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	<title>mediaisla &#187; Entrevistas</title>
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	<description>Puente de palabras vivas</description>
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		<title>Les Luthiers: silencio, hora de reír</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 19:01:00 +0000</pubDate>
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				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[LUCILA OLIVERA * &#124; El grupo se despide de “Chist!” Con 44 años de carrera, los músicos y humoristas se siguen eligiendo. Imaginan cómo serían sus vidas sin la banda. Hoy y mañana, las últimas funciones en el Gran Rex. Ni bien Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés aparecen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><cite><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luth.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8897" title="Les Luth" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luth-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>LUCILA OLIVERA * | </cite>El grupo se despide de “Chist!” Con 44 años de carrera, los músicos y humoristas se siguen eligiendo. Imaginan cómo serían sus vidas sin la banda. Hoy y mañana, las últimas funciones en el Gran Rex.</strong></p>
<p>Ni bien Marcos Mundstock, Jorge Maronna, Daniel Rabinovich, Carlos López Puccio y Carlos Núñez Cortés aparecen en el Gran Rex (hoy y mañana, a las 21 y en esa sala, son las últimas funciones de <strong>Chist!</strong> ), se adivina el (buen) clima que habrá durante la entrevista. Están a un par de horas de ponerse sus trajes, tomar sus instrumentos y convertirse en Les Luthiers. Ofrecen café, Maronna pregunta si será molestia que su hijo menor se quede durante la entrevista y elogian el campanófono, el instrumento que sumaron para estos días.</p>
<p>Como grupo, llevan 44 años recorriendo con su música y humor los escenarios del mundo. Pareciera que supieron dejar que los años los añejaran de manera inteligente. Y esa es una fórmula que les resulta tanto arriba como abajo del escenario. Veamos.</p>
<p>—<strong>¿Cómo y quién decide qué va y qué no en un espectáculo?</strong></p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong><strong> </strong>: Los instrumentos tienen su vía aparte. Están a cargo de nuestros luthiers y van produciéndose a lo largo de los años. Después se ve en qué espectáculo se usan y el compositor de una pieza decide la instrumentación.</p>
<p>—<strong>¿Cualquiera puede decidir? </strong></p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: No. Marcos y yo no componemos música, podemos opinar, pero realmente nunca se nos va a ocurrir decidir.</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong><strong> </strong>: Pero fijate que Daniel es el que toca más instrumentos informales.</p>
<p>—<strong>¿Cómo se organizan en las giras? </strong></p>
<p><strong><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8898" title="Les Luthiers" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-300x253.jpg" alt="" width="300" height="253" /></a>López Puccio</em></strong>: Tenemos un <em>road manager</em>, que está al tanto de detalles que nosotros ni nos enteramos. Nos manda mails por días, o nos deja mensajes debajo de las puertas. Y eso es lo que nos resulta más sencillo, porque somos muchos.</p>
<p>—<strong>¿Hay alguno impuntual? Cuando son muchos suele ser un tema&#8230;</strong></p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Yo tengo la mala costumbre de llegar, por lo general, cinco minutos tarde. Pero gracias a ellos fui mejorando con el tiempo.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Si no se lo hubiésemos recriminado, ¡a esta altura serían horas! (se ríen).</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: La realidad es que somos un grupo ordenado, responsable y democrático. Somos bastante serios.</p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: Es que si no, no hay forma de que esto funcione. Imaginate: a veces, cuando nos vamos de gira, cada uno llega de un lugar distinto y nos vemos directamente en el escenario.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Es cierto. Nosotros hacemos espectáculos muy cerrados, armaditos. Tanto que ya no probamos ni sonido porque está el equipo técnico que arma antes y prueba. Yo subo al escenario y encuentro mi silla y mi micrófono donde tienen que estar.</p>
<p>—¿Cómo fue la logística de Chist!?</p>
<p><strong><em>Nuñez Cortés</em></strong>: Nos reunimos, discutimos, vimos juntos todos los tapes, volvimos a reunirnos&#8230; Una vez que nos pusimos de acuerdo, agarró la carpeta Jorge, que organiza los ensayos. El establece, por ejemplo, dónde y cuándo hacerlos. Los demás nos despreocupamos del tema porque confiamos en su criterio.</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Y funciona. Alguna vez pasó que pudimos levantar ensayos enteros. Algunos se fueron de vacaciones y ¡otros nos quedamos por los nervios que da la previa! ¿Se siguen poniendo nerviosos?</p>
<p><strong><em>Todos</em></strong>: ¡Por supuesto!</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Yo me aterro. Pienso en la memoria, en la capacidad de recordar el texto, en la música&#8230;</p>
<p>—<strong>¿Alguna vez estuvieron a punto de separarse? ¿Hay recetas para manejar las broncas y los egos?</strong></p>
<p><strong><em>Nuñez Cortés</em></strong>: La respuesta es sí.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-b.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8899" title="Les Luthiers b" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-b-300x196.jpg" alt="" width="300" height="196" /></a>—¿Hay una fórmula?</p>
<p><strong><em>Núñez Cortés</em></strong>: No, es que pasa todo eso que nombrás (se ríe).</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Creo que lo que tenemos en común es único e irrepetible, es muy fuerte lo que armamos y a esta altura somos familia. Les Luthiers es para cada uno de nosotros una bendición.</p>
<p><strong><em>Núñez Cortés</em></strong>: El fenómeno de lo que produce el grupo es mucho más que lo que somos cada uno.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: No es que me voy de acá a la primera de cambio porque total armo otro grupo. ¿Otro grupo con quién? Pero podrían planteárselo&#8230;</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Podría pasar.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: No dudo de que hay gente más talentosa que nosotros. Pero no hay este milagro que nos sucede. En una época buscamos hacer un clon de Les Luthiers, pensábamos en que íbamos a crecer y envejecer y vendría bien armar grupos paralelos, como hace el Cirque du Soleil.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Fracasamos rotundamente. Y teníamos ganas, ¿eh? ¿Se ven cuando no trabajan? Hay tres que son vecinos, ¿no?</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Sí, vivimos a 100 metros de distancia con Marcos y Daniel, en Vicente López. Y antes también estaba cerca Carlos (Nuñez Cortés), en San Isidro, pero se mudó.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: ¡No nos aguantaba más! (risas).</p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: La verdad es que nos llevamos re bien, por eso estamos juntos. Cada uno hace su vida, pero también compartimos de vez en cuando cosas con nuestras familias. Antes de las presentaciones en Punta del Este, Daniel ya había organizado dos asaditos con las familias en su casa. Es un clásico.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: En las giras almorzamos de a dos o de a tres, es lo normal.</p>
<p><strong><em>Maronna</em></strong>: Pero muchas veces nos alojamos en distintos hoteles y nos encontramos en el laburo. La inteligencia de este grupo es que fue armando una organización que permite que nos enfoquemos en lo que nos corresponde a cada uno.</p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: A mí cuando me preguntaban a qué hotel prefería ir contestaba “al que va la mayoría”. Me da igual. El que sabe de hoteles es Jorge. Ahora lo que contesto es que no me dejen solo, ¡porque no me gusta! Y porque ya no hay una mayoría en ese rubro.</p>
<p>—<strong>Todos tienen otras actividades. ¿Se consultan entre ustedes?</strong></p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: Sí, puede pasar que nos digamos mirá esto o escuchá tal cosa. Y no hay conflictos con hacer otras cosas. Cuando empezamos el año ya sabemos cuántas semanas vamos a estar ocupados con Les Luthiers.</p>
<p><em>Rabinovich</em>: A mí me interesa, me gustan las cosas que hacen. Todo eso nos enriquece, le da un enorme valor al grupo.</p>
<p>—<strong>¿Imaginan qué hubiese pasado con sus vidas de no ser parte del grupo?</strong></p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Muchas veces lo pensé, estaría en una escribanía o en un estudio jurídico. Probablemente cantaría en un coro, no me conocería nadie, no tendría seguramente ni la plata ni las posibilidades que tengo.</p>
<p><strong><em>Núñez Cortés</em></strong>: En mi caso, yo hice toda la carrera, así que estaría haciendo alguna investigación bioquímica. Y la música, de alguna manera estaría. Puccio y Jorge seguramente serían músicos, como son, porque se prepararon para eso.</p>
<p><strong><em><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-Sonamos-Pese-a-Todo-front.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8900" title="Les Luthiers-Sonamos, Pese a Todo-front" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Les-Luthiers-Sonamos-Pese-a-Todo-front-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Mundstock</em></strong>: La verdad es que cuando empezamos todos, pensábamos que esto era un juego.</p>
<p><strong><em>López Puccio</em></strong>: Nadie daba un peso, ni nosotros. Yo creo que no nos imaginábamos ni como seríamos a los 40 años. Y ahora estamos llegando a los 70.</p>
<p><strong><em>Mundstock</em></strong>: Bueno, no todos (se ríe). Yo creo que una clave de este milagro que nos ha pasado es que fuimos aprendiendo a sumar lo mejor de cada uno. En alguna época fuimos más jóvenes y competitivos y en vez de aprovechar las cualidades del otro, nos enfrentábamos. Por ejemplo, yo quería tocar música, no quería ser menos, y era un lastre. Los roces se pueden dar en las decisiones artísticas, en la decisión de horarios, en la convivencia&#8230; Por eso, entender esto fue muy importante para todos. Eso te ayuda a seguir teniendo ganas.</p>
<p>—<strong>¿Cuántas ganas más tienen? </strong></p>
<p><strong><em>Rabinovich</em></strong>: Mientras el cuerpo me dé, yo quiero seguir actuando. No tengo ningún otro plan mejor que vivir acá adentro.</p>
<p>Una vez más, por los gestos de sus caras, están todos de acuerdo. Que así sea. * <em>Clarin</em></p>
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		<title>Beatriz E. Mendoza: “Mi poesía es más de dormitorio que erótica”</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 18:36:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[JAIME CABRERA GONZÁLEZ &#124; «Hacer un poema es como si te llegara nada más un hilito o una hebra del cielo y luego tu trabajo como poeta es halar esa hebra y bajar todo el hilo, toda la madeja y armarla y hacer como una bolita y con eso armas un poema». Cuando Beatriz Elena [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz3.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8875" title="JaimeyBeatriz3" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz3-200x300.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>JAIME CABRERA GONZÁLEZ | </strong><strong>«</strong><strong>Hacer un poema es como si te llegara nada más un hilito o una hebra del cielo y luego tu trabajo como poeta es halar esa hebra y bajar todo el hilo, toda la madeja y armarla y hacer como una bolita y con eso armas un poema</strong><strong>»</strong>.</p>
<p>Cuando Beatriz Elena Mendoza me dijo un día que había dejado de corregir esos poemas sueltos que había paseado por tantos lugares durante tantos años, me confirmaba que ya eran un libro publicado.</p>
<p><strong>Esa parte que se esconde </strong>consta de 23 poemas en verso y 5 en prosa, impreso por Ediciones del Bookanero (Colección <em>A ras de cielo</em>) e ilustrado por el pintor colombiano Iván Santos.<em><br />
</em></p>
<p>Son poemas coloquiales sobre lo que Octavio Paz llama “ceremonia subterránea” y responden a aquella experiencia que  —como expresa un poema del nicaragüense Martínez Rivas— “sin saber qué hacer con aquel amor lo ha hecho canción”.</p>
<p>En suma, <strong>Esa parte que se esconde</strong> tiene la virtud de revelar la intensidad del fuego, la calidez del rescoldo y las pavesas definitivas valiéndose de la expresión sencilla y singular en que se fraguó una experiencia del deseo y su más allá.<em><br />
</em></p>
<p>Ésta es<strong> </strong>la segunda aparición editorial de Beatriz E. Mendoza (Barranquilla, Colombia) después de haber sido incluida en la antología <strong>Rompiendo el silencio</strong>, con su cuento <em>Toñita</em>, publicado por Editorial Planeta.<strong><br />
</strong></p>
<p>—<strong>¿Cómo surgieron estos poemas?</strong></p>
<p>—Estos poemas surgieron a los veintitantos… Empezaron en Bogotá cuando estudiaba en la Universidad Javeriana. Cuando me trasladé a Miami como vivía sola —con largos periodos de soledad, interrumpidos por cortos periodos de compañía— aprovechaba el tiempo para escribir. Escribía de noche. He sido un poco insomne y las trasnochadas siempre ayudan para la poesía. Los poemas fueron surgiendo como ejercicios, digamos que no literarios, sino como ejercicios personales para conocerme a mí misma. Durante muchos años he llevado diarios que no son acerca de lo que me pasa en el día, sino sobre lo que siento, y a partir de esos diarios empiezan a brotar ese tipo de sentimientos que son los que pueblan mis poemas.</p>
<p>—<strong>En </strong><strong>«</strong><strong>Esa parte que se esconde</strong><strong>»</strong><strong> </strong><strong>hay una unidad temática,  ¿desde el principio te propusiste el tema erótico?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-De-dormitorio.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8876" title="Beatriz Mendoza. De dormitorio" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-De-dormitorio-198x300.jpg" alt="" width="198" height="300" /></a>—Yo he escrito otro tipo de poemas, pero el amor y el erotismo siempre han estado presentes en mi poesía. El otro tema que dejé por fuera de este libro es el existencial, el quién soy yo, para dónde voy… Solamente incluí uno que otro poema,  tal vez dos que tocan ese tema.  A la hora de escribir los poemas surgen como ellos quieren y ahí es poco lo que el poeta puede hacer para impedirlo, pero a la hora de editar el libro hubo una selección y decidí explícitamente dejar por fuera los que no eran de corte “de dormitorio” como les digo yo… Porque me gusta decir que mi poesía es más de dormitorio que erótica.</p>
<p>—<strong>Haces una diferencia entre poemas de alcoba y poesía erótica…</strong></p>
<p>—Bueno, definitivamente los poemas son eróticos. Lo que pasa es que no me gusta la palabra como tal, por eso busco algo que la suplante.  Me gusta hablar de alcoba, de dormitorio, porque ahí pasan muchas cosas. Porque además de irnos a dormir y hacer el amor, también lloramos. Es un lugar muy íntimo y los poemas son eso. La concepción de erotismo que yo tengo es muy ceñida a la palabra eros, que significa amor, y el amor lo abarca todo, no sólo el plano espiritual, sino que incluye el sexo. Entonces no diría que mis poemas son solamente sobre sexo. Para mí, el erotismo abarca el amor físico y el espiritual.</p>
<p>—<strong>¿Cómo fue lo del título?</strong></p>
<p>—El título del libro surge a partir de un poema que se llama <em>Esa parte que se esconde</em> y es un poema —como todos los del libro— muy íntimo, que coloqué en la mitad del libro, página 29. Y siempre me preguntan que cuál es esa parte que se esconde. Es lo que la gente quiere saber. Y es interesante ver las diferentes interpretaciones que los lectores hacen, pero es más sencillo de lo que parece. Es tal como dice en esas palabras, lo que escondiendo de lo demás, no en ninguna parte. Sencillamente me refiero a la parte más íntima del ser humano: el alma.<strong><br />
</strong></p>
<p>—<strong>En este poemario</strong> <strong>las descripciones del acto sexual son directas, apenas se asoman tímidamente algunas figuras retoricas. La voz poética exige, reclama, señala, pide, se muestra como víctima o como verdugo, es mucho más que un encuentro de cuerpos.  Llamas a cada cosa por su nombre, aunque —valga el logro— sin perder su efecto poético ni caer en el lugar común…</strong></p>
<p>—Sin embargo, yo traté de sacar algunas palabras que me perturbaban… Me gusta llamar las cosas por su nombre porque me gusta que la poesía sea directa y que llegue a las masas. Sí creo en las metáforas y en las figuras literarias, pero me gusta que el lenguaje sea directo. Hoy en día tenemos una escasez tan grande de poesía. De por sí, ante el fenómeno de la Internet, la gente cada vez lee menos, para qué me voy a dar vueltas y hacer rodeos si no quiero perder el sentido de lo que quiero decir. Lo existencial está en los poemas y por más que trate de sacarlo del libro una vez un poema tiene ese ángulo es muy difícil quitárselo, habría que cambiar el poema. Me parece que son muy trabajados, que si te pones a pensar son 15 años con estos poemas a cuestas, para arriba, para abajo, en lecturas, en correcciones, nunca terminas de corregirlos. Pero sí, definitivamente, hay un  punto de existencial en ello. No sé si fue así a propósito, sencillamente esa es mi naturaleza.</p>
<p>—<strong>Hay poemas en verso y otras en prosas…</strong></p>
<p>—Al final decidí —decidimos junto con mi editor René Rodríguez Soriano— incluir unas prosas poéticas por una cuestión de edición y también porque originalmente mi idea era hacer un libro de prosas poéticas, y no quiero que pasen otros 15 años. Y dije, deja tomar las prosas poéticas que tengo hasta ahora y que tengan temas amorosos o eróticos e incluirlas, y así el libro me queda con una unidad.</p>
<p>—<strong>Encuentro algunas fijaciones en tus poemas, tanto en verso como en prosa&#8230; Es decir, sólo cambia la forma de expresión ¿Cómo se dio la prosa poética?</strong></p>
<p>—<a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz2.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8877" title="JaimeyBeatriz2" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/JaimeyBeatriz2-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>Se dio en forma simultánea. Pero como te digo, el libro tuvo un periodo de creación muy grande. Lo empecé a escribir a los veinte y tantos años y lo terminé de escribir en agosto del año pasado [2010] cuando escribí cosas nuevas. Yo me muevo en dos mundos: en el de la narrativa y en el de la poesía. Y la prosa poética me permite habitar los dos mundos al mismo tiempo, lo cual es maravilloso. Me permite expresar lo que siento, pero no me restringe tanto como el verso. Y hay un poema en particular que me gusta mucho que es el de <em>Los tequieros</em> que tiene un elemento de influencia muy cortazariana y son cosas que no sé… la inspiración funciona así. Como anécdota  te cuento que es una prosa que escribí de un solo tirón y luego la trabajé. Si ves el texto original es muy poco el cambio de palabras y de la estructura. Soy una persona que las influencias —como pasa con todo el mundo— funcionan así, no es que estés copiando a nadie ni nada. Uno lee a un autor y pasan años y eso se queda en tu inconsciente y en algún momento sale a flote. Y eso fue lo que pasó.</p>
<p>—<strong>¿Cómo es tu proceso creativo?</strong></p>
<p>—Hacer un poema es como si te llegara nada más un hilito o una hebra del cielo —creo que lo dice Octavio Paz, si no estoy mal, en <strong>Libertad bajo palabra</strong>—, y eso puede ser un verso y tu lo copias en cualquier cuadernito, agenda, libreta de teléfono… y luego tu trabajo como poeta es halar esa hebra y bajar todo el hilo, toda la madeja y armarla y hacer como una bolita y con eso armas un poema. Esa es una forma. A veces me llega solo el primer verso. Otra forma es cuando todo me llega completo y hay que cambiar muy poco. Entonces tengo esas dos formas de trabajar la poesía. Sencillamente es así.</p>
<p>—<strong>¿Pero hay un momento del día en especial?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-ME-MOJAS.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8878" title="Beatriz Mendoza. ME MOJAS" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Beatriz-Mendoza.-ME-MOJAS-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>—Estoy tratando de entrar en una disciplina, en una dinámica de escribir diario… No siempre puedo, tengo que cumplir con mis otras obligaciones, trabajo, la casa, etc. Pero últimamente por mis horarios me doy cuenta de que por la mañana me rinde más  y tengo más inspiración que por las tardes. Por las tardes el cerebro esta frito y lograr que salga algo es muy complicado. Por lo general, últimamente me acuesto temprano y a las cinco o seis de la mañana ya estoy despierta y a esa hora me voy a mi escritorio, ya sea que encienda la computadora o abra un diario, y empiezo a escribir. Para la narrativa la computadora me ayuda más; la poesía es mas de diario, definitivamente es de escribir a mano.</p>
<p>—<strong>Ya el libro ha circulado desde meses atrás, ¿qué te dice la gente que lo ha leído el libro, tanto hombres como mujeres?</strong></p>
<p>—La acogida que ha tenido entre las mujeres me deja gratamente sorprendida. En el trabajo vendí un par de libros y han pasado de mano en mano. Hay un poco de vergüenza de mi parte porque me da pena mezclar poesía con trabajo, pero la acogida es tal que todos los días alguien me dice trae un libro que lo quiero comprar. Los hombres ven el libro de una manera diferente a las mujeres. Creo que las mujeres se sienten identificadas y esa era la intención de alguna forma, darle voz a la mujer, que pudiera dedicar. No encuentro poemas de mujeres para dedicar a los hombres. Los hombres ven el libro de una manera más picara. Pero igual, creo que genera pasiones de lado y lado.</p>
<p>—<strong>Volvamos a los títulos de los poemas…</strong></p>
<p>—Los títulos surgen después de escrito el poema. Pero a veces el título te da el tema de lo que vas a hablar. Son concisos. Una anécdota es que tenía un poema que le cambie el titulo <em>Todos los animales que soy cuando estamos en la cama </em>por <em>Caracola dormida</em>. Porque pasó —para que veas que las lecturas que uno hace en público sirven para algo— que a un círculo de escritura que coordina la poeta nicaragüense Rubí Arana en Books &amp; Books asistió un escritor cubano que se llama Sindo Pacheco y me dijo: “¿Por qué no le cambias el título y el verso último se lo pones de título. Y el título, de verso último. Y me gustó. Quedó: “Caracola dormida, coral y espuma…”</p>
<p>—<strong>En la narrativa, tus cuentos son de un ambiente más abierto, si se puede decir con color Caribe, mientras que la poesía es más cerrada, más hacia adentro, más íntima…</strong></p>
<p>—La narrativa es más acción, no hay la reflexión que me planteo en la poesía. Últimamente escribo más narrativa y otros temas, no sé si eróticos, pero que tienen que ver con sexo.</p>
<p>—<strong>¿Qué puedes adelantar al respecto?</strong></p>
<p>—Tengo muchos proyectos. Demasiados. Además de mi interés por la edición de libros míos o de otros, me gustaría escribir un libro de cuentos. Tengo varios cuentos. Ahorita mismo estoy trabajando en unos cuentos sobre el mundo sórdido de la prostitución y estoy como tratando de ponerme en los zapatos <em>de</em>. Y los cuentos van por ese lado y aspiro a que sean narraciones cortas. Me gustan los cuentos apretados de una página. © Fotos: Ulises Regueiro. <em>jcg, miami beach, fl </em><em><a href="mailto:kabreraj@aol.com">kabreraj@aol.com</a></em><em> </em><em></em></p>
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		<title>René Rodríguez Soriano: una teoría del recuerdo</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 18:14:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
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		<description><![CDATA[J. J. JUNIELES &#124; Rodríguez Soriano acostumbra jugar baloncesto con los muchachos de la calle, parece de lejos un faro caminando con sus casi dos metros de estatura. Frente a las incertidumbres de nuestro presente, ante el mar casi infinito de portadas en las tiendas, se levantan sus palabras como una luz que brilla sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Siete-anos-y-nueces.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8855" title="Siete anos y nueces" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Siete-anos-y-nueces-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" /></a>J. J. JUNIELES | Rodríguez Soriano acostumbra jugar baloncesto con los muchachos de la calle, parece de lejos un faro caminando con sus casi dos metros de estatura. Frente a las incertidumbres de nuestro presente, ante el mar casi infinito de portadas en las tiendas, se levantan sus palabras como una luz que brilla sólo para nosotros, que nos acompaña y redime.</strong></p>
<p>Creo que se trataba de Peter O&#8217;Toole quien decía, con ánimo burlón, que la vida era una piscina llena de basura en la que era imposible no ponerse a nadar, el secreto consistía en intentar salir de allí oliendo a violetas. Algunas vidas parecen honrar esa idea, existencias que hablan del lado soleado de la calle, de su belleza y esplendor, pero también de la otra orilla, maleva e indecorosa. Vidas como la del dominicano René Rodríguez Soriano, quien nos ha concedido esta entrevista.</p>
<p>Rodríguez Soriano juega con el lenguaje, pero lo más interesante es que el lenguaje accede a jugar con él, y esa reciprocidad no es fácil hallarla, con plenitud, en la obra de un creador. No sé por qué, pero creo que es un hijo espiritual de Joao Guimaraes Rosa, el gran escritor brasileño. A eso creo que se refería el escritor y crítico Marcio Veloz Maggiolo, cuando dice que “René tiene el don de manejar la poesía que deshiela el misterio. No es necesario que el cuento sea un dechado de ejercicios técnicos, su pluma nos lleva por el remolino de la fantasía que puede ser una teoría del recuerdo.”</p>
<p>Rodríguez nació en Constanza, República Dominicana (1950), vivió quince años en  Miami, y desde hace un año lo encontramos en Houston. Pero como él suele decir, nuestra verdadera patria es la del idioma de nuestros sueños: el español. Sus libros tienen una larga lista de reconocimientos en su país y ultramar, los más recientes el Premio Nacional de Novela de la Universidad Central de San Pedro de Macorís 2007, gracias a su novela <a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/el-mal-del-tiempo/15113092?productTrackingContext=search_results/search_shelf/center/1"><strong>El mal del tiempo</strong></a>, y<em> </em>el Premio de Poesía otorgado por la misma Universidad Central en San Pedro de Macorís 2008, por su libro de poesía <a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10086886890&amp;noworks=1&amp;query=Rumor+de+pez%2C+Ren%C3%A9+Rodr%C3%ADguez+Soriano&amp;qsort=&amp;page=1"><strong>Rumor de pez</strong></a><em>. </em>Recientemente puso en circulación <a href="http://www.alibris.com/booksearch.detail?invid=10960447731&amp;noworks=1&amp;query=Tientos+y+trotes%2C+rene+rodriguez+soriano&amp;qsort=&amp;page=1"><strong>Tientos y trotes</strong></a>, libro en el que Rodríguez Soriano comparte asombros, dudas y entusiasmos.</p>
<p>Rodríguez Soriano acostumbra jugar baloncesto con los muchachos de la calle, parece de lejos un faro caminando con sus casi dos metros de estatura. Frente a las incertidumbres de nuestro presente, ante el mar casi infinito de portadas en las tiendas, se levantan sus palabras como una luz que brilla sólo para nosotros, que nos acompaña y redime. Algo que, como dice Eduardo González Viaña, inscribe las historias de Rodríguez “dentro de la mejor tradición narrativa latinoamericana”. René es cofundador y coordinador de la revista digital <em>mediaIsla</em>, con trece años de existencia, desde donde desarrolla una intensa labor de difusión y promoción de la literatura latinoamericana (mediaisla.net/revista).</p>
<p>—<strong>Para quienes llegan a René Rodríguez Soriano por primera vez, qué podemos decir sobre él. Cuáles son esas señas inevitables cuando se pregunta por su identidad.</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Tientos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8856" title="Tientos" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/Tientos-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>—De seguro, no lo sé. Tal vez raros acordes, contrapunteos y dislates o un innegable aroma de pinares, descampados y arroyuelos que se me sale por los dedos, que escriben, se piensan y se me desbandan casi siempre a lomo de un lapicito rombo, salvado a puro pulso de la estampida que me arrojó desde el monte hacia inciertas llanuras del espanto y la llovizna. Me seducen, me dejan mongo y sin cordura los tantálicos tableteos de los teclados, los tambores y el trastabilleo de las sílabas, los fonemas y los monemas manoteándose con persistente perversidad hasta engendrar la frase que, feliz o infeliz, enciende el verbo o la palabra a todo tren sobre el papel o el aire. Me encantan las palabras y, ya lo he dicho, arrojarlas como dardos o pinceles sobre el lienzo del diálogo, sin condones, sin reglas. Nunca miento, ni siquiera cuando digo la verdad.</p>
<p>—<strong>Parecen existir más preguntas que respuestas en su obra, más viajes que horizontes prometidos. Qué visión tiene de su estilo literario, es decir, de su forma de organizar y presentar historias, ideas y sensaciones.</strong></p>
<p>Enarbolo la flauta o el pincel con la misma impericia o ineptitud con la que pulo losas o tablaos; perfilo historias que carecen de historia y que por carecer de ella generan una intrahistoria que está en la inexistente otra orilla. Es como un juego en el que las reglas y preceptos no interfieren con el tránsito de los cuerpos o las cosas; un juego corporal, una realidad que acontece en un universo neutro y sobre todo erótico, por encima, y del otro lado de todas las leyes de la chata censura policial de la razón. Escribo o nado en los terrenos de la transgresión, más allá de normas y prejuicios, hasta los límites del cuerpo tal vez. Algo así como un intento de decir o transmitirlo todo o nada: tocar ciertas fibras o ciertas melodías, corretear por los patios de la tarde sin alborotar las palomas; decir verdades o mentiras sin pasar facturas; volar, surcar los aires. Dialogar con lectores sin género, sin sexo ni bandera y, sobre todo, respirar menos viciado el aire y sus alrededores.</p>
<p>—<strong>¿En su proceso de escritura prevalece el discernimiento, el análisis, experiencia o la imaginación?</strong></p>
<p>—Escribo, sueño que escribo o viajo por los sueños y me veo que escribo soñando que escribo, como Elizondo. Degenerado y desgeneracionado como he sido y vivido hasta hoy, tal vez.</p>
<p>—<strong>Qué opinión le despierta hoy lo que antes denominaban literatura latinoamericana, ¿todavía podemos llamarla así?</strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/El-olvido-es-la-Rumor-de-Pez.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8857" title="El olvido es la Rumor de Pez" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2012/01/El-olvido-es-la-Rumor-de-Pez-215x300.jpg" alt="" width="215" height="300" /></a>—Soy del Caribe, y aunque estoy convencido de que nada sonoro me es ajeno, no estoy tan seguro de que encuadre dentro de la definición con la cual, académicos y estudiosos, nos engloban. Dudo, siempre dudo, de las definiciones y aparcelamientos; me aburren las fronteras con sus sangrudos y biliosos agentes de inmigración y Aduanas. La literatura es la literatura; la preceptiva, la veo más bien como parte de aquel baldón de conocimientos inútiles que nos tuvimos que engullir a empujones en los incómodos pupitres de antaño. De modo que, la literatura con apellidos ralos o pomposos, me resulta poco menos que un oscuro vellocino tras el cual tendremos que embarcarnos, quizás a naufragar, en los vastos mares de incomunicación y asedio en que nos ha sometido este tiempo de estrechas aperturas.</p>
<p>—<strong>¿Qué contribuye a su fe como escritor, esas cosas que no dejan que el fuego creador se extinga en medio del cansancio y la incertidumbre?</strong></p>
<p>—La sed.</p>
<p>—<strong>¿Cómo desearía ser recordado?</strong></p>
<p>—Como sapo o gusano, el bronce es una tentación que ya nadie se resiste a desmontar tarjas, estatuas y bicornios cuando aparecen los chinos en escena, comprando todo, todo.<strong><br />
</strong></p>
<p><strong><a href="http://rodriguesoriano.net/">Rodríguez Soriano Básico</a>:</strong> (Constanza, 1950) Ha recibido distinciones  como el Talent Seekers International Award 2009-2010, el Premio uce de Poesía 2008, el Premio uce de Novela 2007, el Premio Nacional de Cuentos José Ramón López de República Dominicana (1997), entre otros. De sus libros publicados destacan: <em>Raíces con dos comienzos y un final</em> (1977), <em>Todos los juegos el juego</em> (1986); <em>Su nombre, Julia</em> (1991), <em>La radio y otros boleros</em> (1996), <em>Queda la música</em> (2003), <em>Sólo de vez en cuando </em>(2005), <em>Apunte a lápiz</em> (2007), <em>El mal del tiempo</em> (2008), <em>Rumor de pez</em> (2009) y <em>Tientos y trotes </em>(2011). © Foto Regina Swain.  <em>jjj, cartagena, colombia, <a href="mailto:john.junieles@gmail.com">john.junieles@gmail.com</a> </em></p>
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		<title>Los lunares, la belleza</title>
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		<pubDate>Sat, 26 Nov 2011 04:20:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[JOCHY HERRERA [mediaisla] A través de la historia los lunares fueron reflejo del pensamiento de adivinos y astrólogos que reconocían la influencia de la luna sobre el quehacer humano… Porque pienso que son, cuando los miro, &#124; lunares de la noche, las estrellas, &#124; y estrellas de tu cuerpo, los lunares.- Pedro Pérez, Paraguay (1883 [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/Lunares.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-8458" title="Lunares" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/Lunares-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>JOCHY HERRERA </strong>[<a href="../../revista">media<strong>i</strong>sla</a>] <strong>A</strong><strong> través de la historia los lunares fueron reflejo del pensamiento de adivinos y astrólogos que reconocían la influencia de la luna sobre el quehacer humano…</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><em>Porque pienso que son, cuando los miro, | lunares de la noche, las estrellas, | y estrellas de tu cuerpo, los lunares.- </em><strong>Pedro Pérez, Paraguay </strong>(1883 – 1929)</p>
<p>La piel, el mayor de los órganos corporales, es un extenso cobertizo compuesto por capas de tejido que llevan nombres tan vacíos como <em>epidermis</em>, <em>dermis</em> e <em>hipodermis</em>; entre ellas se hallan el pelo, las uñas, y las glándulas —los anexos de la piel— dotados cada uno de variadas y curiosas funciones de naturaleza estética o protectora. Frontera o escudo, la piel es también sensibilidad, y por consiguiente, comunicación. Comunicación a nuestro interior y hacia el exterior a través de pequeños organillos que no podemos ver ni controlar y sobre los cuales sólo ejercen algún dominio las neuronas cerebrales. Tales microscópicas estructuras denominadas <em>corpúsculos</em>, son células proveedoras de la sensación de frío (los corpúsculos de Krause), de presión (los corpúsculos de Pacini), de calor (los corpúsculos de Ruffini) y de tacto fino (los corpúsculos de Meissner). Estos últimos fueron estudiados en la Alemania decimonónica por el médico y zoólogo George Meissner (1829 – 1905) descubridor del hecho de que ellos proporcionan la sensación táctil en la lengua, la yema de los dedos, los pezones, los labios, el glande y el clítoris.</p>
<p>Resulta curioso que a pesar de que la piel ejecute funciones esenciales en el diario vivir, hace apenas menos de dos siglos que la disciplina a cargo de su estudio, la Dermatología, se desarrolló como tal. Por igual, aunque los pensadores de la Grecia clásica y del imperio romano ya le habían puesto atención, ha sido en épocas recientes cuando su anatomía fue analizada en detalle. A través de las civilizaciones la piel y algunas de sus estructuras inquietaron tanto a poetas y místicos como al ciudadano común; ejemplo de ello son los lunares —los <em>nevos</em>, en el argot médico— manchas cutáneas que la mayoría de los seres humanos muestran desde su nacimiento y que consisten en acumulaciones de pigmentos producidos por células conocidas como <em>melanocitos</em>.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/lunar-lunares-piel_portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-8460" title="lunar-lunares-piel_portada" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/lunar-lunares-piel_portada-300x150.jpg" alt="" width="300" height="150" /></a>Sobra indicar que la etimología popular de los lunares proviene de la referencia al satélite celestial más cercano al globo terráqueo, y que a través de la historia los lunares fueron reflejo del pensamiento de adivinos y astrólogos que reconocían la influencia de la luna sobre el quehacer humano, los ciclos marítimos y la fisiología femenina. Es de tal manera como se desarrolla la <em>melanomancia</em>, el método utilizado a fin de comprender el significado de los lunares de acuerdo a su color, tamaño, localización o forma. Así, para los hindúes, el tener muchos lunares era sinónimo de hermosura; los franceses, por su parte, los llamaron “granos de belleza” razón por la cual se popularizaron los lunares artificales en el siglo XVII; para otros, la localización de lunares en la frente auguraba éxitos, en las manos reflejaba sinceridad y en los pechos ilustraba el incesante batallar entre el erotismo y la razón.</p>
<p>En la poesía, a mi modo de ver, la expresión lingüística sobre la luna alcanzará su máxima representación en los textos de Miguel Hernández, “perito en lunas” habitante de un tiempo “donde aún llegaba la esotérica sugestión de los metafóricos rayos lunares que el poeta sabía muy bien no van del cielo a la tierra sino de la tierra al cielo; rayos provenientes del referente astronómico y simbólico más inmediato entre el cielo y la tierra”, en palabras del español José María García López. En el ensayo “Las fuentes metafóricas del perito en lunas” el autor apunta cómo la luna, “desde el punto de vista de la cultura occidental contemporánea, muy lejos del espiritualismo simbolista romántico, tiene tan desmitificada su virtualidad mágica como muerta está su superficie, ya humanamente pisada, para mayor seguridad”. Astuta declaración de un bardo al parecer consciente desconocedor de que los poemas hernandianos ya fueron depositados en la superficie selénica por un satélite de la <em>NASA</em>, a propósito del centenario de su muerte.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/01.gif"><img class="alignright size-medium wp-image-8461" title="01" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/11/01-300x281.gif" alt="" width="300" height="281" /></a>Astronomías a un lado, me inquieta el poderoso simbolismo del lunar como marca endeble de la tinta del sentir y del soñar; la metáfora utilizada por el poeta sevillano Abu Ahmad Ibn Hayyun, destacado durante la caída del califato de Córdoba en la otrora España árabe del siglo X, quien en el poema “La bella de los lunares” se confiesa:</p>
<p><em>Una vez que sus lunares se hubieron metido en mi corazón tan hondo como yo me sé, le dije: “¿Es que toda esa blancura representa todos tus favores y esos puntos negros algunos de tus desdenes?”</em></p>
<p>Con igual tesón defiendo a Ramón Gómez de la Serna, vanguardista miembro de la incomparable generación ibérica del 27 quien sentenció la verdadera relación entre piel e imaginación, lugar cúlmine donde cuerpo y soñar nutren las letras del sentir: <em>El lunar es el punto final del poema de la belleza.</em></p>
<p>Y es así como me confieso derrotado, piel en mano, ante la indómita mirada que una vez tu cuerpo me entregó detrás de cada uno de los lunares que dermatologías aparte, yo supe descubrir en la órbita de tu pezón izquierdo. | <strong>JOCHY HERRERA,</strong> escritor dominicano, miembro de la Mesa Directiva de <em>Contratiempo</em> y autor de <em><strong><a href="http://www.lulu.com/product/tapa-blanda/seducir-los-sentidos/6399553">Seducir los sentidos</a></strong></em><strong> </strong>(Mediaisla, 2010).<em> </em></p>
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		<title>Luis Artigue: “La poesía es un acto de desnudez extrema”.</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Sep 2011 17:30:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ [mediaisla] Yo creo en la poesía cristalina como agua liberada, en la poesía oscura como un pozo lleno de diamantes, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda, la que nos ayuda a no jurar el whisky en vano ni a despilfarrar lágrimas&#8230;  Luis Artigue es un escritor [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-Luis-Artigue.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7965" title="Luis Artigue. Luis Artigue" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-Luis-Artigue-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ </strong>[<a href="http://mediaisla.net/revista">media<strong>i</strong>sla</a>]<strong> </strong><strong>Yo creo en la poesía cristalina como agua liberada, en la poesía oscura como un pozo lleno de diamantes, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda, la que nos ayuda a no jurar el whisky en vano ni a despilfarrar lágrimas&#8230;</strong><strong> </strong></p>
<p>Luis Artigue es un escritor que emociona y conmueve. Leer a Luis es penetrar en su universo lírico y dejarse llevar por la humanidad y el magnetismo que desprende. Vive la literatura como una verdad desgarrada, con precisión lingüística y vital, con el sentido del cuerpo, con tristeza, en sintonía con la vida, con la música y muy lejos de la muerte que desde el fondo la odia profundamente.</p>
<p>Conversar con él es contagiarse, impregnarse de esa fuerza vital que emana de su entorno:<strong> </strong></p>
<p>—<strong>¿La poesía qué es en este tiempo?</strong> </p>
<p>—La poesía es lo que queda cuando la literatura se quita la ropa&#8230; Y empiezo diciéndole esto porque, según mi experiencia lectora y creadora, si en el ensayo cobra importancia el pensamiento y en la novela esa importancia recae en gran medida en la imaginación, para que la poesía funcione, emocione y hasta conmocione tiene que ser verdad. La poesía, a mi juicio, tiene que ser verdad pues sin verdad se convierte en un efecto verbal y emocional, y en un acontecimiento estético simplemente correcto: calor que se disipa.</p>
<p>Quienes hemos sentido alguna vez, al leer un poema, cómo éste nos iba afilando la intuición y cómo nos regalaba precisión lingüística y vital, sabemos al menos intuitivamente donde está esa verdad vitalista que sintoniza el cuerpo con el alma, esa verdad serena que invita al intimismo, la verdad desgarrada que ayuda a extraer principios de la tristeza, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda. Tenemos más o menos claro pues que la poesía repleta de verdad, sea ésta clara y clarividente u oscura y misteriosa, nunca engaña. No, la poesía capaz de tocar un nervio del alma no engaña y no calla y de ahí su grandeza. Por eso siguen siendo tan necesarias hoy tanto la poesía como la verdad pues en este momento en el que la política y el derecho insisten en que todo es relativo y argumentable la poesía, que indirectamente nos dice que existe la verdad, y que hay que luchar por ella y esforzarse en ella, ha de ser, creo, el latido mejorador del mundo&#8230;. En este tiempo, pues, según yo la entiendo la poesía es un acto de desnudez extrema. </p>
<p>—<strong>¿Considera que el poema se ha trasformado en la saludable interdisciplinariedad? </strong><strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-El-viajero-se-ha-ido.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7966" title="Luis Artigue. El viajero se ha ido" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-El-viajero-se-ha-ido-189x300.jpg" alt="" width="189" height="300" /></a>—No, pues el poema sigue siendo poema. Acaso sí la forma actual de escribir poemas sea más interdisciplinar, como lo es también nuestro mundo y nuestro yo. Y acaso, como se dice, escribir ahora sea coser el traje roto de lo que hemos leído&#8230; Si es así —que yo no lo creo del todo pues la poesía actualmente, y salvo emocionantes excepciones, a mi juicio está viviendo un regreso que la sitúa más cerca de la tradición canónica que de las vanguardias, que en el fondo son otra tradición canónica, sólo que distinta— no es malo que esto suceda pues el vértigo de lo poético está en todo y lo impregna un poco todo. La poesía es lo que tienen en común los que la escriben y la leen y la sienten y la viven, y eso va más allá de disquisiciones formales. Yo creo en la poesía cristalina como agua liberada, en la poesía oscura como un pozo lleno de diamantes, la que convierte el grito en música y la muerte en leyenda, la que nos ayuda a no jurar el whisky en vano ni a despilfarrar lágrimas&#8230; Creo en la poesía porque sin ella probablemente la vida seguiría existiendo, pero no sabríamos qué significa. </p>
<p><strong>-¿Cuáles temáticas le gustan y/u obsesionan cuando escribe?</strong> </p>
<p>Intento que la poesía que escribo pueda ser identificada con algo sincero. </p>
<p><strong>-¿El jazz es sincero? </strong><strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-mujer-de-nadie.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7967" title="Luis Artigue. La mujer de nadie" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-mujer-de-nadie-190x300.jpg" alt="" width="190" height="300" /></a>Soy un apasionado de la música en general, y del jazz en concreto. Debo inicialmente este fervor a <strong>Rayuela</strong><em> </em>y Julio Cortázar, y a <strong>On the Road</strong> de Jack Kerouac, y a <strong>All What Jazz </strong>de Philip Larkin, y a los <strong>Escritos sobre Jazz</strong> de Boris Vian, así como a los discos de muchos músicos que amo. Pero mi agradecimiento eterno al jazz, esa consoladora música de  libertadores educados en la universidad del dolor, viene de un momento definitivo y definitorio de mi vida&#8230; Con dieciocho años, y a causa de un ictus cerebral, permanecí encamado, enclaustrado y casi desposeído de conciencia en un hospital (la experiencia del coma fue como quedarse dormido en un bosque de cara a las estrellas: las pesadillas no tenían paredes; mi cuerpo se desplomó arrastrando al alma en caída libre, y demostré en tal punto una considerable adherencia a la vida)&#8230; Cuando desperté del sueño casi eterno había pasado mucho tiempo que, sentí, me había sido robado y mi situación física y anímica lindaba con lo insoportable&#8230; Sin embargo una compañera en la planta de neurocirugía del Hospital Ramón y Cajal de Madrid llamada Sonia, jamás la olvidaré, como sí podía andar, a veces, con su cabeza afeitada y su sorprendente buen humor, venía a mi habitación, y se acercaba a mi cama, y me leía al azar de los libros que yo tenía en la mesita. Y, con sus cascos, me invitaba a escuchar jazz&#8230; Yo inesperadamente salí de aquel lugar, y ella se quedó. Inicié un calvario de rehabilitaciones experimentando sin ganas las indignidades luminosas del dolor y, aún desde la atalaya de la silla de ruedas, escribí mi primer libro de poemas, <strong>Por si acaso la vida</strong> —el cual he reescrito y publicado en su versión definitiva en mi libro <strong>Empezar por el número tres. Poesía 1995-2005</strong>—. Una vez, en casa, recibí una llamada telefónica: hola, soy la madre de Sonia. ¿Te acuerdas de Sonia? Claro que me acuerdo. Y mucho. Y sé lo que me va usted a decir, y no quiero escucharlo&#8230; Inicié entonces, como quien regresa a donde todo empieza, la escritura de un libro titulado <strong>Tres, dos, uno, jazz</strong> que utiliza esa música, el sonido inspirado e improvisado de un pueblo que se liberó de la esclavitud mediante la música, como metáfora de la lucha contra las limitaciones, y como repaso de mi obligada condición de escultor de mí mismo. El libro recibió un premio en Valladolid, fue publicado en pasta dura y edición de alto copete por la Fundación Jorge Guillén y, posteriormente, recibió el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España. Pero, más allá de los premios y hasta del jazz, de esa música refinada y peligrosa como un ladrón de esmeraldas, el libro es un homenaje a la vida y las ganas de vivir, y un ejercicio de responsabilidad ética y estética por haber conocido en el hospital a quienes lucharon con dignidad heroica, y a quienes les lloraron admirablemente como una especie de resumen de lo humano&#8230; A veces aún me acuerdo de Sonia con un pendiente solo como las chicas traviesas&#8230; Esté donde esté, desde aquí, gracias&#8230; Y que le diga a la muerte que la odio.<strong> </strong></p>
<p>—</p>
<div><strong>¿Cuándo el poeta es creador de una estética que va más allá que de un estilo?</strong></div>
<div><strong> </strong></div>
<p><strong> </p>
<p></strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-noche-del-eclipse-tu.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7968" title="Luis Artigue. La noche del eclipse tu" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/09/Luis-Artigue.-La-noche-del-eclipse-tu-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" /></a>—Vivimos en un mundo en el que está de moda la juventud, la exterioridad, la pose, la tontería, la falta de alma en cualquier caso&#8230; Y por eso cuando en este tiempo, y en todo tiempo, alguien trata de levantar su amor por el cielo como una nube en la luz; como un muro que se derrumba para saludar la verdad erguida en medio —por decirlo con Luis Cernuda— está siendo anacrónico, intemporal, necesario, y aleccionador y está creando una estética que no será nueva, pero sí muy necesaria&#8230; Creo pues sin dogmatismo en la poesía imbricada en la biografía, el camino interior continuo, la evolución de la conciencia personal y el encuentro entre las conciencias; una poesía empapada de sinceridad. Sé que en esta sociedad pragmática y escéptica hablar de verdad supone invocar algo peligroso, dañino, algo sospechoso porque atenta contra la ceremonia de la confusión y contra el tinglado de apariencia y falsedad que nos hemos montado. Pero por eso hoy el poeta con su lenguaje, con su visión del universo, con su estado de ánimo tiene en mi opinión la misión de bajarse del carro del descreimiento circundante para intentar propagar su verdad emocional. Y es que ya nadie cree como Gabriel Celaya que la poesía pueda cambiar el mundo, pero acaso la poesía exenta de verdad sí que puede hacerlo: puede desfigurar el mundo…<strong> </strong></p>
<p>—<strong>¿Qué poeta-esteta considera imprescindible? </strong><strong> </strong></p>
<p>—Safo, por ejemplo. </p>
<p>—<strong>Acaba de concluir la que será su cuarta novela, y en su página Web </strong>—<strong>http://luisartigue.es</strong>—<strong>dice que lo ha dado todo y que se siente como quien sale de un gran concierto de jazz  y ahora está solo en medio de la acera, le pregunto ¿Ahora qué proyecto tiene en mente, “qué hará con el resto de su vida”?</strong><strong> </strong></p>
<p>—Después del acto de autoindagación y vaciado que supone escribir cada libro de poemas intento depurar mi yo escribiendo luego una novela lo más alocada posible; un acicate para la imaginación. Y a mí intercalar así la poesía y la narrativa —no soy capaz de simultanear— me viene bien: por eso sigo ese modus operandi desde hace años. Ahora en efecto acabo de concluir una novela de humor disparatado y está reposando antes de que vuelva a ella para corregirla&#8230; Luego, cuando ellos quieran, volveré a escribir poemas. Pero para convocarlos, o conjurarlos, estoy volviendo a leer mucha poesía: todo sin dejar de vivir apasionadamente. Y que gire la rueda. </p>
<p>—<strong>¿A qué lugar le gustaría regresar?</strong> </p>
<p>—Al café O Brasileira de Oporto mientras a través de la cristalera veo como un loco habla con la estatua de Pessoa, al café Floridita de La Habana repleto de chicas con sudores como brandy de frutas que se sacan fotos junto a la estatua de Hemingway, al café Players de Amsterdam cuando toma el micro y canta con voz de increíble belleza uno de los camareros, al ahora aburguesado café Les Deux Magots de París en el que aún se respira la inmarchitable aura de Djuna Barnes, a un club de jazz de León en el que dan tapas de pan de centeno y queso azul llamado el Plaza, a otro bareto leonés de música <em>grunge</em> y camareros disfrazados de telefilm de serie <strong>B</strong> en el que se cena un suculento tex mex y se convive con muchachos/as que combaten con cerveza las contraindicaciones de la adolescencia: el Mongogo, aquel rincón de la ciudad de Lima en el que fui feliz, a la casa en la que vivo con mi ser humano favorito y soy feliz&#8230; | <strong><a href="http://beatrizgiovannaramirez.blogspot.com/">BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ</a></strong>,<strong> </strong>poeta colombiana residente en España.</p>
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		<title>FRANCISCO JAVIER IRAZOKI: “No necesito poseer cosas, sino cuidarlas”</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Aug 2011 13:20:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ [mediaIsla] &#124; Boris Vian y los escritores del grupo Oulipo han conseguido que todo un país, Francia, les agradezca una literatura que no huele a cárcel. Existe unanimidad al respecto. Lo mismo ocurrre con el cantante Georges Brassens.  Escucho a Rokia Traoré para ponerme a su ritmo y seguirlo desde mi espacio. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Francisco-Irazoki.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7543" title="OLYMPUS DIGITAL CAMERA" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Francisco-Irazoki-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ </strong>[<a href="http://mediaisla.net/">mediaIsla</a>] | <strong>Boris Vian y los escritores del grupo Oulipo han conseguido que todo un país, Francia, les agradezca una literatura que no huele a cárcel. Existe unanimidad al respecto. Lo mismo ocurrre con el cantante Georges Brassens.</strong> </p>
<p>Escucho a Rokia Traoré para ponerme a su ritmo y seguirlo desde mi espacio. Francisco Javier Irazoki, escritor, músico virgen, lleva encendida la alarma poética. Trata la vida con la delicadeza de las palabras cuidadas, con las formas que evocan la belleza, la precisión y el sonido. Desde París escribe con memoria, hondura y convencimiento.  </p>
<p>El poeta <strong>Francisco Javier Irazoki</strong> (Lesaka, Navarra, 21 de octubre de 1954) fue periodista musical en Madrid. Colaboraba en revistas como <em>Disco Expres</em> (bajo la dirección de Erwin Mauch) y <em>El Musiquero </em>(dirigida por José María Iñigo). Formó parte de CLOC, grupo de escritores surrealistas. Desde 1993 reside en París, donde ha cursado estudios musicales: Armonía y Composición, Historia de la Música, etc.</p>
<p>Como escritor, sus primeros poemarios editados fueron <strong>Árgoma</strong> (Estella, 1980) y <strong>Cielos segados</strong> (Universidad del País Vasco; Leioa, 1992), que incluía los tres volúmenes de versos escritos hasta esa fecha: <strong>Árgoma</strong> (1976—1980), <strong>Desiertos para Hades</strong> (1982—1988) y <strong>La miniatura infinita </strong>(1989—1990). Más tarde, Irazoki publicaría <strong>Notas del camino</strong> (Javier Arbilla Editor; Pamplona, 2002, con fotografías de Antonio Arenal), el libro de poemas en prosa <strong>Los hombres intermitentes</strong> (Hiperión; Madrid, 2006) y <strong>La nota rota</strong> (Hiperión; Madrid, 2009), cincuenta semblanzas de músicos de épocas muy variadas. La Asociación de Escritores Extremeños y la Junta de Extremadura editaron en 2010 dos antologías—<em>plaquettes</em> de Irazoki.</p>
<p>Publica su columna <em>Radio París</em> en <em>El Cultural</em>, suplemento del diario <em>El Mundo</em><em>.</em> </p>
<p><strong>—En crisis hasta la música que se escucha es triste. ¿Qué música escucha?</strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki-loshombresintermitentes.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7544" title="Irazoki loshombresintermitentes" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki-loshombresintermitentes-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" /></a>—En los tiempos más recientes he escuchado pocos discos. Misterio. Sí acudí a varios conciertos en Nueva York y fue especialmente emotivo ver y escuchar a McCoy Tyner, Ravi Coltrane, Gary Bartz. En el local Blue Note los músicos tocaron atentos a un McCoy Tyner susurrante, con el cuerpo disminuido por la edad, pero de delicadeza tan joven como cuando acompañaba a John Coltrane. Entre compases finos descargaba dos o tres acordes de forzudo musical. Pero lo mejor de la noche nos lo dio Gary Bartz. Rojo y sin tristeza, extrajo de su saxo una música al mismo tiempo serena y desesperada.   </p>
<p><strong>—¿Cuál es la sustancia vital del poema? ¿Qué elemento considera necesario para que un poema sea universal?</strong> </p>
<p>—La pequeña verdad personal es la sustancia. Que las palabras, bien pulidas, apenas se vean bajo el peso verdadero que transportan. El poema principal llega empapado de vida y con pocas adherencias. Por otro lado, me dan miedo los vocablos que tienen corpachón de tanque. Un ejemplo es la palabra “universal”, tan hinchada. Sólo me acerco a ella para pedirle oxígeno cuando los patriotas trazan los límites de la dichosa identidad. </p>
<p><strong>—Sé que le gusta el detalle, lo minúsculo, que colecciona cosas que le proporcionan felicidad. ¿Guarda algún “hombre intermitente”? ¿Conserva de la niñez algún tesoro?</strong> </p>
<p>—Mi infancia fue luminosa, y en ella decidí no conservar nada material. No necesito poseer las cosas, sino cuidarlas. Para mí, el “hombre intermitente” se vuelve invisible cuando su experiencia amorosa es fallida; con el desamor tenemos la transparencia de los desaparecidos. </p>
<p><strong>—¿En qué, cómo y dónde se refugia para encontrar la serenidad, para escribir poesía?</strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki.-la-nota-rota.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-7545" title="Irazoki. la nota rota" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/Irazoki.-la-nota-rota.jpg" alt="" width="205" height="300" /></a>—Sin refugiarme, de manera natural, llevo encendida la alarma poética. Ha sido mi forma de vivir. A veces los sonidos de esa alarma son las frases escritas en un folio. En otras ocasiones recibo una sacudida que aún no he aprendido a traducir con palabras. </p>
<p><strong>—¿Esas sacudidas las transforma en impresiones musicales?</strong> </p>
<p>—No. Por ahora, soy un músico virgen. Cuando estudiaba Armonía, entregué semanalmente breves composiciones que eran corregidas en el conservatorio. Adquirida la técnica de escritura, todo lo compuesto sonaba coherente y con belleza convencional. Pero ¿dónde expresaba mis placeres y angustias? Fíjese en cualquier viejo <em>bluesman</em>. Usa combinaciones muy elementales, de infancia musical, y nos emociona con su autenticidad.   </p>
<p><strong>—Casi dos años después de su artículo en El Cultural sobre Boris Vian ¿diría algo más? </strong> </p>
<p>—Boris Vian y los escritores del grupo Oulipo han conseguido que todo un país, Francia, les agradezca una literatura que no huele a cárcel. Existe unanimidad al respecto. Lo mismo ocurrre con el cantante Georges Brassens. Boris Vian, que desde los doce años vivió amenazado por la mala salud, sonreía aunque la realidad lo obligase a hacerlo a dos palmos de un abismo. Me gusta su irreverencia incompatible con los lugares comunes. Con él confirmo una de mis escasas convicciones sociales: no existe justicia si no está entreverada de dudas y flexibilidad. La rigidez de una fe política o religiosa me sigue pareciendo la prueba de su inconsistencia. </p>
<p><strong>—Eduardo Punset me tiene atrapada en su último libro… Y me preguntaba al leer su obra, Francisco Javier, por la “realidad”. Porque para representar la realidad nos servimos de palabras. Vocablos que no se parecen nada al objeto que representan. Creemos en la verdad… La verdad es que no hay nada más incierto. ¿Cuál es la versión más real —sé que es subjetivo— que ha leído en poesía? </strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/irazoki-no.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7546" title="irazoki no" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/08/irazoki-no-141x300.jpg" alt="" width="141" height="300" /></a>—Bastantes textos de César Vallejo. Recuerde su poema “Considerando en frío, imparcialmente”. Y cada verso de “Poeta en Nueva York”, de Federico García Lorca. He sentido que la hondura de sus páginas viene directamente de una nobleza interior. La literatura como necesidad; sin tener en cuenta las repercusiones, los fervores, la decepción. Ahí hasta el aplauso es una mala música. </p>
<p><strong>—¿Qué autor lo conmueve? </strong> </p>
<p>—Muchos, pero Félix Francisco Casanova es el mejor amigo invisible. </p>
<p><strong>—¿Sobre qué escribe actualmente?</strong> </p>
<p>—Escribo un nuevo libro de poemas en prosa,<strong> Los descalzos</strong>, una especie de continuación de <strong>Los hombres intermitentes</strong>. Otro volumen completará la trilogía. Después quisiera redactar algunos cuentos y novelas. Ojalá haya tiempo, porque no disminuye mi lentitud. </p>
<p><strong>—Salvador Robles escribió “Contra el cielo”, una novela homenaje a las víctimas del terrorismo. Lo menciono porque él, sin eufemismos, muestra cómo se retuerce el lenguaje en la boca de unos fanáticos. ¿Cree que una sociedad puede superar la connivencia (el silencio cómplice) de miles de sus ciudadanos con la ignominia y la barbarie?</strong> </p>
<p>—No creo en la calidad de un perdón nacido de la desmemoria. Por eso es importante un libro, <strong>Vidas rotas</strong>, donde Rogelio Alonso, Florencio Domínguez y Marcos García Rey cuentan la historia de cada víctima de ETA. También, en nombre de muchos ciudadanos de dignidad anónima, me convence Maite Pagazaurtundúa, que desde muy joven ha defendido la democracia dejando claro que la ética debe imponerse al miedo. Allá donde ETA levante su copa de insensibilidad, y la tribu brinde o diga que cincuenta años de sangre no son nada, ese libro y esa mujer van a ser dos espejos justos. | <strong><a href="http://beatrizgiovannaramirez.blogspot.com/">BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ</a></strong>,<strong> </strong>poeta colombiana residente en España.</p>
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		<title>ROBERTO MARCALLE ABREU: “He sido objeto de una grosera exclusión.”</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jul 2011 10:55:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[De vez en cuando]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[RENE RODRIGUEZ SORIANO &#124; “Creo que  existe una realidad muy torcida que pesa de manera descomunal sobre la creación literaria en el país. Que es como un fardo de truculencias, una espantosa carga de perversidad que oscila de manera peligrosa contra los que honestamente se esfuerzan con el propósito de estructurar una obra.”  Recuerdo la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.-En-honor-de-Stella.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7304" title="rmarcalle. En honor de Stella" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.-En-honor-de-Stella-205x300.jpg" alt="" width="301" height="376" /></a><a href="http://www.rodriguesoriano.net/">RENE RODRIGUEZ SORIANO</a> | “Creo que  existe una realidad muy torcida que pesa de manera descomunal sobre la creación literaria en el país. Que es como un fardo de truculencias, una espantosa carga de perversidad que oscila de manera peligrosa contra los que honestamente se esfuerzan con el propósito de estructurar una obra</strong>.<strong>”</strong><strong> </strong></p>
<p>Recuerdo la vieja cafetería de Humanidades, los inolvidables derretidos del Colmado Tilza (que después degeneraría en El Almendrón), las tardes de serruchos largos para una pizza en La Cotica; ir caminando toda la José Contreras, desde la Jonas E. Salk hasta la Abraham Lincoln, y esperar hasta el sábado, que llegara <em>La Gaceta de Auditorium</em> con las discusiones sobre “Tel Quel”,  “Cinema Verité”, las teorías de Barthes, Todorov, la Morin, la Kristeva y demás sobre “los niveles del sentido” o simplemente los poemas de la tribu, llenos de pólvora y <em>olvido</em>. Ibámos a Macalé, donde Blasco y en Ágora, aprovechando en especial los que se salvaron del fuego, nos artillábamos con todo lo que salía del <em>Boom </em>y sus alrededores. En Ágora, precisamente, chamuscado, me cayó en las manos <strong>Las dos muertes de José Inirio </strong>(Taller, 1972), primer libro de cuentos de Roberto Marcallé Abréu, aunque la presentación del mismo (sucio y ahumado, como ya dijera y tipografiado con una rudimentaria máquina de escribir) careciera de atributos para anunciarme o advertirme de lo que me esperaba páginas adentro, me encontré con quizás uno de los relatos más terriblemente humanos de la narrativa breve dominicana: <a href="http://www.rodriguesoriano.net/rmarcalle/index.html">“Las pesadillas del verano”</a>. </p>
<p>Lo demás es historia, historia conocida o traslapada; más o menos como la que se infiere de la conversación que finalmente logro concertar con Marcallé Abréu para preguntarle, y lograr que me cuente, un poco o casi todo sobre la historia negra que desde hace tiempo se urde sobre el trabajo de autores que han preferido mantenerse al margen y distantes de las pasarelas y los puntos de repartos de lisonjas y prebendas. Podrá decirse que sus tramas, sus personajes y cuentos y novelas se urden y navegan en los más sordidos pasajes de la realidad y la ficción; podrá decirse quizás que el autor es uno de esos bocadura que se labran un espacio fuera de la faramalla y los aposentos del poder o que, sencillamente él escribe y describe, con un lapicito mongo, desde el mismo fango sin temor a las salpicaduras. Desde hace largo rato, sus textos merecen la atención y la fidelidad de un nutrido grupo de lectores plenamente identificado con el mundo que a fuerza de rigor y tesón se ha labrado Roberto Marcallé Abréu. </p>
<p><strong>ROBERTO MARCALLÉ BÁSICO</strong><strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.-Roberto-Marcalle-Abreu.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7305" title="rmarcalle. Roberto Marcalle Abreu" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.-Roberto-Marcalle-Abreu-300x199.jpg" alt="" width="277" height="173" /></a>Narrador y periodista, Santo domingo, 1948. Dos veces Ganador del Premio Anual de Novela: <strong>Cinco bailadores sobre la tumba caliente del licenciado</strong> (1979) y <strong>Las siempre insólitas cartas del destino</strong> (1999). Obras publicaddas: <strong>Las dos muertes de José Inirio</strong> (1972), <strong>El minúsculo infierno del Señor Lukas</strong> (1973), <strong>Sábado de sol después de las lluvias</strong> (1978), <strong>Cinco bailadores sobre la tumba caliente del licenciado</strong> (1978), <strong>Espera de penumbras en el viejo bar</strong> (1980), <strong>La comunidad dominicana en el exterior: El desarrollo de la década</strong> (1986), <strong>Esas oscuras presencias de todos los días</strong> (1998), <strong>Las siempre insólitas cartas del destino </strong>(1999), <strong>Sobre aves negras cortes de media luna y lágrimas de sangre</strong> (2002), <strong>Desdicha, enfermedad y muerte cortesía del señor Marcelino Ozoria </strong>(s005), <strong>Contrariedades y tribulaciones en la mezquina existencia del señor Manfredo Pemberton</strong> (2007), <strong>No verán mis ojos esta horrible ciudad </strong>(s009), <strong>En honor de mi muy querida Stella </strong>(2010). </p>
<p>—<strong>En un país signado por el relumbrón, el zigzagueo, las verdades a medias y esa necesidad casi imperiosa de estar a la diestra de quien “corta el bacalao”, ¿cómo sobrevive un escritor que urde y trama un mundo que dice todo lo contrario de lo que propala y defiende a rajatabla la manada del gremio que, acicalada, sorda y ciega, almuerza, cena y desayuna opíparamente de los condumios del poder?</strong> </p>
<p>—La misma palabra que utilizas, <em>sobrevivir</em>, creo que lo  enuncia todo. En realidad, no creo que exista un solo escritor dominicano que viva del oficio. Por lo menos, no conozco ninguno. Esa situación, creo, es la que ha provocado incontables distorsiones,  vínculos y lealtades discutibles con quienes disponen del dinero, de la influencia, del acceso a la mecánica del poder. Es fácil citar nombres y detallar situaciones deleznables, pero no vamos a descender a ese nivel salvo que eventualmente sea necesario. Los hay que han optado por adherirse a circunstancias y realidades que de alguna manera pueden calificarse como indecentes. Todo esto es <em>vox populi</em>. Creo que  existe una realidad muy torcida que pesa de manera descomunal sobre la creación literaria en el país. Que es como un fardo de truculencias, una espantosa carga de perversidad que oscila de manera peligrosa contra los que honestamente se esfuerzan con el propósito de estructurar una obra. Un atentado, diría, contra la posibilidad de que alguna vez obtengamos resultados auténticos, valederos, que sean reconocidos y admirados en todo el mundo. Que, por méritos propios, obtengamos no uno sino numerosos galardones internacionales. Opino con franqueza que existe un contexto de aprovechamiento, de privilegio, de exclusión y de maldad que de manera sistemática supone una amenaza viva contra los que sinceramente están dedicados a edificar esa obra trascendente. Es natural que quienes hayan optado por el aprovechamiento escandaloso, por el tráfico de influencias, por el enriquecimiento inocuo, por favorecer relacionados y socios, es natural, repito, que no vean con buenos ojos a quienes se encuentran al frente, aquellos que en definitiva quieren que los asuntos se manejen de otra manera. Y que procedan de manera expresa o encubierta, a hacerles daño,  desmoralizarlos, dejarlos fuera del juego. Si es necesario, entraremos en mayores detalles más adelante. </p>
<p>—<strong>El nombre del narrador Roberto Marcallé Abréu tiene una ligazón de larga data con el periodismo investigativo en la República Dominicana, ¿dónde se encuentran y se separan el autor de ficciones y el experimentado periodista que ha sabido radiografiar y exponer ante la opinión pública intrincados temas de la vida nacional?</strong> </p>
<p>—En los años en que trabajaba en el periódico <em>El Nacional</em>, abogaba y, en la medida de las posibilidades, hacía mis esfuerzos por escribir de una manera diferente a la tradicional, lo que en el periodismo clásico se denomina “pirámide invertida”. Lo que llamas “periodismo de investigación” en nuestra práctica, era, sencillamente, un intento de ahondar, de profundizar en los temas que se consideraban de interés general pero que no se correspondía plenamente con esa clase de periodismo que supone muchas otras variables y cualidades. </p>
<p>Esta manera de trabajar los asuntos de prensa, además de lo indicado más arriba, tenía otras ramificaciones. La más importante: que el lector se compenetrara con la información que se le estaba suministrando, que sintiera su trascendencia o intrascendencia. Que supiera interpretar los datos, las palabras. Que, en cierta forma, se sintiera involucrado, y asumiera una postura responsable. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmacarlle.Las-siempre-insolitas.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7306" title="rmacarlle.Las siempre insolitas" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmacarlle.Las-siempre-insolitas-185x300.jpg" alt="" width="185" height="300" /></a>La diferencia entre lo periodístico y lo literario, radica en el contexto. Ambos, desde el punto de vista que he abordado, sugieren investigación, elección de palabras, escenarios, un estilo, alcanzar al lector, interesarlo, seducirlo, obligarlo a tomar parte de la historia. En la literatura, no obstante, hay una eficacia y un ámbito mayores porque se pueden usar un mayor número de recursos, los recursos que proporcionan la imaginación, la experiencia, el conocimiento de causa. En la literatura, hay un marco, un contexto, que, en alguna medida, uno controla y dirige. Y digo en alguna medida porque los escritores saben  cuanto esto significa en lo relativo a trama y personajes. No pasa así cuando se trabaja seriamente lo que llamamos información pública. Por momentos, las diferencias no se ven con claridad, pero sí existen, tropiezan, se desencuentran y es bueno y necesario que sea de esa manera, porque en definitiva se trata de asuntos disímiles, que confluyen  en algún momento y de la misma manera se distancian. </p>
<p>—<strong>¿Qué ventaja o desventaja tiene llamarse Roberto Marcallé Abréu dentro del canon de la narrativa dominicana moderna?</strong> </p>
<p>—La ventaja es que, de acuerdo con un criterio bastante generalizado, se me juzga como una persona que vive dedicada al trabajo literario, a la lectura. Que tengo en mi haber algunos libros que quizás sea preciso evaluar y juzgar con algún detenimiento, que no se pueden pasar por alto, pese a la indiferencia o al desdén de miembros del oficio que te miran con desdén. Quizás las opiniones de un número de intelectuales dominicanos, de escritores y pensadores, de varios críticos, opiniones que, dígase de paso, se han publicado a través de los años, sean parte de esa apreciación positiva, y yo lo agradezco en lo más profundo de mi alma. Principalmente porque no tengo el honor de conocer personalmente a muchos de ellos. ¿La desventaja? Bueno, creo que hay quienes dicen que yo estoy al margen de lo mediático, que no asisto a los eventos sociales, que me mantengo al margen, que no me reúno con nadie, que es como si no viviera entre nosotros o en este mundo y cosas así por el estilo. Que soy una isla. Esta es una opinión compartida por amigos y gente distante. No es exactamente así, pero si es como se quieren ver las cosas, qué le vamos a hacer. No voy a disgustarme por eso, ni lo voy a discutir. No soy antisocial ni asocial, nada de eso, ni vivo en una burbuja. Y no es cierto que me mantenga a distancia. Lo que en verdad ocurre es que no tengo mucho tiempo. Pero como todo tiene sus consecuencias, el problema que este decir arrastra es que, como yo estoy al parecer lejos de los ámbitos que frecuentan los del oficio, de sus luchas, de sus intereses y hasta de sus intrigas, lejos de donde se toman las decisiones,  lo mejor es ignorarme, excluirme, dejarme a un lado. Es como si dijeran: No podemos contar con éste. O ignorémosle. Es, en su medida, lo que ha ocurrido en los últimos años. He sido objeto de una grosera exclusión. Por suerte, no se habla de arrogancia, ni de insolencia, de altanería, nada de eso, porque todo el mundo sabe que no soy de esa manera, sino todo lo contrario. </p>
<p>—<strong>En tus relatos y en tus novelas, ¿dónde confluye o se separa lo real real de lo real deseado o ficcionado?</strong> </p>
<p>—Lo imaginado, lo creado o re-creado, debe alimentarse de la mayor dosis de realidad posible. De la mayor dosis de lógica posible. Sólo de esta manera es posible alcanzar un nivel de arte y de seducir a los lectores. Incluso, las creaciones más inconcebibles y hasta próximas al absurdo, desde el punto de vista racional, necesitan de ese asiento en la realidad. Parecerá paradójico, pero, para ser creíble, para ser lógica, la imaginación debe fundamentarse en la realidad. Lo que calificas como “real deseado” o “real <em>ficcionado</em>” es la orientación que se imprime a la anécdota, al hilo anecdótico. En este orden, todo cuanto conforma el cuento o la novela (el hecho en primer término, la caracterización, los eventos, los ambientes, el desarrollo que se produce en la situación hombre-hombre, hombre-circunstancias en el segundo caso, el discurrir dialéctico en cada oportunidad) debe encaminarse hacia ese propósito. Es como una formación integrada por numerosas variables interconectadas, todas ellas muy sensibles a las otras y cuya esencia y vínculo definen la totalidad o marcan la totalidad de cuanto podemos apreciar. </p>
<p>Pongamos de ejemplo un personaje, el señor Pemberton. Es un hombre agraviado por su realidad misma (la edad, los logros y fracasos de su existencia, sus alegrías y  tristezas y, de manera decisiva, el ambiente descompuesto que lo rodea, los abusos de que es objeto). Entonces, el personaje, que es un símbolo, debe asumir su destino, tomar una decisión. Sencillamente, o tolera cuanto le ocurre de manera resignada o se decide por enfrentar sus circunstancias. En definitiva, personaje y circunstancias, como planteaba Ortega, se integran en una sola realidad. Ahí tenemos la respuesta a tu cuestionamiento sobre lo real-real y lo real-deseado o <em>ficcionado.</em> </p>
<p>—<strong>Además de textos narrativos tienes publicados varios títulos dentro del género del ensayo, ¿cómo te sientes con eso de los géneros y en cuál terreno encuentras un mejor vehículo expresivo?</strong>           </p>
<p>—Si tuviera el tiempo y las posibilidades, me hubiera gustado trabajar en numerosos temas de ensayo. Por ejemplo, me hubiera interesado uno sobre el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), su estructura, la intimidad de sus métodos operativos, sus fundadores, el carácter, la psicología de sus integrantes. Me hubiera gustado trabajar en el perfil, el carácter del pueblo dominicano y sus transformaciones digamos que en los últimos cincuenta años, una especie de continuación de algunos trabajos de Zaglul y Fernando Martínez, de una parte y reflexiones dispersas de Juan Bosch, Peña Gómez, Balaguer y Jimenes Grullón de la otra. Me hubiera gustado hacer un análisis pormenorizado de la forma en que se utiliza el dinero en una institución pública durante un periodo de tiempo. Hubiera sido muy inspirador hacer una investigación de lo que ha sido el destino del tesoro público, de las propiedades y recursos del Estado desde el 1961 hasta el 2010, lo que diferentes administraciones han realizado con ese patrimonio en esos años. Me hubiera sido muy estimulante escribir las biografías de muchos personajes dominicanos, tales como Duarte, el Arzobispo Meriño, Balaguer, Peña Gómez, Antonio Guzmán, Juan Bosch, Salvador Jorge Blanco. Son algunos proyectos entre muchos otros que me hubiera gustado abordar. En realidad, me apasiona el ensayo como género. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.-Manfredo-Permento.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7307" title="rmarcalle. Manfredo Permento" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.-Manfredo-Permento-205x300.jpg" alt="" width="205" height="300" /></a>No obstante, debo decirte que hace muchos años decidí dedicarme a escribir novelas. Excepcionalmente ahora escribo cuentos y tengo en proyecto numerosos temas a desarrollar en este sentido. Sólo que reflexioné sobre la necesidad de emprender proyectos de envergadura en un género a mi juicio no tan abundante en el país, como es la novela. Es un serio desafío porque supone dedicación, entrega, mucha preparación, mucha corrección, mucha coherencia. Siempre he considerado que la literatura requiere de una actitud responsable, dedicada y en este sentido hace tiempo que definí con toda claridad mis metas. Es lo que he procurado hacer y cumplir durante toda mi vida. De novelas, tengo muchos temas a desarrollar. Espero culminar varios de ellos. En respuesta a tu pregunta, me gusta escribir novelas, pero me siento igual escribiendo cuentos y ensayos. El asunto es la pasión. Es la pasión que imprimes a cuanto haces. En ese sentido, soy una persona que, cuando escribo, me siento poseído por una pasión lo suficientemente intensa como vencer tantos obstáculos. </p>
<p>—<strong>¿Cuál ha sido tu experiencia con el mercado editorial dominicano? ¿Qué consideras que hemos conquistado, en qué punto está y cuánto falta para que entre el autor, el mercado y el lector haya un canal más expedito? ¿Te sientes cómodo con ser la mayoría de las veces tu propio editor?</strong> </p>
<p>—Mis experiencias en el mercado editorial han sido terribles. Conoces la situación de ese mercado y sabes que los libros nuestros, sin que importe el valor y el atractivo que posean, no se venden lo suficiente. La aventura de hacer un libro es toda una experiencia que en la mayoría de los casos, resulta complicada, interminable, y en ocasiones muy desagradable. La parte más compleja y difícil es darle forma, darle vida a la obra. Es un ámbito en el que se alternan algunas satisfacciones y mucho sufrimiento. Luego, viene la corrección que es un capítulo que exige una dedicación brutal, que exige demasiado trabajo y muchos cambios y el asalto permanente de las dudas, porque el autor nunca se siente del todo conforme. Concluida esta parte (que en realidad nunca concluye), debemos enfrentar el hecho de concretar el libro. No se puede contar con editoriales o editoras, que no tenemos. Simple y llanamente, si tienes el dinero puedes hacer el libro, si no lo tienes, no puedes hacerlo. Quizás recibas el respaldo del Estado, pero para eso debes tener relaciones, ser uno del equipo. Algunos escritores se han diligenciado el apoyo de funcionarios que les ayudan a publicar, pero creo que eso no es tan frecuente, aunque hablo de oídas. Aparte de la corrección personal, es importante la revisión de un corrector profesional, sólo que esos técnicos  cobran una fortuna. Luego está la composición que es otro vía crucis y finalmente la tirada, la terminación. Todo eso supone gastar mucho dinero, dinero que uno sabe que el libro no te va a producir. Entonces, hablamos de una suma de sacrificios y amarguras sin cuento.  Hubiera deseado que muchos de los libros que he publicado fueran de mayor calidad. Espero lograrlo en el futuro y en este sentido debo decirte que planeo publicarlos todos, uno tras otro, debidamente corregidos y hasta mejorados, como indiqué más arriba. El problema es que, si hubiera esperado, la mayoría de esos libros no habrían visto la luz. Nunca he poseído ni el suficiente dinero ni las relaciones. Y el libro tiene también su momento de nacer. De eso es que se trata. Es un imperativo que tiene que ver directamente con el escritor. Si un libro no ve la luz en un determinado momento, el daño que puede sufrir quien lo ha escrito puede ser irreparable. Igual suerte puede correr la obra. Deseaba decirte finalmente que editar un libro, en las condiciones en las que me ha tocado hacerlo, es una de las empresas más solitarias, más amargas y más frustratorias que se puede imaginar. </p>
<p>—<strong>La escasa crítica o reseña de libros en el medio, normalmente te sindica como un autor de temas álgidos, a los que muy pocos —pocas veces— se arredran a meterle el diente, ¿qué hay de cierto en ello?</strong> </p>
<p>—Hay mucho de verdad en eso. Todos mis libros de una forma u otra son un cuestionamiento. Un cuestionamiento que surge de nuestros limitados niveles de desarrollo, de nuestra pobreza, de la vida tan agria que vivimos, de los abusos sin límites de que es objeto la mayoría de la gente, de nuestra impotencia, de la degradación creciente que nos disminuye en todos los órdenes, del cinismo de la clase dirigente y de la clase política, de la bajeza y la codicia de aquellos que se aprovechan y  venden su conciencia por un plato de lentejas, de la ausencia de metas, de propósitos superiores, de fines encomiables. ¿Acaso no es ese el papel de las artes? Para  algunos, los temas en discusión  son “temas álgidos”. ¿Por qué lo son? En honor a la verdad, hay un temor muy extendido. ¿A qué le tienen miedo? ¿A quiénes les temen? ¿A quienes les conceden privilegios, a quienes les pagan montones de dinero sin trabajar, a quienes les financian los viajes y les resuelven problemas económicos y de toda índole, a quienes les enriquecen? Si esos críticos o escritores que se niegan a incursionar o debatir ciertos temas les parece muy cómodo mantenerse al margen, allá ellos. Que se queden con el tema de Trujillo (desde sus ángulos menos trascendentes, los más frívolos o superficiales), o que permanezcan discutiendo sobre el sexo de los fantasmas que residen en la estratosfera. Que sea, pues, su propia conciencia la que dicte si cuanto hacen es digno o no. Que se cuestionen a sí mismos cuando se miren al espejo. Es en ese lugar donde tropezarán con las mejores respuestas. Lo definitivamente cierto es que  esa gente irresponsable jamás trascenderá. Serán sepultados por el tiempo y nadie se molestará en recordarlos. Aunque creo que a esa gente lo que se llama trascendencia les importa muy poco. Están muy entretenidos y divertidos con el disfrute de los privilegios que les conceden como pago a su renuncia, a la adulonería, a su desparpajo moral.</p>
<p> No obstante, debo decir que a pesar de los temas que trato en mis textos, muchos intelectuales, muchos escritores, algunos críticos, han actuado con mucha profesionalidad y se han referido a éstos de manera franca y objetiva. Son una minoría, ciertamente, pero sus voces poseen mucho peso y creo que con eso es suficiente.  No se puede, en un ambiente tan descompuesto como el que vivimos, pedir más. Esas personas a las que me refiero representan tanta integridad que su sola existencia realmente debería colmarnos de orgullo. Con ellos es suficiente, lo repito. </p>
<p>—<strong>Podría plantearse como una ruptura o una especie de pausa en tu acuciante búsqueda y escarceo entre los albañales del proceso de desarrollo que vive la nación dominicana la publicación de En honor a mi muy querida Stella, precisamente ubicada en el mismo centro de la tetralogía que iniciaste con <strong>Contrariedades y tribulaciones en la mezquina existencia del señor Manfredo Pemberton</strong> y <strong>No verán mis ojos esta horrible ciudad</strong>?</strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7308" title="rmarcalle" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/rmarcalle-300x199.jpg" alt="" width="300" height="199" /></a>—La novela <strong>En honor a mi muy querida Stella</strong> no es  una ruptura de lo que calificas como “acuciante búsqueda entre los albañales”, de lo que llamas <em>proceso de desarrollo</em> y que yo calificaría como <em>de inversi</em><em>ón</em> que vive la nación dominicana. Es una pausa en un sentido: mientras escribo un texto demasiado extenso, con docenas de personajes y situaciones en el que resulta terriblemente agotador mantener la continuidad, la coherencia, la unidad, porque eso es lo que exige el buen sentido para un trabajo de esa índole, me procuro una especie de respiro para retomar la historia con otros personajes y situaciones en apariencia o un tanto al margen de los de la trilogía. Sólo que si meditas con detenimiento cuanto ocurre en esa novela, te darás cuenta de que es otro ángulo de ese mismo ejercicio, es otro lado de la misma realidad tortuosa y torcida que estamos padeciendo. Los personajes de <em>Stella</em> son gente atrapada, degradada, que se debate en ambientes sórdidos, sus vidas están normadas por eventualidades peligrosas y anormales y su entorno es de desdicha y desgracia, aunque esto se presente desdibujado por un aparente disfrute que desconoce cualquier  límite, contención, escrúpulo o frontera. En definitiva vas a encontrarte con la misma   amargura y la sensación de derrota que por momentos  percibes en el señor Manfredo Pemberton. Puedes vislumbrar esa historia como una continuidad de <strong>El minúsculo infierno del señor Lukas</strong>, de <strong>Espera de penumbras en el viejo bar</strong>, <strong>Sobre aves negras, cortes de media luna y lágrimas de sangre</strong>, <strong>Estas oscuras presencias de todos los días</strong> y  <strong>Desdicha, enfermedad y muerte cortesía del señor Marcelino Ozoria</strong>. Se puede escribir profusamente en una existencia, pero en realidad algunos autores solo escriben un libro. Es lo que opino sobre autores como Paul Auster, como Raymond Chandler o Patricia Highsmith, para hablar, sólo, de escritores contemporáneos. Creo francamente que todos mis libros son un solo libro. Son las diferentes caras, los distintos capítulos  o manifestaciones de una realidad, los diversos  colores del espectro o, por lo menos, los más oscuros, sus intrincados matices. </p>
<p>—<strong>¿Cómo sientes el pulso de la narrativa dominicana actual? Algún texto en particular, autor o autores con las miras puestas en subvertir la Historia?</strong><strong> </strong></p>
<p>—Si se reflexiona en relación al trabajo literario actual se puede llegar a conclusiones  discutibles y hasta irritantes. He estudiado con una óptica reflexiva muchas de las obras que se han publicado en los últimos diez años y todas aquellas que han obtenido galardones literarios. Creo que cuanto está ocurriendo merece una reflexión cabal, porque, a mi juicio, debemos detenernos, analizar, retomar el camino. En principio, me parece que lo peor que está ocurriendo es la influencia nefasta de algunas personas que integran el estamento de poder vinculado con este quehacer. Ese estamento ha formulado compromisos al parecer muy profundos e insalvables con personas estrechamente vinculadas a ellos por razones de amistad, de sumisión, de propósitos que ni son santos ni son literarios. Entonces, lo que se promueve, estimula y en ocasiones se premia es un producto en extremo mediocre, superficial, vacío de contenido, carente de ciertos atributos. En segundo término, hay una insistencia en todo lo que tiene que ver con ciertas manifestaciones de la ignominia que nos agobia, pero desde un ángulo que presumo como de favorable y alegre exaltación. Eso resulta deleznable y malvado, aunque en realidad la postura se corresponde a la perfección con lo que evidencian estos falsos mecenas que usan nuestro dinero para sus fines aviesos y oscuros. En tercer término, encuentro que hemos dejado a un lado la técnica, no elaboramos adecuadamente ni personajes ni situaciones, descuidamos la anécdota, investigamos y estudiamos poco, apenas si corregimos y creo que estamos leyendo cada vez menos, lo que es verdaderamente grave. La última década literaria ha sido, para mí, una frustración con contadas excepciones que es mejor ni mencionar para evitar que les hagan todo el daño del mundo porque, créelo, hay personas dedicadas exclusivamente a este quehacer diabólico. Gente dedicada a tiempo completo a estos menesteres sórdidos, personas que cuentan con dinero e influencias, que han penetrado en todos los ámbitos literarios públicos y privados del país y no escatiman medios, que los tienen de sobra, para imponer su torcida visión de las cosas, para imponer sus amigos y hacerse a la vez de un prestigio y una notabilidad que les es imposible obtener de manera legítima. Por eso es que no hay una sola obra dominicana en las grandes librerías de Estados Unidos o Europa, por eso es que no hay obras dominicanas entre los títulos más vendidos en América o en los grandes países desarrollados. Si logramos encontrar una o varias obras de gran calidad, es casi seguro que ésta no procede de esos círculos de gente diabólica y, por eso, sus autores no dispondrán de los medios necesarios para acceder por lo menos al ámbito mismo de esos concursos. </p>
<p>Quería manifestarte, por demás que me preocupa el auge, con el auspicio del oficialismo, de tendencias literarias que exigen poco trabajo y menos dedicación, como si se pretendiera degradar más todavía el honorable quehacer literario. Además de estimular de manera descarada y sin enfado los más perversos <em>antivalores,</em> hay quienes están dedicados en cuerpo y alma a expandir la facilidad, la superficialidad, la degradación militante y la improvisación como el camino a seguir. Es un panorama vergonzoso. Y sombrío. </p>
<p>—<strong>¿Y la crítica, crees que vive su estación más crítica o verdaderamente se ejerce con criterio y responsabilidad en pro de destacar proyectar el trabajo de los escritores dominicanos?</strong> </p>
<p>—Sabes que la única crítica legítima que hemos tenido en los últimos veinte años es la que ha ejercido contra viento y marea Giovanni di Pietro, un intelectual como pocos, de  una honestidad y una preparación a toda prueba. Y Diógenes Céspedes. En ocasiones hay reseñas valederas como las de Luis Beiro y José  Rafael Sosa, las que realizan Miguel Angel Fornerín y García Cuevas. Quizás las de Pedro Conde, pero no tengo mucho acceso a ellas. Sabes que la crítica es un terreno minado que genera muchas enemistades y más en un ambiente como el nuestro donde hay tantas duplicidades e intereses. Sí, y tanta maldad y tanta perversidad, también, tantos privilegios, tanto <em>laborantismo</em>. Es difícil el papel de aceptar sobre tus hombros toda la enemistad del mundo en un medio de tan escaso reconocimiento y respeto como el que nos gastamos en la actualidad. Salvo excepciones, carecemos de una honrada y apta evaluación de cuanto se publica. La época en que Marianne de Tolentino, Josefina de la Cruz, María del Carmen Prodoscini y ocasionalmente y aunque de manera muy discutible Augusto Obando entre otros manifestaban sus criterios sobre los libros que se publicaban, quedó atrás. En otras palabras, estamos casi huérfanos. Y esa situación, significa y representa un atraso terrible para el desarrollo de nuestras letras. </p>
<p>—<strong>¿Qué opinión te merece la cada vez más reiterativa presencia de narradores dominicanos residentes en el exterior en las nóminas de los más renombrados premios que se otorgan en el país? ¿Algún texto o autor en particular?</strong> </p>
<p>—La presencia de narradores dominicanos residentes en el exterior en los últimos eventos literarios, me parece un tema para estudiar, para reflexionar. En principio, es natural que, en la situación de esos  jóvenes y algunos ya no tan jóvenes, exista esa imperiosa necesidad de creación que es, sencillamente, un fenómeno circunscrito a determinadas personas, pero que es una realidad elemental, universal. Es probable que por la propia situación especial de esos narradores, de su inmersión en una  atmósfera  cultural que supone tanta diversidad (principalmente en Estados Unidos), en contraposición con su propia cultura y la perentoria búsqueda y reafirmación de una identidad se produzca entonces una eclosión más potente, más decidida del fenómeno literario del que nos ocupamos. Es lógico que, cuanto se derive de esta suma de realidades sean creaciones muy auténticas, muy intensas, muy originales, incluso únicas en cuanto a personajes y situaciones en los que se siente el peso tremendo de las dudas, las indecisiones, la angustia existencial. A estas conclusiones es necesario considerar los esfuerzos oficiales, en este caso válidos, para estimular esa presencia. Creo que tu pregunta nos obliga a estudiar con más atención no el fenómeno de esa presencia en los concursos literarios, porque eso puede obedecer a otros motivos no siempre muy santos, sino al fenómeno en sí mismo. Por esa razón, he incluido entre mis presupuestos existenciales concederle toda la atención a esa eventualidad que, en principio, me parece tan prometedora como estimulante. </p>
<p>—<strong>Además de la conclusión de la tetralogía, de la cual llevas dos títulos publicados, en cuáles otros proyectos anda Roberto Marcallé Abréu? </strong> </p>
<p>—Estoy casi terminando el tercer tomo de la trilogía, cuyo nombre es <strong>La manipulación de los espejos</strong>. Tengo tantos proyectos a mano que abusaría de tu paciencia al mencionarlos. Me preocupa que ahora mismo no disponga del suficiente   tiempo para escribir, porque debo dedicar horas y horas a otras actividades que, lamentablemente, son  importantes y no puedo echarlas a un lado, soslayarlas, aunque deseos no me faltan. Te avanzo que, en ediciones individuales, corregidas, hago el esfuerzo por publicar cinco de mis primeros libros<em>: </em><strong>Las dos muertes de José Inirio</strong><em>, </em><strong>El  minúsculo infierno del señor Lukas</strong><em>, </em><strong>Sábado de sol después de las lluvias</strong><em>, </em><strong>Espera de penumbras en el viejo bar</strong><em> y </em><strong>Cinco bailadores sobre la tumba caliente del licenciado</strong>. Como manifesté al principio, está  la publicación del tercer tomo de la trilogía y en los meses por venir, verán la luz <strong>Memorias tardías (o sombrías) del general Rafael Leonidas</strong><em>,  </em><strong>Bruma de gente inhóspita</strong><em>, </em><strong>Las calles enemigas</strong><em>, </em><strong>Malos tiempos para los García</strong><em>, </em>Memorias post morten, cuentos y novelas. Debo decirte que estos son algunos de los proyectos, que hay más todavía. Pero haremos las celebraciones de lugar en la medida en que cada uno de ellos arribe a la luz y podamos hablar con los textos en las manos. Esperemos que sea en breve tiempo, si Dios nos lo concede.</p>
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		<title>CAMILO DE ORY: “La poesía tiene más que ver con la verdad que con el fingimiento”</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Jul 2011 10:52:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[BEATRIZ GIOVANNA RAMIREZ &#124; “Que el poeta tenga que fingir solvencia, por ejemplo, para que no le echen del piso que habita o su novia no se vaya con un funcionario, es otra cosa.”  Camilo de Ory es un escritor auténtico que traspasa cualquier límite y norma para decir lo que piensa. La “realidad-verdad” enriquecida [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Ory.-1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-7266" title="Camilo de Ory. 1" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Ory.-1-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" /></a><a href="http://beatrizgiovannaramirez.blogspot.com/">BEATRIZ GIOVANNA RAMIREZ </a>| “Que el poeta tenga que fingir solvencia, por ejemplo, para que no le echen del piso que habita o su novia no se vaya con un funcionario, es otra cosa.”</strong> </p>
<p>Camilo de Ory es un escritor auténtico que traspasa cualquier límite y norma para decir lo que piensa. La “realidad-verdad” enriquecida con un lenguaje de la calle, con chispas de humor, sátira, crítica y también con cierta desesperanza y pesimismo. Leer sus textos poéticos, aforismos y textos que circulan por la red es encontrarse frente a frente con la irreverencia, el choque y la banalidad de las cosas, y éstas en el fondo, son puro pensamiento. </p>
<p>De Ory (Segovia, 1970), poeta, narrador y articulista español. Reside en Málaga, desde donde colabora como columnista y comentarista de actualidad en diversos medios de comunicación. Con su primer poemario, Lugares comunes, obtuvo el VII Premio Internacional de Poesía Emilio Prados. </p>
<p>Ha publicado <strong>Lugares comunes</strong> (VII Premio Emilio Prados, Pre-Textos, Valencia, 2006); <strong>Sopa de sobre</strong> (Ediciones del 4 de agosto, Logroño, 2009); <strong>Por qué sólo beso a las estatuas</strong> (II Premio Francisco Villaespesa, Renacimiento, Sevilla, 2009); <strong>Cosas con la lengua</strong> (Arguval, Málaga, 2002); <strong>Dios y otros artículos</strong> (Hipálage, Sevilla, 2009). </p>
<p>—<strong>Si Pessoa dice: &#8220;el poeta es un fingidor&#8221;, ¿qué dice Camilo de Ory?</strong></p>
<p>—Yo a Pessoa no le voy a llevar la contraria. No obstante, opino que la poesía tiene más que ver con la verdad que con el fingimiento. Que el poeta tenga que fingir solvencia, por ejemplo, para que no le echen del piso que habita o su novia no se vaya con un funcionario, es otra cosa. </p>
<p>—<strong>En ese sentido, ¿quiere “poetizar: la más inocente de las ocupaciones” (Hölderlin), cuando escribe y por ello la realidad y la crítica son sus temáticas?</strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Orypor-que-solo-beso-a-las-estatuas_medium.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7267" title="Camilo de Orypor-que-solo-beso-a-las-estatuas_medium" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Orypor-que-solo-beso-a-las-estatuas_medium-210x300.jpg" alt="" width="210" height="300" /></a>—No creo ser un poeta especialmente crítico. Es obvio que la actitud crítica está ahí cuando escribo artículos o determinado tipo de aforismos, pero al trabajar con poemas sólo trato de contar lo que veo con precisión, por más que mi mirada pueda estar (que lo está) distorsionada por la lente deformante de turno. Sin esa lente, es decir, sin el enfoque particular que el autor le pueda dar al texto que produce, determinado tipo de poesía correría el riesgo de parecerse a una rigurosísima acta notarial. </p>
<p>—<strong>¿Cómo no se escribe poesía? </strong> </p>
<p>—Tratando de expresar los propios sentimientos o adornando la realidad y, por lo tanto, falseándola. Es el error que cometen la mayor parte de las señoronas de tertulia de té con pastas y las adolescentes, aunque a éstas se lo perdono todo. </p>
<p>—<strong>A los señores y a adolescentes&#8230; ¿no los menciona? ¿Cuántas veces le han llamado &#8220;misógino&#8221;?</strong> </p>
<p>—¿Dónde está la misoginia? Si les perdono a ellas el exceso de ruiseñores en la poesía es porque las amo. </p>
<p>—<strong>Usted menciono: &#8220;la poesía es como una chica más guapa que yo a la que no tengo claro que vaya a poder conquistar, eso me obliga a usar con ella todo tipo de trucos sucios y artimañas&#8221; Ha ganado varios concursos de poesía muy prestigiosos, ¿cree que la chica le ha guiñado el ojo?</strong> </p>
<p>—Creo que le ha entrado algo en el ojo y por eso parece que me guiña. Aún me siento fuera de lugar cuando alterno con otros poetas: me doy cuenta de que no vivo la poesía con la pasión con que ellos lo hacen. Para compensar esto, procuro cultivar una pose lánguida y amenazar cada tres meses con el suicidio. </p>
<p>—<strong>¿Cree que su apellido le ha marcado ser poeta? </strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Ory.-Cosas-con-lengua.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-7268" title="Camilo de Ory. Cosas con lengua" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Ory.-Cosas-con-lengua.jpg" alt="" width="200" height="300" /></a>—Es evidente que el apellido pesa, pero es un arma de doble filo. Por un lado, en una primera etapa, hace que te presten atención editores y programadores que en otras condiciones difícilmente te harían caso. Por otro lado, es inevitable que surjan comparaciones con el producto original, y eso resulta bastante problemático si éste era bueno. </p>
<p>—<strong>Trata de llamar la atención, de lucir su talento al cien por cien. ¿Por eso amenaza con &#8220;Pronto en su ciudad&#8221;? Cuéntenos de eso.</strong> </p>
<p>—El &#8220;Pronto en su ciudad&#8221; es el eslogan publicitario del espectáculo de poesía escénica que estoy representando. Es una de las pocas formas de rentabilizar todo este despropósito que se me ocurren, y me está resultando duro porque me imponen mucho los grandes escenarios. Pero no se me nota y sobre las tablas parezco un actor del método. El secreto se encierra en una palabra: Lexatín. </p>
<p>—<strong>&#8220;Camilo de Ory libra una dura lucha por conseguir que su físico, (de ahí su admiración por Tarzán), que se ajusta al canon griego e incluso lo redefine, no haga que el pueblo olvide el resto de sus virtudes. Ayúdalo en esta compleja empresa con palabras de aliento y donativos&#8221;. ¿Sí?</strong> </p>
<p>—Es duro ser bello y es duro ser pobre. Las palabras de aliento nunca vienen mal. </p>
<p>—<strong>El cirujano plástico es el poeta de la medicina y los implantes de silicona son el soneto&#8230; decía, usted en una entrevista en el ABC. Si le dan a escoger entre un libro de poesía y una revista pornográfica, ¿cuál escogería? </strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Ory.-Libros.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-7269" title="Camilo de Ory. Libros" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/07/Camilo-de-Ory.-Libros-243x300.jpg" alt="" width="243" height="300" /></a>—Un poemario, adecuadamente exhibido en los foros oportunos, lo convierte a uno fácilmente en el protagonista de su propia epopeya pornográfica. </p>
<p>—<strong>¿Cuáles son los poetas que lee actualmente?</strong> </p>
<p>—Dudo si confesar la verdad o elaborar una lista con los que están de moda entre la alta crítica, así que no haré ninguna de las dos cosas y diré cuáles son los poemarios que tengo ahora mismo al alcance de la vista: &#8220;El fósforo astillado&#8221;, de García Román, &#8220;Las grandes superficies&#8221;, de Juan José Téllez, &#8220;99 poemas&#8221;, una antología de Valente, y &#8220;Todos nosotros&#8221;, de Carver. Pero si me voy a la habitación de al lado me salen otros. </p>
<p>—<strong>¿Si va a la habitación encontraría algún poemario de una poeta o sólo lee a hombres?</strong> </p>
<p>—Leo a muchas mujeres últimamente: citaré a Szymborska, Julia Uceda, Louise Glück o Raquel Lanseros. Y de las cuatro juro conocer la obra completa de al menos tres. </p>
<p>—<strong>¿Es un procrastinador? ¿Cuánto tiempo dedica a las redes sociales? </strong> </p>
<p>—Todo lo contrario: normalmente siento un impulso demente que me empuja a acabar cuanto antes la tarea que tenga entre manos. Eso hace que me quede mucho tiempo libre. A las redes sociales les dedico mucho menos del que parece: me sirven para relajarme un poco entre tiento y tiento al trabajo pendiente.</p>
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		<title>Nuestra Aparente Rendición</title>
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		<pubDate>Sat, 28 May 2011 05:22:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[JOCHY HERRERA &#124; Este portal “persigue la urgencia de inventar recursos para ser quienes somos y no quienes nos están acorralando a ser”, y evoca el intento de superar nosotros nuestra aparente rendición ante lo que nos sucede. Su creadora es Lolita Bosch, reconocida y premiada ensayista y poeta española.      El mundo ya [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="color: #000000;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/05/Nuestra-aparente-Lolita-Bosch.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6588" title="Nuestra aparente, Lolita Bosch" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/05/Nuestra-aparente-Lolita-Bosch-e1306492258839-300x219.jpg" alt="" width="300" height="219" /></a>JOCHY HERRERA </span></span></span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">|</span></span></span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"> Este <em>portal </em>“persigue la urgencia de inventar recursos para ser quienes somos y no quienes nos están acorralando a ser”, y evoca el intento de superar nosotros nuestra aparente rendición ante lo que nos sucede. Su creadora es Lolita Bosch, reconocida y premiada ensayista y poeta española.</span></span></span></strong></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><strong><em><span style="font-size: small;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> </span></em></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> </span></em><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">El mundo ya no es mundo de la palabra | Nos la ahogaron adentro | Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones | Y el dolor no se me aparta, sólo tengo al mundo | Por el silencio de los justos | S</span></em><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">ó</span></em><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">lo por tu silencio, y por silencio, Juanelo. </span></em><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Javier Sicilia</span></strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Una vez me pregunté, a propósito de la realidad latinoamericana, si los recuerdos eran el único sostén de la memoria; y en el proceso de encontrar respuesta hallé poesía, filosofía e Historia. Observé cómo el antropólogo Marc Auge indicaba que la relación entre memoria y olvido se asemeja a la existente entre la vida y la muerte: Para la vida, olvido simboliza transformación de la semilla en planta; para la muerte, fin es la ausencia de memoria. Es decir, para vivir ha de existir la memoria, mas para morir, bastaría el olvido. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">Esta danza memoria-olvido está revelada además en otras formas de variada complejidad interpretativa: por una la poética, la del Benedetti que propone cómo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">el olvido está lleno de memoria</em>, dígase, la imposibilidad del fin de los recuerdos; por otra la amnistía </span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—</span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES-DO;" lang="ES-DO">la </span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">imposición de la voluntad de olvido</span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—</span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"> que de acuerdo a Héctor Schmucler libera, a través de los beneficiados, la culpa del conjunto. La tercera, una concepción acogida por académicos contemporáneos que como anota Rodríguez-Idárraga, “reivindica en la ciencia social ‛la búsqueda del sentido’ y en consecuencia, para la disciplina histórica, la superación de la discusión (&#8230;) entre memoria e historia”; y el trauma: Esa forma de existir del recuerdo que se impone, en palabras de algún periodista, como impacto mental que se vuelve inolvidable, imposible de ser despejado de la memoria… Como ciertos dolores que jamás se nos desprenderán de la piel. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Hoy entendemos que a México le urge rescatar su memoria y encontrar el futuro a través del dolor de su presente: el que cercena la vida de hijos de poetas, de mujeres y adolescentes; de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">transmigrantes</em>, y de la sociedad civil que habita la que es, sin dudas, su más profunda crisis. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Emergencia Nacional: México, 40 mil muertos</em>, leía una pancarta exhibida en España durante una protesta reciente. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Es en este contexto que se crea el portal <em style="mso-bidi-font-style: normal;"><a href="http://nuestraaparenterendicion.com/"><span style="color: #800080;">Nuestra Aparente Rendición</span></a></em> en el verano de 2010 a partir de los <a href="http://ecumple.com" target="_blank">eventos</a> de San Fernando, Tamaulipas, donde se encontraron los cuerpos de 72 centroamericanos asesinados por el narco. Este <em style="mso-bidi-font-style: normal;">portal </em>“persigue la urgencia de inventar recursos para ser quienes somos y no quienes nos están acorralando a ser”, y evoca el intento de superar nosotros nuestra aparente rendición ante lo que nos sucede. Su creadora es Lolita Bosch, reconocida y premiada ensayista y poeta española.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/05/Nuestra-aparente._hillary_clinton.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6589" title="Nuestra aparente._hillary_clinton" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/05/Nuestra-aparente._hillary_clinton-e1306492315946-300x233.jpg" alt="" width="300" height="233" /></a>Lolita ha ido más allá: ha antologado 52 autores hispanoamericanos que han escrito para <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Nuestra Aparente Rendición</em> reflexiones sobre la violencia en cada una de sus naciones. Una colección que “tal vez podrá proyectar un posible futuro, una construcción nueva sobre las ruinas que dejaron la violencia física y organizada en otros países”, según un colaborador de este libro singular titulado <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El Mapa Latinoamericano de Nuestro Futuro</em>. </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">Tras intercambiar ideas sobre mi colaboración literaria a este esfuerzo, Lolita Bosch ha respondido inquietudes que vierto en estos párrafos:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—</span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES">¿</span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">Cómo surgió la idea de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El Mapa</em>?</span></strong><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"></strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—</span><span class="apple-style-span"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">Pocos días después de la masacre de Tamaulipas escribí una carta que mandé con el título inasible de “Únete a nuestro llamado” </span></span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—</span><span class="apple-style-span"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">sin saber muy bien qué hacía y en qué se podía convertir aquella petición</span></span><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—</span><span class="apple-style-span"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES-TRAD; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES-TRAD">. Pero era tanta la tristeza, la impotencia y la perplejidad que sentíamos, que muchos de nosotros quisimos inventar maneras de hacer algo para cambiar la realidad del país. Así nació el portal. E inmediatamente nos empezamos a conectar con latinoamericanos que (lamentablemente) habían vivido períodos de violencia extrema y de los que (lamentablemente) teníamos mucho que aprender.</span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">—<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="color: black;">¿Crees que ese &#8220;diálogo&#8221; en silencio entre los autores se logró?</span></strong></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—<span style="color: black;">Como dijo una editora a la que le pedí que lo leyera: es hipnótico. Es terrible la violencia que ha enfurecido a América. Es constante nuestra perplejidad, nuestra rendición. Es aterrador ver que somos hijos de una injusticia tan terrible en el acceso a la educación, la legalidad, la salud, la igualdad&#8230; Es impresionante. En El Mapa hay textos de muchos países. Y en apariencia no tiene nada que ver la dictadura de Argentina, por ejemplo, con el racismo que padecen los haitianos en la República Dominicana. Nada que ver la violencia cotidiana en Guatemala con los salvadoreños que se han dispersado de sus guerras internas por todo el Caribe y Centroamérica. Y aún así. Hay algo que nos une. Tenemos miedos muy parecidos y amenazas exactas hoy en día. De modo que sí: se establece inevitablemente un diálogo, porque es imposible pensar la magnitud de lo que ocurre en nuestros países en soledad. </span></span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"></strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/05/Patrick-Farrell_haiti02.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6590" title="Patrick Farrell_haiti02" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/05/Patrick-Farrell_haiti02-197x300.jpg" alt="" width="197" height="300" /></a>—<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="color: black;">¿Han sido apoyados por algún organismo oficial? Esto porque sé sobre la invitación de Hillary Clinton a un encuentro. <em style="mso-bidi-font-style: normal;"></em></span></strong></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;">—<span style="color: black;">Con ella decidimos no reunirnos porque sabíamos que no podríamos mantener un diálogo de igual a igual y pensamos que cualquiera que se acerque a nosotros con propuestas debe demostrar un respeto extremo por la sociedad civil, sus miedos y sus colectivos. Así que le mandamos una carta. Esto para contarte por qué no hemos querido ayuda del gobierno estadounidense ni del gobierno federal mexicano, responsables políticos y morales, ambos, de la debacle social que hoy nos azota. </span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—<strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"><span style="color: black;">El <em style="mso-bidi-font-style: normal;">portal</em>, ¿Cómo lo ves en este proceso de &#8220;sacudir&#8221; la conciencia del ciudadano común? </span></strong></span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"></strong></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"><span style="font-family: Calibri; font-size: small;"> </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin: 0in 0in 0pt;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Calibri;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES">—<span style="color: black;">Las entradas a Menos Días Aquí y </span></span><em style="mso-bidi-font-style: normal;"><span style="font-family: Inrhit; mso-ansi-language: ES;" lang="ES"><a href="http://nuestraaparenterendicion.com/"><span style="color: #800080;">Nuestra Aparente Rendición</span></a></span></em><span style="font-family: Inrhit; color: black; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: Arial;" lang="ES"> (y a eso no sumo las visitas a los portales hechos para los migrantes asesinados en Tamaulipas, el altar a las asesinadas en Juárez o el llamado de ayuda al refugio para mujeres de Lydia Cacho, por mencionar sólo tres), a día de hoy vamos por las 150mil visitas. Eso es esperanzador. Somos muchos. Aunque también son muchos los muertos a los que hemos contado, los pueblos abandonados, las víctimas secundarias, etc&#8230; Es un trabajo triste y desgastador. Cada noche te acuestas pensando que nada basta. Y aún así: es sorprendentemente útil. Recibimos mensajes de esperanza, de agradecimiento y de comunidad. Es increíble ver cómo se redefinen las palabras y de qué modo el apuro que resulta utilizar algunos conceptos en nuestra vida cotidiana (verdad, justicia, amor), enmedio de este drama desaparece. Somos involuntariamente sinceros. Al principio parece una derrota: decimos la verdad, nos desnudamos. Pero si lo hacemos juntos, descubrimos que ésa es precisamente nuestra fuerza: la palabra. | <strong style="mso-bidi-font-weight: normal;">JOCHY HERRERA</strong>, escritor dominicano radicado en Chicago; autor del ensayo <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Extrasístoles (y otros accidentes)</em>. </span></span></span><strong style="mso-bidi-font-weight: normal;"></strong></p>
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		<title>RIMA DE VALLBONA: &#8220;Para mí, la literatura no es ningún embuste…&#8221;</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Apr 2011 02:33:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>mediaIsla</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[BENEDICTO VÍQUEZ &#124; “Cuando era adolescente, recuerdo cuánto me afectaban las noticias horrendas de los efectos producidos por guerras, terremotos, incendios, huracanes; todo eso me quitaba el sueño y el apetito, hasta que descubrí que escribir sobre eso era una forma de combatirlo y sentir alivio a mi angustia”. Virginia Woolf [1882-1941] &#124; Yolanda Oreamuno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima-de-Vallbona.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6339" title="Rima de Vallbona" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima-de-Vallbona-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>BENEDICTO VÍQUEZ | “</strong><strong>Cuando era adolescente, recuerdo cu</strong><strong>á</strong><strong>nto me afectaban las noticias horrendas de los efectos producidos por guerras, terremotos, incendios, huracanes; todo eso me quitaba el sueño y el apetito, hasta que descubrí que escribir sobre eso era una forma de combatirlo y sentir alivio a mi angustia”.</strong></p>
<p><strong>Virginia Woolf </strong>[1882-1941]<strong> | Yolanda Oreamuno Únger </strong>[1916-1956] <strong>| </strong><strong>Rima de Vallbona</strong>[1931]  </p>
<p>—<strong>Si partiéramos de este triángulo isósceles, en las direcciones que señalan las flechas: ¿Qué une a estas tres mujeres? ¿Qué las diferenció, como escritoras, de otros escritores de su misma generación? ¿Podría explicitar la visión de mundo en cada una de ellas, reflejada en su obra literaria escrita y sus relaciones entre sí?</strong> </p>
<p>—A usted se le fue la mano, don Benedicto, pues yo nunca me había visto ante un triángulo tan complicado como ése, que sale de Inglaterra a finales del siglo XIX y principios del XX, pasa por nuestra Costa Rica en el siglo XX y llega a parte del siglo XX para acabar en el siglo XXI conmigo. Usted me la pone muy difícil, pero haré lo que pueda para salir de ésta bien librada. Quizás algo que una esos tres ángulos o puntos, es el anhelo de profundizar e interiorizar en la psiquis de los personajes. Para eso Virginia Woolf se aventuró en la novela experimental, con lo que se convirtió en Inglaterra en la mayor innovadora de las letras sajonas al utilizar la corriente de conciencia en sus obras, su existencialismo y al poner énfasis en los motivos sicológicos y emocionales de sus personajes. Esto es obvio en las páginas de Yolanda Oreamuno. En mi caso, es cierto que utilizo el fluir de conciencia, pero creo que yo no ahondo tanto en la psiquis de mis personajes ya que ellos son para mí instrumentos para desarrollar situaciones existenciales de carácter socio-religioso o filosófico; creo que para que luego no me achaquen acusaciones de que yo me echo incienso, mejor me atengo a lo que el Dr. Jorge Chen Sham, declaró cuando la EUNED publicó la segunda edición de mi segunda novela: “es el conflicto interno de los protagonistas lo que hace de <strong>Las sombras que perseguimos</strong> una novela filosófica: la narración autobiográfica se transforma en un método del conocimiento existencial. <strong>Las sombras que perseguimos</strong> se hace acreedora de una idea menos complaciente del hombre y minimiza sus logros en una pérdida de fe que se repliega, ahora, sobre las condiciones de posibilidad de la literatura en cuanto construcción alternativa frente a la realidad”. Eso lo podrían juzgar usted o los lectores.</p>
<p>Además, podría asegurar que otro elemento que une esos tres ángulos es el predominio de la prosa lírica. Yolanda no escribió poesía, pero todo cuanto ella nos dejó tiene ritmo musical. En lo que toca a mis narraciones, un profesor norteamericano que intentaba traducir uno de mis relatos, me confesó que la traducción se le hacia difícil debido al lirismo del texto. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima-VirginiaWoolf.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6340" title="Rima, VirginiaWoolf" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima-VirginiaWoolf-217x300.jpg" alt="" width="217" height="300" /></a>Si pasamos al ángulo de Yolanda Oreamuno, observamos que su obra toda es una ruptura, un desafío, un desvío definitivo de la literatura de su generación, tal como usted lo explica en su segunda pregunta. Con su narrativa subjetiva y experimental, que ella declara estar inspirada en Marcel Proust, Yolanda abrió amplios caminos a las generaciones que la siguieron; es a ella a quien todos los escritores costarricenses le debemos nuestra apertura a la literatura universal; por su atrevimiento riesgoso y su ingenio, hoy en día los narradores pudimos entrar en las filas de la llamada Nueva Narrativa Hispanoamericana. </p>
<p>Respecto a las lecturas de Yolanda Oreamuno tuve la oportunidad de revisar en la biblioteca de Lilia Ramos los libros que ella leía y comentaba, y es obvio que, Galdós, Thomas Mann, Eduardo Mallea y William Faulkner, fueron lecturas repetidas y digeridas; <strong>Las palmeras salvajes</strong> de Faulkner, en especial, fue el libro que más impresionó a la autora. Habría que analizar en su obra hasta dónde llegó la influencia del norteamericano sobre nuestra escritora. Dejo esta tarea para algún inquisitivo y competente lector familiarizado con la obra de Yolanda y la de Faulkner para comprobar esa influencia. Y puesto que usted comenzó esta entrevista mencionando a Virginia Woolf, debo aclarar que Yolanda apenas hace referencia a ella; ésta es otra tarea de investigación.  </p>
<p>Puesto que Yolanda menciona a Marcel Proust como una de sus fuentes, quiero aclarar que se intentó afirmar que <strong>La ruta de su evasión</strong> tiene una marcada influencia de <strong>La amortajada</strong>, novela de María Luisa Bombal. La costarricense entonces afirmó que no la había leído ni conocía nada de la autora chilena. Quizás por eso Yolanda cambió el primer título, <strong>La poseída</strong>, que le había puesto a su novela y lo dejó con el que todos conocemos. </p>
<p>Aquí tengo una anécdota que contar: en un simposio internacional que se celebró en Buenos Aires, una reconocida crítica chilena dio una conferencia sobre la literatura escrita por mujeres en Hispanoamérica; en toda su presentación no mencionó siquiera de nombre a Yolanda Oreamuno; yo sabía que la conferenciante conocía algo de ella o había leído su obra, por lo que al final de la conferencia le reclamé esa imperdonable ausencia, pero su respuesta fue evasiva y es que el llamado Cono Sur compuesto por esos países del sur de nuestro continente, se desvive por no dar crédito a nuestros valores centroamericanos. En el caso de Yolanda, es obvio que se quiera proteger todo el prestigio y fama que se le ha dado a María Luisa Bombal, pues de esa manera se evita que sea sobrepasada por la costarricense, ya que si consideramos el conjunto total de ambas obras (novelas, cuentos, ensayos) es obvio que Yolanda supera a la chilena. En relación con la novela de ambas, <strong>La amortajada</strong> y <strong>La ruta de su evasión</strong>, no en vano el critico norteamericano Seymour Menton declaró que el gran mérito de Yolanda Oreamuno es quizás el de haber utilizado la técnica del fluir de conciencia y el monólogo interior en una novela extensa. Yo sé que con lo que afirmo me estoy metiendo en líos, pero si no hay polémica en las revistas, éstas se mueren. Me encantaría que volvieran aquellos debates entre Andrés Bello y Sarmiento y todo aquel embrollo de “la cuestión palpitante” relacionada con el naturalismo. Así, sigo con mi opinión centroamericana:  si revisamos el resto de la narrativa de ambas escritoras, yo no veo en la chilena relatos de la alta calidad de “Don Juvencio”, “Valle Alto”, “La llave”, “Un regalo” y muchos otros que nos dejó Yolanda. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Yolanda-Oreamuno1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6342" title="Rima. Yolanda Oreamuno" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Yolanda-Oreamuno1-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></a>—<strong>Yolanda Oreamuno perteneció a la llamada Generación de 1940 que preferimos precisar como de 1942. Se le llamó Generación neorrealista y a sus más sobresalientes novelistas (Carlos Luis Fallas Sibaja, Fabián  Dobles Rodríguez, Adolfo Herrera García y Joaquín Gutiérrez Mangel) los unió un mismo paradigma literario con una clara visión de mundo crítica con respecto a la sociedad de su tiempo, definido por algunos críticos como realismo social. Sin embargo, Yolanda Oreamuno se aparta de ese paradigma y penetra en un mundo íntimo de los personajes y devela esa interioridad profunda del ser a través de sus personajes y el lenguaje polisémico. Lo mismo podríamos afirmar de la poeta Eunice Odio. A pesar de que solo conocemos una: </strong><strong>«</strong><strong>La ruta de su evasión</strong><strong>»</strong><strong>, podemos afirmar que marcó un derrotero distinto en esa generación y las tendencias realistas de las futuras generaciones. </strong><strong>1. </strong><strong>«</strong><strong>Casta Sombría</strong><strong>»</strong><strong>, 1944 (desconocida) 2. </strong><strong>«</strong><strong>Dos tormentas y una  aurora</strong><strong>»</strong><strong>, 1945 (debió publicarse en México) 3. </strong><strong>«</strong><strong>De ahora en adelante</strong><strong>»</strong><strong>, 1947 (Guatemala) 4. </strong><strong>«</strong><strong>La ruta de su evasión</strong><strong>»</strong><strong>, 1948 (Es la única que se conserva) 5. </strong><strong>«</strong><strong>José de la Cruz: recoge su muerte</strong><strong>»</strong><strong>, 1949 (desconocida).</strong> </p>
<p>—Disculpe que lo interrumpa, pero quiero aclarar que de <strong>Dos tormentas y una aurora</strong> yo descubrí en <em>Letras de México</em>, unos pasajes de esa novela que se publicaron con el título de “Juan Ferrero – Fragmentos de una novela”; en estos fragmentos Yolanda se lanza a tratar el tema del lesbianismo. La novela no se dio a la luz pública porque a última hora su amigo, don Alfonso Reyes, decidió no escribirle la carta-prólogo que le había prometido y sin ese prólogo la Editorial Leyenda decidió no publicar la novela. En cuanto a la novela <strong>De ahora en adelante</strong>, me consta que en una revista, creo que guatemalteca, aparecieron unos comentarios muy positivos de un crítico que la había leído. Explico esto, porque no se crea que esas novelas fueron sólo títulos sin contenido creativo alguno. Lilia Ramos y otros conocedores de la obra de Yolanda Oreamuno comentaron que había rumores de que algunos de esos libros habían sido plagiados en Guatemala. ¿Por quien? Ahí queda una interesante tarea para algún investigador inquisitivo. Lo que me extraña es que no se les haya dado a los cuentos de Yolanda, como “Don Juvencio”, “Valle alto” y otros, el lugar prominente que se merecen en la literatura hispanoamericana. Disculpe que me haya entretenido en esto, pero usted me indujo a hacerlo al mencionar los textos desconocidos de esta extraordinaria narradora. </p>
<p>—<strong>Usted, Rima, forma parte de la generación siguiente, la llamada Generación Irrealista, de 1957. En ella se encuentran varias mujeres que comparten ese paradigma llamado irrealista, contrario al paradigma anterior. Carmen Naranjo Coto, Julieta Pinto González, Virginia Grütter Jiménez y dos hombres Samuel Rovinski Grüzco y Daniel Gallegos Troyo, José León Sánchez Alvarado para citar los más sobresalientes. Con excepción de José León Sánchez Alvarado, todos los citados comparten de alguna manera el paradigma iniciado por Yolanda Oreamuno. ¿Qué elementos literarios y de visión de mundo los une?</strong> </p>
<p>—A decir verdad, yo no sé por qué se me mete en ese buzón “irrealista”, ya que he repetido una y mil veces que todo lo que escribo tiene un fondo de realidad, hasta relatos como el de “Penélope en sus bodas de plata”, “La tejedora de palabras”, “Josefina y yo”. Por lo mismo preferiría —y creo que los narradores que usted menciona también lo preferirían como yo—, que me pusieran, como ya algunos críticos lo han hecho, en la línea de la llamada Nueva Narrativa hispanoamericana, en la que están incluidos esos grandes maestros de nuestras letras, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y otros. Con ellos, creo yo, lo que tenemos en común los escritores costarricenses es el hecho de ahondar en nuestros personajes hasta transformar sus experiencias en absurdas, ilógicas y extrañas prácticas, las cuales dan ese sentido de irrealidad que usted menciona. Y fue Yolanda Oreamuno quien inició atrevidamente en nuestro país esa dirección. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Eunice-Odio.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6343" title="Rima. Eunice Odio" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Eunice-Odio-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></a>—<strong>En su caso, ¿qué novela en particular recoge con más acierto esa inclinación creativa? ¿Podría explicar con detalle esa tendencia intimista profunda en sus personajes?</strong> </p>
<p>—Creo que <strong>Mundo, demonio y mujer</strong> es la novela mía que mejor capta esa tendencia intimista en mis personajes: en Renata traté de captar la difícil y complicada situación de la mujer de estos tiempos ultramodernos: casada, profesional, madre, colega, amiga y emigrada. Ella representa para mí la ruptura total de las funciones que cumplieron su madre y las madres de sus compañeras de colegio. Ellas amontonaron sus sueños y anhelos de superación espiritual e intelectual en el rincón inservible de los deseos incumplidos, para convertirse en amas de casa y fieles esposas de machos que las llenaban de hijos y dejaban bastardos por doquier. Esas mujeres me hacen pensar en la poeta norteamericana puritana, Ann Bradstreet, quien al verse reconocida como “décima musa” de la poesía norteamericana, igual que nuestra Sor Juana Inés de la Cruz, comentó que en lugar de una corona de laurel, ella se merecía una de tomillo.<strong> </strong></p>
<p>—<strong>Si partiéramos de esta definición de literatura: “<em>La literatura es embuste, bella mentira y paradójicamente  la más grande verdad humana, gracias al paciente y creativo trabajo del autor con el lenguaje.”</em> ¿Cómo explicaría su obra literaria en los contextos sociales y biográficos que posibilitan esas creaciones?  </strong></p>
<p>—Yo he repetido en varias ocasiones que toda mi narrativa nace de la realidad; esta realidad puede ser mi propio entorno, un recorte de periódico, una noticia, etcétera. Esto de alguna manera es parte esencial de los contextos sociales y biográficos. Para mí la novela y los cuentos cumplen una función catártica, pues con ellos de cierta manera, con mil peripecias estilísticas y metafóricas, me arranco la rabia y el dolor por la traición del amigo o la amiga, la maldad que predomina en el mundo, la pobreza, la miseria, los abusos de poder de aquellos que deberían impartir justicia, comprensión y respeto. Cuando era adolescente, recuerdo cuánto me afectaban las noticias horrendas de los efectos producidos por guerras, terremotos, incendios, huracanes; todo eso me quitaba el sueño y el apetito, hasta que descubrí que escribir sobre eso era una forma de combatirlo y sentir alivio a mi angustia. Para mí, pues, la literatura no es ningún embuste y más bien es la expresión de gratas y repugnantes verdades humanas y universales. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Carmen-Naranjo.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-6344" title="Rima. Carmen Naranjo" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Carmen-Naranjo.jpg" alt="" width="300" height="260" /></a>—<strong>¿Qué papel juega el observador-autor en esa visión intimista, casi desgarradora, de algunos personajes de sus novelas? ¿Cuál es su función esencial? ¿Hay catarsis en él? ¿Cómo ve ese observador la familia y sus integrantes y cuáles son sus proyectos vitales, si los hay o cómo logra la autora desnudarlos?</strong> </p>
<p>—En esa visión intimista de mis novelas, el que usted llama “observador-autor”, la novelista, la autora, la narradora; o sea yo misma en mi papel de narradora vuelco en los personajes mucho de mí misma, lo cual ha llevado a algunos críticos a considerar los elementos autobiográficos como parte esencial de mi narrativa. En <strong>Noche en vela</strong>, por ejemplo, traté de proyectar la imagen de una familia disfuncional, que fue la mía, como la de muchas personas. En <strong>Las sombras que perseguimos</strong>, quise recoger la penosa actitud de Costa Rica contra alemanes e italianos durante la Segunda Guerra Mundial, el cual muchos no han olvidado, pero se mantiene escondidillo como la basura que se oculta debajo de la alfombra para que no la vean los demás, aunque sigue ahí. Mucho de eso lo viví en carne viva por mi ascendencia germana de parte de padre y madres. También quise expresar el dolor de la mujer casada que descubre la infidelidad de su marido y la traición de su mejor amiga. <strong> </strong></p>
<p>—<strong>«</strong><strong>Mundo, Demonio y Mujer</strong><strong>»</strong><strong>,1986. </strong><strong>¿Cómo explicaría el personaje femenino Renata en esta novela? ¿Podría detallar ese mundo privado del personaje?</strong> </p>
<p>—Como mujer casada, Renata experimenta el dolor de sufrir los humillantes amoríos y la indiferencia de su esposo, Antonio, quien la acusa de mujer frígida, y se niega a aceptar que su eyaculación prematura ocasionó la indiferencia sexual de su mujer. La maternidad de Renata y sus otras ocupaciones, son en la novela sólo situaciones para completar el cuadro de lo que es hoy en día la llamada mujer total. Esas situaciones colaboran en la revelación de otros aspectos sicológicos de Renata, pues ésta no es sólo la mujer frustrada en el amor y en la cama, ni es la madre con mil obligaciones en ausencia del indiferente padre de sus hijos; ni es la mujer que escapa de sus problemas personales por medio del alcohol, las drogas u otros medios errados; ella se refugia en su vocación docente; ésa no es una compensación plácida, pues la llamada política universitaria, no es más que un nudo de chismes y juegos maquiavélicos frustrantes. Y su refugio en la amistad representa otro conflicto más que la apremia al sentirse afectivamente cerca de Fabiana, su amiga confidente, pero definitivamente separada de ella por su pasión lesbiana hacia Renata, la cual ella no puede corresponder de ninguna manera. Renata es un personaje complicado, como complicadas somos las mujeres de la actualidad después de que abandonamos las cacerolas y las escobas. Aquí traigo a colación las palabras de Enrique Anderson Imbert, escritor y crítico argentino, las cuales resumen mejor mi novela y mi personaje: “Auguro que esta novela se convertirá en clásica. Su Renata me conmueve, me convence. También me perturba. Es un gran personaje novelesco. Aún los lectores varones, en un rapto de simpatía (más: de empatía; más: de endopatía) nos identificamos con ella). Con ella como persona, como individuo, no como tipo que habla como género. La prosa confesional de Renata es tan auténtica que hasta los personajes de ‘ideología feminista’ no suenan como abstracciones sino como la concreta expresión de una vida única. Expresión, no comunicación. O sea, poesía, no discurso”<strong>. </strong> </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Las-sombras-que-perseguimos.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6345" title="Rima. Las sombras que perseguimos" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Las-sombras-que-perseguimos-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></a>Antes de pasar a otra cosa, tengo que reconocer que Yolanda Oreamuno nos dejó otro legado: el de tratar temas espinosos en una sociedad tan pacata como es la costarricense. Yo no me habría atrevido a mencionar en mi obra la eyaculación prematura ni otras cosas por el estilo si ella no hubiese dado ese peligroso paso en sus narraciones. Así como ella, he tratado el tema del lesbianismo en mi cuento “Caña hueca”, el incesto en “La niña sin amor”, la masturbación femenina en “Lo inconfesable”, etcétera. </p>
<p>—<strong>¿Se convierten sus novelas en un coro de voces? ¿Personajes que viajan en su interior y se encuentran en laberintos llenos de contradicciones: </strong><strong>Los binomios pecado-culpa, Dios-Demonio, bien-mal, obediencia (sumisión)- trasgresión, libertad-prisión, matrimonio-divorcio, vida-muerte, individuo-sociedad, deseo- abstinencia, placer-sufrimiento, hombre-mujer, codifican ese mundo de Renata? ¿Podría explicarnos en detalle esas constantes?</strong> </p>
<p>—Esas constantes para mí son parte esencial y transcendental de la vida misma y por eso no deben faltar en escritores serios. Ya ve usted que la <strong>Biblia</strong> se apoya en esos binomios desde el comienzo al final. En cuanto al pecado-culpa en mi obra, críticos como María Amoretti y Jorge Chen Sham, lo han analizado ampliamente. Se arraigó en mí cuando de niña, en las pocas ocasiones que fui a la iglesia, escuchaba al cura de Guadalupe despotricarse contra los pecadores, sus pecados y sus culpas. Por eso ironicé esa obsesión de la iglesia Católica en mi cuento “Cosecha de pecadores”. Respecto al sintagma binario de hombre-mujer, que predomina a lo largo de mi obra, por supuesto, no podía faltar en <strong>Mundo, demonio y mujer</strong>, pues lo que quise presentar en esas páginas fue la trágica realidad de las profesionales, especialmente en los Estados Unidos, que gozan ahora de los privilegios que les otorgó la revolución feminista, pero para que ésta las favoreciera, se habría necesitado una revolución “masculinista” (permítaseme el neologismo) que nunca ocurrió a nivel de la sociedad. Lo que quiero decir, es que en los tiempos en los que transcurre la vida de Renata, los hombres continuaban (y muchos continúan) gozando de todos sus privilegios a costa de la mujer. Y para mostrar que poco había ganado la mujer con esos derechos, vale aquí contarle mi desagradable sorpresa al llegar a este país, y comprobar que las mujeres, profesionales o no, pero que deben aportar un salario al presupuesto de su familia, tienen también que cumplir con las otras tareas tradicionales. En nuestro país, y en otros hispanoamericanos, la mujer de la clase media, aunque  no cuente con la ayuda o apoyo de su marido, tiene varios servidores que le alivian lo oneroso de cumplir como profesional, esposa, madre, amiga, nuera. Recuerdo que mi hermana cuando regresó a Costa Rica de su luna de miel, pese a que no planeaba trabajar ni ejercer otro oficio que el de cuidar de la casa, desde el primer día la esperaban en su apartamento una sirvienta y una cocinera.  Yo regresé de mi luna de miel para enfrentarme con el comal, la sartén, el cucharón, la escoba, el estropajo y por años me vi obligada a abandonar mis lecturas, mis placeres artísticos e intelectuales (aquí, en Houston, Texas, no había nada de vida artística ni intelectual en 1956, ni siquiera las buenas películas que llegaban a Costa Rica); Fueron días de desesperación que me llevaron a escribir, en desquite, mi <strong>Noche en vela</strong>, la cual gesté sin pretensión alguna, mientras hacían la siesta los dos primeros hijos míos de los cuatro que tengo. Usted puede comprobar que no pretendía nada con ese libro, si le cuento que una vez la puse en limpio (todos mis libros, incluyendo mi ultima novela, los escribí a mano primero y ahora reniego de la computadora que me ha jugado muy sucio en algunas ocasiones… debido a que me llevo muy mal con la electrónica), dominada por los prejuicios de aquellos tiempos contra las mujeres con veleidades artísticas e intelectuales, la escondí por temor a que mi marido me recriminara que yo utilizaba mi tiempo en eso que él llamaba “estupideces”. Felizmente para mí, al cabo de los años, cuando él encontró mi manuscrito, lo leyó y para mi sorpresa me recomendó que lo enviara a participar en el  concurso del “Premio Nadal 1964” de España. Este empujoncito de mi esposo fue el que me impulsó a seguir escribiendo. Lo que él me proponía era para mí algo impensado por el respeto que siempre he tenido por los escritores y los libros, pero mi esposo me convenció al recordarme que nadie me conocía en España, y menos aun si participaba con mi nombre de soltera, Rima Gretel Rothe, ya que el apellido Vallbona es muy conocido en la tierra de mi cónyuge. <strong>Prometeo</strong> fue el primer titulo que recibió mi <strong>Noche en vela</strong>, con excelente votación en el concurso Nadal y buena crítica en <em>La Vanguardia</em>. Como ve, esta novela, comienzo de mi carrera literaria, recargó más mis deberes, pues además de los domésticos y docentes en la University of St. Thomas, mis estudios de maestría, me eché encima la grata obligación de seguir escribiendo; felizmente pude lograrlo porque mi marido no sólo no me lo impedía como otros hacen, sino más bien me alentaba para seguir adelante en mis muchas actividades. No obstante, cuando en 1968 se discutían los candidatos al premio nacional Aquileo J. Echeverría, José León Sánchez, sin conocer en absoluto nada de mi vida, comentó que esa novela era el producto de una señora desocupada que la escribió porque no tenía nada bueno que hacer. La suerte de que mi esposo me apoyara en ese crítico momento, no la tuvo Yolanda, pues se sabe que cuando escribía <strong>Por tierra firme</strong>, su marido le quemaba las páginas que llevaba escritas y le negaba el derecho a realizar su innegable vocación.<strong> </strong></p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Cosecha-de-pecadores.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-6346" title="Rima. Cosecha de pecadores" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Cosecha-de-pecadores-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></a>—<strong>Una vez, hace bastantes años, don Constantino Láscaris me hizo la siguiente pregunta, Benedicto, casi termino el libro <em>Las ideas en Costa Rica</em> y quisiera saber ¿cuáles son las razones por las cuales la literatura costarricense casi no ha pasado las fronteras nacionales? Y me dio algunos ejemplos de autores sobresalientes de otros países centroamericanos: Miguel Ángel Asturias, Rubén Darío, etc. Yo le di una respuesta que le agradó. ¿Podría Ud. Rima, en calidad de especialista de la literatura hispanoamericana y como escritora, contestarnos en detalle esta pregunta del filósofo Constantino, ya fallecido? ¿Cuál es el futuro cercano que Ud. considera nos deparará la literatura nuestra?</strong> </p>
<p>—Bueno, don Benedicto, usted cada vez me la pone más difícil, pero yo voy a intentar contestarle lo mejor que pueda. Esa circunstancia me parece que ocurrió por los años 60 cuando todavía vivía don Constantino Láscaris. Siendo así, ya se habían destacado en Costa Rica y fuera de ella Yolanda Oreamuno y Eunice Odio. Sin embargo, en los cursos de la Universidad de Costa Rica ni siquiera figuraban los nombres de ambas. Yo conocí la obra de ambas dos aquí, en los EE.UU. Le explico: una amiga me envió <strong>A lo largo del corto camino</strong>, la antología que incluía textos y cartas de nuestra narradora y que fue preparada por varios compiladores. Después, mi amistad con Lilia Ramos, la primera tica que apoyó y difundió la obra de Yolanda, no sólo entre nosotros, sino también en otros países por donde viajaba o donde radicaban sus amigos, por correspondencia. Después Lilia me legó el deber de difundir su obra, de modo que en una visita que hice a Costa Rica, me llevó a la Editorial del Ministerio de Cultura y Deportes, donde por influencia de ella se me asignó la hermosa tarea de confeccionar el ejemplar sobre Yolanda para la colección “¿Quién fue y qué hizo?” Con el fin de preparar el manuscrito hice una minuciosa investigación en Costa Rica, Guatemala y México, donde localicé textos que en esos tiempos se habían dado por perdidos, como el capítulo de la novela arriba mencionado, con el título de “Juan Ferrero“, los cuentos “La llave”, “De su obscura familia” y “Tres historias de animales” publicados en la <em>Revista Mexicana de Cultura<strong> </strong></em>en 1944, 1948, 1951 y 1952 respectivamente; entre otros más, “Un regalo”, publicado en <em>Revista de México</em> en 1948, el cual dos meses después apareció en <em>Repertorio Americano</em>. Además, se le había otorgado ya en 1948, en Guatemala, el galardón de novela del “15 de Septiembre” por <strong>La ruta de su evasión<em>. </em></strong>Si México, que ha sido tan elitista en la selección de sus escritores ya había reconocido el talento de Yolanda, ¿por qué se la ignoraba en Costa Rica? ¿Por qué a los estudiantes nos atiborraron de costumbrismo y literatura de protesta social y dejaron afuera a Yolanda y a Eunice que representaban una ruptura total de esa tradición tanto en narrativa como en poesía?</p>
<p>Y ahora, aunque esto se hace largo, déjeme hablarle de Eunice Odio. Yo preparaba mi doctorado en Middlebury, Vermont, durante mi cincuentena, cuando uno de los profesores gringo me habló de ella y de su formidable poesía; yo, como buena tica, me sentí avergonzada y por tanto me prometí tratar de conocer su obra, pues aquélla fue la primera vez que escuché su nombre. A mi regreso a Houston recibí una coincidente llamada telefónica de Victoria Urbano, quien vivía en una ciudad de Texas; me explicó que preparaba una antología de escritoras costarricenses en inglés, titulada <strong>Five Women Writers of Costa Rica<em>, </em></strong>en la que planeaba incluir textos en prosa de Yolanda Oreamuno, Eunice Odio, Carmen Naranjo, Victoria Urbano y míos; me pidió que hiciera un comentario crítico a “Había una vez un hombre…”, cuento de Eunice que Victoria me facilitó. Nadie podía haberme encargado una tarea más apropiada y agradable, de modo que de inmediato puse manos a la obra, me fui a meter mis narices en el mundo libresco de Austin y para mi desánimo, sólo localicé los poemarios de Eunice y otro cuento de ella, “El trazo de la mariposa” pero nada de reseñas ni crítica literaria de su obra. Fue así que en ese proceso de búsqueda recogí de diversas revistas de Hispanoamérica todo el material que incluí en <strong>La obra en prosa de Eunice Odio</strong>, la cual, ahora agotada, publicó la Editorial Costa Rica<strong><em>.</em></strong> Tan pronto se dio a la luz pública ese libro, me preguntaron cómo había hecho para lograr que se publicara ese libro, ya que el nombre de Eunice era en Costa Rica un anatema, lo cual yo ignoraba; tiempo después supe que en una ocasión ella había llamado a los ticos “costarrisibles”, pero no a todos, solamente a los ignorantes que no entendían e ignoraban su obra. Esto es un ejemplo de cómo sacadas de contexto, se distorsionan las cosas y parece que en mi tierra abunda mucho eso. Tal actitud contra Eunice por eso la cultivaba Lilia Ramos y porque la acusaba de manera falsa de haberse apoderado de los manuscritos de Yolanda, y hasta llegó a disgustarse conmigo porque me ocupaba de su obra; cambió de actitud cuando apareció en librerías el interesante libro del venezolano Juan Lizcano, <strong>Eunice Odio. Antología: rescate de un gran poeta<em> </em></strong>(observar cómo se refiere a Eunice con términos masculinos). Más adelante la licenciada Estrella Cartiin de Guier, quien dirigía Estudios Generales en la UCR me invitó a dar una serie de conferencias a estudiantes y profesores en ese plantel y a raíz de eso logró que la Editorial Costa Rica hiciera una segunda edición sencilla de <strong>Los elementos terrestres </strong>(1984) que yo prologué; En 1989 Ediciones Torremozas de España hizo la tercera edición también con prólogo mío. Hoy en día existen tres volúmenes de <strong>La obra completa de Eunice Odio</strong><em>, que<strong> </strong></em>publicó la Editorial de la Universidad de Costa Rica. Hay que agregar que cuando el Dr. Jorge Chen tuvo la feliz idea de que recogiéramos una serie de ensayos sobre los textos de Eunice, bajo el título de <strong>La palabra innumerable: Eunice Odio ante la crítica</strong>, me llevé la gratísima sorpresa de que serios críticos de Estados Unidos, Puerto Rico, España, Argentina, Costa Rica, El Salvador, República Dominicana y Cuba colaboraron en ese volumen, con excelentes ensayos dignos de Eunice. </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Las-sombras-que-perseguimos1.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6347" title="Rima. Las sombras que perseguimos" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Las-sombras-que-perseguimos1-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></a>Y para tratar de dar respuesta a la inquietud del filósofo Láscaris, pregunto: ¿Según lo expuesto arriba, qué les prueba a él, a usted y a los lectores de lo que ha ocurrido en Costa Rica para que no haya figuras notables reconocidas universalmente? En primer lugar, falta de un sistema de distribución de nuestras obras literarias a nivel internacional. En segundo lugar, en aquellos tiempos los intelectuales y profesores universitarios, quizás por falta de una herramienta crítica adecuada como se da hoy, carecían además, del admirable e irrepetible espíritu de don Joaquín García Monge. Aparte de eso, creo que el carácter nuestro reservado e introvertido, un poco egoísta y otro tanto envidioso de los logros del otro, ha refrenado mucho la divulgación de nuestras obras. Felizmente, como usted vio por lo que conté de la obra de Eunice, las cosas están cambiando, pero… los altos precios de envíos al extranjero serán otra razón para que nuestras obras se queden estancadas en el país. Para muestras, un botón: en un colegio de Nicaragua en el curso de literatura centroamericana la Dra. Nydia Palacios quiso incluir en la lista de lecturas mi <strong>Noche en vela</strong>, pero no logró que enviaran los ejemplares desde Costa Rica, por lo que los tuve que comprar yo misma y enviárselos a la profesora. ¿Se da cuenta de lo mal que andan las cosas para la divulgación de nuestras obras? Bueno, ya me extendí mucho y la culpa la tiene usted por hacerme esas preguntas enjundiosas.  </p>
<p>—<strong>Y para terminar ¿qué sorpresa nos tiene en esa fecunda carrera creativa? ¿Nos puede adelantar algún comentario?</strong><strong> </strong></p>
<p>—Claro que sí, con mucho gusto. En primer lugar, la Editorial Costa Rica está preparando para 2011 mi libro titulado <strong>De señales y augurios – Relatos del pasado azteca</strong>. Como sugiere el título, se trata de una interesante serie de relatos muy curiosos y algunos increíbles que fui recogiendo durante la preparación de mi libro de investigación del que le hablaré más adelante. Esos sucesos los recogí y los desarrollé imaginativamente utilizando todos los conocimientos que ya tengo de la vida de esa fascinante cultura. Le confieso que acabé enamorada del rey chichimeca Nezahualcóyotl. No se ría, pero tome en cuenta de que muchos de nosotros nos enamoramos de nuestros personajes y por eso cuando cerramos un relato, o una novela, nos deprimimos como si hubiésemos enterrado a alguien muy querido. Por lo menos eso me sucede a mí, por lo que detesto rematar mis narraciones. Bueno, sin quererlo, me he metido en confesiones inevitables. </p>
<p>Sigo contándole acerca de mis libros: del de investigación que menciono arriba, ya tengo listo el primer volumen, con más de 400 páginas, el cual titulo <strong>Las mujeres prehispánicas según los códices indígenas y las crónicas coloniales</strong> – Tomo I &#8211; <strong>La mujer azteca</strong>, con un prólogo del Dr. Jorge Chen Sham, quien además me ha orientado y dado magníficos consejos para desarrollar ese libro que me ha llevado muchísimos años de indagación. Le confieso que desde que me ocupé de investigar sobre Yolanda Oreamuno, Eunice Odio y Catalina de Erauso, La Monja Alférez, descubrí que además de maestra y escritora, mi otra vocación debió haber sido la de detective. Ha sido para mí una verdadera revelación conocer ese lejano mundo azteca y comprobar que abunda el material sobre la mujer olvidada por los españoles, y vista por ellos como objeto de placer y concupiscencia; pero ésta hasta dejó escritos (en sus pictogramas, por supuesto) hermosos poemas que se conservan en los códices indígenas. Aprendí que en los comienzos de esa cultura predominó lo que actualmente se ha dado en llamar “paralelismo genérico interdependiente”;  este sistema equiparaba a toda mujer con el hombre en los diversos órdenes de la vida excepto en el mandato de la nación; sin embargo, en el gobierno, ella era representada por el <strong><em>Cihuacoatl</em></strong>, cuyo nombre, según fray Diego Durán, puede traducirse por “mujer serpiente” o mejor “comparte femenino”, y era “el que sustituía al rey, como la mujer al marido en casa”; después del rey era la máxima autoridad en el imperio; lo interesante es que en algunas funciones hasta vestía de mujer. ¡Qué lejos estaba todo eso del machismo exacerbado hispánico que tanto daño ha hecho a la sociedad y sobre todo a la mujer! </p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Noche-en-vela.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-6348" title="Rima. Noche en vela" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Noche-en-vela.jpg" alt="" width="120" height="188" /></a>Volvamos a lo que estoy haciendo: he desempolvado mi cuarta novela <strong>La espina perenne</strong>, que estoy rehaciendo en mi cabeza, porque nunca me satisfizo.</p>
<p>Y por último, busco editor para mi libro infantil bilingüe que preparé con mi hijo Carlos Fernando Vallbona, <strong>Tormy, la gata prodigiosa – Líos en el paraíso</strong>. Felizmente ya tengo editor interesado por este texto en inglés.</p>
<p>Como ve, estoy muy ocupada, pese a que ando delicada de salud, pero  mi intensa actividad literaria me la alivia como el mejor analgésico vital.</p>
<p><strong>RIMA DE VALLBONA BÁSICA</strong></p>
<p>Se me ha concedido el alto honor de presentar a nuestra escritora Rima Gretchen Rothe de Vallbona. Costa Rica como nación debe sentirse orgullosa de contar, en vida y cargada de esntusiasmo y optimismo, con esta escritora que, como otras en el pasado, ha honrado las letras patrias, dentro y fuera de nuestras fronteras: Eunice Odio, Yolanda Oreamuno, Max Jiménez, son cimas literarias sobresalientes y sin apelación alguna. Pero en el presente Rima, Carmen Naranjo, Ana Cristina Rossi, para sólo citar tres, al lado de Samuel Rovinski, Daniel Gallegos y Virgilio Mora, con otros muchos que dejo sin nombrar, forman un coro de voces notablemente brillante en el conjunto de las letras nacionales.</p>
<p><a href="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Los-elementos-terrestres.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-6349" title="Rima. Los elementos terrestres" src="http://mediaisla.net/revista/wp-content/uploads/2011/04/Rima.-Los-elementos-terrestres-192x300.jpg" alt="" width="192" height="300" /></a>En esta entrevista corresponde a Rima ser la protagonista, el personaje principal de esa polifonía. Y qué mejor que sea ella quien nos entregue sus luces de sabiduría a partir de sus creaciones, logros literarios, anhelos y concreciones de proyectos, unos ya acabados y otros apenas iniciados.</p>
<p>Rima nació en Guadalupe, San José, el 15 de marzo Sus padres, el hijo de don Fernando Rothe Cornejo y Doña Emilia  Strasbrirges y Mathir. Realizó los estudios primarios en la escuela Pilar Jiménez y la secundaria en el  Colegio Superior de Señoritas donde fue Bachiller de Honor en 1948.</p>
<p>Obtuvo la licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad de Costa Rica, en 1962. Posee un doctorado en Lenguas Modernas en el Meddlebury de Estados Unidos, en 1981, y otro más en filosofía en la Universidad  de Salamanca. Antes había obtenido Diploma  en Filología Superior, en 1954, y la Alianza Francesa le ofreció una beca  para que estudiara en La Universidad de París, Faculté de Lettres, en 1953.</p>
<p>Se hizo acreedora al Premio Nacional Aquileo Echeverría en 1963 con su novela <strong>Noche en Vela</strong>. Fue galardonada en 1983 con el Premio Agripina Montes del Valle, Colombia, con su novela <strong>Las sombras que perseguimos</strong>. Desde muy joven se trasladó a los Estados Unidos de Norteamérica, donde reside actualmente. Trabajó como Profesora de Literatura Española y Directora de Literatura Hispánica  en la Universidad de Santo Tomás en Houston.</p>
<p>Es casada con  El Dr. Carlos Valbona  Calbó, Barcelonés, profesor y  Director de Pediatría, Rehabilitación y Fisiología en la Facultad de Medicina y de Investigación de Texas, Instituto de Rehabilitación e Investigación, en Houston, Texas. Tienen cuatro hijos: Nury, Carlos Fernando, María Teresa y María Luisa.</p>
<p>Ha publicado, entre otras las siguientes obras: </p>
<p><strong>Novela</strong>: <em>Noche en Vela</em> (1963), <em>Las sombras que perseguimos</em> (1983), <em>Mundo, demonio y mujer</em> (1991). <strong>Cuento</strong>: <em>La niña sin amor</em> (1971), <em>Polvo del camino</em> (1971), <em>Caña hueca</em> (1971), <em>Cuentos para niños</em> (1971), <em>La Broma</em> (1971), <em>El árbol del Chumico</em> (1976), <em>La salamandra rosada</em> (1979), <em>Cosecha de pecadores</em> (1980), <em>Risas, canela y miel</em> (1980), <em>Baraja de soledad</em> (1983), <em>Mujeres y agonías</em> (1986), <em>El arcángel del perdón</em> (1989), <em>Los infiernos de la mujer y algo más</em> (1992),<em> Tormy, la prodigiosa Gata de Donaldito</em> (1997), <em>Mi alteránimas</em> (1998), <em>Un la deriva del tiempo y de la Historia</em> (2008). <strong>Ensayo</strong>: <em>Yolanda Oreamuno</em> (1971) y <em>La obra en prosa de Eunice Odio</em> (1981). (Adriano Corrales Arias) | <strong>BENEDICTO VÍQUEZ GUZMÁN</strong>, escritor costarricense, autor de <em>Cómo leer novelas, </em>1998.-</p>
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