Santo Domingo.- La construcción ya no es lo que era hace una década. El sector vive una revolución impulsada por avances tecnológicos que transforman cada etapa del proceso, desde el diseño hasta la entrega final de la obra.
Uno de los cambios más visibles es la mecanización: la dependencia exclusiva de la mano de obra quedó atrás gracias a equipos especializados que multiplican la velocidad y precisión de las tareas. Paralelamente, el diseño asistido por computadora ha eliminado gran parte de la incertidumbre, permitiendo detectar problemas estructurales en la fase de planificación.
La gestión de la información de edificios (BIM, por sus siglas en inglés) es otro salto cualitativo: todos los actores del proyecto comparten en tiempo real una misma base de datos y un modelo digital, lo que reduce errores y conflictos en obra.
El auge de la prefabricación es otro de los protagonistas. Construir componentes en fábricas y ensamblarlos en el lugar final no solo ahorra semanas de trabajo, sino que también mejora la precisión de los acabados.
A esto se suman la integración de dispositivos móviles para la coordinación instantánea, las estaciones totales robotizadas que ofrecen mediciones exactas al milímetro, y el uso creciente de materiales sostenibles que disminuyen la huella de carbono sin sacrificar resistencia ni estética.
Para ingenieros y promotores, estas tendencias marcan el inicio de una nueva era en la construcción: más eficiente, más precisa y más responsable con el medio ambiente.