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	<title>mediaisla &#187; Entrevistas</title>
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	<description>Puente de palabras vivas</description>
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		<title>Sergio Ramírez: “Lo que más odio yo es el exilio.”</title>
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		<pubDate>Sat, 31 Mar 2012 14:19:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[MARÍA ESPINOZA [mediaisla] “Creo que yo no volvería a salir de mi país sino con una pistola en la nuca, porque yo viví catorce años fuera de Nicaragua y siento que estoy ligado a través de ese cordón umbilical a mi país, quiero vivir en mi país, escribir desde mi país…” Sergio Ramírez, intelectual, político, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/sERGIO-ramirez3001.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9271" title="sERGIO ramirez3001" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/sERGIO-ramirez3001-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>MARÍA ESPINOZA </strong>[<a href="../../revista">media<strong>i</strong>sla</a>] <strong>“Creo que yo no volvería a salir de mi país sino con una pistola en la nuca, porque yo viví catorce años fuera de Nicaragua y siento que estoy ligado a través de ese cordón umbilical a mi país, quiero vivir en mi país, escribir desde mi país</strong>…”</p>
<p>Sergio Ramírez, intelectual, político, pensador, es uno de los escritores más importantes en lengua española. Su obra, asociada a la denuncia política y social, refleja la búsqueda constante de los caminos que van de los enigmas de la experiencia humana al misterio de la escritura. Por ello, entre su experiencia y su literatura no hay abismos: la política es su prioridad y la escritura es su gran pasión. Su más reciente novela, <strong><em>La fugitiva</em></strong> (Alfaguara, 2011), se inspira en la biografía de una mujer pionera de su tiempo y dueña de su destino, la escritora costarricense Yolanda Oreamuno. La historia, plena de interés y sutileza, se nutre de los testimonios de tres ancianas para reconstruir la vida y el retrato psicológico de la protagonista. El punto de partida, un sombrío panorama de la sociedad de Costa Rica de los años treinta y cuarenta del siglo pasado; el resultado, una sabia reflexión sobre las difíciles relaciones entre los sexos y sobre la vía que puede restaurarlas desde la igualdad y la libertad.</p>
<p>En la siguiente entrevista el escritor nicaragüense nos habla de su vida, su obra y el acontecer político.</p>
<p>—<strong>¿Háblenos un poco de su infancia, como la recuerda? ¿Tenía ya el gusanito por la escritura en aquel entonces?</strong></p>
<p>—Bueno, desde que yo estudiaba en la escuela secundaria escribí algunas prosas cortas. Me parece que desde entonces yo estaba dotado con este don de la observación sin el cual la escritura y los escritores no existirían; el amor por los detalles, observar lo que a lo mejor los demás no ven y esa necesidad de contar lo que uno está viendo, de la que habla Isacc Bashevis Singer y que comencé a desarrollar en mi adolescencia, a los diecisiete años cuando escribí mis primeras historias cortas en un país en donde lo más natural es que uno se inicie por el lado de la poesía. No es que yo no haya escrito algunos poemas, pero pronto me di cuenta que ese no era mi camino, que mi camino era el de la narración. De modo que en los siguientes tres años yo había compuesto un número suficiente de cuentos para formar un pequeño libro que se publicó en el año de 1963 y que se llamó simplemente <strong>Cuentos</strong>.</p>
<p>—<strong>Exitoso en el ámbito literario y político, ha sido vicepresidente de su país, más de 30 obras en su haber, se dice fácil, pero estamos seguros que no fue así. ¿Cuál es el secreto del éxito? </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sergio-Ramirez-portada-fugitiva.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9273" title="Sergio Ramirez portada-fugitiva" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sergio-Ramirez-portada-fugitiva-300x246.jpg" alt="" width="300" height="246" /></a>—Bueno, yo creo que la clave de toda escritura es el trabajo. Uno no puede desperdiciar las ideas imaginativas contando a los demás lo que piensa escribir en las mesas de cantinas, bares, cafés, sino que tiene que asumir que la escritura es un ejercicio constante que depende de la disciplina de sentarse cada día a trabajar, a revisar, a corregir, a imaginar lo escrito o a escribir lo imaginado, y esa es la única manera de tener una obra literaria. Para mí esta es una clave importante, la disciplina de escribir y es algo que hago en la más absoluta soledad sin contaminación, como si uno se metiera en una nave espacial, dentro de una cápsula hasta que termina la labor del día y eso es lo que yo he hecho en todos los años que me ha sido permitido escribir, salvo cuando he sufrido graves interrupciones en mi vida que me han apartado de la escritura.</p>
<p>—<strong>Pasemos a hablar de su más reciente novela «La fugitiva». Yolanda Oreamuno, personaje que da vida a Amanda Solano, fue una mujer bella, inteligente, rebelde, interesada por la cultura, atraída por la ideología comunista y deseosa de vivir una sexualidad libre dentro de una sociedad conservadora. ¿Qué fue lo que más le cautivó de este personaje?</strong></p>
<p>—El rebelarse, el deseo incorruptible de una mujer de querer ser diferente. Esto de los seres humanos de querer ser diferentes, comportarse de manera distinta al patrón establecido y pagar un costo alto después por eso, es algo que a mí me fascina en la conducta humana. Es decir pararse contra lo establecido y decir yo quiero ser otro u otra, diferente, no quiero compartir lo que la sociedad ha establecido en cuanto a mis derechos de mujer, en cuanto a mis preferencias sexuales, yo quiero ser escritora, yo quiero ser libre de escoger mis temas, quiero romper con la tradición literaria vernácula anticuada de este país, no me gustan las costumbres sociales, etc., y entonces, toda este rebeldía acumulada llega un momento en que rompe el cántaro y la sociedad se vuelve contra ella de una manera mezquina y artera, va minando su propia vida privada hasta que fracasa en su vida familiar y tiene que exiliarse, un exilio social, irse a México pagar el precio de la pobreza, de la desunión con su hijo, todo este drama es lo que me cautiva en la vida de mi personaje Amanda Solano.</p>
<p>—<strong>¿Qué nos puede decir de estas tres mujeres que narran la vida de Amanda Solano desde perspectivas diferentes?</strong></p>
<p>—Una, la primera de la alta clase social, doña Glorida, que habla con cierto desdén, pero es un desdén, un <em>nonchalant </em>que le que le da su seguridad de pertenecer a una clase social determinada y, por lo tanto, puede tomarse muchas libertades. La otra es una vieja militante comunista, profesora, psicóloga, muy talentosa, que cuenta su amor platónico por esta mujer, cómo la conoció a fondo y, al mismo tiempo, nos da las claves de la historia presente del país donde la novela se desarrolla; Costa Rica. Y la tercera, es una cantante que se ha exiliado también desde muy joven porque es lesbiana y eso es menos tolerado todavía en una sociedad como aquella. Esta es mucho más libre y habla al borde de la muerte y habla con toda libertad, con toda desfachatez digamos, y quizás esta es la voz, no sé, de las tres, la que puede ser, dentro de la perspectiva del lenguaje, mejor lograda. Y la manera que yo he buscado de penetrar en el alma de estas mujeres es a través del lenguaje, descubrirlas a través de la manera como hablan, desde luego, como le decía antes, se trata de relatos orales.</p>
<p>—<strong>En su opinión, ¿la novela se presta para una lectura feminista? En todo caso, </strong><strong>¿cuál ha sido la acogida de tu obra por parte del público femenino?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/sergio-ramirez_grande.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9274" title="sergio-ramirez_grande" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/sergio-ramirez_grande-300x189.jpg" alt="" width="300" height="189" /></a>—Uno de mis personajes dice que Amanda Solano no era realmente una feminista, en el sentido de la militancia feminista como se concibe hoy día: en la defensa de los derechos de la mujer. Ella era muy dual, tenía opiniones sobre los hombres que se podrían considerar incluso como machistas. Esta sensualidad en la relación con los hombres, en la libertad de elección que ella quería hacer de los  hombres, era una forma de libertad. De manera que yo diría que esta es una novela femenina más que feminista.</p>
<p>—<strong>Dentro de la ficción y la literatura todo es posible, si tuviera en frente a Yolanda Oreamuno, ¿qué le preguntaría?</strong></p>
<p>—Quisiera saber mucho más de su vida y de los secretos que la novela no puede revelar. Esta no es una biografía, este es un libro de imaginación, de invención. Yo me informé de la vida de Yolanda Oreamuno para conformar mi Amanda Solano, pero este es un libro donde no hay diferencias entre verdad y ficción. Sería imposible ponerse a ensartar estos hilos de distintos colores que tejen la novela. De manera que mi plática con Yolanda Oreamuno, si yo la hubiera conocido, sería una plática infinita, reconstruir otra vez su vida desde cero. No como la escribí de manera imaginada, sino de la manera como ella me la contaría.</p>
<p>—<strong>¿Cómo evalúa usted la nueva literatura latinoamericana?</strong><strong></strong></p>
<p>—Siempre en constante cambio y evolución. No hay que olvidar que estamos ya en la segunda década del siglo XXI, hay nuevas generaciones de escritores. Constantemente a mí me están apareciendo nombres de jóvenes más jóvenes, ya los que yo conocía hace diez años, son escritores maduros como Edmundo Paz Soldán, como Jorge Volpi, como Alberto Fuguet, solo para nombrar algunos. Luego hay otra generación después como la de Santiago Roncagliolo y ahora vienen otros todavía más jóvenes. Cada generación va haciendo su propuesta literaria, de manera que de generación en generación se va tejiendo esta gran tela que es la literatura latinoamericana, siempre en busca de nuevos lenguajes, nuevas estructuras narrativas. A mí me parece esto muy atractivo. Yo vivo siempre muy pendiente de lo que escriben los jóvenes. Yo creo que soy capaz siempre de aprender de ellos, de lo que tienen que enseñarle a los de las generaciones anteriores. Tenemos una literatura muy bullente, muy fructífera, muy rica.</p>
<p>—<strong>¿Y la literatura nicaragüense en los Estados Unidos?</strong></p>
<p>—Bueno, tenemos algunos nombres literarios que traspasan la frontera nicaragüense como el de Ernesto Cardenal, como Gioconda Belli, no son muchos, pero tampoco en ningún otro país del continente los nombres son numerosos, Nicaragua es un país muy pequeño, apenas seis millones de habitantes, con una gran tradición literaria que empieza con Rubén Darío, pero también hay que hablar de lo que es la literatura centroamericana donde Miguel Ángel Asturias, Juan Antonio Cuadra, Ernesto Cardenal, Rogelio Sinán, Joaquín Gutiérrez de Costa Rica, los poetas que han sido muy importantes en la historia de la literatura centroamericana como los hondureños Oscar Acosta, Roberto Sosa, recién fallecido. En fin, creo que Centro América tiene una verdadera identidad literaria.</p>
<p>—<strong>Como a su personaje, Amanda Solano, a usted en algún momento no le quedó otro camino más que el exilio. ¿De qué manera esta experiencia lo ha marcado a usted como escritor?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sergio-Ramirez.-La-fugitiva1.jpeg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9275" title="Sergio Ramirez. La fugitiva" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/03/Sergio-Ramirez.-La-fugitiva1-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" /></a>—Lo que más odio yo es el exilio. Creo que yo no volvería a salir de mi país sino con una pistola en la nuca, porque yo viví catorce años fuera de Nicaragua y siento que estoy ligado a través de ese cordón umbilical a mi país, quiero vivir en mi país, escribir desde mi país, salir al mundo, pero teniendo mis raíces bien asentadas en Nicaragua. El exilio es una gran desgracia y, por lo tanto, lo que le ocurre a mi personaje es paradigmático para muchos latinoamericanos que tienen que abandonar sus países por distintas razones, porque no tienen oportunidades económicas como tantos inmigrantes anónimos de los que estamos hablando, o porque no sienten que quepan dentro del ambiente social limitado, como el caso de Amanda Solano, o porque una dictadura los obliga a vivir fuera como fue en mi caso cuando era joven. No quisiera que esa situación se fuera a repetir.</p>
<p>—<strong>Luego de una larga y exitosa carrera política y literaria, ¿qué le falta por hacer a Sergio Ramírez?</strong></p>
<p>—Seguir escribiendo, publicar más libros, medir las posibilidades del tiempo que tengo por vivir. Cuántos libros más puedo escribir, cuántos libros más puedo leer y sacar el mayor partido que yo pueda a la escritura.</p>
<p>—<strong>A lo largo de su experiencia como escritor y político, nos imaginamos que ha conocido a muchos escritores, políticos, personajes importantes. ¿Quiénes le impactaron y por qué?</strong></p>
<p>—Pues a mí me tocó en suerte ser vecino de la generación del boom. Yo pertenezco a la generación siguiente y los tomé a todos como mis maestros y he tenido una relación cercana y personal con Carlos Fuentes, con Gabriel García Márquez, con Mario Vargas Llosa, con Julio Cortázar —muy cercana—. Cuando murió, escribí un pequeño libro de mi relación con él que se llama <strong>Estás en Nicaragua</strong>. He tenido también una relación con los de mi propia generación como Ariel Dorfman de Chile, en fin, yo he disfrutado la literatura también a través del conocimiento personal con los escritores. Con ninguno de ellos puedo decir que haya tenido una relación amarga, de distanciamiento, de choque, o de competencias, con los de mi propia generación ni nada por el estilo.</p>
<p>—<strong>¿Qué les diría a los escritores jóvenes que empiezan esta aventura de la literatura? </strong><strong></strong></p>
<p>—Que hay que tener disciplina en primer lugar, hay que leer mucho para escribir, hay que leer, hay que sentarse a escribir cada día. No importa cuánto tiempo uno pase luchando con la palabra, no hay que tenerle miedo a la página en blanco. Hay que rayar esa página en blanco con el lápiz o con las teclas de la computadora, pero siempre hay que escribir no hay obra literaria sin esfuerzo y sin disciplina.</p>
<p>—<strong>¿Piensa regresar alguna vez a la política?</strong></p>
<p>—No nunca, ya ni tengo tiempo para eso y los años que yo tengo de frente son para la escritura y no voy a desandar el camino andado. Me parece que la política es un asunto generacional. El único oficio del que uno nunca se retira es el de escritor, mueres siendo escritor, en cambio de la política sí, me parece que los políticos en determinado momento, deberían apartarse y dejar el campo a las nuevas generaciones. Yo no me veo de ninguna manera volviendo a la política.</p>
<p>—<strong>¿Cuáles son sus proyectos futuros? ¿Tiene alguna otra novela futura en mente? </strong></p>
<p>—Bueno ahora estoy trabajando en un libro de relatos cortos que espero terminar el año próximo y ese sería mi siguiente libro y después tengo muchas ideas narrativas abiertas, proyectos de novela, en fin.</p>
<p>—<strong>Finalmente, nos podría decir: ¿cómo le gustaría que lo recuerden? </strong></p>
<p><strong></strong>—Como escritor, todo lo demás ha sido en mi vida un verdadero accidente. No digo un accidente del que tenga que arrepentirme. Entré a la política porque se trataba de una revolución, pero lo hice como escritor, de manera que yo quisiera ser recordado como un escritor, aunque es inevitable, en mi biografía quedará siempre mi parte política. Pero lo que yo quiero, es ser recordado como escritor. | <em>me, miami, fl </em><a href="mailto:mespi004@fiu.edu">mespi004@fiu.edu</a></p>
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		<title>Daniel Infante: El mundo como pintura divina</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 13:15:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[JUAN CARLOS MIESES [mediaisla] entrevista al pintor Daniel Infante &#124;«Creo que en mi pintura están representadas las imágenes tanto del hombre terrenal cuanto del ser humano divino. Por momentos conseguimos elevarnos y contemplar lo divino pero más que nada estamos en contacto con los elementos de la tierra». DANIEL INFANTE BÁSICO: Pintor, Ilustrador. Se formó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante.-Jarrones.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9024" title="Daniel Infante. Jarrones" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante.-Jarrones-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>JUAN CARLOS MIESES </strong>[<a href="../../revista">media<strong>i</strong>sla</a>] <strong>entrevista al pintor Daniel Infante |</strong><strong>«</strong><strong>Creo que en mi pintura están representadas las imágenes tanto del hombre terrenal cuanto del ser humano divino. Por momentos conseguimos elevarnos y contemplar lo divino pero más que nada estamos en contacto con los elementos de la tierra</strong><strong>»</strong><strong>.</strong></p>
<p><strong>DANIEL INFANTE BÁSICO</strong>: Pintor, Ilustrador. Se formó en Bellas Artes e Ilustración en la escuela de diseño de Altos de Chavón. En Sao Paulo, Brasil estudió Pintura y Arte Contemporáneo en la Escuela Panamericana y en el Museo de Arte Moderno. Ha realizado varias exposiciones Individuales y colectivas en Brasil, Centroamérica y Rep. Dominicana. (<a href="http://www.danielinfante.com/">http://www.danielinfante.com/</a>)</p>
<p><strong>JUAN CARLOS MIESES</strong>. <strong>Primero, Daniel, una pregunta que luce sencilla, pero que presiento es fundamental y quizá difícil de responder porque como escritor sé que un artista tiende a definirse por medio de su obra y su obra siempre está en perpetua evolución como todo lo que existe debajo el cielo y sobre él. ¿Qué es un pintor?</strong></p>
<p><strong>DANIEL INFANTE</strong>. Un pintor, para mí, es alguien que asume una postura de creador, gestando y dando a luz, valiéndose de la pintura, un universo en el que comienza siendo centro y eje impulsador del mismo. Una idea estética que siempre me ha gustado y que podría ayudar a entender el rol que asume el pintor es la idea del Deus Pictor (Dios Pintor) refiriéndose a la exaltación formal y cromática de la naturaleza y concepción del mundo como pintura divina. Dios se convierte en el gran maestro cuyos secretos el pintor debe descubrir y emular. Así el pintor asume la postura de creador, papel que desempeña imitando a Dios en la tarea de crear las cosas.<em><br />
</em></p>
<p><strong>JCM. He notado que la visión de la realidad que refleja tu pintura  ha sufrido variaciones en el curso de los últimos años. ¿Esas variaciones se han producido de una manera sosegada o son el resultado de una fuerte lucha interior?</strong></p>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9025" title="Daniel Infante" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante1-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>DI</strong>. La evolución en mi trabajo es producto de una experimentación constante y de un cambio también constante en la manera de percibir las cosas.  Varios estetas han coincidido en la teoría de que las verdaderas y más bellas creaciones artísticas son producto de un conflicto-conciliación de contrarios. Yo personalmente me sumo a esta idea estética trágica y creo que mi trabajo tiene mucho de esto. Por eso te diría que a lo largo de los años ha  habido momentos o pasajes en la trayectoria de mi creación pictórica en los que la lucha interior ha estado presente de manera dramática y en otros momentos las cosas simplemente han fluido de manera mas tranquila.<em><br />
</em></p>
<p><strong>JCM. Así como el lecho de un río cambia constantemente a causa del paso de las aguas, así los acontecimientos y las experiencias nos hacen reformular a cada momento nuestra definición como ser humano.  Sé que la pregunta es demasiado ambiciosa, pero ¿cuáles elementos, en lo social o en lo personal, son los que provocan, fundamentalmente, tu evolución como pintor y como persona?</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. Creo que algo de suma importancia para mi evolución tanto en lo humano como en lo artístico es primeramente el amor o el gusto por la vida.  Creo que ese pensamiento está presente en todas mis decisiones como artista. La familia es un elemento importantísimo, así como la necesidad de experimentar la belleza y el placer como forma de “temperar” la realidad. Elementos como la literatura y la música son de vital importancia para la evolución en mi obra.</p>
<p><strong>JCM. ¿Cuál es tu relación con la naturaleza como punto de partida de la creación?</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. Pienso en la naturaleza como una fuerza absoluta de la cual trato de ser auxiliar, es decir, ir a su lado conociendo y respetando su poder, relacionándome con ella de una manera conveniente y enriquecedora para ambas partes. Creo que la naturaleza es una totalidad caótica que yo, como pintor,  ordeno, compongo y realzo algunos de sus elementos para lograr mis objetivos artísticos.<em><br />
</em></p>
<p><strong>JCM. La manía de crear un sustantivo que englobe una serie de artistas que de alguna manera tienen algunos aspectos en común,  parece ser una constante en el mundo académico, sobre todo en los críticos. ¿Qué representan para ti los movimientos pictóricos? ¿Te inscribes en algunos de ellos?</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. Desde el comienzo de mi carrera siempre he admirado a varios artistas y varios movimientos pictóricos. La Avant-garde europea de principios del siglo veinte con el surgimiento del modernismo después del romanticismo es una fuente de la que he bebido bastante. Las obras de artistas como Kirchner, Matisse, Picasso o  De Kooning me han abierto puertas en la Pintura.  Algunos entendidos  me han encuadrado como pintor Expresionista o Fauvista, movimientos de los cuales tengo bastante influencia y de los que he tratado de realizar una relectura contemporánea tomando elementos de estas corrientes artísticas para adaptarlos a un lenguaje actual. Veo los movimientos pictóricos como un léxico del cual el pintor se apoya para lograr transmitir su mensaje artístico o crear su pintura.<em><br />
</em></p>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante.-Bodegon.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-9026" title="Daniel Infante. Bodegon" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante.-Bodegon-300x227.jpg" alt="" width="300" height="227" /></a>JCM. </strong><strong><em> </em></strong><strong>Dices, refiriéndote al pintor con respecto a su arte: “un universo en el que comienza siendo centro y eje impulsador del mismo” y pones en movimiento una serie de sugerencias de órbitas y evoluciones. Hablas del pintor como un creador, y yo me pregunto, ¿tienes en algún  momento la impresión –como les sucede a los escritores con sus personajes – que algunos elementos de la pintura toman vida propia y se imponen al cuadro, por encima de la voluntad o la intención original del artista?<br />
</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. Creo que sí, más que creador el pintor interviene como medio para cristalizar elementos sobre cuales  no tendrá ningún dominio luego de ser plasmados sobre la tela, papel o cual sea el soporte.  Por eso te digo que el pintor crea un universo del que comienza siendo el centro. Sólo por un momento inicial  es el eje impulsador para luego convertirse en un elemento más: pasa a un plano secundario  y ve como se va diluyendo su poder sobre lo creado.  Cuando entiende esto, la dinámica de pintar se convierte en una especie de drama en el que el pintor con curiosidad y expectativa va develando el desenlace. <em><br />
</em></p>
<p><strong>JCM. Decía Nietzsche, hablando de la literatura, que en cualquier página de un libro se puede encontrar un pedazo de autobiografía. ¿Crees que tu pintura deja traslucir de alguna manera tu intimidad?<br />
</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. Me parece que sí, tanto la forma de hacer como el contenido de lo que se representa ofrece al público que sabe buscar, pistas sobre la forma de ser, vivencias e intereses del artista, y me parece que es especialmente cierto  en la pintura ya que ésta ha estado directamente en contacto con la mano del pintor. Si observas con calma mí pintura, el trazo, la sensibilidad para el color, las formas, la perspectiva, la composición, etc., tendrás una idea clara sobre mí, mis experiencias, emociones, pensamientos y sensaciones.</p>
<p><strong>JCM. Parece que algunos escultores que trabajan con la piedra tienen la impresión, no de transformar un bloque de mármol en una figura humana, por ejemplo, sino la de “desnudar” la piedra, convirtiendo de esa manera el acto artístico en un descubrimiento más que en una creación. ¿Has tenido alguna vez una impresión parecida?<br />
</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. En efecto, pienso que hay pinturas que produzco encontrando o haciendo aparecer la imagen a partir de las formas y manchas de color, a fuerza de limpiar el lienzo o de ir quitando lo que sobra, trabajando de una manera negativa, muchas veces sin ninguna idea de lo que estoy haciendo, sólo confirmando la visión que se va formando. Como tú mencionas, el acto artístico  se convierte en un descubrimiento o un develamiento de la verdad, en el que se conoce la realidad y se expresan las ideas en un ámbito superior.</p>
<p><strong>JCM. Como los escultores que trabajan las sombras gracias  a la luz y que a veces parecen modelar el vacío por medio de la materia, he notado que en ocasiones anulas la perspectiva en tus cuadros y tengo la impresión que la descartas como si desearas expresarte únicamente gracias al color o a cualquier otro de los mecanismos de tu oficio.  ¿Es el tratamiento que le das a la perspectiva una manera indirecta de trabajarla por medio de su ausencia?<br />
</strong></p>
<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante.-naturaleza-muerta.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-9027" title="Daniel Infante. naturaleza-muerta" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Daniel-Infante.-naturaleza-muerta-206x300.jpg" alt="" width="206" height="300" /></a>DI</strong>. Los cubistas en su tiempo, crearon una manera diferente de ver al colocar el espectador en múltiples puntos de vista en el mismo momento, jugando con el tiempo y el espacio, o tal vez suprimiéndolos&#8230;. El objeto sigue siendo uno y el sujeto se multiplica dándole un vuelco irreversible a la realidad.  Por otro lado, los fovistas replicaron: todo es color, desde donde y cuando sea que se mire el objeto lo importante es el pathos y la sustancia, inducidos por el carácter cromático de la pintura que definirá al mismo tiempo la percepción del objeto.  Conociendo estas cuestiones realizo mis experimentos de perspectiva o ausencia de ella, talvez  como forma  no tanto de representar la realidad sino de confrontarla con la obra de arte, sometiendo la pintura sin perspectiva a la percepción  del espectador, lo que crea un juego de reflexiones.  Al tiempo que procuro darle  protagonismo a la sustancia cromática, resolviendo el espacio y la atmósfera por medio del color.</p>
<p><strong>JCM. Podemos hablar del mar o de alguna lejana galaxia, podemos pintar un paisaje desierto o un animal en el bosque, pero siempre de alguna manera estamos hablando y pintando una parte del hombre. ¿Cuál es la parte del ser humano que está presente detrás de tu iconografía?  ¿Y fundamentalmente, ese ser humano eres tú?  ¿O es el otro?<br />
</strong></p>
<p><strong>DI</strong>. Creo que en mi pintura están representadas las imágenes tanto del hombre terrenal cuanto del ser humano divino. Por momentos conseguimos elevarnos y contemplar lo divino pero más que nada estamos en contacto con los elementos de la tierra. Siempre me ha gustado la solución de los antiguos Griegos a la cuestión de la divinidad, en la que existen las deidades olímpicas que viven en el cielo y respiran el éter (Apolo, Zeus, Atenea) y las telúricas que viven en la tierra , disfrutan de grandes fiestas y consumen grandes cantidades de vino (Baco, Deméter). Por esto me complacería pensar que mis imágenes contienen la semejanza de ambos tipos de hombres divinos, el olímpico y el terrenal. Dos seres humanos totalmente diferentes y que habitan en lugares totalmente distintos, pero ambos divinos.</p>
<p>Por otro lado, pienso que tanto el yo como el otro forman parte de mi obra. Si en el mundo como representación el sujeto representa al objeto, entonces cuando intento representar mi entorno estoy representando mi percepción de éste por lo que me represento a mí mismo y mi forma de verlo. Sin él yo no hay pintura. Luego cuando entra en juego  el espectador y se confronta con el carácter abierto que tiene mi obra en el que la perspectiva y la composición tienen un papel importante, se crea un juego de reflexiones en el que la percepción de otro termina el trabajo de construcción de la imagen,  reconociéndose,  y a partir de ese momento, entra a formar parte de la pintura. | <em>jcm, santo domingo, rd, <a href="mailto:juancarlosmieses@gmail.com">juancarlosmieses@gmail.com</a></em><em> </em><em></em></p>
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		<title>Miguel Ángel Yusta: “La poesía es dar testimonio de ti mismo y del mundo que te rodea”</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 13:00:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ [mediaisla] “Yo escribo poesía porque puedo expresar, aunque sea torpemente, lo más hermoso, lo más íntimo de mis sentimientos, porque la poesía es dar testimonio de ti mismo y del mundo que te rodea. No siempre ha de ser un testimonio complaciente y seráfico o beatífico”.  Leer a Miguel Ángel es emprender [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8993" title="Miguel Angel Yusta" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta-247x300.jpg" alt="" width="247" height="300" /></a>BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ</strong><em> </em>[<a href="htt://mediaisla.net/revista">media<strong>i</strong>sla</a>]<strong> “</strong><strong>Yo escribo poesía porque puedo expresar, aunque sea torpemente, lo más hermoso, lo más íntimo de mis sentimientos, porque la poesía es dar testimonio de ti mismo y del mundo que te rodea. No siempre ha de ser un testimonio complaciente y seráfico o beatífico”.  </strong></p>
<p>Leer a Miguel Ángel es emprender un viaje a través de la luz y la sombra del poeta. Reconocer que se puede escribir poesía hasta dejarse el pellejo. Escribir como testigo del tiempo, con los ojos de par en par como las ventanas del pueblo. Reflexionar, caminar, vivir y seguir escribiendo, con más años encima, con la vida más viva y el poema firme, combatiente, bondadoso y destilando emoción…</p>
<p>Miguel Ángel Yusta Pérez, zaragozano, poeta, tiene una larga trayectoria ligada a la literatura y los medios de comunicación. Es columnista del diario “Heraldo de Aragón”. Sus más recientes trabajos son los poemarios <strong>Luces y sombras</strong>, fotopoemas, con fotografías de C. Moncín (Gobierno de Aragón. 1999). <strong>Peregrino de ausencias</strong> (Unaluna 2006). <strong>Teoría de luz</strong> (2007). <strong>Reloj de arena</strong> (2008.). <strong>Senderos de amor y olvido</strong> (2008.). <strong>Ayer fue sombra</strong> (Aqua 2010, galardonado con el Primer Premio de la VI edición del Premio de Poesía de la D. del Gobierno de Aragón). <strong>Cancionero de coplas</strong> (Olifante 2011). <strong>El camino de tu nombre</strong> (Quadrivium 2011). También las recopilaciones <strong>Rincón de coplas</strong> (Unaluna 2006) y <strong>Artículos indefinidos</strong> (2010). Así como varios poemarios colectivos. Algunos de sus textos han sido recogidos, entre otras, en las revistas literarias <em>Criaturas Saturnianas</em>, <em>Barataria</em>, <em>Alora</em> e <em>Imán</em>, y tiene publicados diversos artículos relacionados con el folclore aragonés y con la copla, con cuya autoría ha obtenido numerosos premios.</p>
<p>A través de su cargo en la Junta Directiva de la Asociación Aragonesa de Escritores, organiza y participa en numerosas actividades literarias, presentaciones, ciclos, conferencias, jurados etc. Es actualmente Director adjunto de la revista literaria “Imán”.<strong><br />
</strong></p>
<p>—<strong>Se inicia escribiendo, pensando en que el texto escrito es un poema; luego, con el tiempo se ve que sólo fue un intento, un acercamiento a la poesía. ¿Cuándo escribe el primer poema?</strong></p>
<p>—Escribí mis primeros poemas al borde de la adolescencia, cuando se comienzan a despertar los sentidos y los sentimientos y percibes el mundo y su gente de manera distinta, nueva, llenos de matices. Mi primer poema “serio” fue una décima “A unos ojos verdes”, dedicado a una niña que me gustaba muchísimo y que era poseedora de ellos. Yo tenía apenas catorce años&#8230;</p>
<p>—<strong>¿Por qué no pudo dejar de escribir poesía?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta-ayer-fue-sombra-.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8994" title="Miguel Angel Yusta ayer-fue-sombra-" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta-ayer-fue-sombra--220x300.jpg" alt="" width="220" height="300" /></a>—Yo digo muchas veces que el optimismo es la aspirina del espíritu, por lo que conlleva de terapia de los malos momentos que surgen en nuestro devenir cotidiano. La poesía es, en cambio, la vitamina del alma, la luz que todo transforma y vivifica, el rayo incesante, como decía el poeta, que da energía y fuerza. Yo escribo poesía porque puedo expresar, aunque sea torpemente, lo más hermoso, lo más íntimo de mis sentimientos, porque la poesía es dar testimonio de ti mismo y del mundo que te rodea. No siempre ha de ser un testimonio complaciente y seráfico o beatífico. La poesía, los poetas, hemos de ser, también, testigos de nuestro tiempo y el que nos ha tocado vivir es especialmente intenso y está lleno de contradicciones. Nuestra poesía ha de reflejar todo ello y &#8220;tomar partido hasta mancharse&#8221;, como dijo el maestro Celaya.</p>
<p>—<strong>Para algunos ser “poeta” es tener una actitud frente a la vida y una conjugación de comportamientos ligados al pesimismo, la depresión, la tristeza, el desamor y un continuo deseo suicida. ¿Cómo se desmitifica este estereotipo?</strong></p>
<p>—Ser poeta es, en efecto, una forma de vida; una manera de comportarse ante la vida y sus circunstancias. No obstante esa imagen estereotipada del poeta romántico, triste, melenudo o de la poeta desaliñada, desengañada de la vida y del amor, no deja de ser un tópico ya, por fortuna, en desuso. La poesía y el poeta de hoy son —somos— gente normal que vive normalmente, que tiene tristezas y alegrías como cualquier mortal y que ama la vida. Claro que hay gente deprimida, e incluso con tendencias muy negativas, incluyendo las suicidas, pero entre los poetas y entre la demás gente, sean banqueros, albañiles, profesores o conductores de autobús. La sociedad actual, con su ritmo desaforado y estresante es marco propicio para cierta actitud pesimista de las personas y por ende de los poetas; pero la poesía ha de ser, precisamente en estos casos, también generadora de ilusión.</p>
<p>—<strong>El ejercicio de escribir ha cambiado, sin duda alguna, en este tiempo ¿cómo maneja el diálogo: escritura, distancia, blog y lector? ¿De qué otra manera comparte la poesía?<br />
</strong><br />
—El ejercicio, la manera, el estilo, cambian en el transcurso de una vida, como cambian las circunstancias vitales, personales, sociales, económicas, aunque no de igual manera, pues el escritor subyace siempre en la persona de una forma muy especial. Pero es cierto que la vida modula a la persona y al escritor que lleva dentro.</p>
<p>Los blogs —como las redes sociales y, en general, Internet— han supuesto una revolución en los modos de escribir y en los de comunicarse: no hay distancias, hay inmediatez e interactuación con el lector; eso es muy importante para el escritor y le permite “medir” su obra —y compartirla— de una forma hasta hace poco tiempo impensable.</p>
<p>—<strong>Caballero Bonald</strong><strong> criticaba duramente la tendencia realista de la poesía actual considerándola empequeñecida y obvia ¿Qué opina, usted, de los nuevos poetas y de aquellos jóvenes que se volcaron a escribir en el Movimiento 15-M?<br />
</strong><br />
<a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta-reloj-de-arena.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8995" title="Miguel Angel Yusta -reloj-de-arena" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta-reloj-de-arena-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" /></a>—Creo que ya contesté más arriba a esta pregunta: el escritor, el poeta, deben ser testigos de su tiempo, implicarse y mover los resortes ocultos o aletargados de la sociedad. El realismo en poesía, si se expresa poéticamente, esto es con belleza, sensibilidad, ritmo, o sea, si es <strong>poesía</strong> y no mera narración seudo poética, pienso que es plenamente legítimo como medio de expresión. Un ejemplo muy hermoso de todo lo que expongo han sido los movimientos poéticos que se han originado, por ejemplo, alrededor del 15M y por el inmenso drama de Somalia. El poeta, como ente social, debe agitar las conciencias y mejorar el mundo que le rodea en la medida de sus posibilidades. Pero, insisto, no todo es <strong>poesía</strong>; el arte poético es tremendamente difícil y exige un respeto. Debe accederse con formación y sensibilidad y, si no, simplemente, escribir en prosa que, por supuesto, es también un duro ejercicio si se quiere realizar adecuadamente&#8230;</p>
<p>—<strong>¿Por qué leemos las vidas escritas?</strong></p>
<p>—Es una difícil pregunta con una respuesta fácil: leemos las vidas escritas porque nos ayudan a vivir, porque moldean nuestras propias vidas y porque ponen ante nuestros ojos la realidad de nuestros semejantes.</p>
<p>—<strong>¿Hay un pacto de verdad en la poesía que ha escrito?</strong></p>
<p>—La ficción y la realidad se dan la mano en la obra del escritor. El poeta es un escritor especializado, que ha de esculpir, podar, matizar cada verso para conseguir elevar la intensidad del poema. Claro que hay verdad en esa labor poética, que puede ser realizada sobre una ficción, aunque el sentimiento (que es la verdad del corazón) aflora y permeabiliza cada palabra poética. En mi opinión, mejor que hablar de un “pacto de verdad” en la poesía, deberíamos hablar de un pacto “con la verdad” del poeta&#8230;</p>
<p>—<strong>¿Cómo escribe actualmente poesía, ha cambiado su modo de escribir?</strong></p>
<p>—La persona evoluciona a través de su existencia: crece, se desarrolla, madura&#8230; Los avatares de la vida van moldeando su personalidad, las batallas —muchas de ellas perdidas— dejan una huella de cicatrices en el alma. El escritor, el poeta evoluciona de la misma manera y su labor es distinta a través de los años. La tarea de cualquier escritor, de cualquier poeta, está surcada por el tiempo, que deja su impronta. No es lo mismo un poema de juventud que uno de madurez. Eso se puede observar siempre, de manera más o menos patente en la obra literaria. En cuanto al “modo” de escribir también está influenciado por las diferentes corrientes que se van sucediendo a través de la existencia, aunque el estilo, la personalidad, la voz poética siga teniendo unas constantes a través de toda la obra.</p>
<p>—<strong>¿Cómo ha influido la situación política y económica de España en su literatura?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta.-Cancionero.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8996" title="Miguel Angel Yusta. Cancionero" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/02/Miguel-Angel-Yusta.-Cancionero-203x300.jpg" alt="" width="203" height="300" /></a>—Como soy un poeta “mayor” (y lo digo por la edad) he tenido ocasión de vivir diferentes épocas de este país: dictadura, transición, democracia ilusionada, desencanto, sucesión de gobiernos de diferente signo y, ahora, la crisis, que en mi opinión no es circunstancial, sino que es estructural y va a cambiar muchas cosas en el mundo. El escritor, el poeta, testigos de su tiempo, deben dar fe en su obra de la época que les ha tocado vivir. Decía Celaya “Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”. Pues esa es una de las misiones del escritor. Mi poesía es eminentemente lírica, pero también he escrito sobre la posguerra española, que viví y sufrí, de los acontecimientos de Somalia, del Sahara, del movimiento del 15 M&#8230;<strong><br />
</strong></p>
<p>—<strong>Para finalizar la entrevista, Miguel Ángel, háblenos de su nuevo poemario.</strong></p>
<p>—Acaba de publicarse mi nuevo poemario <strong>El camino de tu nombre</strong><em>. </em>Es ya mi décimo libro y, en palabras del prologuista, el escritor y crítico José Luis Gracia Mosteo, <em>“</em><strong>El camino de tu nombre</strong><em> </em>es también el de la búsqueda del placer, aunque solo sea una brizna; del amor, aunque solo sea su sombra y de la compañía, aunque solo sea la de un desconocido”. También Laura Gómez Recas dice: “Llegan los versos hasta cualquier alma predispuesta a empaparse, según se pasan las páginas. Los poemas atraviesan el sentido con una poética serena, madura y cálida, que trasciende sin el aspaviento, sin trenzar la sintaxis de forma insólita”.</p>
<p>Creo que es un libro de amor y para el amor, un camino hacia el amor a través del sufrimiento, del placer o de la incertidumbre. Un camino que todos estamos obligados a hacer en nuestras vidas para, al final, llegar al conocimiento y a la paz&#8230; | <em>bgr, polop, españa, </em><em><a href="mailto:bmendozac@gmail.com">beatrizgiovannaramirez@hotmail.es<br />
</a></em></p>
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		<title>Rituales de la Bella pagana, un libro como el amor, caótico y desnudo…</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 19:31:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[De vez en cuando]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay que leer este libro como un salmo en la misa del domingo, es decir, con goce y devoción. Sólo así podremos llegar a su último cielo. Por René Rodríguez Soriano&#124; © MEDIAISLA Yo no lo sé de cierto, pero presiento que el olvido es un camino angosto que se pierde en las furnias que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/01/Rituales11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-74" title="Rituales[1]" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2010/01/Rituales11-176x300.jpg" alt="" width="176" height="300" /></a><span style="color: #333333;">Hay que leer este libro como un salmo en la misa del domingo, es decir, con goce y devoción. Sólo así podremos llegar a su último cielo.</span></strong></em></p>
<p><span style="color: #333333;"><strong>Por René Rodríguez Soriano| © MEDIAISLA<br />
</strong><br />
Yo no lo sé de cierto, pero presiento que el olvido es un camino angosto que se pierde en las furnias que anteceden el anochecer; un arpegio de temblores que se les desgranan en las manos y en las sienes a los amantes minutos antes del ineludible adiós. El <strong>poema</strong>, sin embargo, es ese indescifrable e instantáneo brazo de mar que nos arropa y nos empapa y nos lava y nos limpia de un plumazo y de una vez de pelusitas, de esporas y la eterna ceguera de las oscuras claridades o la visión singular de Newton, con y sin bañador. Si no, preguntémosle a <strong>Fernando Valerio-Holguín</strong>, dónde arde más la llama o el deseo o la pasión. O si el poema es el poema o la teoría que lo funda o lo describe. O el poeta, la sartén, </span><span style="color: #333333;">el libro, la academia, los bares, la muchacha, el Edén o, simplemente, si es que en verdad nada Eva como ave sobre la piel de Adán. O si es el libro en sí, la piel que se desborda todo cuerpo, y se posa en los ojos que se los sorben y absorben todo carne, fruta o ciega sed.</span></p>
<p><span style="color: #333333;">Yo no lo sé de cierto, estoy seguro de que luego de leer <strong>Rituales de la Bella Pagana</strong>. Diálogos de amor (Búho, 2009), el lector no sale ileso. Si como dijo Barthes, “La regla es el abuso, la excepción es el goce”, el ritmo de lo que se lee y lo que no se lee en estas páginas asalta (y de que forma) el cuerpo de uno, hasta el punto en que ya no es posible distinguir cuál de los dos es el cuerpo objeto de lectura o de placer. ¿Qué decir de un libro y de un autor perdidamente gozones que tejen y entretejen un tejido que desborda los sentidos de placer y goce en toda su extensión? Dejemos que nos cuente el autor:</span></p>
<p><span style="color: #333333;">—<strong>Háblame de este libro, ¿con cuáles manos, desde qué cielo, piso, tundra o altiplano puede uno lanzarse con tal tino en pleno centro del cuerpo y del deseo?</strong></span></p>
<p><span style="color: #333333;">—<strong>Rituales de la Bella Pagana</strong> nació de la lectura de El Collar de la Paloma de Ibn Hazm; y así fue creciendo a retazos, un día sí y otro no, con diálogos escuchados en bares, con confesiones de amigos, con imaginadas razones de filósofos y poetas.</span></p>
<p><span style="color: #333333;">Si tuviera que definir este libro, lo haría citando las “Palabras preliminares” del mismo: “Éste es, de alguna manera, un libro-collage, caótico, como el amor, mitad dolor, mitad ficción, en el que cohabitan leyendas, mitos, rituales paganos celtas, koanes budistas, retratos y autorretratos de palabras, poemas y diálogos de amor.”</span></p>
<p><span style="color: #333333;">Para acceder al cuerpo de la Bella Pagana, que escapa continuamente, hay que leer este libro como un salmo en la misa del domingo, es decir, con goce y devoción. Sólo así podremos llegar a su último cielo.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Tiene alguna creencia o religión el amor, la pasión, el fuego, el deseo desnudo y suelto por los páramos de la angustia?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—En el libro, el amor es religión, lo que “religa” al Pintor y al Poeta con la <strong>Bella Pagana</strong>, quien, en el centro del círculo de fuego, se erige como diosa. Ambos se consumen en el fuego de la pasión. Para el Poeta, “el amor es la única salvación”. Como Calixto, tanto el Pintor como el Poeta son <strong>la Bella Pagana</strong>, a<strong> la Bella Pagana</strong> adoran y en <strong>la Bella Pagana</strong> creen.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Sale ileso el poema, el poeta, la lengua o el lenguaje, y sobre todo, la aséptica preceptiva de los géneros?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—Creo que el texto, la lengua y el autor se transforman a sí mismos en la escritura y la lectura, a la vez que transforman al lector. Este texto está escrito a contrapelo de los géneros literarios convencionales. Ni poema, ni cuento, ni novela, es todos a la vez, a pesar de y contra las preceptivas. Este texto funda su propio género.</span></p>
<p><span style="color: #333333;">—¿Y el lector, acaso deba despojarse de alguna vestidura o tara original?</span></p>
<p><span style="color: #333333;">—Este libro debe ser leído desde el cuerpo desnudo, con cada poro, cada pliegue de la piel. La voz, entonces, se hace carne, carne trémula. Leer este libro es, de alguna manera, intentar poseer el cuerpo de <strong>la Bella Pagana</strong>, que está hecho de esa materia blanda de los sueños, de aire, deseo.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Y el rotito de Barthes y los matices de Verlaine, cómo se multiplican en los viñedos y mandarinares de las tardes de la estepa?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—Perdona que me cite tanto a mí mismo —pero ésa, supongo, podría ser una definición del estilo, cuando uno se cita a sí mismo—. Pero con respecto al erotismo a través del rotito en la tela al cual se refiere Roland Barthes, en uno de los poemas del libro se puede leer lo siguiente: “Y no quieren ser estas notas/garabatos ni ovejas/ni versos ni poema en la noche pensativa,/porque ya se habrán transfigurado en algo más:/el destello de tu carne que el guante roto revela,/¡oh tú, Pagana mía!”. En la carne expuesta a través del rotito encuentra el Poeta el erotismo y el poema como inminentes revelaciones.</span></p>
<p><span style="color: #333333;">Por su parte, Paul Verlaine, en su “Arte poética”, —y gracias por darme a conocer estos versos— expresa: “Así, el Matiz siempre busquemos./¡Siempre matices, el Color nunca!/Con los matices juntar podemos/sueños con sueños, música y música.” El hecho estético como revelación que no llega a manifestarse (Borges) se encuentra precisamente en los matices, en la insinuación. Nunca “decir”, sólo “sugerir”. A través de las ochenta páginas del libro, el Poeta y el Pintor deambulan por la vasta estepa solitaria en busca de esos matices y sugerencias la estética que exprese su amor por la Bella Pagana.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Dónde empiezan y donde acaban sentimiento y conocimiento en las costas de la carne húmeda, encendida, deseada y deseante?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—No existe oposición entre sentimiento y conocimiento, como se ha querido ver tradicionalmente. El amor es conocimiento. Sólo se llega a conocer lo que se ama. Los silogismos están inscritos en la piel de <strong>la Bella Pagana</strong>. Para tratar de ganar su cuerpo, el lector debe ser domador de palabras. A su empírica belleza el Poeta propone, entonces, una epistemología del amor. “El amor es conocimiento. Te conozco porque te amo. Te conozco en la piel. Te conozco en los besos, las caricias. Y como en el vino o la poesía, en ti he encontrado mi verdad”, le dice el Poeta a la Bella Pagana.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Y el académico y el gozón, dónde comulgan y se desencuentran?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—Como siameses irreconciliables, con dos cabezas y dos corazones distintos, los dos Fernandos discuten y luchan hasta el amanecer en la prosa o el verso. Uno agoniza, en el aula, en la solemne conferencia y en incesantes aburridas reuniones del claustro, mientras el otro se va a los bares a beber grandes tragos de tafiá y a fumar cigarros de las islas y a escribir versos tristes en pedazos de servilletas. Uno se va de viaje mientras el otro se queda. Uno desea lo que el otro tiene; y cuando lo consigue no se conforma, en el presente o el pasado, del aquí/entonces, del allá/ahora. Sólo en la poesía —prosa o verso— logran reconciliarse los dos.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Y entre el Paraíso y el Infierno occidentales?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—El tan anhelado Paraíso puede ser también un infierno. Para el poeta y el pintor, la búsqueda de la felicidad a través del amor es un síntoma, pero un síntoma que es gozo al mismo tiempo: Croce e delizia al cor, como canta Violeta en La Traviata.</span></p>
<p><span style="color: #333333;"><strong>La Bella Pagana </strong>es el Paraíso: “¿Quién que no haya sospechado al final de tus muslos el Paraíso&#8230;”; y es también el Infierno: “Si algún día pudiera deshacer el malentendido de/ nuestro amor —porque el amor no es más que un/malentendido— me comería todas las frutas del/Paraíso con tal de salvarme en su cuerpo”.</span></p>
<p><span style="color: #333333;">En Rituales de<strong> la Bella Pagana</strong>, la frontera entre Paraíso e Infierno es muy frágil.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Es la bella pagana la cosa en sí o la cosa para sí?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—<strong>La Bella Pagana </strong>es la “cosa en sí”, es la belleza, el conocimiento, el deseo, por tanto, inasible y misteriosa. Sólo podemos tener una premonición de lo que ella es. De ahí que el Filósofo, el Poeta y el Pintor se afanen en representarla, traten de asirla constantemente. <strong>La Bella Pagana</strong> siempre se escapa; nunca será la “cosa para nosotros”.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—¿Y Fernando Espejo, se pinta, se piensa, se escribe o se refleja en las aguas del olvido o del deseo?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—Como ante un autorretrato, Fernando Espejo se piensa y se escribe en “las aguas del deseo” —para citarte—, pero no vive la vida. Como el Viejo Filósofo, piensa que “debería llorar en una escala pentatónica su incapacidad de poder comerse la naranja, de creer en Dios, compadecerse del mendigo o de amar a esa Joven Pagana de piel broncínea”.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">—Y para concluir, tres koanes de este pupilo de lector perdido en un arpegio de temblores y de asombros ante el ardid de una pantera que se queda, habitando en el recuerdo y en las manos, llena de música: ¿Cuál es la esencia del deseo? ¿Qué es el poema? ¿Por qué escribe, pinta o existe el poeta, el pintor y el filósofo?</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">—El deseo no tiene esencia, es fundador e infinito y como tal inasible, en la voz y la mirada. Todo deseo nace de una carencia. Cuando crees haber logrado satisfacer un deseo ya estás deseando de nuevo. Asimismo, el poema es deseo concretizado en palabras, por lo tanto carencia. El Poeta, el Filósofo y el Pintor están condenados a repetir sus deseos en sus obras, a causa de una carencia, pero sin llegar a alcanzar la justa medida. Creo con Lacan que los tres, cuando aman, piensan, escriben o pintan dan lo que no tienen, lo que les falta.</span></p>
<p><strong><span style="color: #333333;">Fernando Valerio-Holguín Básico</span></strong></p>
<p><span style="color: #333333;">La Vega, RD 1956. Poeta, narrador, ensayista y docente universitario. Estudió literatura latinoamericana en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y se doctoró en la Universidad de Tulane. Actualmente, es profesor de literatura y cultura afrocaribeñas en Colorado State University. Ha publicado sus cuentemas, prosemas y ensayos en revistas, periódicos y antologías de la <strong>República Dominicana</strong> y del extranjero. Ha publicado: Viajantes insomnes (1983), Poética de la frialdad: La narrativa de Virgilio Piñera (1996), Arqueología de las sombras: La narrativa de Marcio Veloz Maggiolo (2000), Memorias del último cielo (2002), Autorretratos (2002), Café insomnia (2002), Las eras del viento (2006), Banalidad posmoderna: Ensayos sobre identidad cultural latinoamericana (2006) y Presencia de Trujillo en la narrativa contemporánea (2006). Los huéspedes del paraíso (2oo9) y <strong>Rituales de la Bella Pagana </strong>(2009). [René Rodríguez Soriano]</span></p>
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		<title>Les Luthiers: silencio, hora de reír</title>
		<link>http://mediaisla.net/revista/2012/01/les-luthiers-silencio-hora-de-reir/</link>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 19:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[LUCILA OLIVERA * &#124; El grupo se despide de “Chist!” Con 44 años de carrera, los músicos y humoristas se siguen eligiendo. Imaginan cómo serían sus vidas sin la banda. Hoy y mañana, las últimas funciones en el Gran Rex. Ni bien Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés aparecen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><cite><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luth.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8897" title="Les Luth" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luth-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>LUCILA OLIVERA * | </cite>El grupo se despide de “Chist!” Con 44 años de carrera, los músicos y humoristas se siguen eligiendo. Imaginan cómo serían sus vidas sin la banda. Hoy y mañana, las últimas funciones en el Gran Rex.</strong></p>
<p>Ni bien Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés aparecen en el Gran Rex (hoy y mañana, a las 21 y en esa sala, son las últimas funciones de <strong>Chist!</strong> ), se adivina el (buen) clima que habrá durante la entrevista. Están a un par de horas de ponerse sus trajes, tomar sus instrumentos y convertirse en Les Luthiers. Ofrecen café, Maronna pregunta si será molestia que su hijo menor se quede durante la entrevista y elogian el campanófono, el instrumento que sumaron para estos días.</p>
<p>Como grupo, llevan 44 años recorriendo con su música y humor los escenarios del mundo. Pareciera que supieron dejar que los años los añejaran de manera inteligente. Y esa es una fórmula que les resulta tanto arriba como abajo del escenario. Veamos.</p>
<p>—<strong>¿Cómo y quién decide qué va y qué no en un espectáculo?</strong></p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong><strong> </strong>: Los instrumentos tienen su vía aparte. Están a cargo de nuestros luthiers y van produciéndose a lo largo de los años. Después se ve en qué espectáculo se usan y el compositor de una pieza decide la instrumentación.</p>
<p>—<strong>¿Cualquiera puede decidir? </strong></p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: No. Marcos y yo no componemos música, podemos opinar, pero realmente nunca se nos va a ocurrir decidir.</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong><strong> </strong>: Pero fijate que Daniel es el que toca más instrumentos informales.</p>
<p>—<strong>¿Cómo se organizan en las giras? </strong></p>
<p><strong><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8898" title="Les Luthiers" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-300x253.jpg" alt="" width="300" height="253" /></a>López Puccio</em></strong>: Tenemos un <em>road manager</em>, que está al tanto de detalles que nosotros ni nos enteramos. Nos manda mails por días, o nos deja mensajes debajo de las puertas. Y eso es lo que nos resulta más sencillo, porque somos muchos.</p>
<p>—<strong>¿Hay alguno impuntual? Cuando son muchos suele ser un tema&#8230;</strong></p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Yo tengo la mala costumbre de llegar, por lo general, cinco minutos tarde. Pero gracias a ellos fui mejorando con el tiempo.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Si no se lo hubiésemos recriminado, ¡a esta altura serían horas! (se ríen).</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: La realidad es que somos un grupo ordenado, responsable y democrático. Somos bastante serios.</p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: Es que si no, no hay forma de que esto funcione. Imaginate: a veces, cuando nos vamos de gira, cada uno llega de un lugar distinto y nos vemos directamente en el escenario.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Es cierto. Nosotros hacemos espectáculos muy cerrados, armaditos. Tanto que ya no probamos ni sonido porque está el equipo técnico que arma antes y prueba. Yo subo al escenario y encuentro mi silla y mi micrófono donde tienen que estar.</p>
<p>—¿Cómo fue la logística de Chist!?</p>
<p><strong><em>Nuñez Cortés</em></strong>: Nos reunimos, discutimos, vimos juntos todos los tapes, volvimos a reunirnos&#8230; Una vez que nos pusimos de acuerdo, agarró la carpeta Jorge, que organiza los ensayos. El establece, por ejemplo, dónde y cuándo hacerlos. Los demás nos despreocupamos del tema porque confiamos en su criterio.</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Y funciona. Alguna vez pasó que pudimos levantar ensayos enteros. Algunos se fueron de vacaciones y ¡otros nos quedamos por los nervios que da la previa! ¿Se siguen poniendo nerviosos?</p>
<p><strong><em>Todos</em></strong>: ¡Por supuesto!</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Yo me aterro. Pienso en la memoria, en la capacidad de recordar el texto, en la música&#8230;</p>
<p>—<strong>¿Alguna vez estuvieron a punto de separarse? ¿Hay recetas para manejar las broncas y los egos?</strong></p>
<p><strong><em>Nuñez Cortés</em></strong>: La respuesta es sí.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-b.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8899" title="Les Luthiers b" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-b-300x196.jpg" alt="" width="300" height="196" /></a>—¿Hay una fórmula?</p>
<p><strong><em>Núñez Cortés</em></strong>: No, es que pasa todo eso que nombrás (se ríe).</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Creo que lo que tenemos en común es único e irrepetible, es muy fuerte lo que armamos y a esta altura somos familia. Les Luthiers es para cada uno de nosotros una bendición.</p>
<p><strong><em>Núñez Cortés</em></strong>: El fenómeno de lo que produce el grupo es mucho más que lo que somos cada uno.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: No es que me voy de acá a la primera de cambio porque total armo otro grupo. ¿Otro grupo con quién? Pero podrían planteárselo&#8230;</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Podría pasar.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: No dudo de que hay gente más talentosa que nosotros. Pero no hay este milagro que nos sucede. En una época buscamos hacer un clon de Les Luthiers, pensábamos en que íbamos a crecer y envejecer y vendría bien armar grupos paralelos, como hace el Cirque du Soleil.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Fracasamos rotundamente. Y teníamos ganas, ¿eh? ¿Se ven cuando no trabajan? Hay tres que son vecinos, ¿no?</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Sí, vivimos a 100 metros de distancia con Marcos y Daniel, en Vicente López. Y antes también estaba cerca Carlos (Nuñez Cortés), en San Isidro, pero se mudó.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: ¡No nos aguantaba más! (risas).</p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: La verdad es que nos llevamos re bien, por eso estamos juntos. Cada uno hace su vida, pero también compartimos de vez en cuando cosas con nuestras familias. Antes de las presentaciones en Punta del Este, Daniel ya había organizado dos asaditos con las familias en su casa. Es un clásico.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: En las giras almorzamos de a dos o de a tres, es lo normal.</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Pero muchas veces nos alojamos en distintos hoteles y nos encontramos en el laburo. La inteligencia de este grupo es que fue armando una organización que permite que nos enfoquemos en lo que nos corresponde a cada uno.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: A mí cuando me preguntaban a qué hotel prefería ir contestaba “al que va la mayoría”. Me da igual. El que sabe de hoteles es Jorge. Ahora lo que contesto es que no me dejen solo, ¡porque no me gusta! Y porque ya no hay una mayoría en ese rubro.</p>
<p>—<strong>Todos tienen otras actividades. ¿Se consultan entre ustedes?</strong></p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: Sí, puede pasar que nos digamos mirá esto o escuchá tal cosa. Y no hay conflictos con hacer otras cosas. Cuando empezamos el año ya sabemos cuántas semanas vamos a estar ocupados con Les Luthiers.</p>
<p><em>Rabinovich</em>: A mí me interesa, me gustan las cosas que hacen. Todo eso nos enriquece, le da un enorme valor al grupo.</p>
<p>—<strong>¿Imaginan qué hubiese pasado con sus vidas de no ser parte del grupo?</strong></p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Muchas veces lo pensé, estaría en una escribanía o en un estudio jurídico. Probablemente cantaría en un coro, no me conocería nadie, no tendría seguramente ni la plata ni las posibilidades que tengo.</p>
<p><strong><em>Núñez Cortés</em></strong>: En mi caso, yo hice toda la carrera, así que estaría haciendo alguna investigación bioquímica. Y la música, de alguna manera estaría. Puccio y Jorge seguramente serían músicos, como son, porque se prepararon para eso.</p>
<p><strong><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-Sonamos-Pese-a-Todo-front.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8900" title="Les Luthiers-Sonamos, Pese a Todo-front" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-Sonamos-Pese-a-Todo-front-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Mundstock</em></strong>: La verdad es que cuando empezamos todos, pensábamos que esto era un juego.</p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: Nadie daba un peso, ni nosotros. Yo creo que no nos imaginábamos ni como seríamos a los 40 años. Y ahora estamos llegando a los 70.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Bueno, no todos (se ríe). Yo creo que una clave de este milagro que nos ha pasado es que fuimos aprendiendo a sumar lo mejor de cada uno. En alguna época fuimos más jóvenes y competitivos y en vez de aprovechar las cualidades del otro, nos enfrentábamos. Por ejemplo, yo quería tocar música, no quería ser menos, y era un lastre. Los roces se pueden dar en las decisiones artísticas, en la decisión de horarios, en la convivencia&#8230; Por eso, entender esto fue muy importante para todos. Eso te ayuda a seguir teniendo ganas.</p>
<p>—<strong>¿Cuántas ganas más tienen? </strong></p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Mientras el cuerpo me dé, yo quiero seguir actuando. No tengo ningún otro plan mejor que vivir acá adentro.</p>
<p>Una vez más, por los gestos de sus caras, están todos de acuerdo. Que así sea. * <em>Clarin</em></p>
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		<title>Beatriz E. Mendoza: “Mi poesía es más de dormitorio que erótica”</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 18:36:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[JAIME CABRERA GONZÁLEZ &#124; «Hacer un poema es como si te llegara nada más un hilito o una hebra del cielo y luego tu trabajo como poeta es halar esa hebra y bajar todo el hilo, toda la madeja y armarla y hacer como una bolita y con eso armas un poema». Cuando Beatriz Elena [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz3.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8875" title="JaimeyBeatriz3" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz3-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>JAIME CABRERA GONZÁLEZ | </strong><strong>«</strong><strong>Hacer un poema es como si te llegara nada más un hilito o una hebra del cielo y luego tu trabajo como poeta es halar esa hebra y bajar todo el hilo, toda la madeja y armarla y hacer como una bolita y con eso armas un poema</strong><strong>»</strong>.</p>
<p>Cuando Beatriz Elena Mendoza me dijo un día que había dejado de corregir esos poemas sueltos que había paseado por tantos lugares durante tantos años, me confirmaba que ya eran un libro publicado.</p>
<p><strong>Esa parte que se esconde </strong>consta de 23 poemas en verso y 5 en prosa, impreso por Ediciones del Bookanero (Colección <em>A ras de cielo</em>) e ilustrado por el pintor colombiano Iván Santos.<em><br />
</em></p>
<p>Son poemas coloquiales sobre lo que Octavio Paz llama “ceremonia subterránea” y responden a aquella experiencia que  —como expresa un poema del nicaragüense Martínez Rivas— “sin saber qué hacer con aquel amor lo ha hecho canción”.</p>
<p>En suma, <strong>Esa parte que se esconde</strong> tiene la virtud de revelar la intensidad del fuego, la calidez del rescoldo y las pavesas definitivas valiéndose de la expresión sencilla y singular en que se fraguó una experiencia del deseo y su más allá.<em><br />
</em></p>
<p>Ésta es<strong> </strong>la segunda aparición editorial de Beatriz E. Mendoza (Barranquilla, Colombia) después de haber sido incluida en la antología <strong>Rompiendo el silencio</strong>, con su cuento <em>Toñita</em>, publicado por Editorial Planeta.<strong><br />
</strong></p>
<p>—<strong>¿Cómo surgieron estos poemas?</strong></p>
<p>—Estos poemas surgieron a los veintitantos… Empezaron en Bogotá cuando estudiaba en la Universidad Javeriana. Cuando me trasladé a Miami como vivía sola —con largos periodos de soledad, interrumpidos por cortos periodos de compañía— aprovechaba el tiempo para escribir. Escribía de noche. He sido un poco insomne y las trasnochadas siempre ayudan para la poesía. Los poemas fueron surgiendo como ejercicios, digamos que no literarios, sino como ejercicios personales para conocerme a mí misma. Durante muchos años he llevado diarios que no son acerca de lo que me pasa en el día, sino sobre lo que siento, y a partir de esos diarios empiezan a brotar ese tipo de sentimientos que son los que pueblan mis poemas.</p>
<p>—<strong>En </strong><strong>«</strong><strong>Esa parte que se esconde</strong><strong>»</strong><strong> </strong><strong>hay una unidad temática,  ¿desde el principio te propusiste el tema erótico?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-De-dormitorio.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8876" title="Beatriz Mendoza. De dormitorio" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-De-dormitorio-198x300.jpg" alt="" width="198" height="300" /></a>—Yo he escrito otro tipo de poemas, pero el amor y el erotismo siempre han estado presentes en mi poesía. El otro tema que dejé por fuera de este libro es el existencial, el quién soy yo, para dónde voy… Solamente incluí uno que otro poema,  tal vez dos que tocan ese tema.  A la hora de escribir los poemas surgen como ellos quieren y ahí es poco lo que el poeta puede hacer para impedirlo, pero a la hora de editar el libro hubo una selección y decidí explícitamente dejar por fuera los que no eran de corte “de dormitorio” como les digo yo… Porque me gusta decir que mi poesía es más de dormitorio que erótica.</p>
<p>—<strong>Haces una diferencia entre poemas de alcoba y poesía erótica…</strong></p>
<p>—Bueno, definitivamente los poemas son eróticos. Lo que pasa es que no me gusta la palabra como tal, por eso busco algo que la suplante.  Me gusta hablar de alcoba, de dormitorio, porque ahí pasan muchas cosas. Porque además de irnos a dormir y hacer el amor, también lloramos. Es un lugar muy íntimo y los poemas son eso. La concepción de erotismo que yo tengo es muy ceñida a la palabra eros, que significa amor, y el amor lo abarca todo, no sólo el plano espiritual, sino que incluye el sexo. Entonces no diría que mis poemas son solamente sobre sexo. Para mí, el erotismo abarca el amor físico y el espiritual.</p>
<p>—<strong>¿Cómo fue lo del título?</strong></p>
<p>—El título del libro surge a partir de un poema que se llama <em>Esa parte que se esconde</em> y es un poema —como todos los del libro— muy íntimo, que coloqué en la mitad del libro, página 29. Y siempre me preguntan que cuál es esa parte que se esconde. Es lo que la gente quiere saber. Y es interesante ver las diferentes interpretaciones que los lectores hacen, pero es más sencillo de lo que parece. Es tal como dice en esas palabras, lo que escondiendo de lo demás, no en ninguna parte. Sencillamente me refiero a la parte más íntima del ser humano: el alma.<strong><br />
</strong></p>
<p>—<strong>En este poemario</strong> <strong>las descripciones del acto sexual son directas, apenas se asoman tímidamente algunas figuras retoricas. La voz poética exige, reclama, señala, pide, se muestra como víctima o como verdugo, es mucho más que un encuentro de cuerpos.  Llamas a cada cosa por su nombre, aunque —valga el logro— sin perder su efecto poético ni caer en el lugar común…</strong></p>
<p>—Sin embargo, yo traté de sacar algunas palabras que me perturbaban… Me gusta llamar las cosas por su nombre porque me gusta que la poesía sea directa y que llegue a las masas. Sí creo en las metáforas y en las figuras literarias, pero me gusta que el lenguaje sea directo. Hoy en día tenemos una escasez tan grande de poesía. De por sí, ante el fenómeno de la Internet, la gente cada vez lee menos, para qué me voy a dar vueltas y hacer rodeos si no quiero perder el sentido de lo que quiero decir. Lo existencial está en los poemas y por más que trate de sacarlo del libro una vez un poema tiene ese ángulo es muy difícil quitárselo, habría que cambiar el poema. Me parece que son muy trabajados, que si te pones a pensar son 15 años con estos poemas a cuestas, para arriba, para abajo, en lecturas, en correcciones, nunca terminas de corregirlos. Pero sí, definitivamente, hay un  punto de existencial en ello. No sé si fue así a propósito, sencillamente esa es mi naturaleza.</p>
<p>—<strong>Hay poemas en verso y otras en prosas…</strong></p>
<p>—Al final decidí —decidimos junto con mi editor René Rodríguez Soriano— incluir unas prosas poéticas por una cuestión de edición y también porque originalmente mi idea era hacer un libro de prosas poéticas, y no quiero que pasen otros 15 años. Y dije, deja tomar las prosas poéticas que tengo hasta ahora y que tengan temas amorosos o eróticos e incluirlas, y así el libro me queda con una unidad.</p>
<p>—<strong>Encuentro algunas fijaciones en tus poemas, tanto en verso como en prosa&#8230; Es decir, sólo cambia la forma de expresión ¿Cómo se dio la prosa poética?</strong></p>
<p>—<a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8877" title="JaimeyBeatriz2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz2-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Se dio en forma simultánea. Pero como te digo, el libro tuvo un periodo de creación muy grande. Lo empecé a escribir a los veinte y tantos años y lo terminé de escribir en agosto del año pasado [2010] cuando escribí cosas nuevas. Yo me muevo en dos mundos: en el de la narrativa y en el de la poesía. Y la prosa poética me permite habitar los dos mundos al mismo tiempo, lo cual es maravilloso. Me permite expresar lo que siento, pero no me restringe tanto como el verso. Y hay un poema en particular que me gusta mucho que es el de <em>Los tequieros</em> que tiene un elemento de influencia muy cortazariana y son cosas que no sé… la inspiración funciona así. Como anécdota  te cuento que es una prosa que escribí de un solo tirón y luego la trabajé. Si ves el texto original es muy poco el cambio de palabras y de la estructura. Soy una persona que las influencias —como pasa con todo el mundo— funcionan así, no es que estés copiando a nadie ni nada. Uno lee a un autor y pasan años y eso se queda en tu inconsciente y en algún momento sale a flote. Y eso fue lo que pasó.</p>
<p>—<strong>¿Cómo es tu proceso creativo?</strong></p>
<p>—Hacer un poema es como si te llegara nada más un hilito o una hebra del cielo —creo que lo dice Octavio Paz, si no estoy mal, en <strong>Libertad bajo palabra</strong>—, y eso puede ser un verso y tu lo copias en cualquier cuadernito, agenda, libreta de teléfono… y luego tu trabajo como poeta es halar esa hebra y bajar todo el hilo, toda la madeja y armarla y hacer como una bolita y con eso armas un poema. Esa es una forma. A veces me llega solo el primer verso. Otra forma es cuando todo me llega completo y hay que cambiar muy poco. Entonces tengo esas dos formas de trabajar la poesía. Sencillamente es así.</p>
<p>—<strong>¿Pero hay un momento del día en especial?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-ME-MOJAS.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8878" title="Beatriz Mendoza. ME MOJAS" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-ME-MOJAS-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>—Estoy tratando de entrar en una disciplina, en una dinámica de escribir diario… No siempre puedo, tengo que cumplir con mis otras obligaciones, trabajo, la casa, etc. Pero últimamente por mis horarios me doy cuenta de que por la mañana me rinde más  y tengo más inspiración que por las tardes. Por las tardes el cerebro esta frito y lograr que salga algo es muy complicado. Por lo general, últimamente me acuesto temprano y a las cinco o seis de la mañana ya estoy despierta y a esa hora me voy a mi escritorio, ya sea que encienda la computadora o abra un diario, y empiezo a escribir. Para la narrativa la computadora me ayuda más; la poesía es mas de diario, definitivamente es de escribir a mano.</p>
<p>—<strong>Ya el libro ha circulado desde meses atrás, ¿qué te dice la gente que lo ha leído el libro, tanto hombres como mujeres?</strong></p>
<p>—La acogida que ha tenido entre las mujeres me deja gratamente sorprendida. En el trabajo vendí un par de libros y han pasado de mano en mano. Hay un poco de vergüenza de mi parte porque me da pena mezclar poesía con trabajo, pero la acogida es tal que todos los días alguien me dice trae un libro que lo quiero comprar. Los hombres ven el libro de una manera diferente a las mujeres. Creo que las mujeres se sienten identificadas y esa era la intención de alguna forma, darle voz a la mujer, que pudiera dedicar. No encuentro poemas de mujeres para dedicar a los hombres. Los hombres ven el libro de una manera más picara. Pero igual, creo que genera pasiones de lado y lado.</p>
<p>—<strong>Volvamos a los títulos de los poemas…</strong></p>
<p>—Los títulos surgen después de escrito el poema. Pero a veces el título te da el tema de lo que vas a hablar. Son concisos. Una anécdota es que tenía un poema que le cambie el titulo <em>Todos los animales que soy cuando estamos en la cama </em>por <em>Caracola dormida</em>. Porque pasó —para que veas que las lecturas que uno hace en público sirven para algo— que a un círculo de escritura que coordina la poeta nicaragüense Rubí Arana en Books &amp; Books asistió un escritor cubano que se llama Sindo Pacheco y me dijo: “¿Por qué no le cambias el título y el verso último se lo pones de título. Y el título, de verso último. Y me gustó. Quedó: “Caracola dormida, coral y espuma…”</p>
<p>—<strong>En la narrativa, tus cuentos son de un ambiente más abierto, si se puede decir con color Caribe, mientras que la poesía es más cerrada, más hacia adentro, más íntima…</strong></p>
<p>—La narrativa es más acción, no hay la reflexión que me planteo en la poesía. Últimamente escribo más narrativa y otros temas, no sé si eróticos, pero que tienen que ver con sexo.</p>
<p>—<strong>¿Qué puedes adelantar al respecto?</strong></p>
<p>—Tengo muchos proyectos. Demasiados. Además de mi interés por la edición de libros míos o de otros, me gustaría escribir un libro de cuentos. Tengo varios cuentos. Ahorita mismo estoy trabajando en unos cuentos sobre el mundo sórdido de la prostitución y estoy como tratando de ponerme en los zapatos <em>de</em>. Y los cuentos van por ese lado y aspiro a que sean narraciones cortas. Me gustan los cuentos apretados de una página. © Fotos: Ulises Regueiro. <em>jcg, miami beach, fl </em><em><a href="mailto:kabreraj@aol.com">kabreraj@aol.com</a></em><em> </em><em></em></p>
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		<title>René Rodríguez Soriano: una teoría del recuerdo</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 18:14:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[J. J. JUNIELES &#124; Rodríguez Soriano acostumbra jugar baloncesto con los muchachos de la calle, parece de lejos un faro caminando con sus casi dos metros de estatura. Frente a las incertidumbres de nuestro presente, ante el mar casi infinito de portadas en las tiendas, se levantan sus palabras como una luz que brilla sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Siete-anos-y-nueces.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8855" title="Siete anos y nueces" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Siete-anos-y-nueces-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" /></a>J. J. JUNIELES | Rodríguez Soriano acostumbra jugar baloncesto con los muchachos de la calle, parece de lejos un faro caminando con sus casi dos metros de estatura. Frente a las incertidumbres de nuestro presente, ante el mar casi infinito de portadas en las tiendas, se levantan sus palabras como una luz que brilla sólo para nosotros, que nos acompaña y redime.</strong></p>
<p>Creo que se trataba de Peter O&#8217;Toole quien decía, con ánimo burlón, que la vida era una piscina llena de basura en la que era imposible no ponerse a nadar, el secreto consistía en intentar salir de allí oliendo a violetas. Algunas vidas parecen honrar esa idea, existencias que hablan del lado soleado de la calle, de su belleza y esplendor, pero también de la otra orilla, maleva e indecorosa. Vidas como la del dominicano René Rodríguez Soriano, quien nos ha concedido esta entrevista.</p>
<p>Rodríguez Soriano juega con el lenguaje, pero lo más interesante es que el lenguaje accede a jugar con él, y esa reciprocidad no es fácil hallarla, con plenitud, en la obra de un creador. No sé por qué, pero creo que es un hijo espiritual de Joao Guimaraes Rosa, el gran escritor brasileño. A eso creo que se refería el escritor y crítico Marcio Veloz Maggiolo, cuando dice que “René tiene el don de manejar la poesía que deshiela el misterio. No es necesario que el cuento sea un dechado de ejercicios técnicos, su pluma nos lleva por el remolino de la fantasía que puede ser una teoría del recuerdo.”</p>
<p>Rodríguez nació en Constanza, República Dominicana (1950), vivió quince años en  Miami, y desde hace un año lo encontramos en Houston. Pero como él suele decir, nuestra verdadera patria es la del idioma de nuestros sueños: el español. Sus libros tienen una larga lista de reconocimientos en su país y ultramar, los más recientes el Premio Nacional de Novela de la Universidad Central de San Pedro de Macorís 2007, gracias a su novela <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-mal-del-tiempo/15113092?productTrackingContext=search_results/search_shelf/center/1"><strong>El mal del tiempo</strong></a>, y<em> </em>el Premio de Poesía otorgado por la misma Universidad Central en San Pedro de Macorís 2008, por su libro de poesía <a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10086886890&amp;noworks=1&amp;query=Rumor+de+pez%2C+Ren%C3%A9+Rodr%C3%ADguez+Soriano&amp;qsort=&amp;page=1"><strong>Rumor de pez</strong></a><em>. </em>Recientemente puso en circulación <a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10960447731&amp;noworks=1&amp;query=Tientos+y+trotes%2C+rene+rodriguez+soriano&amp;qsort=&amp;page=1"><strong>Tientos y trotes</strong></a>, libro en el que Rodríguez Soriano comparte asombros, dudas y entusiasmos.</p>
<p>Rodríguez Soriano acostumbra jugar baloncesto con los muchachos de la calle, parece de lejos un faro caminando con sus casi dos metros de estatura. Frente a las incertidumbres de nuestro presente, ante el mar casi infinito de portadas en las tiendas, se levantan sus palabras como una luz que brilla sólo para nosotros, que nos acompaña y redime. Algo que, como dice Eduardo González Viaña, inscribe las historias de Rodríguez “dentro de la mejor tradición narrativa latinoamericana”. René es cofundador y coordinador de la revista digital <em>mediaIsla</em>, con trece años de existencia, desde donde desarrolla una intensa labor de difusión y promoción de la literatura latinoamericana (mediaisla.net/revista).</p>
<p>—<strong>Para quienes llegan a René Rodríguez Soriano por primera vez, qué podemos decir sobre él. Cuáles son esas señas inevitables cuando se pregunta por su identidad.</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Tientos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8856" title="Tientos" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Tientos-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>—De seguro, no lo sé. Tal vez raros acordes, contrapunteos y dislates o un innegable aroma de pinares, descampados y arroyuelos que se me sale por los dedos, que escriben, se piensan y se me desbandan casi siempre a lomo de un lapicito rombo, salvado a puro pulso de la estampida que me arrojó desde el monte hacia inciertas llanuras del espanto y la llovizna. Me seducen, me dejan mongo y sin cordura los tantálicos tableteos de los teclados, los tambores y el trastabilleo de las sílabas, los fonemas y los monemas manoteándose con persistente perversidad hasta engendrar la frase que, feliz o infeliz, enciende el verbo o la palabra a todo tren sobre el papel o el aire. Me encantan las palabras y, ya lo he dicho, arrojarlas como dardos o pinceles sobre el lienzo del diálogo, sin condones, sin reglas. Nunca miento, ni siquiera cuando digo la verdad.</p>
<p>—<strong>Parecen existir más preguntas que respuestas en su obra, más viajes que horizontes prometidos. Qué visión tiene de su estilo literario, es decir, de su forma de organizar y presentar historias, ideas y sensaciones.</strong></p>
<p>Enarbolo la flauta o el pincel con la misma impericia o ineptitud con la que pulo losas o tablaos; perfilo historias que carecen de historia y que por carecer de ella generan una intrahistoria que está en la inexistente otra orilla. Es como un juego en el que las reglas y preceptos no interfieren con el tránsito de los cuerpos o las cosas; un juego corporal, una realidad que acontece en un universo neutro y sobre todo erótico, por encima, y del otro lado de todas las leyes de la chata censura policial de la razón. Escribo o nado en los terrenos de la transgresión, más allá de normas y prejuicios, hasta los límites del cuerpo tal vez. Algo así como un intento de decir o transmitirlo todo o nada: tocar ciertas fibras o ciertas melodías, corretear por los patios de la tarde sin alborotar las palomas; decir verdades o mentiras sin pasar facturas; volar, surcar los aires. Dialogar con lectores sin género, sin sexo ni bandera y, sobre todo, respirar menos viciado el aire y sus alrededores.</p>
<p>—<strong>¿En su proceso de escritura prevalece el discernimiento, el análisis, experiencia o la imaginación?</strong></p>
<p>—Escribo, sueño que escribo o viajo por los sueños y me veo que escribo soñando que escribo, como Elizondo. Degenerado y desgeneracionado como he sido y vivido hasta hoy, tal vez.</p>
<p>—<strong>Qué opinión le despierta hoy lo que antes denominaban literatura latinoamericana, ¿todavía podemos llamarla así?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/El-olvido-es-la-Rumor-de-Pez.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8857" title="El olvido es la Rumor de Pez" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/El-olvido-es-la-Rumor-de-Pez-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" /></a>—Soy del Caribe, y aunque estoy convencido de que nada sonoro me es ajeno, no estoy tan seguro de que encuadre dentro de la definición con la cual, académicos y estudiosos, nos engloban. Dudo, siempre dudo, de las definiciones y aparcelamientos; me aburren las fronteras con sus sangrudos y biliosos agentes de inmigración y Aduanas. La literatura es la literatura; la preceptiva, la veo más bien como parte de aquel baldón de conocimientos inútiles que nos tuvimos que engullir a empujones en los incómodos pupitres de antaño. De modo que, la literatura con apellidos ralos o pomposos, me resulta poco menos que un oscuro vellocino tras el cual tendremos que embarcarnos, quizás a naufragar, en los vastos mares de incomunicación y asedio en que nos ha sometido este tiempo de estrechas aperturas.</p>
<p>—<strong>¿Qué contribuye a su fe como escritor, esas cosas que no dejan que el fuego creador se extinga en medio del cansancio y la incertidumbre?</strong></p>
<p>—La sed.</p>
<p>—<strong>¿Cómo desearía ser recordado?</strong></p>
<p>—Como sapo o gusano, el bronce es una tentación que ya nadie se resiste a desmontar tarjas, estatuas y bicornios cuando aparecen los chinos en escena, comprando todo, todo.<strong><br />
</strong></p>
<p><strong><a href="http://rodriguesoriano.net/">Rodríguez Soriano Básico</a>:</strong> (Constanza, 1950) Ha recibido distinciones  como el Talent Seekers International Award 2009-2010, el Premio uce de Poesía 2008, el Premio uce de Novela 2007, el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de República Dominicana (1997), entre otros. De sus libros publicados destacan: <em>Raíces con dos comienzos y un final</em> (1977), <em>Todos los juegos el juego</em> (1986); <em>Su nombre, Julia</em> (1991), <em>La radio y otros boleros</em> (1996), <em>Queda la música</em> (2003), <em>Sólo de vez en cuando </em>(2005), <em>Apunte a lápiz</em> (2007), <em>El mal del tiempo</em> (2008), <em>Rumor de pez</em> (2009) y <em>Tientos y trotes </em>(2011). © Foto Regina Swain.  <em>jjj, cartagena, colombia, <a href="mailto:john.junieles@gmail.com">john.junieles@gmail.com</a> </em></p>
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		<title>Los lunares, la belleza</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Nov 2011 04:20:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[JOCHY HERRERA [mediaisla] A través de la historia los lunares fueron reflejo del pensamiento de adivinos y astrólogos que reconocían la influencia de la luna sobre el quehacer humano… Porque pienso que son, cuando los miro, &#124; lunares de la noche, las estrellas, &#124; y estrellas de tu cuerpo, los lunares.- Pedro Pérez, Paraguay (1883 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/Lunares.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8458" title="Lunares" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/Lunares-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>JOCHY HERRERA </strong>[<a href="../../revista">media<strong>i</strong>sla</a>] <strong>A</strong><strong> través de la historia los lunares fueron reflejo del pensamiento de adivinos y astrólogos que reconocían la influencia de la luna sobre el quehacer humano…</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Porque pienso que son, cuando los miro, | lunares de la noche, las estrellas, | y estrellas de tu cuerpo, los lunares.- </em><strong>Pedro Pérez, Paraguay </strong>(1883 – 1929)</p>
<p>La piel, el mayor de los órganos corporales, es un extenso cobertizo compuesto por capas de tejido que llevan nombres tan vacíos como <em>epidermis</em>, <em>dermis</em> e <em>hipodermis</em>; entre ellas se hallan el pelo, las uñas, y las glándulas —los anexos de la piel— dotados cada uno de variadas y curiosas funciones de naturaleza estética o protectora. Frontera o escudo, la piel es también sensibilidad, y por consiguiente, comunicación. Comunicación a nuestro interior y hacia el exterior a través de pequeños organillos que no podemos ver ni controlar y sobre los cuales sólo ejercen algún dominio las neuronas cerebrales. Tales microscópicas estructuras denominadas <em>corpúsculos</em>, son células proveedoras de la sensación de frío (los corpúsculos de Krause), de presión (los corpúsculos de Pacini), de calor (los corpúsculos de Ruffini) y de tacto fino (los corpúsculos de Meissner). Estos últimos fueron estudiados en la Alemania decimonónica por el médico y zoólogo George Meissner (1829 – 1905) descubridor del hecho de que ellos proporcionan la sensación táctil en la lengua, la yema de los dedos, los pezones, los labios, el glande y el clítoris.</p>
<p>Resulta curioso que a pesar de que la piel ejecute funciones esenciales en el diario vivir, hace apenas menos de dos siglos que la disciplina a cargo de su estudio, la Dermatología, se desarrolló como tal. Por igual, aunque los pensadores de la Grecia clásica y del imperio romano ya le habían puesto atención, ha sido en épocas recientes cuando su anatomía fue analizada en detalle. A través de las civilizaciones la piel y algunas de sus estructuras inquietaron tanto a poetas y místicos como al ciudadano común; ejemplo de ello son los lunares —los <em>nevos</em>, en el argot médico— manchas cutáneas que la mayoría de los seres humanos muestran desde su nacimiento y que consisten en acumulaciones de pigmentos producidos por células conocidas como <em>melanocitos</em>.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/lunar-lunares-piel_portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8460" title="lunar-lunares-piel_portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/lunar-lunares-piel_portada-300x150.jpg" alt="" width="300" height="150" /></a>Sobra indicar que la etimología popular de los lunares proviene de la referencia al satélite celestial más cercano al globo terráqueo, y que a través de la historia los lunares fueron reflejo del pensamiento de adivinos y astrólogos que reconocían la influencia de la luna sobre el quehacer humano, los ciclos marítimos y la fisiología femenina. Es de tal manera como se desarrolla la <em>melanomancia</em>, el método utilizado a fin de comprender el significado de los lunares de acuerdo a su color, tamaño, localización o forma. Así, para los hindúes, el tener muchos lunares era sinónimo de hermosura; los franceses, por su parte, los llamaron “granos de belleza” razón por la cual se popularizaron los lunares artificales en el siglo XVII; para otros, la localización de lunares en la frente auguraba éxitos, en las manos reflejaba sinceridad y en los pechos ilustraba el incesante batallar entre el erotismo y la razón.</p>
<p>En la poesía, a mi modo de ver, la expresión lingüística sobre la luna alcanzará su máxima representación en los textos de Miguel Hernández, “perito en lunas” habitante de un tiempo “donde aún llegaba la esotérica sugestión de los metafóricos rayos lunares que el poeta sabía muy bien no van del cielo a la tierra sino de la tierra al cielo; rayos provenientes del referente astronómico y simbólico más inmediato entre el cielo y la tierra”, en palabras del español José María García López. En el ensayo “Las fuentes metafóricas del perito en lunas” el autor apunta cómo la luna, “desde el punto de vista de la cultura occidental contemporánea, muy lejos del espiritualismo simbolista romántico, tiene tan desmitificada su virtualidad mágica como muerta está su superficie, ya humanamente pisada, para mayor seguridad”. Astuta declaración de un bardo al parecer consciente desconocedor de que los poemas hernandianos ya fueron depositados en la superficie selénica por un satélite de la <em>NASA</em>, a propósito del centenario de su muerte.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/01.gif"><img class="alignright size-medium wp-image-8461" title="01" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/01-300x281.gif" alt="" width="300" height="281" /></a>Astronomías a un lado, me inquieta el poderoso simbolismo del lunar como marca endeble de la tinta del sentir y del soñar; la metáfora utilizada por el poeta sevillano Abu Ahmad Ibn Hayyun, destacado durante la caída del califato de Córdoba en la otrora España árabe del siglo X, quien en el poema “La bella de los lunares” se confiesa:</p>
<p><em>Una vez que sus lunares se hubieron metido en mi corazón tan hondo como yo me sé, le dije: “¿Es que toda esa blancura representa todos tus favores y esos puntos negros algunos de tus desdenes?”</em></p>
<p>Con igual tesón defiendo a Ramón Gómez de la Serna, vanguardista miembro de la incomparable generación ibérica del 27 quien sentenció la verdadera relación entre piel e imaginación, lugar cúlmine donde cuerpo y soñar nutren las letras del sentir: <em>El lunar es el punto final del poema de la belleza.</em></p>
<p>Y es así como me confieso derrotado, piel en mano, ante la indómita mirada que una vez tu cuerpo me entregó detrás de cada uno de los lunares que dermatologías aparte, yo supe descubrir en la órbita de tu pezón izquierdo. | <strong>JOCHY HERRERA,</strong> escritor dominicano, miembro de la Mesa Directiva de <em>Contratiempo</em> y autor de <em><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/seducir-los-sentidos/6399553">Seducir los sentidos</a></strong></em><strong> </strong>(Mediaisla, 2010).<em> </em></p>
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		<title>Luis Artigue: “La poesía es un acto de desnudez extrema”.</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Sep 2011 17:30:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ [mediaisla] Yo creo en la poesía cristalina como agua liberada, en la poesía oscura como un pozo lleno de diamantes, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda, la que nos ayuda a no jurar el whisky en vano ni a despilfarrar lágrimas&#8230;  Luis Artigue es un escritor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-Luis-Artigue.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7965" title="Luis Artigue. Luis Artigue" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-Luis-Artigue-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ </strong>[<a href="http://mediaisla.net/revista">media<strong>i</strong>sla</a>]<strong> </strong><strong>Yo creo en la poesía cristalina como agua liberada, en la poesía oscura como un pozo lleno de diamantes, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda, la que nos ayuda a no jurar el whisky en vano ni a despilfarrar lágrimas&#8230;</strong><strong> </strong></p>
<p>Luis Artigue es un escritor que emociona y conmueve. Leer a Luis es penetrar en su universo lírico y dejarse llevar por la humanidad y el magnetismo que desprende. Vive la literatura como una verdad desgarrada, con precisión lingüística y vital, con el sentido del cuerpo, con tristeza, en sintonía con la vida, con la música y muy lejos de la muerte que desde el fondo la odia profundamente.</p>
<p>Conversar con él es contagiarse, impregnarse de esa fuerza vital que emana de su entorno:<strong> </strong></p>
<p>—<strong>¿La poesía qué es en este tiempo?</strong> </p>
<p>—La poesía es lo que queda cuando la literatura se quita la ropa&#8230; Y empiezo diciéndole esto porque, según mi experiencia lectora y creadora, si en el ensayo cobra importancia el pensamiento y en la novela esa importancia recae en gran medida en la imaginación, para que la poesía funcione, emocione y hasta conmocione tiene que ser verdad. La poesía, a mi juicio, tiene que ser verdad pues sin verdad se convierte en un efecto verbal y emocional, y en un acontecimiento estético simplemente correcto: calor que se disipa.</p>
<p>Quienes hemos sentido alguna vez, al leer un poema, cómo éste nos iba afilando la intuición y cómo nos regalaba precisión lingüística y vital, sabemos al menos intuitivamente donde está esa verdad vitalista que sintoniza el cuerpo con el alma, esa verdad serena que invita al intimismo, la verdad desgarrada que ayuda a extraer principios de la tristeza, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda. Tenemos más o menos claro pues que la poesía repleta de verdad, sea ésta clara y clarividente u oscura y misteriosa, nunca engaña. No, la poesía capaz de tocar un nervio del alma no engaña y no calla y de ahí su grandeza. Por eso siguen siendo tan necesarias hoy tanto la poesía como la verdad pues en este momento en el que la política y el derecho insisten en que todo es relativo y argumentable la poesía, que indirectamente nos dice que existe la verdad, y que hay que luchar por ella y esforzarse en ella, ha de ser, creo, el latido mejorador del mundo&#8230;. En este tiempo, pues, según yo la entiendo la poesía es un acto de desnudez extrema. </p>
<p>—<strong>¿Considera que el poema se ha trasformado en la saludable interdisciplinariedad? </strong><strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-El-viajero-se-ha-ido.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7966" title="Luis Artigue. El viajero se ha ido" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-El-viajero-se-ha-ido-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" /></a>—No, pues el poema sigue siendo poema. Acaso sí la forma actual de escribir poemas sea más interdisciplinar, como lo es también nuestro mundo y nuestro yo. Y acaso, como se dice, escribir ahora sea coser el traje roto de lo que hemos leído&#8230; Si es así —que yo no lo creo del todo pues la poesía actualmente, y salvo emocionantes excepciones, a mi juicio está viviendo un regreso que la sitúa más cerca de la tradición canónica que de las vanguardias, que en el fondo son otra tradición canónica, sólo que distinta— no es malo que esto suceda pues el vértigo de lo poético está en todo y lo impregna un poco todo. La poesía es lo que tienen en común los que la escriben y la leen y la sienten y la viven, y eso va más allá de disquisiciones formales. Yo creo en la poesía cristalina como agua liberada, en la poesía oscura como un pozo lleno de diamantes, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda, la que nos ayuda a no jurar el whisky en vano ni a despilfarrar lágrimas&#8230; Creo en la poesía porque sin ella probablemente la vida seguiría existiendo, pero no sabríamos qué significa. </p>
<p><strong>-¿Cuáles temáticas le gustan y/u obsesionan cuando escribe?</strong> </p>
<p>Intento que la poesía que escribo pueda ser identificada con algo sincero. </p>
<p><strong>-¿El jazz es sincero? </strong><strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-mujer-de-nadie.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7967" title="Luis Artigue. La mujer de nadie" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-mujer-de-nadie-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" /></a>Soy un apasionado de la música en general, y del jazz en concreto. Debo inicialmente este fervor a <strong>Rayuela</strong><em> </em>y Julio Cortázar, y a <strong>On the Road</strong> de Jack Kerouac, y a <strong>All What Jazz </strong>de Philip Larkin, y a los <strong>Escritos sobre Jazz</strong> de Boris Vian, así como a los discos de muchos músicos que amo. Pero mi agradecimiento eterno al jazz, esa consoladora música de  libertadores educados en la universidad del dolor, viene de un momento definitivo y definitorio de mi vida&#8230; Con dieciocho años, y a causa de un ictus cerebral, permanecí encamado, enclaustrado y casi desposeído de conciencia en un hospital (la experiencia del coma fue como quedarse dormido en un bosque de cara a las estrellas: las pesadillas no tenían paredes; mi cuerpo se desplomó arrastrando al alma en caída libre, y demostré en tal punto una considerable adherencia a la vida)&#8230; Cuando desperté del sueño casi eterno había pasado mucho tiempo que, sentí, me había sido robado y mi situación física y anímica lindaba con lo insoportable&#8230; Sin embargo una compañera en la planta de neurocirugía del Hospital Ramón y Cajal de Madrid llamada Sonia, jamás la olvidaré, como sí podía andar, a veces, con su cabeza afeitada y su sorprendente buen humor, venía a mi habitación, y se acercaba a mi cama, y me leía al azar de los libros que yo tenía en la mesita. Y, con sus cascos, me invitaba a escuchar jazz&#8230; Yo inesperadamente salí de aquel lugar, y ella se quedó. Inicié un calvario de rehabilitaciones experimentando sin ganas las indignidades luminosas del dolor y, aún desde la atalaya de la silla de ruedas, escribí mi primer libro de poemas, <strong>Por si acaso la vida</strong> —el cual he reescrito y publicado en su versión definitiva en mi libro <strong>Empezar por el número tres. Poesía 1995-2005</strong>—. Una vez, en casa, recibí una llamada telefónica: hola, soy la madre de Sonia. ¿Te acuerdas de Sonia? Claro que me acuerdo. Y mucho. Y sé lo que me va usted a decir, y no quiero escucharlo&#8230; Inicié entonces, como quien regresa a donde todo empieza, la escritura de un libro titulado <strong>Tres, dos, uno, jazz</strong> que utiliza esa música, el sonido inspirado e improvisado de un pueblo que se liberó de la esclavitud mediante la música, como metáfora de la lucha contra las limitaciones, y como repaso de mi obligada condición de escultor de mí mismo. El libro recibió un premio en Valladolid, fue publicado en pasta dura y edición de alto copete por la Fundación Jorge Guillén y, posteriormente, recibió el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España. Pero, más allá de los premios y hasta del jazz, de esa música refinada y peligrosa como un ladrón de esmeraldas, el libro es un homenaje a la vida y las ganas de vivir, y un ejercicio de responsabilidad ética y estética por haber conocido en el hospital a quienes lucharon con dignidad heroica, y a quienes les lloraron admirablemente como una especie de resumen de lo humano&#8230; A veces aún me acuerdo de Sonia con un pendiente solo como las chicas traviesas&#8230; Esté donde esté, desde aquí, gracias&#8230; Y que le diga a la muerte que la odio.<strong> </strong></p>
<p>—</p>
<div><strong>¿Cuándo el poeta es creador de una estética que va más allá que de un estilo?</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<p><strong> </p>
<p></strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-noche-del-eclipse-tu.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7968" title="Luis Artigue. La noche del eclipse tu" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-noche-del-eclipse-tu-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>—Vivimos en un mundo en el que está de moda la juventud, la exterioridad, la pose, la tontería, la falta de alma en cualquier caso&#8230; Y por eso cuando en este tiempo, y en todo tiempo, alguien trata de levantar su amor por el cielo como una nube en la luz; como un muro que se derrumba para saludar la verdad erguida en medio —por decirlo con Luis Cernuda— está siendo anacrónico, intemporal, necesario, y aleccionador y está creando una estética que no será nueva, pero sí muy necesaria&#8230; Creo pues sin dogmatismo en la poesía imbricada en la biografía, el camino interior continuo, la evolución de la conciencia personal y el encuentro entre las conciencias; una poesía empapada de sinceridad. Sé que en esta sociedad pragmática y escéptica hablar de verdad supone invocar algo peligroso, dañino, algo sospechoso porque atenta contra la ceremonia de la confusión y contra el tinglado de apariencia y falsedad que nos hemos montado. Pero por eso hoy el poeta con su lenguaje, con su visión del universo, con su estado de ánimo tiene en mi opinión la misión de bajarse del carro del descreimiento circundante para intentar propagar su verdad emocional. Y es que ya nadie cree como Gabriel Celaya que la poesía pueda cambiar el mundo, pero acaso la poesía exenta de verdad sí que puede hacerlo: puede desfigurar el mundo…<strong> </strong></p>
<p>—<strong>¿Qué poeta-esteta considera imprescindible? </strong><strong> </strong></p>
<p>—Safo, por ejemplo. </p>
<p>—<strong>Acaba de concluir la que será su cuarta novela, y en su página Web </strong>—<strong>http://luisartigue.es</strong>—<strong>dice que lo ha dado todo y que se siente como quien sale de un gran concierto de jazz  y ahora está solo en medio de la acera, le pregunto ¿Ahora qué proyecto tiene en mente, “qué hará con el resto de su vida”?</strong><strong> </strong></p>
<p>—Después del acto de autoindagación y vaciado que supone escribir cada libro de poemas intento depurar mi yo escribiendo luego una novela lo más alocada posible; un acicate para la imaginación. Y a mí intercalar así la poesía y la narrativa —no soy capaz de simultanear— me viene bien: por eso sigo ese modus operandi desde hace años. Ahora en efecto acabo de concluir una novela de humor disparatado y está reposando antes de que vuelva a ella para corregirla&#8230; Luego, cuando ellos quieran, volveré a escribir poemas. Pero para convocarlos, o conjurarlos, estoy volviendo a leer mucha poesía: todo sin dejar de vivir apasionadamente. Y que gire la rueda. </p>
<p>—<strong>¿A qué lugar le gustaría regresar?</strong> </p>
<p>—Al café O Brasileira de Oporto mientras a través de la cristalera veo como un loco habla con la estatua de Pessoa, al café Floridita de La Habana repleto de chicas con sudores como brandy de frutas que se sacan fotos junto a la estatua de Hemingway, al café Players de Amsterdam cuando toma el micro y canta con voz de increíble belleza uno de los camareros, al ahora aburguesado café Les Deux Magots de París en el que aún se respira la inmarchitable aura de Djuna Barnes, a un club de jazz de León en el que dan tapas de pan de centeno y queso azul llamado el Plaza, a otro bareto leonés de música <em>grunge</em> y camareros disfrazados de telefilm de serie <strong>B</strong> en el que se cena un suculento tex mex y se convive con muchachos/as que combaten con cerveza las contraindicaciones de la adolescencia: el Mongogo, aquel rincón de la ciudad de Lima en el que fui feliz, a la casa en la que vivo con mi ser humano favorito y soy feliz&#8230; | <strong><a href="http://beatrizgiovannaramirez.blogspot.com/">BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ</a></strong>,<strong> </strong>poeta colombiana residente en España.</p>
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		<title>FRANCISCO JAVIER IRAZOKI: “No necesito poseer cosas, sino cuidarlas”</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Aug 2011 13:20:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ [mediaIsla] &#124; Boris Vian y los escritores del grupo Oulipo han conseguido que todo un país, Francia, les agradezca una literatura que no huele a cárcel. Existe unanimidad al respecto. Lo mismo ocurrre con el cantante Georges Brassens.  Escucho a Rokia Traoré para ponerme a su ritmo y seguirlo desde mi espacio. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Francisco-Irazoki.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7543" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Francisco-Irazoki-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ </strong>[<a href="http://mediaisla.net/">mediaIsla</a>] | <strong>Boris Vian y los escritores del grupo Oulipo han conseguido que todo un país, Francia, les agradezca una literatura que no huele a cárcel. Existe unanimidad al respecto. Lo mismo ocurrre con el cantante Georges Brassens.</strong> </p>
<p>Escucho a Rokia Traoré para ponerme a su ritmo y seguirlo desde mi espacio. Francisco Javier Irazoki, escritor, músico virgen, lleva encendida la alarma poética. Trata la vida con la delicadeza de las palabras cuidadas, con las formas que evocan la belleza, la precisión y el sonido. Desde París escribe con memoria, hondura y convencimiento.  </p>
<p>El poeta <strong>Francisco Javier Irazoki</strong> (Lesaka, Navarra, 21 de octubre de 1954) fue periodista musical en Madrid. Colaboraba en revistas como <em>Disco Expres</em> (bajo la dirección de Erwin Mauch) y <em>El Musiquero </em>(dirigida por José María Iñigo). Formó parte de CLOC, grupo de escritores surrealistas. Desde 1993 reside en París, donde ha cursado estudios musicales: Armonía y Composición, Historia de la Música, etc.</p>
<p>Como escritor, sus primeros poemarios editados fueron <strong>Árgoma</strong> (Estella, 1980) y <strong>Cielos segados</strong> (Universidad del País Vasco; Leioa, 1992), que incluía los tres volúmenes de versos escritos hasta esa fecha: <strong>Árgoma</strong> (1976—1980), <strong>Desiertos para Hades</strong> (1982—1988) y <strong>La miniatura infinita </strong>(1989—1990). Más tarde, Irazoki publicaría <strong>Notas del camino</strong> (Javier Arbilla Editor; Pamplona, 2002, con fotografías de Antonio Arenal), el libro de poemas en prosa <strong>Los hombres intermitentes</strong> (Hiperión; Madrid, 2006) y <strong>La nota rota</strong> (Hiperión; Madrid, 2009), cincuenta semblanzas de músicos de épocas muy variadas. La Asociación de Escritores Extremeños y la Junta de Extremadura editaron en 2010 dos antologías—<em>plaquettes</em> de Irazoki.</p>
<p>Publica su columna <em>Radio París</em> en <em>El Cultural</em>, suplemento del diario <em>El Mundo</em><em>.</em> </p>
<p><strong>—En crisis hasta la música que se escucha es triste. ¿Qué música escucha?</strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki-loshombresintermitentes.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7544" title="Irazoki loshombresintermitentes" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki-loshombresintermitentes-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" /></a>—En los tiempos más recientes he escuchado pocos discos. Misterio. Sí acudí a varios conciertos en Nueva York y fue especialmente emotivo ver y escuchar a McCoy Tyner, Ravi Coltrane, Gary Bartz. En el local Blue Note los músicos tocaron atentos a un McCoy Tyner susurrante, con el cuerpo disminuido por la edad, pero de delicadeza tan joven como cuando acompañaba a John Coltrane. Entre compases finos descargaba dos o tres acordes de forzudo musical. Pero lo mejor de la noche nos lo dio Gary Bartz. Rojo y sin tristeza, extrajo de su saxo una música al mismo tiempo serena y desesperada.   </p>
<p><strong>—¿Cuál es la sustancia vital del poema? ¿Qué elemento considera necesario para que un poema sea universal?</strong> </p>
<p>—La pequeña verdad personal es la sustancia. Que las palabras, bien pulidas, apenas se vean bajo el peso verdadero que transportan. El poema principal llega empapado de vida y con pocas adherencias. Por otro lado, me dan miedo los vocablos que tienen corpachón de tanque. Un ejemplo es la palabra “universal”, tan hinchada. Sólo me acerco a ella para pedirle oxígeno cuando los patriotas trazan los límites de la dichosa identidad. </p>
<p><strong>—Sé que le gusta el detalle, lo minúsculo, que colecciona cosas que le proporcionan felicidad. ¿Guarda algún “hombre intermitente”? ¿Conserva de la niñez algún tesoro?</strong> </p>
<p>—Mi infancia fue luminosa, y en ella decidí no conservar nada material. No necesito poseer las cosas, sino cuidarlas. Para mí, el “hombre intermitente” se vuelve invisible cuando su experiencia amorosa es fallida; con el desamor tenemos la transparencia de los desaparecidos. </p>
<p><strong>—¿En qué, cómo y dónde se refugia para encontrar la serenidad, para escribir poesía?</strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki.-la-nota-rota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-7545" title="Irazoki. la nota rota" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki.-la-nota-rota.jpg" alt="" width="205" height="300" /></a>—Sin refugiarme, de manera natural, llevo encendida la alarma poética. Ha sido mi forma de vivir. A veces los sonidos de esa alarma son las frases escritas en un folio. En otras ocasiones recibo una sacudida que aún no he aprendido a traducir con palabras. </p>
<p><strong>—¿Esas sacudidas las transforma en impresiones musicales?</strong> </p>
<p>—No. Por ahora, soy un músico virgen. Cuando estudiaba Armonía, entregué semanalmente breves composiciones que eran corregidas en el conservatorio. Adquirida la técnica de escritura, todo lo compuesto sonaba coherente y con belleza convencional. Pero ¿dónde expresaba mis placeres y angustias? Fíjese en cualquier viejo <em>bluesman</em>. Usa combinaciones muy elementales, de infancia musical, y nos emociona con su autenticidad.   </p>
<p><strong>—Casi dos años después de su artículo en El Cultural sobre Boris Vian ¿diría algo más? </strong> </p>
<p>—Boris Vian y los escritores del grupo Oulipo han conseguido que todo un país, Francia, les agradezca una literatura que no huele a cárcel. Existe unanimidad al respecto. Lo mismo ocurrre con el cantante Georges Brassens. Boris Vian, que desde los doce años vivió amenazado por la mala salud, sonreía aunque la realidad lo obligase a hacerlo a dos palmos de un abismo. Me gusta su irreverencia incompatible con los lugares comunes. Con él confirmo una de mis escasas convicciones sociales: no existe justicia si no está entreverada de dudas y flexibilidad. La rigidez de una fe política o religiosa me sigue pareciendo la prueba de su inconsistencia. </p>
<p><strong>—Eduardo Punset me tiene atrapada en su último libro… Y me preguntaba al leer su obra, Francisco Javier, por la “realidad”. Porque para representar la realidad nos servimos de palabras. Vocablos que no se parecen nada al objeto que representan. Creemos en la verdad… La verdad es que no hay nada más incierto. ¿Cuál es la versión más real —sé que es subjetivo— que ha leído en poesía? </strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/irazoki-no.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7546" title="irazoki no" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/irazoki-no-141x300.jpg" alt="" width="141" height="300" /></a>—Bastantes textos de César Vallejo. Recuerde su poema “Considerando en frío, imparcialmente”. Y cada verso de “Poeta en Nueva York”, de Federico García Lorca. He sentido que la hondura de sus páginas viene directamente de una nobleza interior. La literatura como necesidad; sin tener en cuenta las repercusiones, los fervores, la decepción. Ahí hasta el aplauso es una mala música. </p>
<p><strong>—¿Qué autor lo conmueve? </strong> </p>
<p>—Muchos, pero Félix Francisco Casanova es el mejor amigo invisible. </p>
<p><strong>—¿Sobre qué escribe actualmente?</strong> </p>
<p>—Escribo un nuevo libro de poemas en prosa,<strong> Los descalzos</strong>, una especie de continuación de <strong>Los hombres intermitentes</strong>. Otro volumen completará la trilogía. Después quisiera redactar algunos cuentos y novelas. Ojalá haya tiempo, porque no disminuye mi lentitud. </p>
<p><strong>—Salvador Robles escribió “Contra el cielo”, una novela homenaje a las víctimas del terrorismo. Lo menciono porque él, sin eufemismos, muestra cómo se retuerce el lenguaje en la boca de unos fanáticos. ¿Cree que una sociedad puede superar la connivencia (el silencio cómplice) de miles de sus ciudadanos con la ignominia y la barbarie?</strong> </p>
<p>—No creo en la calidad de un perdón nacido de la desmemoria. Por eso es importante un libro, <strong>Vidas rotas</strong>, donde Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey cuentan la historia de cada víctima de ETA. También, en nombre de muchos ciudadanos de dignidad anónima, me convence Maite Pagazaurtundúa, que desde muy joven ha defendido la democracia dejando claro que la ética debe imponerse al miedo. Allá donde ETA levante su copa de insensibilidad, y la tribu brinde o diga que cincuenta años de sangre no son nada, ese libro y esa mujer van a ser dos espejos justos. | <strong><a href="http://beatrizgiovannaramirez.blogspot.com/">BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ</a></strong>,<strong> </strong>poeta colombiana residente en España.</p>
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