne</a> </strong>[Sally Rodríguez, poeta y artesana dominicana, ha publicado <strong>Luz de los Cuerpos</strong> (1985), <strong>Diálogos sin cuerpos</strong> (2003)]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/seducir-los-sentidos/6399553"><span style="color: #ff0000;">Seducir los sentidos</span></a><span style="color: #ff0000;">  </span></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Seducir-los-sentidos.-Jochy-Herrera1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5084" title="Seducir los sentidos. Jochy Herrera" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Seducir-los-sentidos.-Jochy-Herrera1-199x300.jpg" alt="" width="96" height="150" /></a>Este libro trata de la seducción y lo ha escrito un autor seducido, felizmente seducido por la música, la literatura, el cine, la pintura y el arte en todas sus formas de expresión. Con la emoción verdadera con la que hablamos de las cosas que nos son indispensables, Jochy Herrera nos va mostrando que la seducción es “un rito, un acto de supervivencia, una propuesta que sus protagonistas rehúsan abandonar alimentándola en una danza que es ahora sueño y mañana realidad, un interminable bolero que es hechizo y es rechazo, y en consecuencia, pacto”. Nótese bien: un pacto de supervivencia, idea que se ilustra, se explica, se ironiza y se celebra a lo largo del libro. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/seducir-los-sentidos/6399553">Seducir los sentidos</a> </strong>[Jochy Herrera (Santiago, RD, 1958), reside en Chicago desde hace más de dos décadas donde comparte actividades culturales con el ejercicio de la cardiología. Autor de <strong>Extrasístoles y otros accidentes </strong>(Vocesueltas, 2009]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/palabras-para-tirar-del-puente/10799804"><span style="color: #ff0000;">Palabras para tirar el puente</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Palabras-para-tirar-del-puente.-Mari-Cruz-Aguera.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5085" title="Palabras para tirar del puente. Mari Cruz Aguera" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Palabras-para-tirar-del-puente.-Mari-Cruz-Aguera-199x300.jpg" alt="" width="86" height="142" /></a>Todo puede ocurrir, perdida la mesura o el paraguas: volar a contramano, apagar el reloj y subirse a la lila más remisa o remar en los cielos de encendidos crespones. Estos poemas hablan del amor, de la vida; de las gentes comunes&#8230; de los buses y los trenes y los lugares donde la gente se busca y no se encuentra, pero se busca con más fe. Mari Cruz Agüera, con manos de tejedora urde un universo de luz, magia y encanto que atrapa al lector, quien nunca vuelve a ser el mismo después de entrar en sus predios. Pruebe y verá, el fuego o la pasión son el poema y viceversa. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/palabras-para-tirar-del-puente/10799804">Palabras para tirar el puente</a></strong> [Mari Cruz Agüera, Puerto de Mazarrón (Murcia) en 1967, ganadora del algunos premios, entre los que destaca el María del Villar en 2006. Ha publicado <strong>Cardiopatías de amor</strong> (2005) y <strong>El hilo frágil</strong> (2007), además ha colaborado en diversas revistas literarias y en antologías de varios autores]. </p>
<p><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/canciones-rosa-para-una-ni%c3%b1a-gris-metal/6441102">Canciones rosa para una niña gris metal</a></strong><strong> </strong><strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Canciones-rosa-para-una-nina-gris-metal2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5086" title="Canciones rosa para una nina gris metal" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Canciones-rosa-para-una-nina-gris-metal2-199x300.jpg" alt="" width="86" height="118" /></a>Canciones rosa para una niña gris metal, un libro que, como objeto, pretende convertirse en símbolo de admiración y encanto. Poesía que se enloda en las melodías y el sentir de las canciones que han llenado todos los tiempos. Bolerización del poema o poetización del bolero en su más cálida y dulce metáfora. Un libro donde las canciones, las viejas fotos, la lengua y el lenguaje se encuentran y se enfrentan, cuerpo a cuerpo, en los tiernos territorios del amor. <span style="color: #ff0000;"><strong>Compra aquí</strong> </span><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/canciones-rosa-para-una-ni%c3%b1a-gris-metal/6441102">Canciones rosa para una niña gris metal</a> </strong>[René Rodríguez Soriano, ha publicado, entre otros: <em>Raíces con dos comienzos y un final</em> (1977- 1981), <em>Su nombre, Julia</em> (1991), <em>La radio y otros boleros</em> (1996), <em>Queda la música </em>(2003), <em>Apunte a lápiz </em> y <em>El mal del tiempo </em>(2008). <a href="http://www.rodriguesoriano.net/">http://www.rodriguesoriano.net</a><strong>  </strong> </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/elmundo-en3partes/6387526"><span style="color: #ff0000;">elmundO en3partes</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/elmund0-en3-partes.-Leider-Utria.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5087" title="elmund0 en3 partes. Leider Utria" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/elmund0-en3-partes.-Leider-Utria-199x300.jpg" alt="" width="65" height="94" /></a>elmundO en3partes</strong> es un libro reverentemente irreverente, un mosaico de imágenes contrapuestas que se balancean y amenazan con caer y estrellarse contra todo mientras se recomponen y perfilan un universo de encantamiento y lúcida locura. Quienes conocemos al autor, Leider Utria, sabemos que su poesía es un reflejo de sí mismo y que, si se lee la misma con detenimiento se descubrirá en ella la gran melancolía de nuestra vida misma, que pasa. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí </span><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/elmundo-en3partes/6387526">elmundO en3partes</a></strong> [Leider Utria, Barranquilla, Colombia, nació en el mes de noviembre de 1988; actualmente es editor de la revista literaria <em>Bacanal</em>]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-dolor-ajeno-y-otros-resabios/6379218"><span style="color: #ff0000;">El dolor ajeno y otros resabios</span></a>  </h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/El-dolor-ajeno-y-otros-Resabios.-Arturo-Lopez-Rosario1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5089" title="El dolor ajeno y otros Resabios. Arturo Lopez Rosario" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/El-dolor-ajeno-y-otros-Resabios.-Arturo-Lopez-Rosario1-199x300.jpg" alt="" width="72" height="109" /></a>Ensayos breves, punzantes, agudos, que van de un tema a otro sin pies forzados ni torceduras; pensada lectura de una realidad que de tan chata casi ni advertimos que tiene infinitos puntos de mira. Escrito con pasión, con irreverencia y fe, El dolor ajeno y otros resabios es un libro para lectores interesados en ir más allá de lo que dicen las noticias y los comentaristas de Talk Shows. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-dolor-ajeno-y-otros-resabios/6379218">El dolor ajeno y otros resabios</a> </strong>[Arturo López Rosario, experimentado periodista dominicano que reside en Miami donde, además de dedicarse a actividades comunitarias, ha laborado en medios tales como <em>El Nuevo Herald</em>, <em>Univisión</em> e <em>Informativo Dominicano</em>]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/trece-poemas-a-riesgo-de-caer/6387414"><span style="color: #ff0000;">Trece poemas a riesgo de caer</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Trece-poemas-a-riesgo-de-caer.-Irina-Henriquez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5090" title="Trece poemas a riesgo de caer. Irina Henriquez" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Trece-poemas-a-riesgo-de-caer.-Irina-Henriquez-199x300.jpg" alt="" width="72" height="86" /></a>Trece poemas a riesgo de caer, en el único lugar que recibe el peso de las palabras, el silencio, anuncia entre espejos, sogas, agua, sombras, cierto encerramiento en una soledad no nombrada, el borde de ese lugar donde alguien se atreve al vuelo. El duro aprendizaje de saberse dueña “de todos los nombres que alguna vez usé”. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/trece-poemas-a-riesgo-de-caer/6387414">Trece poemas a riesgo de caer</a> </strong>[Irina Henríquez, San Juan Nepomuceno (Bolívar, Colombia), 1988, hace parte del Comité Organizador del Encuentro Internacional de Mujeres Poetas de Cereté]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/dos-caminos/6427521"><span style="color: #ff0000;">Dos caminos</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Dos-caminos.-Dinorah-Coronado.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5091" title="Dos caminos. Dinorah Coronado" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Dos-caminos.-Dinorah-Coronado-199x300.jpg" alt="" width="96" height="137" /></a>Un libro donde Dinorah Coronado se las juega todas en el terreno de la ficción corta. Las historias y los personajes van de un lugar a otro (Nueva York y el Cibao) y no van a ningún lado con su carga de sueños y frustraciones que nos sitúan frente a la imagen en el espejo que nos refleja y golpea. Dos caminos, múltiples andanzas y regresos por los que la autora, con pericia y maña, luego de meternos en el centro de la historia, nos conduce casi siempre hacia buen puerto. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/dos-caminos/6427521">Dos caminos</a> </strong>[Dinorah Coronado (La Vega, RD), poeta, dramaturga, novelista y ensayista. Tiene publicados, entre otros, <strong>A la sombra del flamboyán</strong> y <strong>Raquel </strong>(novelas); <strong>Juanito y su robot</strong>, <strong>Rebeca al bate</strong> (infantiles); <strong>Minerva y Manolo</strong>, <strong>Gabriela Mistral</strong> y <strong>Homeless in New York</strong> (teatro). Ha sido merecedora de importantes premios como el Letras de Ultramar 2007, el Funglode de Novela 2009 entre otros]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/d%c3%adas-enteros-para-una-sopa/10294082"><span style="color: #ff0000;">Días enteros para una sopa</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Dias-enteros-para-una-sopa.-Jimmy-Valdez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5092" title="Dias enteros para una sopa. Jimmy Valdez" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Dias-enteros-para-una-sopa.-Jimmy-Valdez-199x300.jpg" alt="" width="114" height="154" /></a>Días enteros para una sopa</strong>, nos propone una travesía hacia los despoblados territorios de la infamia y el grito, palabra en ristre, como buen guerrero sabedor de que el poema es una infamia, una ínfima ráfaga que duele y hiere a la vez que salva o condena con su luz. No hay vuelta de hoja, nadie sale ileso luego de la lectura de este libro; leerlo es una fiesta en tierra apache o en pleno descampado, y hay que entrar armados. La lengua y el lenguaje se cuestionan y se enfrentan y se leen y nos leen, como tiene que ser. Lector que no se considere lector sin sexo sin género sin melindres, si se arriesga, ya está avisado.<strong> <span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/d%c3%adas-enteros-para-una-sopa/10294082">Días enteros para una sopa</a> </strong>[Jimmy Valdez (Mao, Valverde, RD), dentro de su infinito prontuario de oficios se cuentan: el de cocinero, carnicero, chofer, peón de la construcción y coordinador de una finca agrícola experimental de ajíes en Haití. En 1992 publicó su primer libro <strong>Para todos sin importar lo que fumen</strong>, es ganador del Premio de literatura Ultramar 2010]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/flete-sin-destino/13517253"><span style="color: #ff0000;">Flete sin destino</span></a></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Flete-sin-destino.-Jose-Tobias-Beato.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5093" title="Flete sin destino. Jose Tobias Beato" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Flete-sin-destino.-Jose-Tobias-Beato-198x300.jpg" alt="" width="118" height="180" /></a>Entre la alucinación y el desvelo José Tobías Beato configura un universo donde lo real deseado y lo real real —o lo que por lo menos lo aparenta—, se tutean, se dan la mano y, demoliendo sin fisuras las fronteras de casi todos los manuales de la lógica y las buenas costumbres, se fusionan y dan vida a una nueva realidad. Un mundo, donde un simple lagarto, quizás buscando luz o sombra, reflexiona o se flexiona para dejarnos ver un ángulo donde, al parecer, no llegan los razonamientos de estudiosos y tratadistas sobre el deseo, la pasión y el lenguaje del que mira o es mirado. <em>Flete sin destino, </em>catorce historias que desnudan, desandan y revuelven los más íntimos rincones, para ofrecernos una versión muy singular sobre la familia, la propiedad privada, las leyes, la injusticia y el amor. Un revelador alegato contra la creciente incomprensión y anulación del individuo en la sociedad de hoy. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span></strong><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/flete-sin-destino/13517253">Flete sin destino</a> </strong>[José Tobías Beato, La Vega, RD 1950, ha publicado <em>La mariposa azul, </em>2003. Publica semanalmente su columna “La Senda” en <strong>mediaIsla</strong>. Su ensayo histórico <em>Trujillo: los resortes del poder</em>, se encuentra en la fase final de edición]. </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/poes%c3%ada-del-encuentro/13045878"><span style="color: #ff0000;">Poesía del Encuentro</span></a></h3>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Poesia-del-Encuentro.-Adriano-Corrales.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5094" title="Poesia del Encuentro. Adriano Corrales" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Poesia-del-Encuentro.-Adriano-Corrales-198x300.jpg" alt="" width="121" height="208" /></a>Más que una antología, en el sentido estricto del concepto,<strong> Poesía del Encuentro</strong> es una <em>memoria</em> donde se reúne el trabajo de los participantes en el VII ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORES realizado durante el mes marzo en varias ciudades de Costa Rica, América Central, patrocinado por el TEC. Por tanto, es una muestra representativa de la actividad poética hispanoamericana y de otras formaciones culturales invitadas al evento; una muestra variada y nutritiva de los poetas costarricenses e internacionales invitados. La misma es un abanico de tendencias y generaciones, el cual nunca estuvo pensado para producir una antología, por eso, en algún sentido, este volumen sería más bien una “antojología”, en tanto se originó con la selección de los invitados y no de los poetas a publicar. Dicho de otra manera, en principio se parte del invitado en tanto su reconocimiento y relación con el público, no en cuanto a su posibilidad de publicación. Por supuesto, la calidad de los mismos ha sido certificada con antelación. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí </span></strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/poes%c3%ada-del-encuentro/13045878"><strong>Poesía del Encuentro</strong></a> [Adriano Corrales, Costa Rica, 1958. Ha publicado, entre otros: <strong>Tranvía negro</strong> (1995); <strong>Hacha encendida</strong> (2000); <strong>Caza del poeta</strong> (2004). Como compilador ha publicado <strong>Poesía de fin de siglo<em>. </em>Antología de poesía nicaragüense y costarricense</strong> (2000); y <strong>Sostener la palabra. Antología de poesía costarricense contemporánea </strong>(2007). </p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/mami-dec%c3%ada/11178954"><span style="color: #ff0000;">Mami decía</span></a> </h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Mami-decia.-Taty-Zaiter-de-Tactuk.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5095" title="Mami decia. Taty Zaiter de Tactuk" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Mami-decia.-Taty-Zaiter-de-Tactuk-198x300.jpg" alt="" width="108" height="135" /></a>Mami decía</strong>, más que un libro es un árbol y es un río de palabras y sentencias de las que nadie sale ileso. Un libro simple como el barro, como las cosas elementales que orientaron los primeros pasos, mucho antes del polvo y del camino. Probablemente desde mucho antes de que el libro fuera libro y nos lavara con su magia. De la magia con la que nos atrapa y nos induce a nadar en lo profundo de las cristalinas aguas de los sentimientos más puros: el amor, la amistad, el respeto y el cariño que heredamos y que debemos a nuestros semejantes. Más que un homenaje a la abnegada madre, <em>Mami decía </em>es un manual de urbanidad para lidiar en el congestionado tráfico que nos ha tocado vivir. <strong><span style="color: #ff0000;">Compra aquí</span> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/mami-dec%c3%ada/11178954">Mami decía</a></strong> [Victoria A. Záiter de Tactuk (Taty) nació en Jarabacoa, RD; ejerció el  magisterio y dirigió importantes centros educativos en las ciudades de Constanza y Santo Domingo].<strong> </strong></p>
<h3><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/necesidad-de-trascender/13377174"><span style="color: #ff0000;">Necesidad de trascender</span></a><span style="color: #ff0000;"> </span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Necesidad-de-trascender.-Portada2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5096" title="Necesidad de trascender. Portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Necesidad-de-trascender.-Portada2-194x300.jpg" alt="" width="103" height="142" /></a>Necesidad de trascender</strong>, una minuciosa y sosegada exploración en ese territorio de la psiquis y los sentimientos del individuo y sus motivaciones, con el propósito de indagar y arrojar luz y buenas vibraciones precisamente donde las vacilaciones y las tentaciones, la mayoría de las veces, encuentran caldo de cultivo para minar el ánimo y desestabilizar los sanos valores espirituales del hombre de estos días. Una vía expedita hacia la libertad, la superación y la trascendencia. Más que un libro lleno de agudas reflexiones y cuestionamientos sobre nuestras actitudes e indefiniciones, <strong>Necesidad de trascender</strong> constituye una guía para conducirnos hacia la verdadera paz y armonía que precisamos en el cambiante e incierto tiempo que nos ha tocado vivir.<span style="color: #ff0000;"> <strong>Compra aquí</strong></span><strong> <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/necesidad-de-trascender/13377174">Necesidad de trascender</a> </strong>[Ángel Aguasvivas Duvergé, psicoterapista dominicano residente en la Florida].  </p>
<p>Además de los libros arriba detallados, están disponibles siguientes títulos (los mismos pueden adquirirse sólo en formato de papel, pulsando sobre el título en específico): <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10514242002&amp;isbn=9789993442806&amp;qsort=&amp;page=1">Betún melancolía</a></strong> (Recopilación de cuatro libros de cuentos de René Rodríguez Soriano); <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=9833123107&amp;noworks=1&amp;query=Ren%C3%A9+Rodr%C3%ADguez+Soriano&amp;qsort=&amp;page=1">Apunte a lápiz</a></strong>; <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=9833123104&amp;noworks=1&amp;query=Ren%C3%A9+Rodr%C3%ADguez+Soriano&amp;qsort=&amp;page=1">País inverosímil</a> </strong>(Casi dos docenas de cuentos dominicanos de todos los tiempos); <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=9929763606&amp;author=Rene+Rodriguez+soriano&amp;qsort=&amp;page=1&amp;cm_sp=inventory*listing*title">El mal del tiempo</a></strong> (Premio de Novela UCE 2007) y <strong><a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10086886890&amp;noworks=1&amp;query=rumor+de+pez&amp;qsort=&amp;page=1">Rumor de pez</a></strong> (Premio de Poesía UCE 2008). </p>
<p><strong><a href="http://www.mediaisla.net/comprar-libros.html">¡Regala un libro en navidad, construye un puente!</a></strong></p>
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		<title>mediaIsla: a seis años de su inicio</title>
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		<pubDate>Sat, 13 Nov 2010 20:53:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[REGINA SWAIN &#124; mediaIsla, que nació el 13 de noviembre de 2004 como un listado que llegaba a un grupo de lectores que no alcanzaba el centenar de personas, hoy sobrepasa los 50 mil. Cuando René Rodríguez Soriano y un grupo de sus amigos cibernéticos decidieron utilizar el Internet para difundir y compartir en un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/El-arrecife.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4850" title="El arrecife" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/El-arrecife-300x156.jpg" alt="" width="414" height="309" /></a><a href="http://www.reginaswain.com/">REGINA SWAIN </a>| <em>mediaIsla</em>, que nació el 13 de noviembre de 2004 como un listado que llegaba a un grupo de lectores que no alcanzaba el centenar de personas, hoy sobrepasa los 50 mil.</strong><strong> </strong></p>
<p>Cuando René Rodríguez Soriano y un grupo de sus amigos cibernéticos decidieron utilizar el Internet para difundir y compartir en un espacio más amplio las Crónicas Crónicas, que para ese tiempo publicaba en el periódico <em>El Caribe</em>, nunca imaginaron que seis años después estaríamos celebrando el sexto aniversario de una de las revistas electrónicas de Literatura, Arte y Cultura que hoy día goza de una bien ganada aceptación en el mundo de habla hispana.</p>
<p><strong>mediaIsla</strong>, que nació un 13 de noviembre de 2004 como un listado que llegaba a un grupo de lectores que no alcanzaba el centenar de personas, hoy sobrepasa los 50 mil. Lo que al principio fue una lista de correos sencilla, que se actualizaba todos los días, ha ido creciendo a través del tiempo. Poco a poco se han ido sumando espacios. Lo primero que se hizo patente fue la necesidad de diversificar el contenido. Después vino la retroalimentación de los lectores. Pronto se sumaron algunos colaboradores y, aunque desde el principio se decidió que el propósito no era la publicación de textos de creación, se abrieron dos espacios más, uno dedicado a la poesía [<a href="http://mediaislapoemartes.blogspot.com/">PoeMARTES</a>], y otro a la narrativa [<a href="http://mediaislaprosabado.blogspot.com/">ProSÁBADO</a>], con sendos blogs que se actualizaban el último martes y el último sábado de cada mes, respectivamente. Para la elaboración de ambos blogs se crearon comités de lectores que seleccionaban lo mejor de las creaciones presentadas por los habitantes de la comunidad.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/El-cuento.-MujerIncapazdeAmar_21.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4851" title="El cuento. MujerIncapazdeAmar_2[1]" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/El-cuento.-MujerIncapazdeAmar_21-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>La necesidad de publicar ya no sólo relatos y poemas, sino libros, surgió a medida que pasaba el tiempo, así que <strong>mediaIsla</strong> estableció un proyecto editorial que, valiéndose de la plataforma del libro por demanda en la Web, desde hace dos años ha venido publicando una serie de importantes libros de reconocidos autores relacionados con la comunidad <a href="http://mediaisla.net/">mediaIsla editores, ltd</a>.</p>
<p>Debido a la gran acogida que ha tenido el proyecto editorial, en la actualidad mediaIsla, además de mantener la edición y promoción de libros de los miembros de la comunidad, ha abierto un capítulo para la producción y promoción de libros bajo la modalidad del <em>vanity press</em>, cuidando y produciendo materiales para autores que precisen poner a disponibilidad del público libros amparados por un sello editorial.</p>
<p>A la fecha, mediaIsla editores ha logrado conformar un amplio catálogo que cubre los géneros de Poesía, Ensayo, Relato y Novela con libros de autores de diferentes nacionalidades: españoles, argentinos, colombianos, mexicanos, dominicanos y puertorriqueños, entre otros.</p>
<p><strong>Otros alcances</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4852" title="Extrano barco de Papel. Pilar Romano" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Extrano-barco-de-Papel.-Pilar-Romano-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>Hasta principios de este año, el boletín de <strong>mediaIsla</strong>, que los más de 50 mil habitantes de la comunidad recibían cada sábado en sus buzones electrónicos, venía en formato de texto únicamente. No fue sino hasta el 16 de enero de este año cuando estuvo disponible la primera edición del nuevo formato de revista, que desde entonces puede visualizarse directamente en <a href="http://mediaisla.net-revista/">http://mediaisla.net-revista</a> En la actualidad, la publicación cuenta con unos diez colaboradores fijos quienes, junto a más de un centenar de amigos y seguidores del proyecto mantienen viva la llama inicial de ofrecerle a una cada vez más entusiasmada comunidad que sigue y recomienda el contenido que se oferta a través de las páginas de <strong>mediaIsla</strong>.</p>
<p>A juicio de René R<a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Seducir-los-sentidos.-Jochy-Herrera.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4853" title="Seducir los sentidos. Jochy Herrera" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Seducir-los-sentidos.-Jochy-Herrera-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>odríguez Soriano, una de las figuras claves del importante proyecto <strong>mediaIsla</strong>, uno de los logros más significativos ha sido la de integrar una a gran cantidad de gente unida por un mismo interés: su amor por la Literatura, la Cultura y el Arte. <strong>mediaIsla</strong> se ha mantenido históricamente alejada de los “istmos” y los “icebergs”, sin permitir la entrada a temas o asuntos  que no enriquezcan la comunicación, pero eso no significa que no tengan una postura política. “La política es parte del todo. El hecho de decir que no nos interesa la política, de por sí, es una toma de posición política; por eso, en <strong>mediaIsla</strong> cabe todo lo que tenga que ver con la buena convivencia entre los seres humanos inteligentes.”</p>
<p>Para quienes cada semana realizan la ingeniería literaria que nos permite disfrutar de una publicación de la calidad de <strong>mediaIsla</strong>, cuyo contenido es proteína pura para quienes estamos interesados en la Literatura, el Arte y la Cultura, la mayor satisfacción que les ha dado el trabajo de seis años ha sido ver cómo cada día se abren más puertas, cómo ganan cada día más y mejores amigos y aliados para seguir expandiendo el espacio hacia aires menos viciados y sectarios.</p>
<p>Estados Unidos es un nicho importante para <strong>mediaIsla</strong>, porque aunque hay muchos lectores y colaboradores que se encuentran en su país, la mayoría de los artistas hispano-parlantes que viven en Estados Unidos son parte de ese grupo disperso que normalmente encuentra en <strong>mediaIsla,</strong> ese lugar común en donde se habla su idioma y donde se exponen temas de interés en su lengua y sobre su mundo. <a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Canciones-rosa-para-una-nina-gris-metal1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4855" title="Canciones rosa para una nina gris metal" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/11/Canciones-rosa-para-una-nina-gris-metal1-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a></p>
<p>A seis años de su nacimiento, la comunidad tiene planes de seguir creciendo. En un futuro se publicarán anuarios de los reportajes, las notas y las entrevistas más interesantes de cada año y por supuesto, se seguirá convocando para que la comunidad crezca cada vez más.</p>
<p>Al inquirirle a Rodríguez Soriano si el origen del nombre estaba relacionado con la Hispaniola (isla en la que conviven Haití y República Dominicana), él nos contestó: “Si partimos del supuesto de que una isla es un pedazo de tierra rodeado de agua por todas partes; una <strong>mediaIsla</strong>, probablemente no tiene agua por algún lado, que es por donde entran las ideas, por donde se comparte y por donde en cierto modo ese pedazo de isla está unido al gran continente que es el mundo.”</p>
<p>Pero la alegoría no termina ahí. La media isla es el mundo electrónico. El Internet. Esa media isla que está detrás de nuestras pantallas y a la que debemos cruzar para encontrarnos con otros habitantes como nosotros, que compartan nuestros gustos, nuestros anhelos, nuestras lecturas.</p>
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		<title>Arranca PoeMaRío 2010. III Festival de Poesía Afrocaribe de Barranquilla</title>
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		<pubDate>Sat, 18 Sep 2010 17:10:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[Deth Guerreiros, Piedad Bonnet, Enrique Noriega, Regina Swain, Diego Valverde de Villena, Giovanni Quessep, Luis Hernández, , Eugenia Sánchez, Sonia Truque, Robinson Quintero Ossa e Irina Henríquez, son apenas algunos de los nombres de los más de 5 poetas que estarán presentes en la tercera entrega de PoeMaRío, del 22 al 26 de setiembre, Barranquilla. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-1.jpg"></a></p>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-31.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4054" title="Poemario 2010 3" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-31-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Deth Guerreiros, Piedad Bonnet, Enrique Noriega, Regina Swain, Diego Valverde de Villena, Giovanni Quessep, Luis Hernández, , Eugenia Sánchez, Sonia Truque, Robinson Quintero Ossa e Irina Henríquez, son apenas algunos de los nombres de los más de 5 poetas que estarán presentes en la tercera entrega de PoeMaRío, del 22 al 26 de setiembre, Barranquilla.</strong><strong> </strong></p>
<p>Recuerdo aquella noche la Plaza de la Aduana abarrotada de gente, oyendo a la poesía, oyendo a los poetas. Barranquilla toda se dio cita para dejar inaugurada la primera edición de <em>PoeMaRío</em>, el Festival de Poesía Afrocaribe que congregaba allí a más de medio centenar de poetas de varios países de América y del mundo. Era 9 de julio del 2008, todos oímos de viva voz la consigna de Aníbal de Tobón: “¡A más poesía, menos policía!”</p>
<p>Y así, palabras de más, palabras de menos, sucedieron las cosas. Día a día y noche a noche, de calle en calle y de plaza en plaza, la ciudad se vacío de policías. La poesía lo llenaba todo, lo copaba todo; no faltó ni un rincón de Barranquilla que no se llenara de magia y de asombro.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-4.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4045" title="Poemario 2010. Miguel Iriarte" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-4-209x300.jpg" alt="" width="209" height="300" /></a>Sin lugar a dudas, la primera convocatoria del Festival de Poesía de Barranquilla, llenó todas las expectativas que sus organizadores y los poetas participantes se habían formulado; <em>PoeMaRío</em> logró crear un ambiente de furor y pasión por la palabra y sus prestidigitadores que hoy, a más de tres años de aquella convocatoria, se mantiene viva y se renueva ante la llegada de la tercera versión que habrá de inaugurarse el próximo 22 de setiembre en la mismísima Plaza de la Aduana.</p>
<p>Este año, como los dos anteriores, la nómina de participantes viene colmada de representativas voces caribeñas y de otras latitudes. Sobre ello, precisa y sucintamente, logramos que, haciendo un aparte del ajetreado montaje de la gran fiesta que está a apenas días, logramos que nos hable uno de los principales organizadores y anfitrión de <em>PoeMaRío</em>, el poeta Miguel Iriarte:</p>
<p>—<strong>¿Como van los ánimos para la tercera convocatoria de PoeMaRío, cuántos países se darán cita este año en el Festival de Poesía de Barranquilla?</strong></p>
<p>—Bueno, <em>PoeMaRío</em>, para este año, y como en los anteriores, siempre se debate entre la euforia y el desencanto. Con excelentes razones para ambos sentimientos. Euforia por ver que la temperatura de la idea está consiguiendo buenos momentos y se respira una expectativa positiva. Así lo hemos percibido en las fechas preparatorias que se han realizado desde el mes de marzo, especialmente la exposición y tertulia sobre el poeta negro Candelario Obeso; el recital y conversatorio sobre Gómez Jattin en su pueblo natal de Cereté; el recital internacional con un poetas de Gambia, Turkmenistán y Colombia; y el recital de tres voces colombianas desde el Caribe con figuras como Harold Alvarado Tenorio, el poeta ciego Samuel Serrano y una joven voz de estos días llamada Katho Gómez.</p>
<p>—<strong>Algunos nombres y expectativas. ¿De Colombia, internacionales?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010.-Piedad-Bonnett.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4046" title="Poemario 2010. Piedad Bonnett" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010.-Piedad-Bonnett-226x300.jpg" alt="" width="226" height="300" /></a>—Este año tendremos poetas como Deth Guerreiros, de Brasil; Enrique Noriega de Guatemala; Regina Swain, de México; Diego Valverde de Villena, peruano que vive en Madrid; y Luis Hernández, cubano que también vive en Madrid. Dos de ellos, Brasil y Cuba, programados el año anterior pero que no pudieron asistir. Contamos también con poetas colombianos de la talla de Piedad Bonnet, Giovanni Quessep, Eugenia Sánchez, Sonia Truque y Robinson Quintero Ossa, por ejemplo, o los jóvenes laureados Hellman Pardo y Esmir Garcés; así como con poetas del Caribe colombiano como Tallulah Flores, Julio Olaciregui, John Better, Irina Henríquez, José Luis González o Danith Urango, para nombrar sólo algunos. Son 50 poetas que estarán leyendo en diversos espacios de la ciudad: teatros, auditorios, centros culturales, esquinas, centros comunitarios, barrios populares, bibliotecas, colegios, universidades, parques… Vamos a ver qué pasa este año. Yo al menos soy un pesimista disciplinado.</p>
<p>—<strong>¿Como se ha ido integrando la ciudad a esta fiesta de la palabra, como lo siente, como lo vive?</strong></p>
<p>—En realidad las respuestas de la gente que pueden medirse en asistencias a los más de 25 recitales programados en cada versión, con públicos que van de las 15 ó 20 personas pasando por las 40, 50, 60, 70, 100 hasta 200, permiten pensar que la gente identifica la propuesta, la reconoce y asiste, aunque siempre queda la sensación de que pudo haber sido mejor: pudo estar mejor organizada, pudo estar mejor balanceada en su poesía, pudo haber sido en un mejor lugar, pudo haberse hecho una mejor difusión, en fin… Lo cierto es que el evento ya hace parte de los eventos de ciudad que figuran en la guía oficial de cultura y turismo de la ciudad y la región. Aunque eso no necesariamente significa mucho.</p>
<p>—<strong>A la vuelta de tres años, ¿cómo ven los organizadores que va tomando forma la idea de integrar a toda la comunidad en una monumental empresa como ésta?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4047" title="Poemario 2010. Noche inaugural I Festival 2008" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010-2-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>—A solo tres años no es posible hacer balances demasiado optimistas sin caer en la tontería. Para lograr un verdadero impacto comunitario y de consideración en el sensorium de la ciudad hace falta persistir en los fracasos con verdadero entusiasmo y dejar que el tiempo madure el trabajo a través de las interpelaciones que el festival le plantee a la gente. La organización debe fortalecerse y ahondar en la gestión del proyecto.</p>
<p>—<strong>¿Críticas, disidencias, desencanto? ¿Qué dice la gente de a pie, los poetas, el sector oficial?</strong></p>
<p>—En realidad ninguna crítica seria, ni disidencia que duela. Diatribas, incomprensiones y calumnias que hacen parte de las emociones de este tipo de trabajos. Algunas recomendaciones de buena fe; opiniones respetuosas; uno que otro insulto; la gente de a pie lo vive y lo agradece, y muchas otras son indiferentes, pero siempre con excepciones maravillosas; los poetas en su caso leen, celebran, disfrutan, comparten, despotrican, valoran, desconsideran, echan vainas y abrazan. El sector oficial es parco en el apoyo pero es respetuoso y sabe lo que vale el evento en términos culturales.</p>
<p>—<strong>¿Qué se espera de este tercer encuentro?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010.-Enrique-Noriega.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4048" title="Poemario 2010. Enrique Noriega" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010.-Enrique-Noriega-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>—Consolidar una propuesta que esperamos llegue a ser lo que pretende ser, pero mucho mejor: el único evento literario de su tipo que ha tenido en la ciudad en los últimos 100 años.</p>
<p>—<strong>¿A qué se debe que el evento, que ya se encamina a su tercer año de existencia, no cuenta con mayor difusión internacional? ¿Recursos o falta de interés de los medios locales y nacionales? </strong></p>
<p>—Creo que la respuesta honesta es timidez y discreción más que falta de recursos. La falta de recursos se patentiza en las dificultades de concretar una nómina internacional de poetas de diversos ámbitos del Caribe, pero la falta de difusión podría decir que se debe a la espera de un mejor momento para cacarear los huevos que hay que mostrar. Y por otro lado, la mezquindad de los medios locales y nacionales entretenidos en una escandalosa confusión entre farándula y cultura que no les permite ver el valor de la negación del espectáculo que casi siempre ostenta con orgullo la palabra poética.</p>
<p>—<strong>¿Quiénes son los verdaderos héroes tras bambalinas, apoyo económico, personal, logística, etc.?</strong></p>
<p>—<em>PoeMaRío </em>es apenas un evento en proceso con más ganas que logros heroicos; de tal manera que todavía no hay héroes. Simples obreros de una causa en la que se espera salga airosa la poesía, no la gente que trabaja en ello. Somos un pequeño equipo sin dinero que tiene mucho que mejorar.</p>
<p>—<strong>¿Cuántas y cuáles comunidades serán integradas a las actividades de POEMARIO este año?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010.-Regina-Swain.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4050" title="Poemario 2010. Regina Swain" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/09/Poemario-2010.-Regina-Swain-300x253.jpg" alt="" width="233" height="171" /></a>—Desde la primera versión siempre hemos estado preocupados por interpelar a distintos públicos de nuestra comunidad: a los niños con lecturas de poemas para niños de autores del Caribe, África y Brasil; con  ancianos porque nos hemos sorprendido con la recepción que ellos tienen de lo que dice el poema; con jóvenes abriendo desde el año pasado un espacio especial que hemos llamado Mesa de jóvenes, un recital especial con nuevas figuras de la poesía que apenas se inician pero que ya tienen cosas que decir; y con el grueso del público compuesto fundamentalmente por jóvenes hombres y mujeres, adultos hombres y mujeres, artistas, gestores culturales, estudiantes, profesores, comerciantes, intelectuales, etc. Para ello, como en los años anteriores se han programado 25 recitales, lecturas para niños y un taller sobre historia y claves de la creación poética dispuesto en tres jornadas y dirigido por Joaquín Mattos Omar para todos los interesados; taller al que estarán invitados especialmente algunos poetas participantes en el festival.</p>
<p>El último preparatorio, resultó ser una extraordinaria una toma poética de espacios públicos, buses, esquinas, parques y calles en compañía y colaboración de otros grupos culturales que dimos en llamar Ciudad a voces que, como auguramos, debe funcionar como abrebocas y elemento de agitación para que este próximo 22, Barranquilla toda confluya en la Plaza de la Aduana a disfrutar a pecho abierto la tercera edición de <em>PoeMaRío</em>. (rrs)</p>
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		<title>Turno para El hereje</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Aug 2010 16:53:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[JUAN MANUEL RIVERA &#124; La grandeza parcial de todo escritor(a) o ensayista está en el acto de arriesgarse a pensar y a sentir, abriendo sus locuras al escrutinio de sagaces lectores que bajarán con instrumentos filosos en tandas sucesivas.                                      Episodio único [Donde la ferocidad sin par de Nieve Negra se topa con la temible agüita [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Turno-para-El-hereje.-Juan-Manuel-Rivera.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-3579" title="Turno para El hereje. Juan Manuel Rivera" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Turno-para-El-hereje.-Juan-Manuel-Rivera-300x273.jpg" alt="" width="300" height="273" /></a></p>
<p><strong>JUAN MANUEL RIVERA | La grandeza parcial de todo escritor(a) o ensayista está en el acto de arriesgarse a pensar y a sentir, abriendo sus locuras al escrutinio de sagaces lectores que bajarán con instrumentos filosos en tandas sucesivas.</strong><em>                                      </em></p>
<p><strong>Episodio único </strong>[Donde la ferocidad sin par de Nieve Negra se topa con la temible agüita mansa de «la brega».] </p>
<p>Uno puede vivir toda una vida desconociendo algunos o todos los resortes que animan su personalidad. A mí me ha sucedido. Estando el pasado 4 de julio de 2010 en la Feria Agrícola y Artesanal de Cibuco en Corozal (Puerto Rico), me guarecí del inclemente sol ¿a que no adivinan dónde? En un oasis, un quiosquito bien chévere del que brotaban unas cervezas coronadas por un velo de nieve. De inmediato me percaté de que no había hecho otra cosa que cambiar el desierto a la intemperie por una sauna un poco más benigna. Mientras sudaba hasta por las uñas, hacía como que escuchaba una controversia de trovadores que se desplumaban en la tribuna, a unos cincuenta metros de mis orejas. ¡Excelente manera —me dije— de celebrar la efemérides 234 de la independencia de la república mayor!, el primer país terrorista del Nuevo Mundo en declararle la guerra a la tiranía de la Europa monárquica.    </p>
<p>Allí estaba derritiéndome en divagaciones cuando llegan unos amigos del barrio. Nos obsequiamos mutuamente unas <em>frías</em> y la música hace como que se aleja. Por media hora, por una hora, la camaradería se extiende. Hablamos de todo y de nada sin prestar atención a la riña caldeada que animaba a los gallos de la décima jíbara. Sin saber cómo ni cuándo, los amigos se esfuman. Llevaban uniforme de labor. Lo más seguro es que fueran a cumplir con obligaciones en el bar-restorán Balalaika III, donde Javier (el jefe de la comparsa ya invisible) es gobernador. Al quedarme <em>soliloquio</em> en medio del pequeño gentío, la música regresa, el <em>cuatro</em> vibra más vecino a mis neuronas, arrastrándome al centro de todas mis querencias. Y de pronto, el flech&#8230;    </p>
<p>Tengo tres, cinco años. Mi mamá, entonces una polla de algunos 30 años, está fajada a galillo total cantando en controversia. Yo estoy agarrado de su falda, llorando sin galillo, muriéndome de miedo. No fuera que alguno de aquellos machos rudos —ojos de tomate reventado y mostacho selvático—, ofendido por la rima picante de mi Vieja, se le ocurriera empuñar el machete que dormía incrustado en el seto de madera e intentara cortarle el pensamiento. Son imaginerías de pollito acabado de salir del cascarón.    </p>
<p>Un velorio canta’ o en mi casa era siempre así. El altar más humilde que se haya dibujado sacralizando el fondo de la choza en la que me crié, los bancos de madera sin espaldar, el cuatro del patriarca de los Machado que, él solito, era una orquesta brava; las mujeres siguiendo de cerca al guía del rosario, llenando el coro con sus voces agudas; llenando el dormitorio y la cocina con su don especial, su tercera mirada, su instinto de familia y sus reclamos a Dios y a sus maridos que a veces se pasaban (¡y de qué manera!) de traguitos. A medio camino entre el <em>soberao</em> y la mini cocina una pareja joven se <em>apestilla</em> sin atrever a tocarse. No lo hacen porque están en público y el recato, en aquella sociedad, era la ley. En el <em>intermezzo</em>, el aroma del café —Bobby Capó— “te hace cosquillas”. Y detrás del café, las galletas ex/port/soda que se parten de mirarlas. Los hombres en la sala o en grupitos por el batey hacen chistes de curas o aparecidos. Y un tufito a alambique hay aquí y allá, un cielo hondo con punzadas lejanas, y una tiniebla espesa rayada de lucecitas diminutas (millones de <em>cucubanos</em>), algunos pies descalzos y una pena chiquita.    </p>
<p>Sembrado en aquellos parajes solitarios, en una comunidad barrida de la memoria histórica por el odio anti-agrícola y la fiebre del progreso excluyente del industrialismo, en Noveo, un sector del barrio Garrochales de Barceloneta, dejaría yo mi ombligo.    </p>
<p>Mientras en la tribuna acá en Cibuco dos gallos finalistas se mataban caballerosamente siguiendo un “pie forza’o” en el que se hacía alarde de poder vencer al adversario “con un brazo amarra’o”, un cucubano de una dimensión desconocida se encendió en algún sitio. Cobré conciencia de un resorte que vive en un lugar de mí. Dos gallos vencedores. Dos gallos muertos, y por poquito me mato yo también. Para llegar a este puntito de humedad que ahora brilla en mis ojos, había tenido que saltar una valla de sesenta años. </p>
<p>Alejado de las guerras enanas que a diario se desatan en todas partes, en mi libro <strong>El turno del hereje </strong>(Ediciones Nieve Negra, 2010) aprovecho la ocasión para decirme entero cantando en controversia, sin difamar la hazaña intelectual o la persona privada de Arcadio Díaz Quiñones, cuya obra, <strong>El arte de bregar </strong>(Callejón, 2000), me sirviera de pre/texto para soltar cien maldiciones. Haciéndole una desafinada y apagadísima segunda voz al pionero «Discurso sobre el colonialismo» de Aimé Césaire, y juntándome en el largo camino con Frantz Fanon y los tocayos Eduardo Galeano y Edward W. Said, he llegado a esta herejía de la que soy co-autor al lado de millones de voces patentizadas y anónimas, entre las cuales puedo reconocer, ahora que casi soy joven, una muy en especial.    </p>
<p>Espejo astillado del tiempo. Como voy completando el círculo, en el recodo ya de perfil me veo.    </p>
<p>Espada de ají bravo, vine a este mundo a vivir al filo de la palabra que toca cuerdas límites. Ojalá no me tumben el cuello. Son imaginerías de escritor que acaba de volverse cascarrabias. En lugar de querer semejarme al genio triste que esgrime una lengua o serpiente de trapo contra un vecino bueno, en <strong>El turno del hereje</strong><em> </em>he lanzado una piedrita contra el ojo de un sistema que —en la paz y en la guerra— tritura cuerpos, mentes y sueños; y también contra los discursos auxiliares de terceros (gente buena o mala, eso no viene al caso ahora) que defienden, justifican, suavizan, ocultan o racionalizan los alcances locales e internacionales de la Dominación con D gigante.    </p>
<p>El diferendo cardinal entre Díaz Quiñones y yo se pudiera cifrar en esta nuez: nos guían sensibilidades políticas de diverso zodiaco. La suya es la cordura respetable de los <em>famas</em> (Cortázar) que —desde la paz de su espíritu— piensan con buenas intenciones al País, mientras que en mí no hay cordura sino malicia visceral. A semejanza de Díaz Quiñones, un obeso número de intelectuales, académicos y escritor@s de mi tierra parece haber optado por la moderación, la evasión o el silencio ante el crimen del colonialismo. Son ciudadanos buenos que creen con toda honestidad que levantar la voz contra ese atropello es ser salvaje. Y no se dicen de cuerpo entero porque en una sociedad que se sospecha amordazada, hablar sin una peluca en la garganta es terrorismo.         </p>
<p>En esta domesticada sociedad colonial no llevar peluquín equivale a no ser un humano normal. Frente al arte de bregar estoy en minoría grosera. Soy un ser anormal, la voz que desentona en el coro; o, mejor, el timbre de un coquí sin coro. Un coquí medio aguafiestas o aguafiestas por completo. Un coquí que pudiera ser hecho una lámina invisible por el pie de un elefante, un hipopótamo o cualquier dinosaurio de la fauna normal, ultramoderna.    </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Turno-para-El-hereje.-Portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3581" title="Turno para El hereje. Portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Turno-para-El-hereje.-Portada-195x300.jpg" alt="" width="251" height="365" /></a>Sin cabellos allí ni acá, sin peso, sin el respaldo blindado de ninguna superpotencia anabólica especial, estoy en huelga. Declaro que la actitud pasiva, bregona, escurridiza, frente a ese flagelo anti-histórico (el colonialismo) que nació gemelo de la esclavitud es complacencia y complicidad inadmisibles. A mi ver, la única postura saludable y feliz para encarar el abuso que ese acto de delincuencia internacional representa es el repudio y la condena incesantes en todos los foros a los que tengamos acceso en y fuera de Puerto Rico.    </p>
<p>Con un pie en el delirio y el otro en el arrebato de la palabra empeñada en alcanzar su región más precisa, vivo y muero a diario. Mis sentimientos son energías que brotan de un centro de fricción: el acontecer de la vida/muerte en mi país y en mi época. No soy neutral. No puedo serlo, y no quiero serlo. Mi discurso es una imperfecta presentación alterna, no convencional, bastante alejada de las costumbres y las instituciones que quieren amaestrarnos, convirtiéndonos en magníficas criaturas de alta civilización sumisa: agentes ideológicos de la súper cultura de la dominación.    </p>
<p>Sin paños tibios sostengo la tesis de que <em>el arte de bregar </em>no es otra cosa que el “artilugio” de negociar a bajo costo el grado del propio cautiverio, y de vender la sumisión como estrategia triunfadora: una virtud política muy singular, preferible a los desgarrones resultantes de los reclamos militantes de soberanía sin eufemismo o pena. Para mí esa forma aporreada de cordura es indigna de <em>cronopios</em>, repudiable. La persona que no alza su voz a galillo total cuando los derechos propios y los de su pueblo son ultrajados es un santo extraviado, o un hermoso avechucho que merece un castigo: ser homenajeado por el club de pillos o burdel de Puerta de Tierra.    </p>
<p>Sin amigazos o palancas en las juntas de gobierno del establecimiento anti-cultural/anti-puertorriqueño que lleva más de cien años tratando de borrarnos del mapa, me atrinchero en la marginalidad escabrosa que me han dejado como espacio político para lanzar mis petardos de papel. Así he de vivir y así habré de morir.    </p>
<p>Este es mi credo. Creo en las facultades del humor y la ironía como armas de liberación, pero tomo distancia de la cloaca hirviente.    </p>
<p>La difamación es el abuso del miedo sin talento ni vocación de cambio. Opuesta a esta crápula sin nivel ni estrategia de triunfo, la crítica demoledora que me he propuesto es una inyección de ají a cara descubierta que pretende vacunar a la sociedad contra el inmovilismo predicado por “la brega”, cómplice (in)consciente de la opresión. Este acto de higiene que asumo como militancia intelectual presupone una ética. Y esta ética no es ningún misterio. Es la sencillez más anormal del planeta: no hay teoría sagrada. No hay teoría que no sea digna del sacrilegio de una enmienda; y es necesario <em>criticar al crítico</em>, como aconsejara hace ya muchos años el malvado T.S. Eliot en uno de sus títulos que es menester desenterrar. A ese acto de profilaxis corrosiva, tan urgente en nuestra patria dividida, molida, aguantona y quedada, tenemos que exponernos todos. Yo, el primero.    </p>
<p>“Criticar al crítico” significa (¡qué bueno!) que nadie es tan privilegiado como para pretender quedar fuera del toma y dame o “la tira’era” de las guerras culturales. Significa que todo bárbaro que se lance a interpretar una obra, una escuela artística, una época, un país o un sistema pudiera cosechar laureles —dependiendo de su gracia y enjundia—, pero al mismo tiempo se expone a la insistente prueba y revisión de sus hallazgos por sus coetáneos y las generaciones que vendrán. Nadie duerme en un lecho de rosas sin espinas, ni acurrucado en un nicho especial. Todo el mundo va a ser criticado, adelgazado a fuerza de preguntas, pasado por la piedra del cuestionamiento insistente. Este es el mecanismo más seguro con que cuenta una comunidad de conocimiento para lograr saber qué teoría tiene atisbos de certeza y cuál se desbarranca. De esta batalla depuradora quedará una antología de logros que dirán bien de una tradición cultural. Y quien no esté dispuesto a someterse al dictamen de este múltiple tribunal cambiante (nunca supremo, siempre revocable), debe buscar otra profesión menos democrática y caníbal que la de las letras. La grandeza parcial de todo escritor(a) o ensayista está en el acto de arriesgarse a pensar y a sentir, abriendo sus locuras al escrutinio de sagaces lectores que bajarán con instrumentos filosos en tandas sucesivas.    </p>
<p>En este espíritu guerrero, para que la chismografía no venga a rellenar de tinieblas el espacio que por justicia le corresponde al urgente debate y la polémica encendida, exijo que mi postura ácrata sea abiertamente refutada por quienes encuentren en ella incongruencias en premisas o conclusiones. No es difícil hallarlas. Y, aunque a muy pocos les hará falta mi ayuda en este menester, si me consultaran, pudiera hasta ofrecerles algunas pistas a mis detractores.    </p>
<p>He aquí un fardo de huesos, una herejía<em>.</em> He aquí una lectura ardida, incisiva y volátil de Puerto Rico, la América Latina y el mundo; una lectura con la cual no es imposible sostener un tráfico de fértiles disidencias.    </p>
<p>Lejos de creerme infalible o invulnerable, busco el diálogo franco, la escaramuza retórica que me sirva de escuela a mí también, que mucho tengo que aprender de los buenos y de los peores, en todas las disciplinas. Pero reclamo un buen escalafón para el diálogo de candela. En éste no caben los pringosos difamadores. Los que rebajen el nivel de la guerra cultural en la que estamos enfrascados a la altura del piojo recibirán el mameyazo que les volará la peluca que llevan en la lengua.    </p>
<p>Cuando las embestidas críticas que merecemos se abaratan al extremo de la náusea, en vez de una guerrilla poética que cumple la misión de abrir y fecundar el surco, lo que vemos florecer es una insufrible colonia de “changas” o ladillas. No, no, no, no. Jugarse entero exige mejor agricultura. Y el (la) que no pueda cumplir con este requisito de higiene y cultivo que se vaya al… paraíso; y que en el paraíso encuentre su sabrosa parejita ideal: un microbio o un virus de su misma estatura, un alma “Dios los cría” con la cual debatir, follar y servir de ventrílocuo a La Comay de la difamación.    </p>
<p>Trato aparte me merecen los bravos de estirpe probada. A los contendores de talento que me salgan al paso armados de esa luz auroral que envuelve siempre a los dispuestos a todo, los trataré con un odio cordial bastante parecido al amor que teje a la amistad y es hermano del fuego. Si muestran casta de grandes gladiadores, les regalaré un <em>cemí</em> o un <em>chékere</em>.<em> </em>Les obsequiaré un areyto con pasos de <em>bomba </em>y<em> </em>una santa <em>guasábara</em> lo-le-lo-lay/le-lo-lé que los galvanizará. Después, crudo me almorzaré su corazón (ñam-ñam), como en su alta magnanimidad caníbal ritualizaban mis ancestros mandingas, taínos o caribes para honrar la memoria de adversarios valientes que –violentos como dioses– alcanzaban el instante sagrado de la muerte peleando como águilas o tigres.    </p>
<p>He venido a debatir, no a difamar. Están ustedes frente a una fechoría de desobediencia y riesgo que –si acaso ha de prevalecer– se debe a que ha sido urdida con los dolores y agonías, con los triunfos y reivindicaciones inconclusos de mi pueblo, auxiliados por el mito imperfecto de la literatura. A mí me ha correspondido (y no menosprecio por completo mi labor) solo el humilde privilegio de transcribirla y devolvérsela a los lectores como si fuera mía. El riesgo que me tomo es también una impostura. Me estoy adjudicando la autoría de una hazaña que ha sido soñada, concebida y parida por el inconsciente colectivo (reprimido aún en gran medida) de buena parte de quienes me escuchan. Esa obra me ha caído en las manos y me hace responsable de su divulgación. Son los papeles que llueven de las ramas de un flamboyán en la contraportada.   </p>
<p>Ni con lápiz, ni con pluma, ni con tecla. Este libro se escribió con un ají afilado, con la rabia de un tizón que oculto en la ceniza late por siglos. Un intérprete, un traductor asesino, es lo que soy. Alguien incapaz, sin embargo, de ganarle una partida a otro demonio con un brazo amarra’o. Una cosa ya sé. No se puede entender esta herejía que ahora arrojo a los leones, ni ningún alarde o acto mío, sin la expresión de lo que fui antes de llegar a la cuna que no tuve. Mucho de lo que he hecho durante mi turno al bate en esta tribuna, en esta tierra, no es sino llorar candela. Y, después de cierta edad, sin los auxilios de mi Vieja, amar, vivir el minuto a plenitud, odiar como es debido, escribir y cantar (sin entonación ni rima o métrica) en controversia. [Palabras del autor para la puesta en circulación de <em>El turno del hereje</em>. Ediciones Nieve Negra 2010]. | <strong>Juan Manuel Rivera Negrón</strong>, poeta y ensayista puertorriqueño, autor de: <em>Poemas de la nieve negra (1986), Estética y mitificación en la obra de Ezequiel Martínez Estrada (1987)</em> y de <em>El planeta prohibido (2004</em>)</p>
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		<title>Los mejores relatos del siglo XX</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Aug 2010 18:24:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[En su tinta]]></category>

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		<description><![CDATA[Con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Anton Chejov, reproducimos este Recorrido por los más sobresalientes relatos del siglo XX que publicara Babelia en su edición de este sábado. Raymond Carver &#124; Catedral (1983) EDUARDO HALFON &#124; Hay cuentos que, más allá de contar, estremecen. Parecen conseguir algo más emotivo que intelectual, más asociado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Anton Chejov, reproducimos este Recorrido por los más sobresalientes relatos del siglo XX que publicara Babelia en su edición de este sábado.</strong></p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Raymond Carver | </strong><strong><em>Catedral </em></strong>(1983)</span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/RaymondCarver1.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3498" title="RaymondCarver" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/RaymondCarver1-150x150.jpg" alt="" width="87" height="87" /></a>EDUARDO HALFON</strong> | Hay cuentos que, más allá de contar, estremecen. Parecen conseguir algo más emotivo que intelectual, más asociado con la poesía o la música. Eso logra Carver en <em>Catedral:</em> un cuento llano, de lenguaje franco y austero, sobre un personaje que bebe mucho, que fuma marihuana, que vive anestesiado y aislado de su esposa y del mundo y hasta de sí mismo, como tantos de los personajes de Carver (Estados Unidos, 1938-1988). En este caso, sin embargo, algo le sucede, acaso brevemente, para sacarlo y a la vez sacarnos del oscuro aislamiento de la vida. Carver logra, a través de la portentosa imagen de una catedral, algo más que religioso. En una entrevista lo explicó: “Cuando escribí ese cuento, sentí que era verdaderamente diferente. Sentí un ímpetu real al escribirlo, y eso no sucede con todo cuento. Pero sentí que me había conectado con algo”.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>James Joyce | </strong><strong><em>Los muertos</em></strong> (1914)</span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/james-joyce.bmp"><img class="alignleft size-full wp-image-3499" title="james joyce" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/james-joyce.bmp" alt="" width="67" height="89" /></a>NURIA BARRIOS</strong> | Nieva en Dublín al inicio de <em>Los muertos.</em> Gabriel y su mujer, Gretta, acuden a la cena navideña en casa de sus dos ancianas tías. Aún nieva cuando la pareja vuelve a su hotel. En la habitación, iluminada débilmente por la lámpara de gas de la calle, Gabriel escucha la historia de Michael Furey, que amó a Gretta y murió muy joven. En la penumbra, que es la luz de la memoria, cuando vivos y muertos se aproximan hasta poder abrazarse, los celos se adueñan del corazón del marido. ¿No es mayor el amor que aún siente su mujer por ese fantasma del pasado que el que siente por él? La melancolía de este relato conmovedor está puntuada por la nieve que cae silenciosa en la noche como un hermoso sudario blanco. Joyce (Irlanda, 1882-Suiza, 1941) publicó <em>Los muertos</em> en 1914. Tenía 25 años.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Henry James | </strong><strong><em>La bestia en la jungla</em></strong><strong> (1903) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Henry_James_at_age_16.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3500" title="Henry_James_at_age_16" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Henry_James_at_age_16-150x150.jpg" alt="" width="113" height="113" /></a>VICENTE MOLINA FOIX</strong> | Aparecido en 1903 dentro de su libro de relatos <em>The Better Sort,</em> &#8216;La bestia en la jungla&#8217; es uno de los pocos que James (Estados Unidos, 1843-Inglaterra, 1916) no publicó previamente en las revistas a las que contribuía desde el principio. Siendo extenso, se trata de un cuento desnudo de peripecia, casi abstracto en el tratamiento de la relación entre un hombre que reencuentra a una mujer a la que había hecho una confesión íntima que los separó. En la invisible jungla de los sentimientos descrita con la hipnótica densidad del estilo tardío del autor, la bestia está al acecho, sinuosa y callada, pero salta de modo turbador en el desenlace del cementerio. Sublime historia de amor no realizado (reflejo quizá de la del propio James con la suicida Florence Woolson), esta obra maestra inicia una moderna literatura de nuestra &#8220;parte maldita&#8221;.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Juan Rulfo | </strong><strong><em>No oyes ladrar a los perros</em></strong><strong> (1953) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Juan-rulfo.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3501" title="Juan rulfo" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Juan-rulfo-150x150.jpg" alt="" width="87" height="87" /></a>MANUEL RIVAS</strong> | En <em>Luces de Bohemia,</em> El Preso le dice a Max Estrella: &#8220;Su hablar es como de otros tiempos&#8221;. Esos otros tiempos no son los tiempos más o menos antiguos. Son los tiempos en que la luz y la sombra fermentan con saliva y habla como nunca la boca de la literatura. Y ocurre lo que Lawrence Ferlinghetti ansía en su <em>Poetry as insurgent art:</em> &#8220;Compón en la lengua, no en la página&#8221;. Tal vez he empezado por el final. Todo eso se cumple en <em>No oyes ladrar a los perros</em> (incluido en <em>El llano en llamas).</em> Es un relato bíblico. El andar (¡el hablar!) del padre con el hijo moribundo a cuestas es el tránsito del tiempo a la intemporalidad. Y después de leer todo lo que Juan Rulfo (Sayula, Jalisco, 1917-Ciudad de México, 1986) ha escrito sólo cabe decir: &#8220;Amén&#8221;.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Julio Cortázar | </strong><strong><em>Graffiti</em></strong><strong> (1981) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Julio-Cortazar.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3502" title="Julio Cortazar" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Julio-Cortazar-150x150.jpg" alt="" width="106" height="106" /></a>GUADALUPE NETTEL</strong> | En este cuento, escrito en 1981, lejos de Argentina pero con Buenos Aires en el pensamiento, confluyen varias de las obsesiones del magnífico cuentista que es Cortázar (Bélgica, 1914-Francia, 1984): el amor encontrado a la vuelta de la esquina, casi por azar pero fatalmente; el juego como motor del mundo; los senderos sinuosos de la creación artística, la presencia inequívoca de la crueldad humana; la denuncia de la dictadura, la militancia política. Gracias a la segunda persona en clave porteña, la voz narrativa se torna íntima y adquiere la tesitura de un susurro que apremia. El ritmo del texto es veloz pero a la vez sigiloso y nos conduce, como en un auto sin frenos, a un final sorpresivo en el que se descubre la identidad de la enmascarada narradora. Un desplante de virtuosismo literario pero, además, poderosamente conmovedor.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Ramón del Valle-Inclán | </strong><strong><em>El miedo</em></strong><strong> (1902) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Ramon-del-valle-inclan.bmp"><img class="alignleft size-full wp-image-3503" title="Ramon del valle inclan" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Ramon-del-valle-inclan.bmp" alt="" width="93" height="92" /></a>FERNANDO ROYUELA</strong> | Un cuento es en esencia tensión, intensidad, unidad de efecto y catarsis final. Un buen cuento es todo eso más la emoción que persiste tras su lectura. <em>El miedo</em> es uno de los cuentos que Valle-Inclán (España, 1866-1936) incluyó en <em>Jardín Umbrío, </em>historias de santos y de almas en pena. Son relatos gestados en las regiones sombrías de la imaginación del autor. Fue publicado en <em>El Imparcial,</em> en 1902, y da muestra del preciosismo decadente de las primeras obras de Valle. La evocación de un pasado lejano en el que el narrador nos cuenta un episodio de iniciación justifica el deslumbrante esteticismo de su atrezo. Criptas, serpientes, calaveras y un terror infantil contrapuesto al aplomo necesario para afrontar la vida adulta. Una catarsis estupenda y al final la cobardía como fuente suprema del valor.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Truman Capote | </strong><strong><em>Deslumbramiento</em></strong><strong> (1982) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Truman-capote.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3504" title="Truman capote" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Truman-capote-150x150.jpg" alt="" width="95" height="95" /></a>BERTA MARSÉ</strong> | Nueva Orleans, 1932. Aparcado en casa de unos parientes durante el divorcio de sus padres, el niño de ocho años está fascinado por la Sra. Ferguson, tejana, inculta, soltera con seis bastardos, lavandera y, con todo, respetada y temida por sus supuestos poderes, capaz de &#8220;enderezar maridos descarriados, devolver el cabello perdido, recobrar fortunas derrochadas&#8221;. Una bruja que puede convertir los deseos en realidad; y nuestro niño tiene un deseo, un secreto que le preocupa al punto de, para que se haga la magia, robar para ella el collar de su abuela, que ha venido a visitarle. No es un collar valioso, pero eso la Sra. Ferguson no lo sabe; se ha dejado deslumbrar por la piedra amarilla, del tamaño de una garra de gato, simple cristal de roca tallado y teñido que &#8220;gira, baila, deslumbra, deslumbra&#8221;.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Jorge Luis Borges | </strong><strong><em>El espejo y la máscara</em></strong><strong> (1975) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Jorge-Luis-Borges.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3505" title="Jorge-Luis-Borges" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Jorge-Luis-Borges-150x150.jpg" alt="" width="86" height="86" /></a>FERNANDO IWASAKI</strong> | <em>El espejo y la máscara</em> (incluido en el volumen de relatos <em>El libro de arena)</em> no tiene la celebridad de <em>Las ruinas circulares,</em> <em>El Aleph, La escritura del dios</em> y otros magistrales cuentos de Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-Suiza, 1986), aunque podría compendiarlos a todos porque allí crepitan la enumeración caótica, la obsesión panteísta y la ambición de cifrar el universo en una palabra, un vórtice o un símbolo. Por otro lado, los poemas que cantan la batalla son obras de arte y al mismo tiempo una teoría del arte. La frase del rey: &#8220;Somos figuras de una fábula&#8221;, supone un guiño a la segunda parte del <em>Don Quijote de la Mancha,</em> y el desenlace de la historia consiente el aroma épico de los mitos y el asombro antiguo de las leyendas populares. Una maravilla.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>J. D. Salinger | </strong><strong><em>El hombre que ríe</em></strong><strong> (1953) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/j.d.-salinger.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3506" title="j.d. salinger" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/j.d.-salinger-150x150.jpg" alt="" width="90" height="90" /></a>ANA MARÍA SHUA</strong> | En 1953 Salinger publicó nueve cuentos que cambiaron el mundo. &#8220;Usarás siempre la palabra más sencilla&#8221; fue su máxima. Y el libro se llamó <em>Nueve cuentos.</em> Escoger entre ellos es absurdo, arbitrario. Prefiero, porque sí, <em>El hombre que ríe.</em> Es fácil encontrar los defectos de un mal cuento. Es imposible explicar un cuento perfecto como un árbol. Desafiando teorías, Salinger (Estados Unidos, 1919-2010) cuenta varias historias esenciales y simultáneas. La de un grupo de chicos que se estrellarán de pronto contra el fin de la infancia, la historia de amor del hombre que los lleva a jugar al béisbol en su bus destartalado, y la magnífica historia de un bandido deforme, que con la ayuda del lobo Ala Negra y el enano Omba devasta para siempre la frontera entre China y París.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Francis Scott Fitzgerald | </strong><strong><em>Regreso a Babilonia</em></strong><strong> (1929) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/F.Scot-Fitzgerald.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3507" title="F.Scot Fitzgerald" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/F.Scot-Fitzgerald-150x150.jpg" alt="" width="84" height="84" /></a>JUAN GABRIEL VÁSQUEZ</strong> | En las notas de <em>El último magnate,</em> su novela inconclusa, Fitzgerald (Estados Unidos, 1896-1940) escribió: &#8220;Las vidas americanas no tienen segundos actos&#8221;. <em>Regreso a Babilonia</em> es la confirmación, en una veintena de páginas, de ese veredicto cruel. Charlie Wales tiene 35 años, como Fitzgerald en el momento de escribir el relato; como Fitzgerald, tiene o tuvo problemas con el alcohol. El relato lo sorprende en el momento de su regreso a París, después de pasar allí los años del despilfarro y de sufrir, tras el <em>crash</em> de 1929, el final de aquella vida. Nunca nadie ha contado mejor la relación de los hombres con el dinero. Pero la clave es íntima: un hombre luchando contra sus errores, tratando -infructuosamente, como es debido- de rehacer su vida. El resultado es extraordinario.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Ingeborg Bachmann | </strong><strong><em>Problemas, problemas</em></strong><strong> (1972) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Ingeborg-Bachmann.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3508" title="Ingeborg Bachmann" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Ingeborg-Bachmann-150x150.jpg" alt="" width="112" height="112" /></a>CRISTINA GRANDE</strong> | El matrimonio es una institución imposible, decía Ingeborg Bachmann en 1973, poco después de ser premiada por <em>Simultáneo</em> (en España titulado <em>Tres senderos hacia el algo).</em> Ingeborg Bachmann (Austria, 1926- Italia, 1973) era una vienesa excéntrica -si puede ser excéntrica una centroeuropea medular-, wittgensteiniana de poderosa mandíbula y un sarcasmo particular, que no distinguía entre un cuento largo y una novela, porque &#8220;una historia es como un tejido del que no debe perderse ningún hilo&#8221;. Beatriz, la protagonista de <em>Problemas, problemas,</em> nunca piensa en el futuro, no trabaja y se deja querer por un casado mayor que ella: &#8220;Por un Erich divorciado o viudo nunca se habría molestado en ir hasta RENE para pasarse allí horas meditando entre lavados de cabeza, reflejos, manicuras o depilaciones, y mirándose en los espejos&#8221;.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Katherine Mansfield |</strong><strong><em>La mosca</em></strong><strong> (1922) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/katherine_mansfield-788298.gif"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3509" title="katherine_mansfield-788298" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/katherine_mansfield-788298-150x150.gif" alt="" width="93" height="93" /></a>JOSÉ MARÍA MERINO</strong> | El genio de Chéjov se muestra en su sabiduría para presentarnos con naturalidad concisa una situación capaz de conmovernos por su oculta dimensión dramática. <em>La mosca</em> (1922), de Katherine Mansfield, pertenece a esa estirpe de cuentos. El viejo Woodifield, retirado por enfermedad, hace una rutinaria visita a su antiguo y satisfecho jefe en la City, y le cuenta que sus hijas han visitado en Bélgica el cementerio donde yacen los restos de su propio hijo y del de su ex jefe, muertos seis años antes en la guerra. Cuando el viejo se vaya, el recuerdo conmocionará al financiero, mas su relación con una mosca caída en el tintero mezclará el dolor y el olvido de un modo misterioso, capaz de turbarnos. <em>Preludio y otros relatos.</em> Alianza Editorial, 1993.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Ring Lardner | </strong><strong><em>Campeón</em></strong><strong> (1924) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/RingLardner.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3510" title="RingLardner" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/RingLardner-150x150.jpg" alt="" width="85" height="85" /></a>LUIS SEPÚLVEDA</strong> | Midge Kelly obtiene su primera victoria por KO a los 17 años, su contrincante es un inválido cuatro años menor que además es su hermano. A partir de ese momento Ring Lardner convierte al lector en <em>second</em> de un púgil que, sin la menor sed de victoria, ganará todos los combates contra la bondad, la decencia, la moral y, justamente por eso, será celebrado. Es un campeón. Lardner (Estados Unidos, 1885-1933) fue un periodista y uno de los padres fundadores del relato social norteamericano. <em>Campeón</em> es un apasionante cuento sobre la autodestrucción y la complicidad de la prensa deportiva que necesita campeones para vender. En 1949, Max Robson dirigió la versión cinematográfica del relato y es el referente de todos los filmes sobre boxeo.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Medardo Fraile | </strong><strong><em>El álbum</em></strong><strong> (1959) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/medardo-fraile-02.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3511" title="medardo fraile 02" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/medardo-fraile-02-150x150.jpg" alt="" width="84" height="84" /></a>HIPÓLITO G. NAVARRO</strong> | Lo descubrí en 1979 en una antología junto a una docena de piezas magistrales, entre ellas, <em>La migala</em>, de Arreola, y <em>Axolotl,</em> de Julio Cortázar. No era mala compañía la suya. El cuento de Medardo Fraile (España, 1925) me fascinó tanto como los otros. En <em>El álbum</em> está concentrada la esencia del género, las inmensas posibilidades del relato para contar el universo entero en apenas dos páginas; toda una lección de educación y de economía para cualquier cuentista que se precie. Relata el noviazgo de una humilde pareja que llena sus tardes admirando el álbum que el novio había logrado completar cuando era niño. Las maravillosas estampas de las chocolatinas que les regalan el mundo les roban a la vez el amor, su porvenir juntos&#8230;</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Flannery O&#8217;Connor | </strong><strong><em>La buena gente del campo</em></strong><strong> (1955) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Flannery-OConnor.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3512" title="Flannery O'Connor" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/Flannery-OConnor-150x150.jpg" alt="" width="88" height="88" /></a>JOSÉ OVEJERO</strong> | Este relato atenta contra la mayoría de las poéticas del cuento que conozco. &#8220;Que no sobre una palabra, un cuento es como un poema&#8230;&#8221;. Tonterías. Aquí hay digresiones innecesarias, incluso personajes de los que se podría haber prescindido. &#8220;En un cuento todo tiene que estar dirigido a un final previsto de antemano&#8230;&#8221;. Más tonterías. O&#8217;Connor ignoraba cómo acabaría su cuento. El final, cruel, lógico, perfecto, surge de sus personajes construidos frase a frase. Son ellos los que, tras adquirir consistencia, descubren, con la misma sorpresa que la autora y los lectores, ese final inevitable. La grandeza de este cuento es, precisamente, no respetar ninguna de las normas que deberían haberlo regido; nace, como las mejores obras, de un proceso creativo tan riguroso como libre.</p>
<h3><span style="color: #008000;"><strong>Katherine Mansfield | </strong><strong>En la bahía (1921) </strong></span></h3>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/katherine_mansfield-2.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3514" title="katherine_mansfield-2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/08/katherine_mansfield-2-150x150.jpg" alt="" width="85" height="85" /></a>MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ</strong> | La fragilidad de unas vidas tan sagradas como cotidianas. Un día de playa contiene un mundo. Con la refrescante suavidad de una brisa veraniega, Katherine Mansfield (Nueva Zelanda, 1888-Francia, 1923) enfrenta la inocencia infantil con la decepción de los adultos, que sueñan con amantes, envejecen, recuerdan a sus muertos o no desean a sus bebés. Aspiran a que los otros descubran quiénes son en realidad mientras los niños afirman: &#8220;¡Qué injustas son las personas mayores!&#8221;. Es difícil imaginar un cuento que lo parezca menos que este, y al tiempo contenga todas las claves del género: elusión, sugerencia, libertad formal. Una demostración de que el relato no debe ceñirse a normas. Mansfield reconoció no poder olvidar, mientras lo escribía, el ruido del mar. * <em>Babelia</em><strong><em></em></strong></p>
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